Capítulo 17: El hombre de dos caras y ¿dos Potters?

 



Capítulo 17: El hombre de  dos caras y ¿dos  Potters? 


-El capítulo se llama: El hombre de dos caras y ¿dos Potter?-leyó James a toda prisa.


Era Quirrell.


-¿Qué?-escalaron todos atónitos.


-James lee bien, no nos importa tu opinión-dijo Lily incrédula.


-pues aquí dice que era Quirrell-dijo James molesto, señalando la página que estaba leyendo, Lily tuvo que releer varias veces la oración para asegurarse que lo estaba haciendo bien.


-bueno, si ya comprobamos que era Quirrell, después si quieren debatimos con un café, pero por ahora ¿QUIEREN CONTINUAR LEYENDO?-gritó Sirius fuera de sí.


 — ¡Usted! —exclamó Harry completamente sorprendido.


Emily no se sorprendió, al contrario una parte de ella lo estaba esperando, sabía que debajo de esa imagen de pobre víctima se escondía un monstruo, aunque ese hecho solo hacía que en vez de sentir miedo, sintiera ira.


-antes de continuar, quiero hacer esto ya que en su momento no tuvo oportunidad-dijo Emily, llamando la atención de todos-les dije les dije que era un ser repugnante y no me escucharon.


-Bien, tenías razón- dijo Jennifer- ¿ahora estás feliz?


-sí bastante- dijo Emily, le tomó ocho años pero por fin escucho esa frase.


Quirrell sonrió. Su rostro no tenía ni sombra del tic.


-Sabía que estaba loco-murmuró James, pero era él y los del futuro eran únicos que no estaba atónito ante la noticia de que Quirrell  era el verdadero monstruo. 


 —Yo —dijo con calma—debo admitir que me sorprende que tú estés aquí Evans, de Potter lo daba casi por hecho, pero tú eres una sorpresa.


-pues yo no puedo decir lo mismo, siempre supe que era un traidor- dijo Emily.


Quirrell se rió con una risa aguda y siniestra.


El gran comedor trago saliva, Sirius estaba a tres pasos de perder los poco nervios que le quedaban, al igual que James y Remus.


Lily tragó saliva, se sentía asustada y al mismo tiempo muy enojada. 


-debí suponerlo, eres la única que me miraba con desagrado-respondió Quirrell.


—Pero, no tiene sentido yo pensé... Snape...-dijo Harry sin comprender.


-eso-dijeron varios-

-todas las pruebas lo apuntaban-dijo Frank.


-entonces ¿cómo se explican todas esas conversaciones con Quirrell?-preguntó Arthur.


-bueno técnicamente, por las partes que escuchamos de esas conversaciones podría entenderse que cualquiera de los dos era el culpable-dijo Lily, defendiendo a su ex amigo.


Severus no mostraba expresión alguna pero muy, muy en el fondo estaba contento de no ser él, el culpable. 


-maldito psicópata-dijo James.


-Potter no adelantes lectura-dijo Lily.


-pues entonces dejen de ponerse a debatir, yo quiero saber que pasa-respondió James. 


— ¿Severus? —Quirrell sonrió, de forma torcida. —Sí, Severus parecía ser el indicado, ¿no? Fue muy útil tenerlo dando vueltas como un murciélago enorme. Al lado de él ¿quién iba a sospechar del po-pobre tar-tamudo p-profesor Quirrell?

 

-yo-dijeron Emily y James a la vez.


Emily apretó los puños, si Snape era desagradable, odioso, horrible y todos los adjetivos negativos que existieran en este mudo, pero ella sabía que era Quirrell pero se había dejado llevar por la opinión ajena. Harry, por su parte, no podía aceptarlo. Aquello no podía ser verdad, no podía ser. 


La gran mayoría pensaba que como Harry las piezas no encajaban.


— ¡Pero Snape trató de matarme!


-exacto-dijo un chico-parte lo odia.


-pero Snape odia a todo ser que respire-dijo James.


—No, no, no. Yo traté de matarte. 


-Maldito, clavo resentido-dijo Sirius.


Lily apretó la mandíbula, esperaba por el bien del hombre que jamás se lo cruzara en su vida.


Tu amiga, la señorita Granger, accidentalmente me atropelló cuando corría a prenderle fuego a Snape, en ese partido de Quidditch. Y rompió el contacto visual que yo tenía contigo. Unos segundos más y te habría hecho caer de esa escoba. (A medida que leía James iba apretando más y más el libro) Y ya lo habría conseguido, si Snape no hubiera estado murmurando un contra maleficio, tratando de salvarte.


-¿qué?-preguntó la mayoría.


-bien alguien que me explique en qué momento todo se volvió al revés-dijo Remus.


-puedo creer que Quirrell sea el malo, pero ¿pero Snape tratando de salvar a Harry?-dijo Sirius con incredulidad.


-gracias Sev-dijo Lily y por primera vez en mucho tiempo Snape sonrió (por pocos segundos).


-sí, gracias Que…  digo Snape-dijo James, Lily lo miró asombrado y orgullosa.


Snape lo miró con desagrado, seguramente Potter tenía fiebre.

  

 — ¿Snape trataba de salvarme a mí? –preguntó Harry.


Esa fue la primera vez que Emily se sorprendió de verdad en todo lo que llevaban conversando. 


James pensó lo mismo.


—Por supuesto —dijo fríamente Quirrell—. ¿Por qué crees que quiso ser árbitro en el siguiente partido? Estaba tratando de asegurarse de que yo no pudiera hacerlo otra vez. Gracioso, en realidad... no necesitaba molestarse. No podía hacer nada con Dumbledore mirando. Todos los otros profesores creyeron que Snape trataba de impedir que Gryffindor ganase, se ha hecho muy impopular... (Como si alguna vez hubiera sido popular, pensó Sirius, que si bien le agradeció el hecho de haber salvado a su ahijado, para él seguía siendo Quejicus) Y qué pérdida de tiempo cuando, después de todo eso, voy a matarte esta noche. Y desgraciadamente  a ti también Evans te pasa por meterte en situaciones que no te competen.


Eso hizo que la preocupación volviera a llenar el ambiente.


Quirrell chasqueó los dedos. Unas sogas cayeron del aire y se enroscaron en los cuerpos de Harry y Emily, sujetándolos con fuerza.


-hay no-dijo Lily.


-lo voy a encontrar y lo voy a estrangular con mis propias manos- dijo James.


—Son demasiado molestos para vivir. Deslizándose por el colegio, como en Halloween, porque me descubrieron cuando iba a ver qué era lo que vigilaba la piedra.

 

— ¿Usted fue el que dejó entrar al trol?-preguntó Harry. 


—Claro. Yo tengo un don especial con esos monstruos. 


-pues claro poseen la misma capacidad intelectual-dijo Sirius.


Desgraciadamente, cuando todos andaban corriendo por ahí para buscarlos, Snape, que ya sospechaba de mí, fue directamente al tercer piso para ganarme de mano, y no sólo hizo que mi monstruo no pudiera matarte, sino que ese perro de tres cabezas no mordió la pierna de Snape de la manera en que debería haberlo hecho...


Hizo una pausa


—Ahora, esperen tranquilos. Necesito examinar este interesante espejo. 


De pronto, Harry  y Emily vieron  lo que estaba detrás de Quirrell. Era el espejo de Oesed.


 —Este espejo es la llave para poder encontrar la Piedra —murmuró Quirrell, dando golpecitos alrededor del marco—. Era de esperar que Dumbledore hiciera algo así... pero él está en Londres... Cuando pueda volver, yo ya estaré muy lejos. 

 

Los mellizos intercambiaron una mirada ¿y ahora qué?


-Hay que distraerlo-murmuró Emily lo suficientemente bajo como para que solo Harry pudiera oírla.

 

 —Lo vi a usted y a Snape en el bosque... —dijo Harry de golpe.


—Sí —dijo Quirrell, sin darle importancia, paseando alrededor del espejo para ver la parte posterior—. Me estaba siguiendo, tratando de averiguar hasta dónde había llegado. Siempre había sospechado de mí. Traté de asustarme... Como si pudiera, cuando yo tengo a lord Voldemort de mi lado...Quirrell salió de detrás del espejo y se miró en él con enfado. —Veo la piedra... se la presento a mi maestro... pero ¿dónde está?


Emily estaba retorciéndose para tratar de agarrar su varita mientras Harry luchaba con las sogas qué lo ataban, pero no se aflojaron. Tenían que evitar que Quirrell centrara toda su atención en el espejo.


Todo el gran comedor cruzó los dedos.


—Pero Snape siempre pareció odiarme mucho-dijo Harry.


—Oh, sí—dijo Quirrell, con aire casual— claro que sí. Estaba en Hogwarts con tu padre, ¿no lo sabías? Se detestaban. Pero nunca quiso que estuvieras muerto. 


—Pero hace unos días yo lo oí a usted, llorando... Pensé que Snape lo estaba amenazando...-continua Harry.


 Por primera vez, un espasmo de miedo cruzó el rostro de Quirrell.


—Algunas veces —dijo— me resulta difícil seguir las instrucciones de mi maestro... Él es un gran mago y yo soy débil... 


-que Voldemort ¿está cerca de ahí?-preguntó Lily alterada, haciendo caso óptimo de las muecas de todos al oír ese nombre.


-no lo creo-dijo Remus aunque no muy confiado.


— ¿Quiere decir que él estaba en el aula con usted? —Preguntó Harry 


—Él está conmigo dondequiera que vaya —dijo con calma Quirrell, hizo una pausa.


-¿Por qué no hablas claro idiota?-dijo Sirius


Ni siquiera McGonagall tuvo ánimos para recriminarle su mal vocabulario.


Emily dejó de retocarse y miró a Quirrell con atención o se estaba volviendo completamente loco o de verdad Voldemort estaba por ahí, esperaba que fuera la primera. 


Lily y los merodeadores también lo esperaban. 


— Lo conocí cuando viajaba por el mundo. –Continuo Quirrell- Yo era un joven tonto


-¿Por qué habla en pasado?, sigue siendo un idiota-dijo Jennifer.


, lleno de ridículas ideas sobre el mal y el bien. Lord Voldemort me demostró lo equivocado que estaba. No hay ni mal ni bien, sólo hay poder y personas demasiado débiles para buscarlo... 


-de hecho hay bien, mal y personas idiotas como tu- dijo Remus, sorprendiendo a varios. 


Desde entonces le he servido fielmente, aunque muchas veces le he fallado. Tuvo que ser muy severo conmigo.


-dominado-murmuró James.


 —Quirrell se estremeció súbitamente—. No perdona fácilmente los errores. Cuando fracasé en robar esa Piedra de Gringotts, se disgustó mucho. Me castigó... decidió que tenía que vigilar muy de cerca... 


-no me gusta cómo suena eso-dijo Frank


La voz de Quirrell se apagó. 


Harry recordó su viaje al callejón Diagon... ¿Cómo había podido ser tan estúpido? Había visto a Quirrell aquel mismo día y se habían estrechado las manos en el Caldero Chorreante. Quirrell maldijo entre dientes. 


Emily ya casi había logrado tomar su varita.


-vamos cachorra tu puedes-la alentó Sirius como si pudiera escucharla.

 

—No comprendo... ¿La piedra está dentro del espejo? ¿Tengo que romperlo?


La mente de Harry funcionaba a toda máquina. «Lo que más deseo en el mundo en este momento —pensó— es encontrar la Piedra antes de que lo haga Quirrell. Entonces, si miro en el espejo, podría verse encontrándola... ¡Lo que quiere decir que veré dónde está escondida!


-muy inteligente-dijeron varios.


Pero ¿cómo puedo mirar sin que Quirrell se dé cuenta de lo que quiero hacer? Trató de torcer hacia la izquierda, para ponerse frente al espejo sin que Quirrell lo notara, pero las sogas que tenía alrededor de los tobillos estaban tan tensas que lo hicieron caer. Quirrell no le prestó atención. Seguía hablando para sí mismo. 


-la tengo-murmuró Emily sujetando su varita.


-Bien, ahora desháganse de esas sogas y corran-dijo Lily. 


— ¿Qué hace este espejo? ¿Cómo funciona? ¡Ayúdame, Maestro!


Y para el horror de Harry y Emily  una voz le respondió, una voz que parecía salir del mismo Quirrell.


 —Utiliza al muchacho... Utiliza al muchacho... -Quirrell se volvió hacia Harry. 


-eso quiere decir que está por ahí-dijo Lily al borde de un ataque de pánico.


James tragó saliva pero continúo leyendo.


—Sí... Potter... ven aquí. 


Hizo sonar las manos una vez y las sogas cayeron. Harry se puso lentamente de pie.


—Ven aquí —repitió Quirrell—. Mira en el espejo y dime lo que ves.


 Harry, miró a Emily y le hizo señas de que no se preocupara todo estaría bien, se aproximó. «Tengo que mentir —pensó, desesperado—, tengo que mirar y mentir sobre lo que veo, eso es todo.»


Quirrell se le acercó por detrás. Harry respiró el extraño olor que parecía salir del turbante de Quirrell (algunos hicieron una mueca de asco). Cerró los ojos, se detuvo frente al espejo y los volvió a abrir. Se vio reflejado, muy pálido y con cara de asustado.


Como siempre Lily tomó la mano de su hijo, éste la aceptó gustoso.


 Pero un momento más tarde, su reflejo le sonrió. Puso la mano en el bolsillo y sacó una piedra de color sangre. Le guiñó un ojo y volvió a guardar la Piedra en el bolsillo y, cuando lo hacía, Harry sintió que algo pesado caía en su bolsillo real. 


-¿Cómo es eso posible?-preguntaron varios atónitos.


-continúen leyendo y lo sabrán-dijo Hermione.


De alguna manera (era algo increíble) había conseguido la Piedra.


Mientras eso sucedía Emily ya había logrado liberase de la soga, 


-bien-murmuró Sirius.


el tema era que hacer, no era lo suficientemente buena como para enfrentase a Quirrell, por más que este sea un completo idiota seguía contando con muchos más años de experiencia mágica que ella y Harry, ¿Harry? 


Emily miró en su dirección y noto algo extraño en su bolsillo en completo silencio se levanto y trato de mirar mejor y por un breve momento noto el reflejo de la Piedra, ¡la tenía! Tenía que tratar de detener a Quirrell por aun que esa dos segundos, tomara Harry y la Piedra y tratar de huir no había más opciones.  


-por favor dime que lo lograron-dijo Lily.


-todo salió bien-se limitó a responder Emily.


— ¿Bien? —dijo Quirrell con impaciencia—. ¿Qué es lo que ves? 


Harry, haciendo de tripas corazón, contestó.


—Me veo con Dumbledore, estrechándose las manos 


-¿Eso fue lo mejor que se te ocurrió?-preguntó Ron.


-estaba nervioso-se defendió Harry- quiero ver qué harías tú en mi lugar a los 11 años.


-buen punto-respondió Ron.


—inventó—. Yo... he ganado la copa de la casa para Gryffindor.


Quirrell maldijo otra vez. 


—Quítate de ahí —dijo.


 Cuando Harry se hizo a un lado, sintió la Piedra Filosofal contra su pierna. ¿Se atrevería a escapar? Miro hacia donde debía estar Emily pero no la encontró, preocupado la busco por el resto de la habitación y para su mayor sorpresa la encontró, sin ninguna soga y con la varita en mano, hicieron contacto visual y Emily se llevó el dedo índice a la boca para indicarle que hiciera silencio.


Todos contuvieron la respiración.


-Sabes Quirrell deberías dejar de mirarte tanto al espejo y mirar un poco más a tus espaldas-dijo Emily.


-Me sorprende el talento que tienes para decir geniales frases en los peores momentos-dijo Harry.


-es un don-respondió Emily.


Quirrell apenas tuvo tiempo de voltearse, para ver como Emily lanzaba el hechizo.


- Flipendo-grito y Quirrell cayó para atrás.


-Esa es mi hija/ahijada-dijeron los merodeadores con orgullo.


- Rápido Harry vámonos.


No tuvo que repetirlo dos veces, Harry salió disparado junto con Emily hacia la puerta de salida, ambos corrían a la par.


-la tengo- murmuró Harry.


-lo sé- respondió Emily. 

   

Pero pocos metros antes de llegar a la puerta escucharon una voz aguda, aunque Quirrell no movía los labios. 


Lily frunció el ceño y no le gustó como sonó eso.


-detenlos idiota no dejes que escapen- exclamo una voz.


-¿Qué es eso?-preguntó James alterado mirando a sus hijos.


-lee-respondieron los dos a la vez.


-s maestro- dijo Quirrell y tronó los dedos, provocando que una gran masa de fuego se interpusiera entre la puerta y los mellizos


-estaban tan cerca- maldijo Alice con preocupación.


Harry detuvo a Emily justo a tiempo para evitar que se quemara.


—El muchacho tiene la piedra- dijo esa voz aguda.


Emily y Harry miraron hacia todas partes pero seguían sin poder identificar de dónde provenía esa voz que les causaba escalofríos. 


— ¡vuelvan aquí! —Gritó Quirrell—. ¡Díganme la verdad! ¿Qué es lo que has visto, Potter?


 La voz aguda se oyó otra vez. 


—Déjame hablar con ellos... cara a cara...


-Cada vez entiendo menos-dijo Sirius. 


-ya somos dos- respondieron James y Remus a la vez.


— ¡Maestro, no está lo bastante fuerte todavía! 


-hay no va a aparecer el que no debe ser nombrado-dijo Alice.


—Tengo fuerza suficiente... para esto. 


Harry y Emily se quedaron ahí congelados, hombro con hombro sin poder moverse. Estaban Petrificados, observaron a Quirrell, que empezaba a desenvolver su turbante. ¿Qué iba a suceder?


 El turbante cayó. La cabeza de Quirrell parecía extrañamente pequeña sin él. Entonces, Quirrell se dio la vuelta lentamente. Harry hubiera querido gritar, pero no podía dejar salir ningún sonido, Emily sintió que iba a vomitar y tomó la mano de su hermano. Donde tendría que haber estado la nuca de Quirrell, había un rostro, la cara más terrible que Harry y Emily hubieran visto en sus vidas. Era de color blanco tiza, con brillantes ojos rojos y ranuras en vez de fosas nasales, como las serpientes.


-o por las barbas de Merlín-dijo Lily pálida.


 -se ha vuelto un parásito-dijo James.


-¿Qué le ha pasado a nuestro señor?-preguntó Bellatrix preocupada.


Varios gruñeron ante la forma de Bellatrix para referirse al Voldemort, los profesores la miraron con cautela. 

 

 —Harry Potter... —susurró. Harry trató de retroceder, pero sus piernas no le respondieron. —  y su pequeña hermana Emily Potter- Emily ario los ojos con impresión- Si claro que te recuerdo Emily, sigues siendo igual de inoportuna que cuando tenías un año


-y planeo seguir siendo lo por el resto de tu miserable vida-dijo Emily sin poder contenerse. 


- Harry por auto reflejo se colocó unos centímetros delante de Emily.-¿Ven en lo que me he convertido? —Dijo la cara—. No más que en sombra y quimera... Tengo forma sólo cuando puedo compartir el cuerpo de otro... Pero siempre ha habido seres deseosos de dejarme entrar en sus corazones y en sus mentes... La sangre de unicornio me ha dado fuerza en estas semanas pasadas... 


-está completamente desquiciado-dijo Sirius.


-no te atrevas a hablar así del señor tenebroso- dijo Bellatrix.


-Solo estoy diciendo la verdad Bella, no es mi culpa que te gusten los locos-respondió Sirius.


Y como era de esperar sacó su varita, la cual voló rápidamente de sus manos, hacia las de Dumbledore. 


-se las devolveré cuando terminemos con la lectura señorita Black-dijo con seriedad.


Bellatrix lo miró con odio pero no dijo nada.


ustedes vieron al leal Quirrell bebiéndose para mí en el bosque... y una vez que tenga el Elixir de la Vida seré capaz de crear un cuerpo para mí... (varios temblaron ante la idea) Ahora... ¿por qué no me entregas la Piedra que tienes en el bolsillo? 


Entonces él lo sabía.


-nunca se la daremos-dijo Emily con firmeza.


—No sean tontos —se burló el rostro—. Mejor que salven sus propias vidas y se unan a mí


-antes muertos-murmuraron los mellizos Potter a la vez.


Lily y James miraron con orgullo a sus hijos.


... o tendrán el mismo final que sus padres


-eso es ser desgraciado-dijo Molly.


... Murieron pidiéndole misericordia...


-eso nunca- gritaron Sirius, Remus y Alice.


— ¡MENTIRA! —gritaron de pronto Harry y Emily. Quirrell andaba hacia atrás, para que Voldemort pudiera mirarlos. La cara maligna sonreía. 


—Qué conmovedor —dijo—. Siempre consideré la valentía... Sí, muchachos, sus padres eran valientes... Maté primero a su padre y luchó con valor


-si morí para protegerlos, entonces puedo decir que valió la pena-dijo James.


Lily apoyó la cabeza en el hombro de su novio con cariño y solo una lagrimas, no podía haber hecho mejor elección.


... Pero su madre no tenía que morir... ella trataba de protegerlos... Ahora, dame esa piedra, a menos que quieras que su madre haya muerto en vano.


 — ¡NUNCA! –Harry. 


Emily dio unos pasos adelante soltándose del agarre de Harry.


-antes muerta que hacerte un favor- dijo Emily.


-Emily yo admiro tu valentía, pero no era el momento-dijo Hermione.


Voldemort clavó sus fríos ojos rojos en Emily y soltó una risa aguda.


-muy bien como desees- dijo Voldemort –MATALA.


-no-gritaron Lily, Sirius, Remus y James.


y, al momento siguiente, Emily  sintió la mano de Quirrell sujetando su cuello. 


-suéltala maldito imbécil-dijo Lily fuera de sí, un par de personas se alegaron por las dudas.  

De inmediato, un dolor agudo atravesó su cicatriz y sintió como si el hombro  fuera a partirse en dos. Gritó, luchando con todas sus fuerzas y, para su sorpresa, Quirrell la soltó.

Todos se miraron sin entender lo que acababa de pasar.


-NO-gritó Harry despedrado y se arremetió contra Quirrell, tocando su rostro, lo cual le produjo un espantoso dolor en la cabeza.


Cuando el dolor de sus respectivas cicatrices amainó ambos pudieron ver que Quirrell se estremecía de dolor, tenía las manos y parte de la cara cubiertas de ampollas.


James no entendía lo que acababa de pasar pero saber que el imbécil estaba sufriendo lo izo sentirse mejor, una que no menos preocupado.

 

—MÁTALOS A AMBOS ¿QUE ESPERAS?—rugía otra vez Voldemort, y Quirrell arremetió contra los mellizos, los cuales se miraron y rápidamente lo comprendieron Quirrell no podía tocar su piel si sufrir un terrible dolor


-¿Por qué será eso?-preguntó Sirius.


-ni idea-respondió Remus.


, así que sin pensarlo mucho se abalanzaron contra él, Harry estiró las manos hacia las apoyo en el rostro de Quirrell, provocándose un inmenso dolor en la cabeza y Emily hizo lo mismo solo que sujeto a Quirrell por bazos y también sintió el dolor en su cicatriz, pero era recompensado al saber que él también sentía un intenso dolor.  

Quirrell utilizó todas sus fuerzas para zafarse. 


—Maestro, no puedo... ¡Mi rostro... mis brazos!- dijo Quirrell con pánico


-vamos ustedes pueden- decían varios, con los dedos cruzados.


Los pequeños Weasley estaban abrazados a su madre, temblando de miedo.

 

Emily y Harry se sorprendieron al ver que su rostro y brazos estaban quemados, en carne viva, con ampollas rojas y brillantes. 


-eso te pasa por ser un…-dijo Sirius.


-cuidado con lo que dice el señor Black-le advirtió McGonagall.


-por ser calvo-dijo Sirius.


— ¡Entonces utiliza tu varita idiota y termina de una vez!—exclamó Voldemort. 


-si así trata a sus seguidores no quiero saber cómo trata a sus enemigos-dijo Remus.


-Así es Voldemort trata igual a sus que a sus seguidores-dijo Albus.

 

Quirrell levantó la mano para lanzar un maleficio mortal, pero Harry y Emily volvieron a arremeter contra Quirrell. 


— ¡AAAAAAH!-Quirrell 


Todos contuvieron la respiración.

 

Era su única oportunidad sujetar a Quirrell, que sintiera tanto dolor como para impedir que hiciera el maleficio... cada quien lo tenía sujeto de un brazo cogió y lo apretaban con fuerza. Quirrell gritó y trató de empujarlos, pero estaban decididos a no soltarlo. El dolor de cabeza y hombro iban aumentando y los mellizos no podían ver, solamente podían oír los terribles gemidos de Quirrell y los aullidos de Voldemort: ¡MÁTALOS! ¡MÁTALOS!, y otras voces, tal vez sólo en sus cabezas, gritando: « ¡Harry! ¡Emily!». Sintieron que el brazo de Quirrell se iba soltando, supieron que estaban perdidos, sintieron que todo se oscurecía y que caía... caía... caía...


-se desmayaron- dijo Lily preocupada.


Algo justo encima de él. ¡La Quaffle!


-¿Qué tiene que ver el Quidditch en todo esto?-preguntó Frank sin entender. 


 Trató de atraparla, pero sus brazos eran muy pesados. Pestañeé. No era la Quaffle. Eran un par de gafas. 


-estará soñando-sugirió Remus.


Qué raro. Pestañeó otra vez. El rostro sonriente de Albus Dumbledore se agitaba ante él.


Todos sobre todo Lily y los merodeadores volvieron a respirar, si Dumbledore estaba ahí todo estaba bien.


 —Buenas tardes, Harry —dijo Dumbledore. Harry lo miró asombrado. Entonces recordó. 


-¿Emily?-fue lo primero que se le vino a la mente-¿Dónde está?


Emily le sonrió a Harry con cariño. 


-al lado tuyo-le respondió una voz a su derecha, Harry volteo y comprobó para su calma que Emily estaba allí con cara de cansancio pero aun así sonreía


-gracias a Merlín todo salió bien-dijo Lily-díganme por favor que el año siguiente es más tranquilo- pidió Lily.


Los mellizos se miraron.


-continua leyendo papá-respondió Emily.


Este hizo una mueca, si él años siguiente era peor que este iba a necesitar unas clases de relajación para poder sobrellevarlo, ya sentía las manos contracturadas de tanto apretar el libro. 


- he estado despierta desde  hace una hora esperando a que te despiertes, tienes al sueño muy pesado.-continuo Emily 


-que bienvenida más adorable-dijo Ron.


-me había despertado hacía una hora con doscientas mil dudas en la cabeza, pero Dumbledore no podía responder me hasta que Harry se despierte, estaba irritada- se defendió Emily- con amor, igual Harry.


-si lo note-respondió este.


y era cierto había visto a Dumbledore entrar, hubiera querido preguntarle cientos de cosas pero este apenas abrió la boca hizo señas de que no podía hablar hasta que Harry se despertase, la intriga la estaba matando.


Harry solo pudo sonreír ante el comentario eso le comprobaba que su hermana estaba en perfectas condiciones, pero de pronto se acordó de lo que había pasado antes de  caer en es extraño sueño y su sonrisa se borró de su cara.


— ¡Señor! ¡La piedra! ¡Era Quirrell! ¡Él tiene la piedra! –dijo Harry alterado.


-cierto señor y no estaba solo Voldemort estaba con él y… y- dijo Emily.


—Cálmense, chicos, están un poco atrasados—dijo Dumbledore—. Quirrell no tiene la Piedra. 


-¿Cómo?-preguntaron algunos.


-Qué alivio -dijeron otros.


— ¿Entonces quién la tiene? Señor, yo...-dijo Harry 


-pero nosotros, lo vimos-dijo Emily hablando por encima de Harry.


—Chicos, por favor, cálmense, o la señora Pomfrey me echará de aquí-dijo Dumbledore.


Harry tragó y miró alrededor. Se dio cuenta de que debía de estar en la enfermería. Estaba acostado en una cama, con sábanas blancas de hilo, y cerca había una mesa, con una enorme cantidad de paquetes, que parecían la mitad de la tienda de golosinas y en la mesa que tenía Emily parecía estar la otra mitad. Emily por su parte no se había percatado de nada más de lo que estaba su alrededor, salvo de Harry que había sido lo primero que vio cuando abrió los ojos y luego al director del cual no había apartado la vista en todo el rato esperando que mínimo le hiciera una seña de que todo estaba bien pero no.


-Saben pensar en todas esas golosinas me dio hambre- dijo Ron.


Hermione rodó los ojos.


-acabas de desayunar-dijo.


-¿y? Tengo hambre-respondió Ron.


-te aguantas hasta el almuerzo Weasley-dijo Hermione con seriedad.  


—Regalos de sus amigos y admiradores —dijo Dumbledore, radiante, ahí fue cuando Emily, volteo un poco más el cuello y noto los dulces —Lo que sucedió en las mazmorras entre ustedes y el profesor Quirrell es completamente secreto, así que, naturalmente, todo el colegio lo sabe. (Un par sonrieron) Creo que sus amigos, los señores Fred y George Weasley, son responsables de tratar de enviarte un inodoro. 


-estos chicos-dijo Molly suspirando. 


-como me agrada George- recalcó James.


Lily puso los ojos en blanco.  


No dudo que pensaron que eso te divertiría. Sin embargo, la señora Pomfrey consideró que no era muy higiénico y lo confiscó.


-que aguafiestas-dijo Sirius.


 — ¿Cuánto tiempo hace que estamos aquí? –preguntó Harry. 


—Tres días. El señor Ronald Weasley y las señoritas Black y Granger estarán muy aliviados al saber que han recuperado el conocimiento. Han estado sumamente preocupados.


-no podía concentrarme en las clases-dijo Jennifer.


-igual que siempre-dijo Hermione.


-Sí pero esa vez tenía una buena excusa-dijo Jenny.


 —Pero señor, la piedra... –volvió a insistir Harry.


—Veo que no quieren que los distraiga. Muy bien, la piedra. El profesor Quirrell no se las pudo quitar. Yo llegué a tiempo para evitarlo, aunque debo decir que lo estaban haciendo muy bien.


 — ¿Usted llegó? ¿Recibió la lechuza que envió Hermione? –preguntó esta vez Emily.


—Nos debimos cruzar en el aire. En cuanto llegué a Londres, me di cuenta de que el lugar en donde debía estar era el que había dejado. Llegué justo a tiempo para quitarles a Quirrell de encima.


 —Fue usted-dijo Harry. 


—Tuve miedo de haber llegado demasiado tarde. 


-por suerte no-dijo Remus.


—Casi fue así, creo no habríamos podido aguantar mucho más sin que me quitara la piedra...


—No por la Piedra, muchacho, por ustedes... El esfuerzo casi los mata. 


Lily y James tragaron saliva. 


Durante un terrible momento tuve miedo de que fuera así. En lo que se refiere a la piedra, fue destruida.


-¿destruida?-preguntaron varios.


-ósea que toda esa lucha fue para nada-exclamó Sirius incrédulo.


-si la iba a destruir no podrían haberlo hecho ocho meses antes-dijo James indignado- así nos ahorramos  el hecho de que casi me da un paro cardiaco. 


 — ¿Destruida? —dijeron Harry y Emily sin entender


—Pero su amigo... Nicolás Flamel... 


— ¡Oh, saben lo de Nicolás! —dijo contento Dumbledore—. Hicieron bien los deberes, ¿no es cierto? Bien, Nicolás y yo tuvimos una pequeña charla y estuvimos de acuerdo en que era lo mejor, seguir el consejo de Emily.


-¿mi consejo?-preguntó Emily sin entender.


Dumbledore la miró por encima de sus gafas y de golpe un recuerdo asaltó la mente de Emily y lo comprendió todo, así que en vez de una corona era la piedra a la cual se refería. 


Dumbledore sonrió orgulloso de su futura alumna. 


-debo admitir que fue un consejo muy sabio-continuó el director. 

 

Harry miró a Emily, esta le hizo señas de que después le explicaba. 


 —Pero eso significa que él y su mujer van a morir, ¿no?-preguntó Harry.


-bueno convengamos que ya se le había pasado la hora de descansar en paz- dijo Sirius.


James tuvo que hacer esfuerzos para no reírse y así evitar que Lily lo matara.  


-Sirius un poco de sensibilidad-le reclamó Remus.


-pero si es la verdad, vivió más de 10 vidas humanas-se defendió.


 —Tienen suficiente Elixir guardado para poner sus asuntos en orden y luego, sí, van a morir- Dumbledore sonrió ante la expresión de desconcierto que se veía en el rostro de los mellizos. —Para personas tan jóvenes como ustedes, estoy seguro de que parecerá increíble, pero para Nicolás y Pernela será realmente como irse a la cama, después de un día muy, muy largo.


 Después de todo, para una mente bien organizada, la muerte no es más que la siguiente gran aventura. Saben, la piedra no era realmente algo tan maravilloso. ¡Todo el dinero y la vida que uno pueda desear! Las dos cosas que la mayor parte de los seres humanos elegirían... El problema es que los humanos tienen el don de elegir precisamente las cosas que son peores para ellos.


Varios hicieron signos de entendimiento.

 

Harry y Emily se miraron, ambos todavía tenían muchas preguntas rondando su cabeza yacía allí. Dumbledore canturreó durante un minuto y después sonrió hacia el techo. 


Varios fruncieron el ceño definitivamente nunca terminarían de comprender bien al director.


— ¿Señor? —dijo Harry—. Estuve pensando... Señor, aunque la piedra ya no esté, Vol... Quiero decir Quién-usted-sabe... 


—Llámenlo Voldemort, chicos. Utiliza siempre el nombre correcto de las cosas. El miedo a un nombre aumenta el miedo a la cosa que se nombra.


-exacto-apoyaron Lily, los merodeadores y los que venían del futuro.


Algunos se miraron con dudas.

 

 —Sí, señor. Bien, Voldemort intentará volver de nuevo, ¿no? Quiero decir... No se ha ido, ¿verdad? 


—No, Harry, no se ha ido.


-Es que este imbécil nunca muere-dijo Sirius.

 

 Está por ahí, en algún lugar, tal vez buscando otro cuerpo para compartir... Como no está realmente vivo, no se le puede matar. Él dejó morir a Quirrell, muestra tan poca misericordia con sus seguidores como con sus enemigos. (Algunos que apoyaban a Voldemort hicieron una mueca)  De todos modos, ustedes tal vez hayan retrasado su regreso al poder. La próxima vez hará falta algún otro preparado para luchar y, si lo detienen otra vez y otra vez, bueno, puede ser que nunca vuelva al poder. 


Lily hizo una mueca porque sabía que eso no podía durar para siempre y que más tarde o más temprano él regresaría y rogaba porque fuera más tarde.

 

Harry asintió.


-Emily antes de que se me olvide quería informarte que  el mundo Mágico ya sabe de tu existencia- dijo el Director de golpe.


-bueno ya era hora-dijo James.


-¿Qué?-preguntó Emily creyendo haber entendido mal.


-bueno en Hogwarts es imposible mantener un secreto por mucho tiempo así que decidí que ya era hora de que todos sepan que hay dos Potter,  después de todo ya no tiene sentido seguir guardando el secreto-dijo Dumbledore. 


-¿y por qué tenía que ser un secreto en primer lugar?-preguntó Remus.


-eso se sabrá dentro de un par de libros-dijo Emily.


–debo admitir que fue una gran sorpresa para todos.


-genial, eso significa que ya poder usar remeras de manga corta-dijo Emily


-¿en serio?-pregunto Hermione.


-Hey hace como 100  Fahrenheit me estaba horneando-dijo Emily.


 ya había empezado a hacer calor y al tener que esconder su cicatriz no podía utilizar nada por encima de sus hombros por lo cual, esto era una muy buena noticia, aparte del hecho de poder utilizar por fin su verdadero nombre.


Dumbledore le dedicó una sonrisa. 


Harry también sonrió, un que estaba algo confundido ¿Por qué habrían guardado el secreto por tantos años y ahora de un momento para el otro decidían que ya era hora de contarlo? , (Casi todos pensaban eso) esta y muchas otras dudas mas pasaban por su mente.


—Señor, hay algunas cosas más que nos gustaría saber, si nos las puede decir... cosas sobre las que queremos saber la verdad...-hablo Harry por los dos.


 —La verdad —Dumbledore suspiró—. Es una cosa terrible y hermosa, y por lo tanto debe ser tratada con gran cuidado. Sin embargo, contestaré tus preguntas a menos que tenga una muy buena razón para no hacerlo. Y en ese caso te pido que me perdones. Por supuesto, no voy a mentirte.


 —Bien... Voldemort dijo que sólo mató a nuestra madre porque ella trató de evitar que nos mataran. Pero ¿por qué iba a querer matarnos en primer lugar?- preguntó Harry, Emily miró con interés al director esa duda también había surgido por su mente. 


Aquella vez, Dumbledore suspiró profundamente.


—Vaya, la primera cosa que me preguntan y no puedo contestarlas.


Todos hicieron muecas de disgusto.


 No hoy. No ahora. Lo sabrán un día... Quítenmelo de la cabeza por ahora. Cuando sean mayores... ya sé que eso es odioso... bueno, cuando estén listos, lo sabrán. 


-¿podemos saber el curo?-pregunto James.


-quinto-respondieron los mellizos.


-genial-murmuró Sirius.


-bueno para ustedes serán un par de meses para nosotros fueron años-dijo Harry. 


-Yo también tengo una pregunta…, sino es mucha molestia-agregó Emily, siendo educada.


-vaya el golpe en verdad te afectó-dijo Jenny.


-Ja j aja-dijo Emily con sarcasmo. 


-por supuesto Emily, pregunta- dijo Dumbledore. 


-bueno cuando fuimos al bosque nos encontramos con unos centauros y ellos... bueno sabían quién era yo, y dijeron que estaba muerta y que yo era la esperanza  ¿tiene idea a que se referían? ¿Por qué me reconocieron?-pregunto Emily.


-¿por dónde empezar?... empezaré por la parte que puedo responderte, los centauros leen las estrellas mejor que ninguna otra criatura, (McGonagall rodó los ojos ella no creía en esa estupideces)por eso ellos sabían que los Potter iban a tener mellizos, a pesar de que tu nacimiento se mantuvo en secreto para casi todo el mundo mágico, por eso te reconocieron, en cuanto a lo que deberías estar muerta, supongo que se lo habrán dicho las estrellas, lo cual nos demuestra que toda ciencia puede fallar y en cuanto a lo que tú eras la esperanza, me temo que no se a que se referían-dijo Dumbledore.


James hizo una mueca, estaba seguro que el director sí lo sabía pero no lo quería decir.


Emily asintió, no le había aclarado la parte más interesante pero si la mayoría.

 

— Señor ¿puedo hacerle otra pregunta?-preguntó Harry.


-por supuesto muchachos, hagan las preguntas que quieran yo se las tratare de responder-dijo Dumbledore  


-¿Y por qué Quirrell no podía tocarnos?-preguntó Harry.


 —Su madre murió para salvarlos. Si hay algo que Voldemort no puede entender es el amor. No se dio cuenta de que un amor tan poderoso como el de su madre hacia ustedes deja marcas poderosas. No una cicatriz, ni un signo visible...


Todos en el gran comedor estaban profundamente conmovidos, sobre todo James aunque se lamentaba no haber podido salvar a su familia.


Lily sonrió su muerte definitivamente había valido la pena.

 

 Haber sido amados tan profundamente, aunque esa persona que nos amó no esté, nos deja para siempre una protección. Eso está en sus pieles. Quirrell, lleno de odio, codicia y ambición, compartiendo su alma con Voldemort, no podía tocarlos por esa razón. Era una agonía tocar a unas personas marcadas por algo tan bueno.


Nadie sabía que decir, James suspiró ¿Por qué siempre se elegiría los peores capítulos para leer?


Entonces Dumbledore se mostró muy interesado en un pájaro que estaba cerca de la cortina, lo que le dio tiempo a Harry para secarse los ojos con la sábana, Emily sintió un nudo en la garganta, pero se contuvo.


-Mis niños-dijo Lily con dulzura- ese sacrificio fue la mejor decisión que pude tomar en mi vida.


-gracias mamá, por darnos la oportunidad de vivir-dijo Harry, con un nudo en la garganta.


-¿para qué seguir viva sin ustedes?-dijo Lily y abrazó a sus dos niños.  


James suspiro no se la estaba habiendo fácil, prefirió no pensar y seguir leyendo.


Cuando pudo hablar de nuevo, Harry dijo. 


— ¿Y la capa invisible... sabe quién me la mandó?


 —Ah... Resulta que su padre me la había dejado y pensé que les gustaría tenerla. —Los ojos de Dumbledore mirando a Emily por encima de sus ojos —. Cosas útiles... Su padre la utilizaba sobre todo para robar comida en la cocina, cuando estaba aquí.


Sirius le dio un codazo a James y levantó sus cejas, James sonrió.


Emily iba a preguntar algo más pero Harry se le adelantó.


—Y hay algo más... –dijo.


—Dispara. 


—Quirrell dijo que Snape... 


—El profesor Snape, Harry 


—Sí, él...Quirrell dijo que me odiaba, porque odiaba a mi padre. ¿Es verdad? 


—Bueno, ellos se detestaban el uno al otro. Como ustedes y los  Malfoy. Y entonces, tu padre hizo algo que Snape nunca pudo perdonarle. 


— ¿Qué? 


—Le salvó la vida


-si como no lo único que quería era salvar tu trasero Potter-dijo Snape.


-creo lo que quieras Snape-dijo James.


Y para sorpresa de todos y orgullo de Lily James no había iniciado una discusión.

  

 — ¿Qué?-preguntaron esta vez los mellizos.


 —Sí... —dijo Dumbledore, con aire soñador—. Es curiosa la forma en que funciona la mente de la gente, ¿no es cierto? El profesor Snape no podía soportar estar en deuda con su padre... Creo que se esforzó tanto para protegerte, a ti Harry al ser su hijo, este año porque sentía que así estaría en paz con él. Así podría seguir odiando la memoria de su padre, en paz...


-como si eso fuese a pasar-murmuró Snape, ¿el tener remordimiento por odiar a Potter? Si como no.


 Harry trató de entenderlo, pero le hacía doler la cabeza, así que lo dejó.


 —Y señor, hay una cosa más...-dijo Harry.


 — ¿Sólo una? 


-de hecho dos-dijo Emily.


-Muy bien-dijo Dumbledore.


-tu primero-dijo Emily, Harry asintió.


— ¿Cómo pude hacer que la piedra saliera del espejo?


 —Ah, bueno, me alegro de que me preguntes eso. Fue una de mis más brillantes ideas y, entre ustedes  y yo, eso es decir mucho. 


-mira paso solo dos horas contigo y ya se le empezó a pegar tu arrogancia Potter-dijo Jenny.


-Sabes se está sorteando una patada y vos tenés todos los números -dijo Emily.


Saben, sólo alguien que quisiera encontrar la Piedra, encontrarla, pero no utilizarla, sería capaz de conseguirla. 


-asombroso- dijeron todos.


De otra forma, se verían haciendo oro o bebiendo el Elixir de la Vida. Mi mente me sorprende hasta a mí mismo... bueno Emily, vas.


-si hee vera ya se acerca las vacaciones y no sé dónde voy a vivir-dijo Emily.


-ho, ¿no te conté?,  que  memoria la mía, bien he estado hablando con tus tíos y han aceptado, aunque con cierto esfuerzo aceptarte a ti y a Harry por los veranos- dijo Dumbledore.  


¿Qué?- pregunto todo el gran comedor.


-creo que vivir debajo de un puente era mejor-dijo Sirius.


-¿qué clase de milagro paso para que eso pase?-pregunto Remus.


-No lo sé, tal vez la grasa y les subió al cerebro y no los deja pensar-dijo James.


-Lo único bueno es que van a estar juntos-dijo Lily. 


-genial- dijo Emily muy alegre, no por ir con sus tíos, pero el hecho de no tener que separarse de Harry era estupendo.


-creo que sin ti mis vacaciones hubieran sido insoportables-dijo Harry.


-pienso lo mismo-dijo Emily.


Harry por supuesto también estaba feliz aun que completamente atónito de que sus tíos los que siempre se quejaban de lo caro  que salía mantenerlo, estuvieran dispuestos a aceptar a Emily, por más que fuera solo por dos meses, pero también estaba muy feliz de no tener que ir a esa casa solo.


-Dumbledore debe tener un gran don para convencer a las personas-dijo Frank.


 -Bueno, suficientes preguntas. Les sugiero que comiencen a comer esas golosinas. Ah, las gracias de todos los sabores. En mi juventud tuve la mala suerte de encontrar una con gusto a vómito y, desde entonces, me temo que dejaron de gustarme. Pero creo que no tendré problema con esta bonita gragea, ¿no les parece? 


Sonrió y se metió en la boca una gragea de color dorado.

 

Luego se atragantó y dijo


— ¡Ay de mí! ¡Cera del oído!


-que horror -dijeron varios.


La señora Pomfrey era una mujer buena, pero muy estricta. 


—Sólo cinco minutos —suplicó Harry 


—Ni hablar. 


—Usted dejó entrar al profesor Dumbledore...-insistió Harry. 


—Bueno, por supuesto, es el director, es muy diferente. Necesitas descansar, para recuperarse-dijo Pomfrey. 


-pero si estamos en perfectas condiciones, no nos ve- dijo Emily.


-Potter deje de saltar encima de la capa en este instante-dijo Pomfrey frunciendo el ceño.


Varios rieron.


-bien-dijo Emily volviendo a acostarse- 


—Por favor -dijo Harry.

 

—Oh, está bien —dijo—. Pero sólo cinco minutos. 


Y dejó entrar a Jennifer Ron y Hermione. 


-no pidan dejarlos solos ahí sin ver a nadie, es mortalmente aburrido-dijo Remus que tenía experiencia.


La primera entró exclamando.


-¿Cuánto tardan en despertarse? Llevo cuatro días sin dormir, completamente preocupada casi hacen que me dé un paro cardiaco.


-únete al club-dijo Lily.


-Qué raro que Black se preocupe por alguien que no sea ella-dijo Abby.


-Es que eso es lo que hacen los amigos, tal vez tu no lo sepas por qué no tienes- dijo Jennifer- mínimo no verdaderos.

Un “uuuuuu” resonó por todo el lugar.  


-¿y quién necesita amigos? Yo me basto conmigo misma-dijo Abby.


Jennifer iba a seguir pero Hermione le hizo señas de que se callara.


-Hola a ti también Black- dijo Emily sonriendo ante la mueca de Hermione.


-Potter, juro que si se te vuelve a dar por dormir tres días seguidos yo personalmente vendré a despertarte a cachetazos


-Nunca te dediques a la medicina-dijo Harry.

 

- dijo Jennifer mientras se acercaba a Emily, la tomaba por los hombros y le revolvía el pelo, Emily rio.-a ti también te extrañe Harry- pero a diferencia de con Emily, se limitó a darle palmaditas en la espalda.


-también yo Jenny- dijo Harry.


-quieres dejar de hacer tanto escándalo, nos van a echar después de todo lo que nos costó entrar-murmuró Hermione.


-Va lo que nos costó entrar no hubiera sido tanto tiempo, si alguien no hubiera insistido en respetar la reglas- Dijo Jennifer.


-tu plan era una locura-dijo Hermione.


-No era para tanto-respondió  Jennifer.


-claro que si quería hacer que Abby Malfoy se fracturara la columna vertebral para así poder entrar en cubierto a la enfermería mientras Pomfrey trataba de curar a Malfoy-dijo Hermione.


-era una idea brillante-dijo Sirius.


-mis felicitaciones-dijo James.


-gracias-dijo Jenny.


 -por eso era un plan perfecto, nos deshacemos de Malfoy por el resto del año, total nadie la extrañaría y podríamos entrar a la enfermería-dijo Jennifer.


Los mellizos y Ron rieron, mientras Hermione rodó los ojos


Abby los miro con odio.


—Todo el colegio habla de lo que paso y de que ahora hay dos Potter, saliste en el diario —dijo Ron a Emily la cual se sorprendió bastante


— ¿Qué es lo que realmente pasó, esa noche?-preguntó Hermione.


 Fue una de esas raras ocasiones en que la verdadera historia era aún más extraña y apasionante que los más extraños rumores. 


-eso es insuperable -dijo Arthur y la verdad rogaba por que el año siguiente esa aventura no fuera superada.


Harry y Emily les contaron todo.

 

Quirrell, el espejo, la Piedra y Voldemort. Jennifer, Ron y Hermione eran muy buen público, jadeaba en los momentos apropiados y, cuando Harry les dijo lo que había debajo del turbante de Quirrell, Hermione gritó muy fuerte. 


— ¿Entonces la piedra no existe? —Dijo por último Ron—. ¿Flamel morirá? 



—Eso es lo que yo dije, pero Dumbledore piensa que... ¿cómo era? Ah, sí: «Para las mentes bien organizadas, la muerte es la siguiente gran aventura ``.-dijo Harry.


-bueno convengamos que ya estaba en edad de descansar en paz- murmuró Jennifer para que solo Emily escuchara, esta tuvo que hacer esfuerzos para ocultar su risa


Tanto Harry como Hermione rodaron los ojos, el resto del comedor rio.


—Siempre dije que era un chiflado —dijo Ron, muy impresionado por lo loco que estaba su héroe. 


Ron miró al directo con duda pero este sonreía. 

       

— ¿Y qué os pasó a vosotros tres? —preguntó Harry. 


—Bueno, yo volví —dijo Hermione— me encontré con Jennifer y el trol inconsciente, seguimos avanzando despertamos a Ron 


-Tardamos un rato largo- agregó Jennifer.


- y, cuando íbamos a la lechucería para comunicarnos con Dumbledore, lo encontramos en el vestíbulo de entrada, y él ya lo sabía, porque nos dijo: «Harry y Emily se fueron a buscarlo, ¿no?», y subió al tercer piso-continuó Hermione.


-¿alto usted lo sabía y no hizo nada? ¿Pero en qué estaba pensando? Solo tenían once años y los panda se convirtieron en el mago más poderoso de todos los tiempos- gritó Lily fuera de sí.


James se contuvo para no gritar con lo que había dicho Lily ya estaba.


El director no sabía qué responder.


  — ¿Creen que él quería que lo hicieran? —dijo Ron—. ¿Enviándoles la capa de su padre y todo eso? 


—Bueno —estalló Hermione—. Si lo hizo... eso es terrible... los podían haber matado. 


Lily estuvo completamente de acuerdo con Hermione. 


—No, no fue así —dijo Harry con aire pensativo—. Dumbledore es un hombre muy especial.

 

-Yo creo que quería darnos una oportunidad. Creo que él sabe, más o menos, todo lo que sucede aquí. Acepto que debía de saber que lo íbamos a intentar y, en lugar de detenernos, nos enseñó lo suficiente para ayudarnos. No creo que fuera por accidente que nos dejó encontrar el espejo y ver cómo funcionaba. Es casi como si él pensara que nosotros teníamos derecho a enfrentarnos a Voldemort. -dijo Emily.


Lily rodó los ojos eso no era un justificativo se suponía que iba hay para aprender magia no a “cómo frustrar los planes de una loco”.


 —Bueno, sí, está bien —dijo Ron—. Escuchen, deben estar levantados para mañana, es la fiesta de fin de curso. Ya están todos los puntos y Slytherin ganó, por supuesto.(la mesa sonrió y el resto gruño, aun que Lily y los merodeadores no se preocuparon por eso estaban felices de saber que sus hijos/ahijados estaban bien)   Se perdieron el último partido de Quidditch. Sin ustedes, nos ganó Ravenclaw, pero la comida será buena.


En aquel momento, entró la señora Pomfrey 


—Ya habéis estado más de quince minutos, ahora FUERA—dijo con severidad. 


Después de una buena noche de sueño, Harry y Emily se sintieron casi recuperados. 


Lily sonrió ya casi se sentía completamente relajada una que estaba segura que no duraría mucho tiempo.

 

—Quiero ir a la fiesta —dijeron a la señora Pomfrey, mientras ella le ordenaba todas las cajas de golosinas


—El profesor Dumbledore dice que tienen permiso para ir —dijo con desdén, como si considerara que el profesor Dumbledore no se daba cuenta de lo peligrosas que eran las fiestas — Y tienen otra visita. 


-prefecto-dijo Emily.


—Oh, bien —dijo Harry— ¿Quién es?


 Mientras hablaba, entró Hagrid. Como siempre que estaba dentro de un lugar, Hagrid parecía demasiado grande. Se sentó entre los mellizos, los miró y se puso a llorar.


-¿y ahora que paso?-pregunto Sirius alterado.


-Nada-lo tranquilizaron los del futuro. 


 — ¡Todo... fue... por mi maldita culpa! —Gimió, con la cara entre las manos—. Yo le dije al malvado cómo pasar ante Fluffy. ¡Se lo dije! ¡Podían haber muerto! ¡Todo por un huevo de dragón! ¡Nunca volveré a beber! ¡Deberían echarse y obligarme a vivir como un muggle! 


-Hagrid Voldemort es capaz de engañar a cualquiera no debes sentirte así-dijo Dumbledore a Hagrid del pasado que también parecía estar a punto de llorar. 


— ¡Hagrid! —dijo Harry, impresionado al ver la pena y el remordimiento de Hagrid, y las lágrimas que mojaban su barba


-no fue tu culpa fue nuestra por intentar averiguar más de lo que deberíamos- dijo Emily


-exacto Hagrid no debes sentirte así-dijo Lily-tu hiciste todo lo que pudiste. 


— Además, lo habría descubierto igual, estamos hablando de Voldemort, lo habría sabido igual aunque no le dijeras nada. 


— ¡Podrían haber muerto! —Sollozó Hagrid—. ¡Y no digas ese nombre! 


— ¡VOLDEMORT! —Gritó Harry, y Hagrid se impresionó tanto que dejó de llorar. —Me encontré con él y lo llamó por su nombre. Por favor, alégrate, Hagrid, salvamos la Piedra, ya no está, no la podrá usar. Toma una rana de chocolate, tengo muchísimas... 


Hagrid se secó la nariz con el dorso de la mano y dijo.


 —Eso me hace recordar... Les he traído un regalo.


-si es comida pasó- dijo Emily y finalmente Hagrid se rió.


 —No. Dumbledore me dio libre el día de ayer para hacerlo. Por supuesto tendría que haberme echado... Bueno, aquí tienen... 


Parecía un libro con una hermosa cubierta de cuero. Emily se pasó a la capa de Harry y abrieron el paquete con curiosidad. Estaba lleno de fotos mágicas. Sonriendoles y saludándolos desde cada página, estaban su madre y su padre...


-gracias Hagrid- dijo James.


-No fue nada-respondió este.


-claro que si, te tomaste tu tiempo por nuestro hijos- dijo Lily- y muchas cosas muchas gracias.


-de nada-dijo Hagrid sonriendo. 


—Envié lechuzas a todos los compañeros de colegio de sus padres, pidiéndoles fotos


-mandamos fotos pero no parecemos-dijo Sirius.


-eso es raro.-dijo Remus. 


-ya aparecerán-dijo Jenny.


... Sabía que ustedes no tenían... ¿Les gusta? 


Ni Harry, ni Emily  podían hablar, pero Hagrid entendió. 


Harry y Emily bajaron solos a la fiesta de fin de curso de aquella noche. Los habían ayudado a levantarse la señora Pomfrey, insistiendo en examinarlos una vez más, así que, cuando llegaron, el Gran Comedor ya estaba lleno. 

Estaba decorado con los colores de Slytherin, verde y plata, para celebrar el triunfo de aquella casa al ganar la copa durante siete años seguidos.


Ningún miembro de las otras tres casas podía superar eso, los de Slytherin sonreían con orgullo salvo los gemelos Malfoys que sabían lo que iba a pasar.


Un gran estandarte, que cubría la pared detrás de la Mesa Alta, mostraba la serpiente de Slytherin. Cuando Harry y Emily entraron se produjo un súbito murmullo y todos comenzaron a hablar al mismo tiempo. Se deslizaron en una silla entre sus amigos, en la mesa de Gryffindor, y trataron de hacer caso omiso del hecho de que todos se ponían de pie para mirarlo, sobre todo a Emily.


Por suerte, Dumbledore llegó unos momentos después. Las conversaciones cesaron. 


— ¡Otro año se va! —dijo alegremente Dumbledore—. Y voy a fastidiaros con la charla de un viejo, antes de que podáis empezar con los deliciosos manjares. (Emily sonrió, las charlas de Albus nunca eran aburridas)¡Qué año hemos tenido! Esperamos que vuestras cabezas estén un poquito más llenas que cuando llegasteis... Ahora tenéis todo el verano para dejarlas bonitas y vacías antes de que comience el próximo año...Bien, tengo entendido que hay que entregar la copa de la casa y los puntos ganados son: en cuarto lugar, Gryffindor, doscientos y dos puntos,(a pesar de ser últimos la casa aplaudió) en tercer lugar, Hufflepuff, con trescientos cincuenta(los tejones aplaudieron) y dos Ravenclaw tiene cuatrocientos veintiséis,(las águilas también se alegraron por su casa) y Slytherin, cuatrocientos setenta y dos.( las serpientes aplaudieron con ganas)


Una tormenta de vivas y aplausos estalló en la mesa de Slytherin. Harry y Emily pudieron ver a Draco y Abby Malfoy golpeando la mesa con su copa. Era una visión repugnante.


-concuerdo-dijo Sirius.


 —Sí, sí, bien hecho, Slytherin —dijo Dumbledore—. Sin embargo, los acontecimientos recientes deben ser tenidos en cuenta. 


Todos se quedaron inmóviles. (En ambos tiempos)Las sonrisas de los Slytherin se apagaron un poco.

James y Sirius empezaron a sonreír adivinando que era lo que pasaría.


—Así que —dijo Dumbledore— tengo algunos puntos de última hora para agregar. Dejadme ver. Sí... Primero, para el señor Ronald Weasley... 


Ron se puso tan colorado que parecía un rábano con insolación.


 —... por ser el mejor jugador de ajedrez que Hogwarts haya visto en muchos años, premio a la casa Gryffindor con cincuenta puntos.


-felicidades hijo-dijeron Arthur y Molly.


-Muy bien hermano-dijeron los tres hermanos mayores de Ron, él sonrió con orgullo.


Percy decía a los otros prefectos: «Es mi hermano, ¿sabéis? ¡Mi hermano menor! ¡Consiguió pasar en el juego de ajedrez gigante de McGonagall!». Por fin se hizo el silencio otra vez. 


—Segundo... a la señorita Jennifer Black… por el uso del sacrificio para ayudar a otro premio a la casa Gryffindor con cincuenta puntos.


-felicidades sobrina-dijo Sirius.


-Muy bien sobrina política-dijo James.


-gracias-dijo Jennifer.


-felicidades hija-dijo Regulus, varios Slytherin lo miraron mal pero él no le importo.


-gracias-dijo Jennifer y por primera vez le sonrió.


Jennifer solo sonrió ante los aplausos del resto.


-en tercer lugar a la señorita Hermione Granger… por el uso de la fría lógica al enfrentarse con el fuego, premio a la casa Gryffindor con cincuenta puntos. 


-felicidades- dijeron Lily y los merodeadores.


-gracias-respondió Hemione.


Hermione enterró la cara entre los brazos. Harry tuvo la casi seguridad de que estaba llorando.


Los cambios en la tabla de puntuaciones pasaban ante ellos: Gryffindor estaba ciento cincuenta puntos más arriba. 


—Tercero... al señor Harry Potter y la señorita Emily Potter... —continuó Dumbledore. La sala estaba mortalmente silenciosa—... por todo su temple y sobresaliente valor, premio a la casa Gryffindor con  ciento veinte puntos. 


-Esos son mis hijos/ahijados- dijeron los merodeadores, Lily y un par más.


-Es una lástima Gryffindor y Slytherin estén empatados-dijo Lily.


-¿y qué pasa cuando hay empate?-pregunto un chico.


-no se-respondió Lily.


El estrépito fue total. Los que pudieron sumar, además de gritar y aplaudir, se dieron cuenta de que Gryffindor tenía los mismos puntos que Slytherin, cuatrocientos setenta y dos.


Si Dumbledore le hubiera dado un punto más a los mellizos... Pero así no llegaban a ganar. Dumbledore levantó el brazo. La sala fue recuperando la calma. 


—Hay muchos tipos de valentía —dijo sonriendo Dumbledore—. Hay que tener un gran coraje para oponerse a nuestros enemigos, pero hace falta el mismo valor para hacerlo con los amigos. Por lo tanto, premió con diez puntos al señor Neville Longbottom.


-MUY BIEN HIJO-gritó Frank aunque fue opacado por los festejos de los leones, las águilas y los tejidos.


 Algunos Slytherin maldijeron otros hicieron como si no les importara. Cuando la cosa se calmó un poco James vivió a leer. 


Alguien que hubiera estado en la puerta del Gran Comedor había creído que se había producido una explosión, tan fuertes eran los gritos que salieron de la mesa de Gryffindor. Emily, Jennifer, Harry, Ron y Hermione se pusieron de pie y vitorearon a Neville, que, blanco de la impresión, desapareció bajo la gente que lo abrazaba.


 Nunca había ganado más de un punto para Gryffindor. Harry, sin dejar de vitorear, dio un codazo a Ron y señaló a los Malfoy, que no podía haber estado más atónito y horrorizado si le hubieran echado el maleficio de la Inmovilidad 


-Ahora es ofíciateme la felicidad total-dijo Sirius.


Total, Emily también volteo y se topó con la mirada de odio de Abby, ella le dedicó una sonrisa burlona.

 

—Lo que significa —gritó Dumbledore sobre la salva de aplausos, porque Ravenclaw y Hufflepuff estaban celebrando la derrota de Slytherin—, que hay que hacer un cambio en la decoración. 


Dio una palmada. En un instante, los adornos verdes se volvieron escarlata; los de plata, dorados, y la gran serpiente se desvaneció para dar paso al león de Gryffindor. 


-Así queda mucho mejor-dijo Jennifer.


Snape estrechaba la mano de la profesora McGonagall, con una horrible sonrisa forzada en su cara.


James se abstuvo de hacer comentarios.


 Captó la mirada de Harry y el muchacho supo de inmediato que los sentimientos de Snape hacia él no habían cambiado en absoluto. Aquello no lo preocupaba. Parecía que la vida iba a volver a la normalidad en el año próximo, o a la normalidad típica de Hogwarts. 


Algunos rieron.


Si como no pensaron los del futuro.


Aquélla fue la mejor noche en las vidas de Harry y Emily, mejor que ganar un partido de Quidditch, o que la Navidad, o que hacer que se desmayara el monstruo gigante... Nunca, jamás, olvidaría aquella noche.


-La mejor fue la de tercer año-dijo Jennifer.


En el medio del festejo Emily sintió que dos personas tocaban los hombros, se volteó y se encontró con los gemelos.


Bien, pensó James.


-hola-saludo alegre Emily, ya no estaba molesta.


-hola-saludaron los gemelos.


-Emily queríamos pedirte perdón por como tratamos a Harry, fuimos unos idiotas- dijo George.


-que novedad-dijo Sirius.


-Díganme algo que no sepa-dijo Emily.


-Emily tienes que ser más cortés-dijo Lily.


-Así se habla-dijo James.


-Hey estamos tratando de abrir nuestro corazón, no tienes un poco de piedad-dijo Fred.


-no-respondió Emily consolidad, luego sonrió-todo está en el pasado.


-entonces ¿somos amigos?-preguntó Fred.


-y nada más-dijo James.


-claro-dijo Emily.


-¿así que eres una Potter?-preguntó George.


-si-respondió Emily y antes de que pudiera continuar alguien interrumpió la charla.


-Emily, vamos a festejar-dijo Harry sonriendo y agarrando el brazo de Emily, para arrastrarla lejos de allí.


-felicidades hijo-dijo James.


-Harry-dijo su madre con enojo.


-lo siento mama pero tengo que cuidar de mi hermana-dijo Harry.


Lily y Emily rodaron los ojos.


Harry casi no recordaba ya que tenían que recibir los resultados de los exámenes, pero éstos llegaron. Para su gran sorpresa, tanto él como Ron pasaron con buenas notas.


-fantástico, felicidades.-felicitaron sus respectivos padres.


Emily, para sorpresa de varios había sacados todos Extraordinario salvo en Pociones y Herbología en las cuales tenía un supera las expectativas,


-Excelente mi vida -dijeron Lily y James.


 Jennifer tenía lo mismo salvo que en vez de Herbología era Encantamientos la segunda que no tenía con un Extraordinario.


-Casi siempre vamos a la par-dijo Jennifer.


 Hermione, por supuesto, fue la mejor del año.


-Muy bien-dijeron Lily y Remus.


 Hasta Neville pasó a duras penas, pues sus buenas notas en Herbología compensan los desastres en Pociones.


Frank y Alice sonrieron.


Ellos confiaban en que suspendieran a Goyle, que era casi tan estúpido como malo, pero él también aprobó. 


-¿Cómo aprobó?-preguntó James.


Todos se encogieron de hombros.


Era una lástima, pero como dijo Ron, no se puede tener todo en la vida.


Las últimas semanas en el colegio fueron, fueron geniales, pero muy estresantes para Emily ya que todo el colegio se la quedaba mirando, sobre todo a su cicatriz, las primera  días fue divertido, luego algo tedioso y al final era insoportable


-pobre mi niña-dijo Lily-debe ser insoportable.


, lo bueno era que ya no tenía que preocuparse de nada y se dedicaba a pasar el tiempo con sus amigos, Fred, George y Cedric.


Los merodeadores hicieron una mueca.


Y de pronto, sus  armarios se vaciaron, sus equipajes estuvieron listos, el sapo de Neville apareció en un rincón del cuarto de baño…


-ya van a terminar su primer año mis niños- dijo Lily con ternura.


El último día todos los alumnos recibieron notas en las que los prevenían para que no utilizaran la magia durante las vacaciones («Siempre espero que se olviden de darnos esas notas», dijo con tristeza Fred Weasley).


-Es la única vez que voy a estar de acuerdo con él-dijo Sirius.


-Potter, Black a mi oficina en este instante-grito McGonagall. 


-sabes así suena mejor, que Evans, Black –dijo Sirius.


-si extrañaba escuchar ese grito –dijo James.


-¿Qué hicieron?-preguntó Hermione.


-una broma inofensiva a Malfoy para que no nos extrañen- dijo Jennifer


-no podíamos irnos de Hogwarts sin escuchar los gritos de Minnie-se justificó Emily.


-exacto es tradición-dijeron James y Sirius.


Minerva suspiro.


Harry sonrió tuvo la impresión que la que la frase que acababa de decir la profesora McGonagall sería la que más escucharía los siguientes seis años.


-tal vez demasiado-dijo Hermione.


Lily sonrió qué remedio, los bromistas sonrieron, con orgullo.


McGonagall pensó que definitivamente en su otra vida había sido una muy mala persona y ahora lo estaba pagando.


Obviamente McGonagall no puedo castigarlas o sacarles puntos, así que solo les dio un sermón.


-¿Qué hicieron?-preguntó Remus con curiosidad.


-Les pintamos las manos de verde-dijo Emily con naturalidad- fue una pavada pero ellos hicieron un escándalo.


 Hagrid estaba allí para llevarlos en los botes que cruzaban el lago. Subieron al expreso de Hogwarts, charlando y riendo, mientras el paisaje campestre se volvía más verde y menos agreste. Comieron las grageas de todos los sabores, pasaron a toda velocidad por las ciudades de los muggles, se quitaron la ropa de magos y se pusieron camisas y abrigos... Y bajaron en el andén nueve y tres cuartos de la estación King Cross. 


-oficialmente se terminó-dijo Remus.


-crecen tan rápido-dijo Lily.


Tardaron un poco en salir del andén. Un viejo y enjuto guarda estaba al otro lado de la taquilla, dejándolos pasar de de tres en tres o de cinco en cinco, para que no llamaran la atención saliendo de golpe de una pared sólida, pues alarmaron a los muggles.


 —Tenéis que venir y pasar el verano conmigo —dijo Ron—, los cuatro. Os enviaré una lechuza. 


—Gracias —dijo Harry—


-iré aunque voy a tener que inventarle una excusa a mi “querida” madre-dijo Jennifer con asco en las últimas palabras.


Regulus hizo una mueca, la pobre de su hija conocía a Kelsey y sabía que le haría pasar un verano horrible.

 

 La gente los empujaba mientras se movían hacia la estación, volviendo al mundo muggle. Algunos le decían. 


— ¡Adiós, Harry! ¡Adiós, Emily! 


— ¡Nos vemos, Potters! 


—Sigues siendo famoso —dijo Ron, con sonrisa burlona. 


—No sé adónde vamos, eso te lo aseguro —respondió Harry.


Harry, Emily, Jennifer, Ron y Hermione pasaron juntos a la estación. 


— ¡Allí está él, mamá, allí está, míralo! ¡Y también está su hermana!


Era Ginny Weasley, la hermana de Ron.


-amor a primera vista-dijo Emily, Harry se sonrojo y los Weasley y Potter sonrieron.


 —¡Harry y Emily Potter! —chilló—. ¡Mira, mamá! Puedo ver...


—Tranquila, Ginny. Es de mala educación señalar con el dedo. 


La señora Weasley les sonrió. 


— ¿Un año movido? —les preguntó. 


-demasiado-dijeron varios. 


—Mucho —dijo Harry—. Muchas gracias por el jersey y el pastel, señora Weasley


-si gracias, me encanto- dije Emily 


-si gracias- agrego Jennifer


 —Oh, no fue nada.


-Jennifer Black ven aquí en este instante-grito Kelsey, tenía un aspecto de enfado que asustaba.


Sirius gruñó a su “Hermana en ley”, al igual que todos.


-bueno será mejor que me vaya, adiós, nos vemos- dijo Jenny rodando los ojos.


-adiós que tengas buen verano-grito Hermione.


-lamento no responder pero era mejor que me fuera-dijo Jenny.


-no importa entiendo-dijo Hermione, con cierta lástima por su amiga.


Emily se frunció el ceño.


-Hey señora Black, adiós que tenga buenas vacaciones, su purísima señoría- gritó Emily haciendo una reverencia.


Muchos rieron, Emily y Kelsey intercambiaron una expresión de odio puro.


Noto para su alegría la expresión de odio que le dedicaba Kelsey y que Jennifer se reía a espaldas de su madre.

   

— ¿Ya están listos?


Los mellizos voltearon. 


 Era tío Vernon, todavía con el rostro púrpura


-ya tenía que aparecer este idiota-dijo James.


, todavía con bigotes y todavía con aire furioso ante la audacia de Harry, llevando una lechuza en una jaula, en una estación llena de gente común y más que nada el hecho de que ahora debía soportar a dos niños estúpidos.


-el estúpido será el-dijo Lily.


 Detrás, estaban tía Petunia y Dudley, con aire aterrorizado ante la sola presencia de Harry y Emily, ninguno se detuvo siquiera a saludar a la nueva integrante de la familia


-que seres desagradables-dijo Molly.


— ¡Usted debe de ser de la familia de Harry y Emily! —Dijo la señora Weasley 


—Por decirlo así —dijo tío Vernon—. Dense prisa, muchachos, no tenemos todo el día. —Dio la vuelta para ir hacia la puerta.


-este hombre sí que es educado-dijo Alice con sarcasmo.


Emily sonrió este verano se la pasaría en grande.


-Me gusta cómo suena eso-dijo Sirius.


 Harry y Emily esperan para despedirse de Ron y Hermione. 


—Nos veremos durante el verano, entonces.-dijo Harry. 


—Espero que... que tengan unas buenas vacaciones —dijo Hermione, mirando insegura a tío Vernon, impresionada de que alguien pudiera ser tan desagradable. 


-y eso que estaba de buen humor-dijo Emily.


—Oh, lo serán —dijo Harry, y sus amigos vieron, con sorpresa, la sonrisa burlona que se extendía por su cara.


—Ellos no saben que no nos permiten utilizar magia en casa. Voy a divertirme mucho este verano con Dudley…-dijeron los mellizos a la vez.


La mayoría miro a James.


-Esos son mis niños-dijo.


-de hecho voy a empezar ahora-dijo Emily a Harry cuando estaban en el auto.


-Oigan tíos, quieren ver lo que he aprendido a hacer en el colegio este año-dijo Emily mientras sacaba su varita.


-muy bien hija-la felicitaron James y Lily para sorpresa de varios.


-no- dijo Dudley con horror.

 

-no gracias-dijo Petunia en un susurro.


-¿seguros?-preguntó Emily divertida.


Harry tapó la boca para que no lo vieran rice, definitivamente ir a la casa de sus tíos era horrible, siempre lo hacían sentir como si fuera un ser despreciable  pero con Emily a su lado podía asegurar que la diversión estaría asegurada. 


-y tenía razón, a pesar de todo fue un verano divertido- dijo Harry.


-sí, es tan divertido hacerles bromas a los Dursley-dijo Emily sonriendo.


 -¿podemos empezar con el segundo libro?-pidió Sirius emocionado al oír eso


-por supuesto-dijo Albus.


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