Capítulo 12: Ya es hora de que lo sepa y el espejo de Oesed
Capítulo 12: Ya es hora de que lo sepa y el espejo de Oesed
Ya era el quinto día de lectura en el colegio y muchos todavía estaban en estado de shock.
-¿todavía no entiendo cómo es que llegaron hasta aquí y como han hecho eso de los libros?- preguntó Elena.
-hasta que al fin alguien lo pregunta- dijo Jenny- Herms, cantarlos tu eres buena para todo eso de explicar.
-alto- dijo Sirius- ¿podían responder a esa pregunta?
-claro no revela nada del futuro- respondió Emily como si fuera más que obvio, la mayoría de los del pasado abrieron la boca en forma de O.
-bueno resulta que en un futuro habrá muchas muertes- empezó Hermione, muchos hicieron muecas de tristeza o de miedo- así que luego de terminar nuestro séptimo año, Emily estuvo hablando un con Dumbledore y con él llegaron al acuerdo de que debían intentar hacer algo para evitar tantas tragedias así que le pasó un muy antiguo hechizo el cual te regresa al pasado los años que uno quiera.-la mayoría abrió los ojos con impresión. - Luego de tener todo listo teníamos otro problema ¿Cómo contarles que paso con claridad? Y la solución al problema apareció un día que nos encontramos con una bruja llamada Joanne Rowling, la cual nos habló de una nueva técnica que tenía en la cual podía entrar a ver nuestros recuerdos por horas y horas, y saber lo que estábamos pensando en ese momento, nuestras emociones y demás. Así que nos sometimos los cinco, Harry y Emily mucho más, y ella iba escribiendo lo que le pareció más relevante- concluyó Hermion, todos tenían una expresión de pura sorpresa en el rostro, incluso los profesores no sabían ni por asomo que la magia podía ser capaz de tanto.
-¿alguien quiere leer?-preguntó Ron, silencio- ¿alguien?- volvió a preguntar Ron nada
-yo-dijo James siendo el primero en hablar, al notar que Frank no se movía suspiro, sacó su varita- Accio libro.
El libro que sostenía Frank salió volando y fue a parar a las manos de James, Frank se sobresaltó.
-capitulo12: Ya es hora de que lo sepa y el espejo de Oesed- leyó, la mayoría salió de su trace.
Emily y Harry tenían una excelente relación, desde que se conocieron la tuvieron y a pesar de ser diferentes se llevaban muy bien, (James y Lily sonrieron) ya que se complementaban, Harry lograba apaciguar un poco el carácter explosivo de Emily (gracias a Merlín pensó Minerva) y está lograba hacer que el otro se relajara y disfrutara un poco de la vida.
-yo disfruto de la vida- se quejó Harry.
-a veces te haces demasiado problema por todo y digo a veces para no decir todo el tiempo- dijo Jennifer.
-¿para que le digas a veces sí luego le vas a decir todo?-preguntó Hermione.
-continuemos leyendo, ¿papá?-dijo Emily y le hizo señas de que siga o si no…
Desde que se conocieron no habían discutido ni una vez, cosa poco usual entre hermanos, hasta ese día.
-bueno eso era predecible, con caracteres tan opuestos- dijo Remus.
-Me sorprende que no haya sido antes- respondió Alice.
-y creo que ya es hora de que lo sepa Harry-decía Emily en voz baja, pero firme, se encontraban en el medio del pasillo en dirección a el gran comedor.
-No creo que sea necesario, aparte se supone que no debemos decírselo a nadie-se defendía Harry ya un poco harto de la discusión.
-¿y que con eso?, es nuestro amigo y tiene derecho a saberlo-refuto Emily tratando de mantener el volumen de su voz normal, ya que no querían que nadie más los escuchara, pero le estaba resultando difícil.
Los mellizos llevaban en esta situación más de medio día, Emily insistía en que Ron debía saber que ambos eran hermanos, porque era su amigo y se merecía que ellos le fueran sinceros, Harry por el contrario lo veía sumamente innecesario.
Ron miró a Harry de reojos algo ofendido, este le devolvió una mueca.
-entonces dime por qué no decírselo, yo confió en él y creo que debe saberlo, después de todo Hermione y Jennifer lo saben y no han abierto la boca, a parte…- Emily iba a seguir pero Harry la interrumpió
-¿Hermione también lo sabe?-preguntó Harry ¿cuando había pasado eso?
-por supuesto que sí es mi amiga-dijo Emily como si fuese la respuesta más obvia el mudo- y de no ser porque pensé que tu seria el querrías contárselo a Ron, ya se lo hubiera dicho a él también-
-es innecesario-se limitó a responder Harry ya cansado de la discusión.
-sabes que confió en ti- susurro Harry, Ron sonrío y asintió aunque se seguía sintiendo algo molesto.
- Bien, no se lo dices tú entonces se lo diré yo-dijo Emily lanzando su ultimátum.
-¿quieres dejar el tema?-pregunto Harry.
-lo haré cuando tú se lo digas-respondió Emily terca.
-en eso salió a ti- dijo James a Lily, la cual curiosamente en vez de enojarse le sonrío.
Harry suspiró nunca había sido una persona que le gustara las discusiones
-pues en quinto se te olvido- dijo Jenny.
- Umbridge es la excepción a cualquier regla-respondió Harry.
- ¿Umbridge? , me suena-dijo Remus.
-es una de las asistentes del director del departamento de Cooperación Mágica Internacional, a decir verdad no me agrada en lo más mínimo- dijo Lily frunciendo el ceño con desagrado, Emily y Harry le sonrieron inconscientemente.
-aparte tiene cara de sapo- acotó Sirius.
-Exacto ¿tú también lo notaste?-pregunto Jennifer, Sirius asintió.
-¿de dónde la conoces?-preguntó James con curiosidad.
-quinto año- respondieron los cinco con miradas de odio, James, Remus, Lily y Sirius intercambiaron miradas de pregunta.
, más con Emily, no era que no confiara en Ron claro que lo hacía es solo que, tenía miedo de la reacción que pudiera llegar a tener ¿y si se enojaba por no habérselo dicho antes? O ¿si dejaba de confiar en él?
-eso no tiene sentido- dijo Ron, ahora comprendiendo un poco más a Harry-soy tu amigo no me iba a enojar por algo como eso.
-me di cuenta luego de eso- respondió Harry sonriendo con alivio al ver que su amigo ya no estaba enojado con él.
-¿se lo dieras?-pregunto Emily al ver la expresión de estar pensando en algo en la cara de su hermano.
-No- se limitó a responder Harry.
Emily suspiró, lo miró fijamente por unos segundos y habló.
-Harry quiero que sepas que te quiero y lamento mucho tener que hacer esto pero no me dejas otra alternativa- dijo Emily con seriedad.
Emily tuvo que hacer esfuerzos para aguantar la risa.
-¿era necesario?- preguntó Harry.
-fue divertido- respondió.
-para ti- farfulló Harry.
A medida que hablaba la cara de Harry reflejo incomprensión, duda y finalmente alerta pero fue muy tarde ya que si previo aviso Emily agarró a Harry por los hombros y lo empujó hacia atrás donde se encontraba un aula en desuso,
-Emily, no puedes hacerle eso a tu hermano, ni a ninguna otra persona en concreto- dijo Lily en tono firme.
-si mama, pero para que conste, le pedí perdón unas treinta veces- dijo Emily sin exagerar del todo.
Debido a la sorpresa Harry resbaló y antes de que siquiera pudiera ponerse de pie Emily ya había trancado la puerta, sintió como la ira lo invadía y empezó a golpear la puerta.
-EMILY NO ES DIVERTIDO ABRE LA PUERTA EN ESTE INSTANTE- ordenó en vano.
Sirius estaba haciendo esfuerzos para aguantar la risa, algunos otros como Arthur reían disimuladamente.
Emily tragó saliva al escuchar los gritos de su hermano que le llegaron demasiado claros, teniendo en cuenta que se encontraba en la otra punta del pasillo. Decidió no pensar en que Harry la iba a matar y concentrarse en su otra tarea, encontrar a Ron, por suerte no tuvo que esforzarse mucho ya que apenas dio la vuelta allí estaba junto con Hermione y Jennifer.
-te estábamos buscando…- pero Emily no dio tiempo a que Hermione a que terminara la frase, agarró a Ron del brazo y lo empezó a arrastrar a un lugar que ni ella tenía muy claro donde era, solo sabía que no debía haber nadie más y debía estar más lo lejos de Harry posible.
-Sabes no me sorprende que puedas correr tan rápido, prácticamente lo haces todos los días- observo Remus.
-¿Emily a donde vamos?-pregunto Ron con cierto duda- ¿podemos dejar de correr?-
-tienes, pésima forma ¿los sabes?- dijo Emily.
-No es cierto- respondió Ron.
-claro que si aun recuerdo que tuve que arrastrarme prácticamente más de la mitad del camino-dijo Emily, Ron hizo una mueca y volteo el rostro para el lado contrario.
Emily no respondió pero la forma en que lo miro le hizo callar al instante y empezar a correr todo lo rápido que podía.
-¿Qué mosca le pico?-preguntó Hermione viendo como los dos se transformaban en pequeños puntos rojos, Jennifer se encogió de hombros.
-Ya lo averiguaremos más tarde, ahora vamos a comer que tengo hambre- respondió Jenny
- es bueno saber lo mucho que te interesan tus amigos- dijo Hermione.
-¿Qué? La comida es la comida-dijo Jenny.
-Amén-dijeron los otros tres.
sin darle mucha importancia, Hermione puso los ojos en blanco, pero decidió seguir a su amiga, pero en el camino se encontraron otro suceso extraño la voz de Harry gritando desde alguna parte del lugar.
-¿Harry estas bien?-preguntó Hermione alzando la voz para que lo escuchara.
-¿Hermione eres tú?- preguntó Harry dejando de gritar.
-si- respondió esta.
-¿Dónde estás? te sacaremos- dijo Jennifer.
-aquí- respondió Harry y empezó a golpear la puerta de nuevo para que lo encontraran.
Jennifer fue la primera en notar de donde provenía el sonido, corrió hasta la puerta, sacó su varita y con esta abrió la puerta súbitamente y de ahí salió un Harry con la mandíbula tensa y una expresión de enfado que jamás habían visto ninguna de las dos chicas.
-¿Dónde está Emily?-preguntó con los ojos entrecerrados.
-Se fue para allá -dijeron las dos a la vez, solo que Jennifer señalaba a la izquierda, por donde no se habían ido y Hermione a la derecha
-Es por eso que solo puedo confiar en ti Jennifer- dijo Emily en broma.
-Lo hice sin pensarlo- se excuso Hermione.
que era efectivamente el lugar por donde se habían ido, Harry no dudó y salió corriendo por donde Hermione le había indicado.
Esta vez le tocó a Jennifer poner los ojos en blanco.
-¿Qué?-le preguntó Hermione.
-La cosa era que no le dijeras la verdad- respondió Jennifer.
Emily y Ron por fin dejaron de correr habían llegado la torre de astronomía
-guau, en verdad se fueron lejos-dijo James.
-tú no has oído los gritos de Harry enojado, asustaban- respondió Emily, Harry rodó los ojos que exagerada pensó.
, la cual era la más alta del colegio y solo era utilizada de noche para estudiar las estrellas
-Otra materia innecesaria- dijo Sirius.
-¿para ti qué materias son necesarias?- preguntó Remus.
-Quidditch- respondió este, Remus suspiró resignado.
por lo cual era el lugar perfecto para contar un secreto que nadie más debe saber. Antes de hablar Emily se dio un tiempo para recuperar el oxígeno tan preciado que había dejado de entrar en sus pulmones hacia dos escaleras abajo.
-¿Ahora si puedes decirme que pasa?-preguntó Ron agitado- ¿Y qué es tan importante como para que me hicieras perder un pulmón?
- Ron es bueno hacer ejercicio físico- dijo Molly- tal vez en un futuro debería inscribirte en algún deporte.
Ron abrió los ojos con pánico, miró a su padre el cual tenía expresión de “si lo dice tu madre yo no puedo ayudarte”
-No es mi culpa que tengas pésimas condiciones físicas- dijo Emily que luego de cinco segundos ya se había recuperado.
Ron bufó.
-Escucha tengo que decirte algo verdaderamente importante- dijo Emily adoptando una expresión seria, lo cual hiso que Ron se preocupara, Emily jamás estaba seria
- creo que en mi vida te he visto 5 veces seria- dijo Jenny.
-¿las has contado?-preguntó Emily con incredulidad.
-por supuesto que sí son momentos históricos- dijo Jenny.
- y debes prometer no contárselo a nadie.
-Te doy mi palabra- dijo Ron sin pensarlo, ese simple gesto hizo que Emily se le dibuja una sombra de sonrisa en los labios.
-Siempre es bueno tener personas que te ayuden a guardar un secreto, siempre es mejor poder compartirlo con alguien.- dijo Albus.
Los merodeadores intercambiaron una media sonrisa.
-Es una pena que falte Peter- dijo Remus.
Emily tuvo que morderse la lengua para no decir algo, lo sabrían dentro de poco se dijo, pero no puedo evitar poner mala cara.
-bien verás la cosa es que no he sido cien por ciento honesta contigo, ni siquiera sabes mi verdadero nombre…- Emily hizo un pausa, Ron la miró con gran curiosidad.
Harry seguía corriendo a todo lo que daban sus piernas, no tenía muy claro hacia donde solo sabía que necesitaba encontrar a Emily, hacía tiempo que no se sentía tan enojado ¿Cómo era posible que fuera capaz de encerrarlo en un aula?,
-no fue tan grave- dijo Emily, Harry iba a protestar- ten en cuenta todo lo que he hecho en mi vida.
-vale, tienes razón- concedió Harry.
Minerva empezó a pensar que tal vez podría ir a trabajar a Beauxbatons.
necesitaba encontrarla y y… ni siquiera sabía cómo terminar la oración. Por algún motivo pensó que se encontrarán en la torre de astronomía, al fin y al cabo si querías decir un secreto era el mejor lugar y no se equivocaba penas abrió la puerta la vio.
-nombre…-la escucho decir, no pensó en lo que dijo a continuación solo lo dijo.
-EMILY LILY POTTER ¿COMO SE TE OCURRE HACER ALGO ASI?-grito fuera de sí.
-heredó tu carácter amiga- dijo Alice.
Lily frunció el ceño, ella no actuaba de esa manera cuando se enojaba o ¿sí?
-¿Cómo la llamaste?-preguntó Ron azorado.
-yo emm... veras- logró balbucear Harry sin saber qué decir, miró a su hermana a los ojos los cuales expresaban diversión, luego se centró en su sonrisa de lado y eso no mejoró su humor, todo lo contrario lo exaspera aún más.
Emily rodó los ojos no entendía por qué le molestaba tanto su forma de sonreír.
Luego de contarle Ron la historia desde el principio y de que Emily le pidiera perdonó a Harry unas cuatro veces por hora “lo siento Harry, vamos no puedes vivir enojado conmigo, Haz por favor perdón, vamos no fue para tanto incluso fue divertido y un largo etcétera.” Al la septuagésima vez Harry por fin la perdono
-¿alguien más tiene una sensación de Deja vu?-pregunto Sirius mirando a las dos persona que tenía sentado a su derecha, varios asintieron inconscientemente.
(aunque en realidad lo hizo la segunda vez, le resultaba divertido ver a Emily pedirle perdón así que dejó pasar dos horas antes de ceder).
-Harry, no puedes hacerle eso a tu hermana-le recrimino Lily.
-no volverá a pasar- le aseguró Harry.
Para la hora de la cena todo volvía a la normalidad, salvo que tal vez ahora que no había secretos entre los cinco se habían unido un poco más.
Los cinco compartieron una sonrisa cuántas cosas habían compartido que habían logrado que su amistad fuera inseparable para el resto de su vida.
A principios de Diciembre Emily se dirigió a su cuarto a descansar luego de un largo entrenamiento de Quidditch y si bien todavía no eran ni las cinco de la tarde ya tenía ganas de irse a dormir, se estaba trenzando el pelo húmedo por la ducha cuando se percató de algo, justo en su almohada había un sobre, Emily frunció el ceño con extrañeza, las cartas siempre eran entregadas en algún momento en el gran comedor, pero la curiosidad la mato y decidió abrirla, no tenía remitente, ni firma, ni nada, solo decía un par de sencillas palabras
Ve al lago a las 5:00 pm en punto debajo del árbol.
-Dime que no fuiste-dijo Lily temiendo lo peor.
-fue algo bueno- respondió Emily para su madre, para su padre sería el peor suceso del siglo xx.
Emily volvió a mirar el reloj a las 4:55 pm. Si se apuraba podía llegar puntual, aunque no estaba muy segura de asistir al fin y al cabo, por más mundo mágico que fuera esto no le daba buena espina, pero finalmente tomó su abrigo y decidió enfilarse hacia los jardines, mientras iba bajando las escaleras una parte de su cerebro le decía que parara que no era buena idea pero finalmente optó por no escucharla
-¿Por qué nunca le haces caso a tu sentido común?-preguntó Hermione.
-No sería yo si lo hiciera-respondió Emily, y por primera vez en la historia del mundo mágico Hermione tuvo que darle la razón.
“la curiosidad mato a el gato”, sonrió al pensar en esa frase era la que siempre le decía Samantha y ella le solía y le respondía “pero murió sabiendo”
-esa es buena- lo felicito Remus, Emily le sonrió.
, la extrañaba bastante, si bien la había mandado cartas seguía sin ser lo mismo, se preguntaba si alguna vez volvería a verla o si alguna vez volvería a pisar siquiera ese barrio (Emily suspiró con amargura había vuelto una vez, esa fue la última vez que la vio con vida), y es pensamiento la hizo acordar que no tenía a donde ir cuando las clases terminaran, pero rápidamente aparto esa preocupación de su mente recién estaban todavía a mitad de año ya pensaría qué lugar iría luego, se sentó debajo del árbol, y miró hacia arriba todas las ramas y hojas estaban cubiertas de una leve capa de nieve y el sol del atardecer se colaba entre ellas lo cual hacía una linda imagen, estaba tan concentrada en eso que no noto que alguien estaba atrás suyo, hasta que hablo.
-¿Qué tal pelirroja?-preguntó una voz que Emily a pesar de haberla oído pocas veces reconocería donde fuera, volteo.
-a no, a no, ¿Qué demonios hace ese infeliz allí?- preguntó James indignado.
-James cálmate- dijo Lily, James suspiró y trató de calmarse.
-Diggory- respondió Emily con frialdad eso basto para sacarle una sonrisa, se sentó a su lado.
-idiota- murmuro James.
-sabes pensé que no vendrías- soltó.
-no te preocupes ya me iba- hizo ademanes de levantarse, pero Cedric la detuvo.
-que no se atreva a ponerte un dedo encima- dijeron los tres merodeadores a la vez Lily y Emily rozaron los ojos.
-No seas tan mala onda pelirroja- le respondió este- vengo en son de paz
-La paz de la tumba, te voy a dar yo si tocas a mi hija- murmuró James.
Emily rodó los ojos.
-¿y qué quieres?- preguntó Emily con brusquedad.
-el romanticismo no es lo tuyo- dijo Jenny.
-yo no lo soportaba- se defendió Emily, aunque el odio le duró muy poco pensó para sí.
-hablar-respondió con normalidad- es lindo poder hablar con una chica que no empiece a retorcerse el cabello, a batirlas pestañas exageradamente como si tuviera una basurita en el ojos- mientras lo decía iba haciendo lo que decía y Emily tuvo que hacer esfuerzos por no reír había que reconocer que era una imitación muy buena.
-tiene catorce años, es obvio que no quiere sólo conversas-dijo Sirius entrecerrando los ojos, como si estuviera a punto de matar a alguien.
-pues lamento no caer rendida ante tus encantos- dijo Emily borde, seguía sin caerle bien, pero por lo visto el hecho de que lo insultara le resultaba divertido, así que debía cambiar de táctica, si quería salir de allí.
-patéalo en la entrepierna- dijo ¿Remus?, Lily lo miró incrédula.
-te vi jugar el otro día en el partido, fue una atrapada muy original debo admitirlo, yo también juego de buscador- comentó.
-deben estar muy cortos de opciones- dijo James.
-James cálmate, vas a romper el libro-dijo Lily al ver como su novio apretaba con una fuerza claramente innecesaria a el libro, James suspiró y volvió a relajarse, más o menos.
Y antes de que Emily se diera cuenta ya había iniciado una divertida conversación sobre Quidditch, luego sobre los profesores y cuando se quiso dar cuenta ya era la hora de cenar.
Sirius rodo los ojos ¿Como podía hablar con ese idiota durante tres horas? Sentía ganas de romperle la nariz.
-Será mejor que me vaya, no quieres conocer mi humor cuando tengo hambre- dijo mientras se ponía de pie- chau- dijo haciendo el típico gesto con la mano.
-Hey Evans espera- dijo Cedric, Emily voltio y lo miro- ¿Somos amigos?- preguntó de golpe tendiendo una mano Emily dudo un par de segundo pero finalmente aceptó, después de todo no era tan desagradable como ella pensaba.
-Claro nos vernos otro día-le respondió.
-Hecho-dijo sonriendo ampliamente.
-Amigos espero que comprenda bien el concepto de “amistad”, porque si no se lo voy a recordar yo personalmente- dijo James.
Emily suspiró ya era oficial iba a morir sola y con cuarenta gatos en el “futuro”.
Mientras Emily se dirigía a el gran comedor sentía una extraña sensación, le resultaba extraño tener a un amigo que fuera de otra casa y tres años mayor,(asaltacunas pensó Remus) aunque le agradaba la idea y sentía la necesidad de contárselo a alguien y sabía que para estos casos definitivamente era mejor contar con Hermione, pero por razones que nunca terminaría de entender siempre que quería hablar de chicos se terminaría decantando por Jennifer(Hermione frunció el ceño algo celosa), a pesar de comprobar que no era de gran ayuda seguiría recurriendo a ella, tal vez era algo masoquista.
-Yo soy una excelente consejera- dijo Jenny
-Si como no- dijo Emily con sarcasmo.
-A ver si entendí, Diggory y tu estuvieron hablando por dos horas y ¿tú no intentaste hacer nada?- preguntó Jennifer
-no ves una excelente consejera- dijo Jenny, Lily rió, Emily rodó los ojos, James abrió los ojos como platos.
, mientras se encontraban en el patio ya era oscuro pero a las dos les daba igual el hecho de no poder estar allí, necesitaban un lugar donde hablar a solas.
-¿Por qué debería haber intentado algo? solo fue una conversación normal, como amigos- dijo Emily sin entender, Jennifer puso los ojos en blanco.
-Pensé que eras un poco más inteligente que esto Potter- dijo Jennifer exasperada.
-Y yo que pensaba que solo Harry malo en el amor- dijo Jenny
-oye yo soy un poco mejor que Harry- dijo Emily ofendida.
-Hey- dijo Harry molesto- yo no soy malo en el amor.
-Si claro- dijeron todos los del futuro.
Emily suspiró y por simple costumbre se fijó que nadie anduviera cerca, desde hacía un tiempo, Jennifer había dejado de llamarla Evans cuando se encontraban hablando las dos solas y había empezado a decirle por su verdadero apellido, tal vez debería decirle que por seguridad la siguiera llamando Evans siempre, pero en el fondo le gustaba que alguien se refiriera a ella por su verdadero apellido así que lo dejaba pasar,
-irónico que después lo escucharas tan seguido que te cansarás de él.- dijo Ron
-si muchos: POTTER TE JURO QUE ME VENGARE, o, POTTER A DIRECCIÓN AHORA o POTTER DATE POR MUERTA o POTTER PRESTA ATENCIÓN o…-dijo Jennifer
-creo que ya dejaste claro tu punto- dijo Emily.
aparte sabía que Jennifer era más cuidadosa incluso que ella en ese sentido.
Emily sonrió porque sabía que siempre podía contar con Jenny para guardar un secreto.
-¿En serio piensas que él solo quiere que sean mejores amigos para siempre de los siempre de los nunca jamás?- preguntó Jennifer.
-pobres niños inexpertos-dijo Jenny.
-¿Y tú cómo sabes tanto?-pregunto Sirius entrecerrando los ojos de forma peligrosa, en la mesa de Slytherin Regulus no estaba precisamente feliz que digamos.
-leyendo novelas- mintió Jenny.
-en los años que siguen, no te va a funcionar esa excusa- le susurró Emily.
-¿y qué más se supone que iba a querer?-le pregunto Emily, Jennifer alzó las cejas-no digas idioteces, solo quería alguien con quien hablar
-claro y teniendo a media población femenina y doscientos sesenta amigos, te eligió a ti para “hablar”, seguro debe sentirse tan solito- dijo Jennifer, Emily lo pensó bien si se lo planteaba así tenía sentido.
-bien suponte que en tu loca y retorcida mente tengas razón y quiera algo mas, no va a pasar ya que no me gusta- dijo Emily con sinceridad era indo y divertido pero un idiota en fin.
-exacto- dijo James aliviado, ningún imbécil saldría con su hija (lo cual quería decir que nadie que respire lo haría)
Lily estaba completamente segura de que algo iba a pasar allí.
-claro si tu lo dices yo te creo- respondió Jennifer con sarcasmo- igual no te preocupes si te llega a romper el corazón yo lo dejaré sin descendencia.
-si alguien le rompe el corazón yo me encargo de romperle, todos y cada uno de sus huesos- dijeron Sirius, James, Remus y Harry.
Lily miró a su hija y le dijo que no les diera importancia ella se encargaría en su debido tiempo, Emily sonrió aliviada, ya que por más que en el otro bando fueran 4 sabía que su mama podría con ellos.
A pesar de que no estaba de acuerdo en nada de lo que decía no pudo evitar reírse al imaginar lo último.
-cambiando de tema- dijo Emily ya harta de la conversación-¿ya has pensado en alguna broma para hacerle a Snivellus?
James y Sirius abrieron la boca de par en par.
-¿Cómo lo llamaste?- preguntaron a la vez.
- Snivellus- dijo Emily sin saber a qué venía tanto alboroto.
-Raro- dijeron a la vez
-¿Por?- preguntó Emily sin entender.
-Nosotros también le decíamos así o ¿decimos?, va da igual- dijo Sirius.
-Raro- repitió Emily, asombrada, sabía de Quejicus, pero no de ese apodo.
-La idea del apodo había sido de Emily, cada día que pasaba obviaba más al profesor-
Lily suspiró no podía culparla, según ella Snape había querido matar a su hermano, ella prefería seguir dándole el beneficio de la duda.
-por supuesto que si ¿por quién me tomas?-preguntó Jennifer fingiendo estar ofendida- pero debemos hacerla entre navidad y año nuevo cuando haya menos gente y la que este estará distraída con todo eso de las fiestas, el amor, la paz y no sé qué ocho cuartos mas.
-¿Por qué no te gusta la Navidad?- preguntó Charlie.
-por que mis Navidades siempre fueron horribles, hasta que llegue a Hogwarts- respondió Jennifer, Sirius hizo una mueca de entendimiento y Regulus empezó a odiar considerablemente a su futura esposa.
-siempre he dicho que eres una genio Black- dijo Emily cuando Jennifer terminó de contarle su plan.
-Díganme por favor que eso aparece en el libro- suplico Sirius.
-calculo que si- dijo Emily.
-sino siempre es un placer contarlo- dijo Jenny.
-lo sé lo sé ¿Qué harías sin mí Potter?- le respondió Jennifer.
-no lo sé tal vez ya estaría muerta-le siguió el juego Emily.- ¿Qué horas es?
-ocho y media- respondió Jennifer- ya deberíamos de ir al despacho de Minnie a recibir el castigo.
-¿otro castigo más?- preguntó Lily, con asombro ¿Cómo le hacían para ser castigadas tan seguido?
-bueno así como cuatro días que no teníamos uno- se defendió Emily, Lily abrió los ojos con mas asombro ¿cuatro días le parecía mucho?
-Esas son mi ahijada y mi sobrina-las felicito Sirius con orgullo.
-si vamos- dijo Emily y ambas enfilaron hacia el castillo- ¿Qué crees que nos toque hacer esta vez?
-No lo sé pero espero que no tenga nada que ver con limpiar los trofeos espero, ya sería la quinta vez - respondió Jennifer.
- se me perdieron todos los trofeos y sus ubicaciones de memoria- dijeron Sirius, James, Emily y Jennifer.
-¿en un futuro no nos podrá dar castigos más variados?- preguntó Emily a McGonagall, la cual frunció el ceño, de todas las peticiones que había escuchado en su vida esa era de lejos la más rara.
-las mandare mas seguido a limpiar las mazmorras-dijo.
-gracias- respondió Emily.
Se acercaba la Navidad. Una mañana de mediados de diciembre Hogwarts se descubrió cubierto por dos metros de nieve. El lago estaba sólidamente congelado y los gemelos Weasley fueron castigados por hechizar varias bolas de nieve para que siguieran a Quirrell y lo golpearan en la parte de atrás de su turbante.
-son peor que mis hermanos- dijo Molly suspirando, iba a tener que armarse de paciencia.
-Me encantan esos chicos- dijo James sonriendo, sobre todo por el hecho de que la broma fue para el imbécil de Quirrell.
Las pocas lechuzas que habían podido llegar a través del cielo tormentoso para dejar el correo tuvieron que quedar al cuidado de Hagrid hasta recuperarse, antes de volar otra vez. Todos estaban impacientes de que empezaran las vacaciones. Mientras que la sala común de Gryffindor y el Gran Comedor tenían las chimeneas encendidas, los pasillos, llenos de corrientes de aire, se habían vuelto helados, y un viento cruel golpeaba las ventanas de las aulas. Lo peor de todo eran las clases del profesor Snape, abajo en las mazmorras, en donde la respiración subía como niebla y los hacía mantenerse lo más cerca posible de sus calderos calientes.
-Otra razón más para odiar las pociones, cuando hace calor el aula es un sauna, cuando hace frío te congelas aún más- protesta Sirius, ganándose una fea mirada de Lily.
—Me da mucha lástima —dijo Draco Malfoy, en una de las clases de Pociones— toda esa gente que tendrá que quedarse a pasar la Navidad en Hogwarts, porque no los quieren en sus casas.
Lucius Malfoy soltó una carcajada y luego de pronto empezó a tener un ataque incontrolable de hipo y de su boca salina burbujas de color violeta.
-James- dijo Lily con tono de advertencia.
-Potter deshaga el hechizo a el señor Malfoy en este instante- dijo McGonagall con firmeza, James rodó los ojos pero lo hizo- tres puntos menos para Gryffindor.
Al ver el rostro enrojecido de Malfoy casi todo Gryffindor pensaba que habían valido los tres puntos menos.
Mientras hablaba, miraba en dirección a Harry y Emily alternativamente.
Abby, Pansy, Crabbe y Goyle lanzaron risitas burlonas. Harry, que estaba pesando polvo de espinas de pez león, no les hizo caso. Después del partido de Quidditch, los Malfoys se habían vuelto más desagradables que nunca. Disgustados por la derrota de Slytherin, había tratado de hacer que todos se rieran diciendo que un sapo con una gran boca podía reemplazar a Emily como buscadora y que no entendían como Harry había podido entrar en el equipo si ni siquiera sabía volar.
-eso es envidia- dijo Lily con enojo.
-pues si juegan tan bien como el padre no los culpo- dijo Sirius.
-por cierto Malfoy gracias por jugar tan mal y ayudarnos a ganar el partido pasado- dijo James con “sinceridad”, este le dedicó una mirada de desprecio puro.
Pero entonces se dieron cuenta de que nadie lo encontraba gracioso, porque estaban muy impresionados por la forma en que Harry había anotado los goles en el partido y como Emily a pesar del peso extra había podido volar de semejante forma en picada y lo más emocionante de cómo ambos atrapar la Snitch . Así que los Malfoys; celosos y enfadados, habían vuelto a fastidiar a Harry y Emily por no tener una familia apropiada.
-Eso es caer bajo- dijo Remus.
-da igual siempre está la venganza- dijo Emily sonriendo con maldad.
-Emily la venganza es lo que atrasa a la humanidad- dijo Lily.
-si mamá- dijo Emily ¿cómo cuántas veces había dicho esa frase en menos de una semana?
Harry trato de ignorarlos y Emily por su parte no los iba a dejar tan fácilmente miro los ingredientes que estaban desparramados sobre la mesa (bastante desprolijos) y encontró lo que buscaba, una pequeña pelotita naranja que según sabía se llamaba oculus troglodytes y al hacer contacto con la poción ieiunium crescit, que era la que se encontraban preparando, explotaba, por un par de segundos se preguntó de dónde conocía eso, pero luego recordó que Hermione se lo había contado una vez, cuando le pidió que le tomara lo que habían aprendido hasta ahora
-Es bueno ver que una vez cada tanto me escuchas- dijo Hermione.
-lo creas o no escuchándote una vez cada mes un par de minutos , me ha llevado a aprobar todos los años-dijo Emily.
-aunque si tienes en cuenta que Crabbe y Goyle han aprobado todos los años, tampoco es mucho decir- dijo Jenny.
-nunca voy a entender como aprobaban- dijo Ron.
-nadie lo hará- remató Harry.
(claro que había prestado atención a menos de la mitad) ,le hizo una seña a Jennifer ,que lo interpretó enseguida y sonrió divertida, la clase ya se le estaba empezando a convertir en un embole.
-Hey Malfoys- dijo Jennifer, ambos voltearon a mirarla como si se tratara de una asquerosa babosa y no tuviera derecho a hablarle.
-¿se han visto a un espejo?-preguntó Sirius.
-¿Qué?-preguntaron a la vez.
-nada, solo quería felicitarlos hoy están más idiotas incluso que el día anterior-respondió Jennifer
-¿Eso es posible?-preguntó James fingiendo asombro.
-lo creas o no cada año se superaba a sí mismo- le respondió Jennifer también poniendo falsa voz de asombro.
, en el transcurso de esa conversación Emily había tirado la oculus troglodytes en dirección al caldero de los Malfoys.
-Black por…-pero Abby no llegaría a poder replicarle ya que apenas abrió su boca una cantidad considerada de poción ieiunium crescit entró dentro de esta y también le inundó la cara a ella y a su hermano.
-Esa es mi hija/ahijada- dijeron James y Sirius levantando una mano la cual Emily chocó.
Lily suspiró aunque en el fondo pensaba que se lo tenían bien merecido.
Todos los Gryffindor tuvieron que hacer esfuerzos para no reírse cuando los Malfoy salieron de la clase con el pelo de la cabeza, cejas y pestañas estaban crecidos el triple de los normal, debido a que no podían ni ver el profesor Snape los tuvo que dirigir hacia la enfermería.
Salvo por algunos Slytherin el resto del comedor estalló en carcajadas.
Antes de irse sin embargo se dirigió a la clase y dijo que le entregaría un trabajo extra sobre las propiedades de lilium, y sus ojos oscuros casi negros se posaron en los de Harry con más desprecio del normal y a Emily como era de esperar la ignoro.
Emily jamás terminaría de entender porque siempre sospechaba de Harry se parecía a su padre pero las señales de que no era así eran más que obvias.
La profesora McGonagall había pasado la semana antes del 25 de diciembre, haciendo una lista de los alumnos que iban a quedarse allí para Navidad, y Emily y Harry pusieron su nombre de inmediato. Y no se sentían tristes, ya que probablemente ésa serían las mejores Navidades de sus vidas.
Los que sí se entristecieron con la información fueron los padres de los mellizos.
Ron y sus hermanos también se quedaban, porque el señor y la señora Weasley se marchaban a Rumania, a visitar a Charles.
-¿Rumania, tan lejos?- preguntó Molly desolada.
-No te preocupes mamá creo que jamás experimentará el síndrome del nido vacío- dijo Ron- después de que Ginny se marche llegará la primera nieta y muy seguido un par más.
Molly sonrió y Arthur abrió los ojos de par en par.
Jennifer también se había dicho “le haré un regalo a mí y a mi madre y nos ahorrará la desgracia de tener que vernos antes de que sea estrictamente necesario”.
-hasta que haces algo bien- dijo Kelsey.
-Me gustaría poder decir lo mismo pero desgraciadamente en la vida no has hecho nada bien- respondió Jenny con sonrisa irónica.
Actualmente los chicos se encontraban caminando por los pasillos cuando se encontraron con un gran abeto que ocupaba el extremo de uno de los pasillos. Dos enormes pies aparecían por debajo del árbol y un gran resoplido les indicó que Hagrid estaba detrás de él.
—Hola, Hagrid. ¿Necesitas ayuda? —preguntó Ron, metiendo la cabeza entre las ramas.
-Muy buenos modales- dijo Molly por primera vez felicitando a su hijo.
—No, va todo bien. Gracias, Ron.
— ¿Te importaría quitarte de en medio? —La voz fría y gangosa de Draco Malfoy llegó desde atrás
-¿es que este pibe está en todas partes?- preguntó Sirius poniendo los ojos en blanco.
—. ¿Estás tratando de ganar algún dinero extra, Weasley? Supongo que quieres ser guardabosques cuando salgas de Hogwarts...Esa choza de Hagrid debe de parecerte un palacio, comparada con la casa de tu familia- dijo Draco.
Arthur apretó la mandíbula, Molly se sonrojo levemente.
-tal vez no cena la familia más rica del mundo pero mínimo con serba su identidad, no como tuque seguramente te uniste a un estúpido sin nariz y lamer el suelo por el que camina para tener lo que tienes- dijo Sirius.
-No te atrevas a insultar al señor tenebroso maldito traidor-dijo Bellatrix, con cara de desquiciada, más de la normal.
-Cierto canuto no te metas con su novio- dijo James.
Bellatrix sacó su varita.
- expelliarmus- dijo Emily, la varita salió volando.
-YA ES SUFICIENTE POR FAVOR COMPÓRTENSE- gritó Albus, Bellatrix obedeció pero siguió mirando a Emily fijamente, aunque esta no le dio mucha importancia de hecho no le molestaría mucho enfrentarse a Bellatrix.
Ron se lanzó contra Malfoy justo cuando aparecía Snape en lo alto de las escaleras.
— ¡WEASLEY! -Ron soltó el cuello de la túnica de Draco Malfoy.
—Lo han provocado, profesor Snape —dijo Hagrid, sacando su gran cabeza peluda por encima del árbol—. Malfoy estaba insultando a su familia.
—Lo que sea, pero pelear está contra las reglas de Hogwarts, Hagrid —dijo Snape con voz amable— Cinco puntos menos para Gryffindor; Weasley, y agradece que no sean más. Y ahora marchaos todos.
Los Malfoys, Pansy, Crabbe y Goyle pasaron bruscamente, sonriendo con presunción. De no ser porque Harry sujetó la muñeca de Emily justo a tiempo para evitar problemas, Emily le hubiera sacado esa cínica sonrisa de sus rostros con gran facilidad.
—Voy a atraparlo —dijo Ron, sacando los dientes ante la espalda de los Malfoys—. Uno de estos días lo atraparé...
-Los detesto a los tres —añadió Harry—. A los Malfoys y a Snape.
-bienvenido al club- le respondió Jennifer con expresión tensa.
—Vamos, arriba el ánimo, ya es casi Navidad —dijo Hagrid—. Os voy a decir qué haremos: venid conmigo al Gran Comedor; está precioso.
Así que los cinco siguieron a Hagrid y su abeto hasta el Gran Comedor, donde la profesora McGonagall y el profesor Flitwick estaban ocupados en la decoración. El salón estaba espectacular. Guirnaldas de muérdago y acebo colgaban de las paredes, y no menos de doce árboles de Navidad estaban distribuidos por el lugar, algunos brillando con pequeños carámbanos, otros con cientos de velas.
Lily sonrió no había fiesta en el año que le gustara más que Navidad, pasarlo con la familia hacer galletas con su madre, incluso Petunia era menos insoportable y aunque jamás había pasado una Navidad en el colegio, si había visto su decoración y era increíble.
— ¿Cuántos días os quedan para las vacaciones? —preguntó Hagrid.
—Sólo uno —respondió Hermione—. Y eso me recuerda... Harry, Ron, Emily y Jenny nos queda media hora para el almuerzo, deberíamos ir a la biblioteca.
-¿biblioteca?-preguntaron James y Sirius con horror- un día antes de las vacaciones.
-¿Qué tiene de malo? Es bueno que se instruyan- dijo Lily.
—Sí, claro, tienes razón —dijo Ron, obligándose a apartar la vista del profesor Flitwick, que sacaba burbujas doradas de su varita, para ponerlas en las ramas del árbol nuevo.
— ¿La biblioteca? —preguntó Hagrid, acompañándolos hasta la puerta—. ¿Justo antes de las fiestas? Un poco triste, ¿no creéis?
-exacto- apoyo Sirius.
-La biblioteca no está mal, Sirius- dijo Remus.
-por supuesto que lo es, es un lugar horrible- dijo Sirius.
-¿Cómo lo sabes? solo has entrado tres veces en tu vida- dijo Remus.
-solo eso me bastó para saber que era una extensión del infierno- exclamó Sirius con exageración.
—Oh, no es un trabajo —explicó alegremente Harry—. Desde que mencionaste a Nicolás Flamel, estamos tratando de averiguar quién es.
-Bien eso tiene más sentido – dijo James aliviado.
-no deberían meterse en esas cosas- dijo Lily suspirando.
— ¿Qué? —Hagrid parecía impresionado—. Escuchadme... Ya os lo dije... No os metáis. No tiene nada que ver con vosotros lo que custodia ese perro.
—Nosotros queremos saber quién es Nicolás Flamel, eso es todo —dijo Hermione.
-serías buena abogada-observó Remus.
-De hecho planeo en un futuro trabajar en el Departamento de Aplicación de la Ley Mágica- dijo Hermione.
-apuesto a que lo consigues- dijo Remus.
-gracias-dijo Hermione sonriendo.
—Salvo que quieras ahorrarnos el trabajo —añadió Harry—. Ya hemos buscado en miles de libros y no hemos podido encontrar nada... Si nos das una pista... Yo sé que leí su nombre en algún lado.
-De todas formas vamos a encontrarlo, pero si quisieras ahorrarnos todo ese trabajo, sería un buen regalo de navidad- Agregó Emily apoyando a Harry.
-chicos el hecho de que Hagrid no sea el mejor guardando secretos no les da el derecho a aprovecharse de él- dijo Lily con seriedad.
-perdón mamá- dijeron Emily con aburrimiento y Harry con algo de pena.
—No voy a deciros nada —dijo Hagrid con firmeza.
—Entonces tendremos que descubrirlo nosotros —dijo Ron. Dejaron a Hagrid malhumorado y fueron rápidamente a la biblioteca.
Habían estado buscando el nombre de Flamel desde que a Hagrid se le escapó, porque ¿de qué otra manera podía averiguar lo que quería robar Snape?
-Y Quirrell- agregó James.
-¿Qué pruebas tienes de eso?-preguntó Lily.
-Es obvio, lo que parecen buenos siempre son los peores- dijo James convencido.
Lily suspiró era un caso perdido.
El problema era la dificultad de buscar; sin saber qué podía haber hecho Flamel para figurar en un libro. No estaba en Grandes magos del siglo XX, ni en Notables nombres de la magia de nuestro tiempo; tampoco figuraba en Importantes descubrimientos en la magia moderna ni en Un estudio del reciente desarrollo de la hechicería. Y además, por supuesto, estaba el tamaño de la biblioteca, miles y miles de libros, miles de estantes, cientos de estrechas filas... Hermione sacó una lista de títulos y temas que había decidido investigar; mientras Ron y Jennifer se paseaban entre una fila de libros y los sacaban uno al azar, Harry y Emily se acercaron a la Sección Prohibida. Se habían preguntado si Flamel no estaría allí.
-En esa sección no hay nada bueno- dijo Lily-solo magos oscuros y libros malditos.
-¿y qué tal si Flamel es un mago oscuro?-pregunto un chico Hufflepuff.
-no, no lo era- dijo Lily.
-¿Tú lo conoces?-preguntó James, Lily asintió.- ¿Quién era?
Lily dudo.
-lo averiguaras al final del libro- respondió sonriendo con picardía, James bufó.
Pero por desgracia, hacía falta un permiso especial, firmado por un profesor, para mirar alguno de los libros de aquella sección, y sabían que no iba a conseguirlo. Allí estaban los libros con la poderosa Magia del Lado Oscuro, que nunca se enseñaba en Hogwarts y que sólo leían los alumnos mayores, que estudiaban cursos avanzados de Defensa Contra las Artes Oscuras
— ¿Qué estás buscando, muchachos?-preguntó Pince, la bibliotecaria.
-estuvo cerca- dijo Sirius.
Harry no sabía qué decir, Emily miró a su alrededor y agarró un libro de la última estantería que dividía la biblioteca de la sección prohibida, leyó rápidamente el título “el secreto de las pociones”.
-Juro que esa materia me persigue- dijo Emily con una mueca de desagrado.
-Lo que pasa es que el profesor Snape nos ha mandado un trabajo extra, de investigación y necesitamos este libro para hacerlo- respondió Emily, su rostro era la viva imagen de la calma, Harry tuvo que hacer esfuerzos para ocultar su asombro ¿Cómo se le ocurrían excusas tan rápido?
-años y años de práctica- respondió Emily.
-buena excusa- la felicito Sirius.
-Ese es un libro que usan los alumnos de quinto año- respondió la señora Pince entrecerrando los ojos.
-lo sabemos pero fue un castigo así que…- dijo Emily encogiéndose de hombros.
-bien- se limitó a responder con cierto tono de duda en la voz, pero no sospecho, por lo visto no era muy raro que Snape de cosas avanzadas, al verla alejarse los cinco intercambiaron miradas de tranquilidad, estuvo cerca.
McGonagall definitivamente no compartía en lo más mínimo los métodos de enseñanza de su actual/ex alumno.
Los mellizos, Jennifer, Ron y Hermione se habían puesto de acuerdo en que era mejor no consultar a la señora Pince sobre Flamel. Estaban seguros de que ella podría decírselo, pero no podían arriesgarse a que Snape se enterara de lo que estaban buscando.
-Bien pensado- dijo Frank.
Al decimonoveno día de besuqueado Emily empezó a perder la paciencia había leído mínimo veinte libros de todos los gustos, tamaños y colores posibles. Y estaba empezando a desesperarse había leído más en esos 19 días que en todo el tiempo que llevaba en el colegio
-¿abandonaste la lectura?-preguntó Lily con cierta pena.
-no, aunque si leía bastante menos- reconoció Emily- por las noches o en las vacaciones de verano.
, suspiro cerró el libro, si seguía viendo letras iba a vomitar, asco su varita y empezó a moverla entre las manos con aburrimiento, Hermione alzó la vista.
-¿has terminado?-preguntó.
-no, me reuso a leer algo más- dijo Emily.
-no ha sido para tanto- le respondió está- aparte si queremos averiguar quién era Nicolás…
-Leímos veinte libros, ¿Para quién no es mucho eso?- preguntó Emily.
-no es tanto- dijeron Hermione y Lily pensando en que por mes leían unos 30.
Emily puso los ojos en blanco.
-es obvio que no está aquí nos hemos leído mínimo la mitad de los condenados libros y nada- dijo Emily frustrada, Hermione suspiro cuando Emily se ponía en esa actitud era difícil hacer que coopere- sabes que sería útil un hechizo que te traiga las cosas con solo decirlo algo así como “Accio todos los libro que tengan que ver con duendes” – dijo mientras movía la varita de forma distraída.
-dime que no…- dijo Remus.
-si- dijo Emily.
De repente se escuchó un CLAC, Emily volteo y lo que vio hizo que sus ojos se abrieron como plato, más de diez libros habían salido de sus estantes y ahora se encontraban flotados en el aire en dirección hacia donde ellos se encontraban.
-eso es tener mala suerte- dijo Alice.
-un buen encantamiento convocador, señorita Potter- dijo Flitwick felicitándome y también algo asombrado.
-gracias-dijo Emily, aunque le sonó raro escuchar la voz del profesor Flitwick la felicitara en vez de matarla.
-ese hechizo si existe- chilló Hermione mientras se agachaba.
-¿Y yo cómo iba a saberlo?- respondió Emily imitando su acción.
Tres segundos después había varios libros desparramados por todas partes, Harry tragó saliva al notar a Pince delante suyo con un libro puesto de sombrero y la cara roja de ira, esta vez ni siquiera Emily podría inventar una buena excusa.
La reacción de los cinco fue diferente Hermione parecía estar a punto de desmayarse, Harry miraba al suelo, Ron trataba de no reírse, Emily tenía cara de “aquí me matan” y Jennifer se estaba riendo a carcajadas.
La gran mayoría del gran comedor se estaba riendo.
-tu- dijo señalando a Emily- y tú- señalo a Jennifer- salgan.
Las susodichas intercambiaron una mirada de podría ser peor, pero por si acaso salieron lo antes posible por si pasado la ira inicial se le ocurría un verdadero castigo.
-no poder ir a la biblioteca es más bien un regalo- dijo James, lo cual provocó que Pince lo mirara feo.
-y en cuanto a ustedes tres, los vigilo- dijo Pince mirando fijamente cada uno, ellos asintieron sin decir palabra, apenas se alejó Harry y Ron se miraron y tuvieron que taparse la boca para ahogar las risas y Hermione puso los ojos en blanco aunque sonrió para sus adentros.
-enserio a veces mi mala suerte me sorprende- exclamaba Emily indignada.
-¿tú de qué te quejas? a mi me echaron de la biblioteca por tu culpa-dijo Jenny tratando de que su voz sonara preocupada.
-ni tú crees que no te alegra el hecho de que no pudiéramos entrar en la biblioteca por una semana-dijo Emily.
-tampoco fue mucha diferencia en mi vida teniendo en cuenta que yo entro a ese lugar una vez cada año- dijo Jenny
-como si no poder entrar a la biblioteca fuera un problema para ti- respondió Emily con ironía- ¿Qué hice de malo para merecer esto Merlín? – mientras preguntaba extendió los brazos hacia el cielo.
-¿enserio?- preguntó Ron.
-bueno en esa época no había hecho tantas, maldades- se excuso Emily.
Jennifer la miro encarnando una ceja.
-mejor pregúntate ¿Qué has hecho de bueno?-
-Hey no matar a Abby ¿no cuenta como un acto de bondad?- pregunto Emily
-tal vez- reconoció Jenny.
Emily frunció el ceño pensando en los últimos años de su vida abrió la boca dos veces pero luego la volvió a cerrar.
-Bien, tiene un punto- respondió con resignación.
-sabes ahora que lo pienso- dijo Jennifer.
-¿Qué piensas?-pregunto Emily con incredulidad, Jennifer la miró con esa mirada que lograba asustar incluso a los cachorros, pero que en Emily no tenía mucho efecto, aunque decidió callarse y escuchar.
-no me asustas Blackie-dijo Emily.
-por ahora- le respondió la susodicha.
-Como decía, ese hechizo podría ser bastante útil- dijo Jennifer, Emily la miró con una media sonrisa.
…
—Vais a seguir buscando cuando yo no esté, ¿verdad? —Dijo Hermione—. Si encontráis algo, enviadme una lechuza.
-¿quiere que lea en vacaciones?-preguntó Jennifer con horror.
-Me sorprende que tu Bogart no sea una biblioteca- dijo Harry.
-era mi segunda opción- dijo Jenny.
-¿Cuándo estuvieron en contacto con Bogarts? -Pregunto Lily, los cinco se miraron con duda.
- es una larga historia- respondieron a coro.
-si queremos resolver este misterio y evitar que Snape se apodere de lo que sea que se esconda en el tercer piso, hay que seguir investigando- dijo Hermione con firmeza, pero sin alzar mucho la voz.
-bien- dijo Jennifer resignada.
—Y tú podrás preguntarle a tus padres si saben quién es Flamel —dijo Ron a Hermione —. Preguntarles a ellos no tendrá riesgos.
—Ningún riesgo, ya que ambos son dentistas —respondió Hermione.
-¿Qué es un dentista?-preguntaron varios.
-son los que se encargan de cuidar los dientes de los Muggles- respondió Lily.
-fascinante- dijo Arthur e iba a preguntar algo más pero captó la mirada de su esposa y prefirió callar.
-patético-murmuró Abby, y un para asintieron.
Cuando comenzaron las vacaciones, Emily, Jennifer, Ron y Harry tuvieron mucho tiempo para pensar en Flamel. Tenían sus dormitorios para ellos y la sala común estaba mucho más vacía que de costumbre, así que podían elegir los mejores sillones frente al fuego. Se quedaban comiendo todo lo que podían pinchar en un tenedor de tostar (pan, buñuelos, melcochas)y planeaban formas de hacer que expulsaran a Malfoy, muy divertidas, pero imposibles de llevar a cabo, más bien Harry le impedía a Emily que llevará a cabo alguna de ella.
-¿Por qué siempre cortas mis mejores ideas?- protesta Emily.
-para evitar que te expulsen- respondo Harry.
Ron también comenzó a enseñar a Harry a jugar al ajedrez mágico. Era igual que el de los muggles, salvo que las piezas estaban vivas, lo que lo hacía muy parecido a dirigir un ejército en una batalla. El juego de Ron era muy antiguo y estaba gastado. Como todo lo que tenía, había pertenecido a alguien de su familia, en este caso a su abuelo.
-¿ni siquiera te alcanza para comprarte un simple tablero con un par de figuritas Weasley? –preguntó Lucius con maldad
-tal vez no pero si alguien del ministerio viniera a revisar mi casa no encontraría nada ilegal en ella- respondió Arthur dando en el blanco, Malfoy le respondió algo pero fue imposible de oír ya que un “uuuuuuuu” se extendió por todo el salón.
-así se responde amigo- dijo James, el nombrado le devolvió una sonrisa.
Sin embargo, las piezas de ajedrez viejas no eran una desventaja. Ron las conocía tan bien que nunca tenía problemas en hacerles hacer lo que quería. Harry jugó con el ajedrez que Seamus Finnigan le había prestado, y las piezas no confiaron en él. Él todavía no era muy buen jugador, y las piezas le daban distintos consejos y lo confunden, diciendo, por ejemplo: "No me envíes a mí. ¿No ves el caballo? Muévelo a él, podemos permitirnos perderlo".
-el truco está en no hacerles caso y mostrarte firme, para que te vean como un líder- dijo James, Harry asintió lo tendría en cuenta.
Emily también había jugado contra Ron y si bien sabía un poco más que Harry (Samanta le había enseñado) había perdido por goleada. Jennifer se había rehusado a intentarlo siquiera “es un juego de ancianos, ¿Qué haremos después jugar al bingo?” comentó con ironía.
-No es un juego de ancianos, de hecho ayuda mucho a la mente- dijo Hermione.
-Es aburrido- dijo Jenny
-Como sabes si no lo has intentado…-dijo Hermione.
-Mejor continuemos leyendo- dijo Harry que ya sabía que estas discusiones podían seguir por horas
En la víspera de Navidad, Harry se fue a la cama, deseoso de que llegara el día siguiente, pensando en toda la diversión y comida que lo aguardaban, pero sin esperar ningún regalo.
-¿Cómo que sin esperar un regalo? es Navidad- dijo Billy.
Harry hizo una mueca, no sabía qué decir.
James y Lily intercambiaron una mirada de tristeza.
Emily y Jennifer por su parte todavía seguían despiertas a la tres de la madrugada
-¿tres de la madrugada?, eso es muy tarde para dos niñas de 11 años- les reclamo Lily.
reusadas a dormir y ninguna tenía intenciones de irse a la cama “es día de fiesta nadie duerme en los días festivos” dijo Emily y Jennifer estuvo a favor, Harry y Ron las acompañaron hasta que no dieron mas y a las doce y media se fueron a la cama. Actualmente las dos chicas se encontraban en otra competencia de grajeas de todos los sabores, ya que la última había terminado en empate.
-Qué raro simple compitiendo- comentó Hermione.
-ya me aburrí- dijo Jennifer masticando la gragea con sabor a hígado.
-odio el hígado- dijo todo el gran comedor a la vez.
-¿si todo el mundo lo odia para que lo inventaron?-preguntó alguien
-para torturar a una persona- respondió James.
-de hecho es muy bueno para la salud- dijo Lily.
-¿pero tú no nos darías eso para comer verdad mamá?- preguntó Emily.
-no- dijo Lily asqueada ante la idea de tener que comer eso.
James, Harry y Emily suspiraron aliviados.
-también yo- dijo Emily- ¿y ahora qué hacemos?
Instintivamente ambas miraron hacia el hoyo que separaba la sala común de Gryffindor del resto del castillo, Emily todavía recordaba la única vez que lo había recorrido de noche y si le quitabas el miedo a ser expulsado había sido perfecto
-a no ni siquiera lo pienses jovencita- dijo Lily como si la pequeña Emily de 11 años pudiera escucharla.
Los merodeadores por su parte sonrieron ampliamente sin poder evitarlo.
, ambas intercambiaron una mierda y eso fue todo, se pusieron de pie en silencio y salieron de la sala común, ignorando a la dama gorda.
-Es retrato no odia con todo su ser-dijo Jenny divertida.
Recorrieron el castillo pasando por lugares que jamás habían visto en toda su vida a Emily lo que más le llamó la atención fue una rara estatua de una bruja tuerta, pero por las dudas no se acercó demasiado
-Qué pena que estaba el pasadizo- dijo James lamentándose.
-no te preocupes no tardamos mucho en descubrirlo- dijo Emily.
Lo que le faltaba pasadizos, pensaron Minerva y Lily, aunque con diferentes preocupaciones.
, la idea era hacer el más mínimo ruido posible ya que por más que fuera navidad estaban seguras de que Filch y el señor Norris seguirán haciendo sus rondas.
-¿es que ni siquiera en Navidad descansa?- preguntó Frank.
-no- dijeron los bromistas.
Definitivamente el castillo tenía un aspecto mucho mejor de noche, le daba un aire misterioso.
En un momento decidieron entrar a una sala en la cual la puerta parecía estar a punto de caerse, la abrieron y se encontraron con un montón de libros, cajas, bancos todo cubierto por polvo.
-Mínimo no hay nada raro- dijo Lily aliviada.
-creo que encontramos el depósito- dijo Jennifer mirando a su alrededor para ver si había algo interesante.
-¿Por qué no tiran todo esto?-preguntó Emily observando que todo lo que había allí estaba roto, se había topado con libro que se rehusaba a ser abierto, se notaba que todo allí tenía mínimo 50 años de antigüedad.
-son cosas que han dejado de funcionar o han sufrido accidentes mágicos-dijo Albus- un que la verdad no estoy seguro de por qué lo conservamos.
-no lo sé, tal vez sean los viejos útiles de Dumbledore y los quiere conservar- respondió Jennifer, mientras habría una caja de madera
-sin ofender Señor- dijo Jenny
-por qué iba a ofenderme es la verdad estoy viejo, pero siempre es mejor cumplir años que dejar de hacerlo- dijo Dumbledore.
-piensa rápido Potter- dijo mientras le lanzaba una desgastada quaffle.
Emily volteo y la atrapó dos segundos antes de que se estampara contra su cara
-casi me rompes mi bella cara- dijo Emily.
-Yo confiaba en tus reflejos- se defendió Jenny.
Emily le devolvió una mirada de “sí como no”
, frunció el ceño y se la lanzó de regreso, de una forma que le resultara difícil agarrarla, pero para su sorpresa Jenny salto y la atrapó sin mayores dificultades
-por algo voy a ser cazadora- dijo Jennifer con orgullo.
-Esa es mi sobrina/política- dijeron Sirius y James el último agregó lo de política, Jennifer sonrió a ambos.
, luego de eso se acerco a ver la caja estaban las dos Bludger que a diferencia de las otras no se movían para nada, le puso un dedo encima pero apenas sintió un leve temblor, busco y luego de remover un poco de polvo encontró el compartimento de la Snitch, lo abrió pero a diferencia de lo que pensaba la pequeña pelotita salió volando disparada.
-y tu suerte va en aumento- dijo Remus.
-no te das una idea- dijo Emily.
- mierda- dijo Emily
-Emily el vocabulario- le recrimino Lily.
-si mamá- dijo Emily.
al ver a la Snitch revolotear cerca del techo.
Se subió a un destartalado banco luego a una caja que había arriba y finalmente a una silla estiró el brazo,
(Los merodeadores y Lily contuvieron la respiración) la atrapó y luego un gran estruendo se produjo en todo el lugar, luego Emily sintió un golpe seco en la espalda que le saco el aire
-¿estás bien princesa?- preguntó James inconscientemente.
-Sí, no fue nada- dijo Emily sonriendo ante el apodo.
pero no soltó la Snitch, Jennifer que estaba explorando el otro lado del lugar, se sobresaltó y fue a ver qué pasó.
-¿estás bien?-preguntó preocupada, mientras extendía una mano para ayudarla a levantarse, Emily la aceptó- ¿Qué pasó?
Emily en respuesta le enseñó la Snitch.
-¿Es que no sabes atrapar esa cosa sin caerte?-preguntó Jennifer.
-se que están ahí, cuando los encuentre van a ver eso es preciosa olfatea- decía Filch.
Definitivamente la relación que Filch mantenía con su gata era poco saludable, pensaba Lily.
-corre- dijeron las dos a la vez.
Abrieron la puerta miraron a los dos lados y se echaron a correr, al lado contrario de donde provenía la voz de Filch, luego de unos 15 minutos corriendo llegaron al retrato murmuraron la contraseña y entraron. Luego de recuperar el aire se echaron a reír.
La mayoría frunció el ceño sin comprender que tenía de gracioso que casi Filch las pesque.
-Estuvo cerca- dijo Jennifer divertida.
-Hay que hacerlo más seguido, ¿qué tal todos los viernes tu, yo y el castillo a oscuras?-preguntó Emily.
-no podría negarme a una invitación de ese estilo- respondió Jennifer.
-las mejores noches de mi vida- dijeron las dos con voz soñadora.
Subieron a su habitación y vieron que eran las siete de la mañana y que a los pies de sus camas había varios regalos, Emily se sorprendió salvo por Sam nunca había recibido regalo alguno
-cuando se casen con nosotros tendrán una gran pila de regalos todos los años- dijo James.
-los mejores serán la míos y bueno los de Remus siempre son útiles para aumentar el fuego de la chimenea- dijo Sirius, Remus le dedicó una mirada que quería de sí “cállate o sino...”
Emily y Harry pensaban que no les importaban mucho los regalos mientras pasaban las Navidades en familia.
, se encaminó hacia esta, he intento abrir el primer regalo pero noto que aun seguía teniendo la Snitch en la mano, agarró una cajita quera en donde habían llegado su pulsera y la de Harry, la colocó ahí adentro ya la devolvería luego.
Tomó el primer paquete que era rectangular de Hermione lo desenvolvió y vio el libro del señor de los anillos “la comunidad del anillo”, sonrió hacía tiempo que quería leerlo, últimamente no había leído casi nada, pero se dijo que leería cuando fueran las vacaciones y estuviera bajo un puente sin nada mejor que hacer.
-¿Cómo bajo un puente?-preguntaron alarmados James y Lily a la vez.
- es una forma de decir, no termine bajo un puente- dijo Emily, aunque tal vez hubiera sido más divertido pensó.
-AY- gritó Jennifer.
-¿Qué pasa?-preguntó Emily armada.
-Estatus de sangre puro- escuchó decir a una voz que arrastraba la palabra que pertenecía a una especie de caja negra con dientes afilados.
-Regalo de mi madre un comprobador de pureza de sangre-dijo Jennifer entre dientes y se fue a limpiar el dedo cubierto de sangre.
-excelente regalo- dijeron un par de Slytherin.
Emily hizo una mueca en su dirección y agarró el siguiente regalo de parte de Hagrid que contenían galletas
-gracias Hagrid- dijo Lily.
-No fue nada- respondió este sonriendo.
que eran tan duras que Emily estaba segura de que podrá matar a alguien si se las lanzaba a la cabeza (Lily pensó que en la siguiente navidad le regalaría a Hagrid un libro de cocina), pero igual valoraba el esfuerzo de Hagrid, lego se dirige a otro que no tenía remitente lo abrió rápidamente y se encontró con un jersey rosa sonrió y se la coloco era suave y abrigado, el paquete misterioso también contenía galletas caseras pero a diferencia de las de Hagrid esta eran ricas y comestibles.
-gracias señora Weasley- dijo Emily.
-si gracias por el mío también- acotaron Harry, Jenny y Hermione.
-no hay porqué cielos ustedes son parte de nuestra familia- dijo Molly sonriendo y Arthur detrás asentía.
-¿tú también recibiste uno?- preguntó Jenny sosteniendo un jersey igual al de Emily solo que era lila.
-póntelo es cómodo- dijo Emily, Jennifer miró con algo de desconfianza pero se lo puso.
Luego le quedaba el último regalo por abrir tenía una tarjeta.
Emily tu hermano me dio la plata (la cual intercambié en el banco por dinero muggle) y me dijo que te comprara esto de su parte ya que no podía hacerlo desde adentro del castillo.
Feliz navidad otra vez Hermione, nos vemos pronto.
Los mellizos se miraron con una gran sonrisa, James y Lily sonrieron con ternura.
Emily sonrió tanto que le dolían los cachetes, de todos los regalos es fue es que menos se esperaba
-¿Por qué no lo esperabas?-preguntó Harry sorprendido.
Emily se encogió de hombros.
y le resultó raro que utilizaran el mismo recurso para comprar regalos. Abrió el pequeño paquete y se encontró e forma d corazón que alrededor era plateado con brillos y adentro de color rosa, sin pensarlo se los puso en el cuello, era perfecto.
-sigue siendo mi favorito- dijo Emily sosteniendo el mismo collar que hace 10 años solo que un poco más viejo.
- Feliz Navidad Potter- le dijo Jennifer extendiendo un pequeño paquete, Emily lo abrió y sonrió eran diez varas de chocolate.
-el mejor regalo que se le puede hacer a una persona- dijo Remus.
-Remus, amigo te lo digo con cariño, pero creo que deberías considerar ir a chicos adictos anónimos-dijo James.
-puedo dejarlo cuando quiera- dijo Remus.
-como tú dices lunático- dijo James con sarcasmo.
-gracias- dijo hubiera sonreído mas pero ya no podía definitivamente era las mejores navidades de su vida- me alegro que te gustara-dijo señalando la bufanda y el sombrero de los Chudley Cannons que Hermione y ella le habían regalado de color naranja, aun que con el jersey lila queda muy mal.
-gracias, me encanta- dijo Jennifer, lo cual es todo un logro.
-Yo les dije que alguna vez en mi vida me había dicho gracias-dijo Emily.
-¿Cómo no lo grabaste?- preguntó Harry.
- no tenía grabadora- se “lamentó” Emily, Jennifer rodó los ojos.
-Feliz Navidad Jenny- dijo Emily y antes de que pudiera evitarlo se abalanzó hacia ella en un abrazo, el cual luego de la sorpresa Jennifer devolvió.
Harry estaba durmiendo tranquilamente hasta que un grito al lado de su cama lo despertó.
-¡Feliz Navidad Haz!- gritó Emily, Harry se despertó de un salto y lo primero que vio fue uno ojos avellana que le sonreían, tal vez en otro día Harry se hubiera enojado, pero estaba tan feliz de pasar una navidad como se debía en familia y por más pequeña y rota que estuviera, el hecho de pasarlo con su hermana y con dos de sus mejores amigos era más de lo que hubiera podido soñar antes.
A Lily se le escaparon un par de lágrimas silenciosas y no fue la única, James tragó saliva pero continúo leyendo.
-¡Feliz Navidad!-contestó Harry con una extraña efusión y abrazo a Emily.
Jennifer estaba viendo una forma original para despertar a su amigo; agarró a Scabbers, que estaba durmiendo por ahí y se lo colocó arriba de la cara
Ron tuvo que hacer esfuerzos para no vomitar, al recordar eso.
-lo siento, en mi defensa no lo sabía- dijo Jenny.
-no hay problema- dijo Ron aunque seguía algo verde, los del pasado intercambiaron miradas de incomprensión.
Ron se despertó de un salto al sentir algo peludo sobre su rostro, luego resonaron las risas de los otros tres presentes.
-Feliz Navidad Ron-lo saludo Jennifer extendiendo una mano, la cual éste aceptó no con mucha alegría.
-igualmente- murmuró.
Emily busco a Scabbers, el cual estaba en el piso algo aturdido y lo agarró con cierto asco, lo miró a sus pequeños ojos.
- ¡Feliz Navidad! –le murmuró la rata la cual se empezó a mover con brusquedad, la dijo en su jaula, pobre bicho pensó.
Emily hizo una mueca de desagrado.
-pobre Scabbers- dijo Lily que tampoco era muy fan de las ratas.
-¡Feliz Navidad Harry!- Dijo Jennifer.
-¡Feliz Navidad Jenny!-respondió Harry.
— ¡Feliz Navidad! —lo saludó Ron a los mellizos, mientras Harry se ponía la bata.
-¡Feliz Navidad!- respondió Emily y fue a abrazarlo Ron sorprendido devolvió el abrazo, si bien Emily era inglesa y había vivido en ese país toda su vida nunca le había gustado las costumbres frívolas que tenía este.
-concuerdo- dijeron Lily y James para mostrar su punto se besaron.
-Hey hay niños presentes- dijo Sirius.
-Tú haces cosas peores en público- dijo James.
-Touche- dijo Sirius sonriendo con picardía.
Lily hizo una mueca porque no quería saber a qué se referían.
—Para ti también —contestó Harry—. ¡Mira esto! ¡Me han enviado regalos!-recién se había percatado.
— ¿Qué esperabas, nabos? —dijo Ron, volviéndose hacia sus propios paquetes, que eran más numerosos que los de Harry, Harry cogió el paquete que estaba más arriba. Estaba envuelto en papel de embalar y tenía escrito: «Para Harry de Hagrid». Contenía una flauta de madera, toscamente trabajada. Era evidente que Hagrid la había hecho. Harry sopló y la flauta emitió un sonido parecido al canto de la lechuza, miró a Emily la cuales encogió de hombros. El segundo, muy pequeño, contenía una nota. «Recibimos tu mensaje y te mandamos tu regalo de Navidad. De tío Vernon y tía Petunia.» Pegada a la nota estaba una moneda de cincuenta peniques.
-¿en serio?-preguntó Lily incrédula- para que no se hubieran molestado.
-que generosos- dijo Emily con sarcasmo.
—Esperemos que no quiebre por esto—dijo Harry siguiendo el juego. Ron estaba fascinado con los cincuenta peniques.
.
-hijo tuyo tenía que ser- dijo Molly sonriendo a su marido el cual devolvió el gesto.
— ¡Qué raro! —Dijo— ¡Qué forma! ¿Esto es dinero?
-no entiendo tu fascinación amigo- dijo Jennifer encarnando una ceja.
—Puedes quedarte con ella —dijo Harry, riendo ante el placer de Ron—. Hagrid, mis tíos... ¿Quién me ha enviado esto?
—Creo que sé de quién es ése —dijo Ron, algo rojo y señalando un paquete deforme—Mi madre. Le dije que creías que nadie te regalaría nada y... oh, no —gruñó—, te ha hecho un jersey Weasley.
Harry abrió el paquete y encontró un jersey tejido a mano, grueso y color verde esmeralda, y una gran caja de pastel de chocolate casero.
—Cada año nos teje un jersey —dijo Ron, desenvolviendo su paquete— y el mío siempre es rojo oscuro.
-no te gusta- preguntó Molly con tristeza.
-No es eso es que odio el rojo oscuro- dijo Ron.
- bien entonces te are celeste, para que convine con tus ojos ¿te parece?- dijo Molly.
Ron asintió que el celeste era su color favorito.
-Así que fue un regalo de tu madre, agradéceselo me ha encantado, es hermoso-dijo Emily.
-también dale las gracias de mi parte- dijo Jenny
—Es muy amable de parte de tu madre —agregó Harry probando el pastel, que era delicioso.
El siguiente regalo también tenía golosinas, una gran caja de ranas de chocolate, de parte de Hermione. Le quedaba el último, que tenía una nota.
Harry esto es de parte de tu hermana, hizo lo mismo que vos.
Beso Hermione.
Harry abrió el paquete que era bastante grueso y se encontró con unos jeans, una remera y una campera azul.
-Siempre me superas en los regalos- dijo Harry.
-las mujeres tenemos mejor gusto- dijo Emily.
-Emily…esto...yo…- no sabía qué decir.
-espero que te guste, creo que ya era hora de que tengas algo de ropa decente- dijo Emily.
-es demasiado, pero gracias- atinó a decir Harry, y volvió a abrazarla.
- no es para tanto Harry y gracias por el collar me encanta-dijo Emily, Harry se deshizo o un poco del abrazo y se percató de que llevaba el collar puesto, pero lejos era la mejor Navidad.
- todavía tienes otro- señaló Emily, Harry tomó primero la nota.
Para Harry y Emily
Decía la nota con letras sumamente prolija.
-también es para ti- dijo Harry Emily se sorprendió y se acercó al paquete.
Harry al tomarlo notó que era muy ligero. Lo desarrollaron los dos juntos. Algo fluido y de color gris plateado se deslizó hacia el suelo y se quedó brillando.
-díganme que es lo que yo creo- dijo James, ambos asintieron, James sonrió ampliamente.
Ron bufó.
-por las barbas de Merlín- murmuró Jenny con asombro.
—Había oído hablar de esto —dijo Ron con voz ronca, dejando caer la caja de grageas de todos los sabores, regalo de Hermione—. Si es lo que pienso, es algo verdaderamente raro y valioso.
— ¿Qué es?- Harry cogió el género brillante y plateado Emily lo toco una punta. Ambos sintieron una sensación extraña, como si fuera agua convertida en tejido.
—Es una capa invisible
-¿Qué?-El grito se extendió por todo el gran comedor.
-hay no-dijo McGonagall.
-si tienen mi capa- dijo James alegre.
-¿es tuya?- preguntó Lily.
-Si – respondió James con cautela.
-Eso explica muchas cosas- dijo Lily, James suspiró aliviado.
—dijo Ron con una expresión de temor reverencial—. Estoy seguro... Pruébese.
Harry y Emily se envolvieron con la capa, que era enorme, y Ron lanzó un grito.
-de fábula-dijo Jennifer.
— ¡Lo es! ¡Mira abajo!- Harry y Emily se miraron los pies, pero ya no estaban. Se dirigieron al espejo como si estuvieran sincronizados. Efectivamente: sus reflejos los miraba, pero sólo sus cabezas suspendidas en el aire, porque sus cuerpos eran totalmente invisibles. Emily estiró los brazos y en un movimiento los cubrió por completo y ya no se reflejaban en el espejo
-asombroso- murmuraron varios anonadados.
-Hey hay algo escrito detrás- dijo Jennifer que sotnia la nota al revés y evidentemente del otro lado había un pequeño texto, Harry la tomo y la colocó en el medio para que ambos pudieran leerlo
La caligrafía, fina y llena de curvas, era desconocida para ellos. Decía:
"Su padre dejó esto en mi poder antes de morir.
Ya es tiempo de que les sea devuelto.
Utilízala bien. Una muy Feliz Navidad para ustedes. "
-¿a quién podrías haberle dado?-preguntó Sirius.
James se encogió de hombros.
No tenía firma. Harry y Emily intercambiaron una mirada de asombro. Ron admiraba la capa.
—Yo daría cualquier cosa por tener una —dijo— Lo que sea. ¿Qué les sucede?
—Nada —dijo Harry. Se sentía muy extraño. ¿Quién le había enviado la capa? ¿Realmente había pertenecido a su padre?
Emily siquiera respondió estaba muy ensimismada en sus pensamientos, las de cosas que podría hacer con esa capa, pero luego recordó el “úsala bien”, no creía que a su padre le gustara la idea de que utilice la capa para hacer bromas.
James hizo una mueca evidentemente no lo conocían ni un poco.
-créeme la utilice para hacer muchas bromas-lo tranquilizo Emily.
James sonrió.
De golpe la puerta del dormitorio se abrió y Fred y George Weasley entraron. Harry escondió rápidamente la capa. No se sentía con ganas de compartirla con nadie más.
— ¡Feliz Navidad! –dijeron a la vez
— ¡Eh, mira! ¡A los chicos también les han regalado un jersey Weasley! -Fred y George llevaban jerséis azules, uno con una gran letra F y el otro con la G.
—El de Harry, Emily y Jenny es mejor que el nuestro —dijo Fred cogiendo el jersey de Harry—. Es evidente que se esmera más cuando no es para la familia.
— ¿Por qué no te has puesto el tuyo, Ron? —Quiso saber George—. Vamos, pruébatelo, son bonitos y abrigan.
—Detesto el rojo oscuro —se quejó Ron, mientras se lo pasaba por la cabeza.
—No tenéis la inicial en los vuestros —Observó George—. Supongo que ella piensa que no os vais a olvidar de vuestros nombres. Pero nosotros no somos estúpidos... Sabemos muy bien que nos llamamos Gred y Feorge.
Emily río.
-adoro a estos chicos- dijo Sirius.
Molly sonrió, eran como sus hermanos.
-Hey tu pareces toda una Weasley- dijo Fred tomando la mano de Emily haciéndola girar, Harry entrecerró los ojos-¿tú qué piensas George?
James también entrecerró sus ojos.
-que deberíamos hacer un cambio con Ron- respondió este.
Fred dejó de girar a Emily e iba a decir algo más cuando…
— ¿Qué es todo ese ruido? -Percy Weasley
-llegó la alegría del lugar- dijo Sirius con sarcasmo, aunque lo suficientemente bajo como para que Molly no lo escuche.
asomó la cabeza a través de la puerta, con aire de desaprobación. Era evidente que había ido desenvolviendo sus regalos por el camino, porque también tenía un jersey bajo el brazo, que Fred vio.
— ¡P de prefecto! Pruébatelo, Percy, vamos, todos nos lo hemos puesto.
. —Yo... no... Quiero —dijo Percy, con firmeza, mientras los gemelos le metían el jersey por la cabeza, tirándole las gafas al suelo.
—Y hoy no te sentarás con los prefectos —dijo George—. La Navidad es para pasarla en familia.
-eso es cierto-dijo Molly sonriendo tocándose el vientre distraídamente.
Cogieron a Percy y se lo llevaron de la habitación, con los brazos sujetos por el jersey. Ni Harry, ni Emily habían celebrado en su vida una comida de Navidad como aquélla. Un centenar de pavos asados, montañas de patatas cocidas y asadas, soperas llenas de guisantes con mantequilla, recipientes de plata con una grasa riquísima y salsa de moras, y muchos huevos sorpresa esparcidos por todas las mesas. Estos fantásticos huevos no tenían nada que ver con los flojos artículos de los muggles, que Harry le había visto a Dudley habitualmente compraba, ni con juguetitos de plástico ni gorritos de papel Emily era la primera vez que veía un huevo que no fuera el de la gallina.
Harry tiró uno al suelo y no sólo hizo ¡pum!, sino que estalló como un cañonazo y los envolvió en una nube azul, mientras del interior salían una gorra de contralmirante y varios ratones blancos, vivos. En la Mesa Alta, Dumbledore había reemplazado su sombrero cónico de mago por un bonete floreado, y se reía de un chiste del profesor Flitwick.
Lucius bufo definitivamente Dumbledore era un completo desastre como director.
A los pavos les siguieron los pudines de Navidad, flameantes. Percy casi se rompió un diente al morder un sickle de plata que estaba en el trozo que le tocó.
-una pena que se zafó-murmuró Jennifer para que solo Emily y Harry la oyeran.
Harry observaba a Hagrid, que cada vez se ponía más rojo y bebía más vino, hasta que finalmente besó a la profesora McGonagall en la mejilla y
Los dos susodichos se sonrojaron a más no poder, Slughorn miró a Hagrid con cierto recelo, un par de alumnos ahogaron una risa.
, para sorpresa de Harry, ella se ruborizó y rió, con el sombrero medio torcido. Emily por su parte seguía observando a Dumbledore, no sabía porque pero le causaba gran curiosidad, en un momento sus ojos se cruzaron, Emily extendió su compa.
-feliz Navidad profesor- dijo Emily, los pocos presentes que había allí la miraron con asombros, el director por su parte sonrió ampliamente y agarró su copa también.
El actual Albus también sonrió ampliamente.
-igualmente señorita Evans- dijo y bebió su vaso.
-¿Eso se puede hacer?-murmuró Percy.
Cuando Harry y Emily finalmente se levantaron de la mesa, estaba cargado de cosas de las sorpresas navideñas, y que incluían globos luminosos que no estallan, un juego de Haga Crecer Sus Propias Verrugas y piezas nuevas de ajedrez. Los ratones blancos habían desaparecido, y Harry tuvo el horrible presentimiento de que iban a terminar siendo la cena de Navidad de la Señora Norris.
-pobrecillo- dijo Hagrid, Harry pensó que ojalá en vez de un criadero de arañas, hubiera hecho un de ratas no eran mucho más bonitas, pero si menos peligrosas.
Harry, Emily, Jenny y los Weasley pasaron una velada muy divertida, con una batalla de bolas de nieve en el parque. Más tarde, helados, húmedos y jadeantes, regresaron a la sala común de Gryffindor para sentarse al lado del fuego. Allí Harry estrenó su nuevo ajedrez y perdió espectacularmente con Ron. Pero sospechaba que no habría perdido de aquella manera si Percy no hubiera tratado de ayudarlo tanto. Después Emily, Jenny y los gemelos se unieron para hacerle una broma a Percy, el cual terminó con un ridículo sombrero de gato pegado a su cabeza
Todos rieron incluso Hermione, el pequeño Percy miró con desagrado a Emily y Jennifer.
, luego se fue a su habitación gritando cosas de “soy un perfecto no pueden hacerme eso”
-prefecto, perfecto- dijeron James y Sirius
-si saben que el queso perderá la gracia lo saben ¿no?- dijo Lily.
-Jamás-Respondieron los dos, Lily y Remus rodaron los ojos.
Finalmente luego de un té con bocadillos de pavo, buñuelos, bizcocho borracho y pastel de Navidad, todos se sintieron tan hartos y soñolientos que no podían hacer otra cosa que irse a la cama; no obstante, permanecieron sentados Emily y Harry se quedaron allí.
Fue el mejor día de Navidad de Harry y Emily. Sin embargo, algo daba vueltas en un rincón de su mente la capa invisible y quién se la había enviado.
-bajo enseguida- dijo Harry, sin necesidad de aclarar más Emily supo que era lo que iba a buscar.
-¿pasas dos noches sin dormir?-pregunto Lily.
-no, dormí siesta- respondió Emily.
Al entrar en la habitación encontró a Ron profundamente dormido, Harry se inclinó debajo de su cama y sacó la capa. De su padre... Aquello había sido de su padre. (James sonrió con cierto orgullo mientras leía la última oración)
Dejó que el género corriera por sus manos, más suave que la seda, ligero como el aire. «Utilízalo bien», decía la nota. Tenía que probarla. Se deslizó fuera de la cama y se envolvió en la capa. Miró hacia abajo y vio sólo la luz de la luna y las sombras. (Los merodeadores sonrieron, qué recuerdos de la primera vez que la usaron todos juntos)Fue una sensación muy curiosa. «Utilízalo bien.» De pronto, Harry se sintió muy despierto.
Con aquella capa, todo Hogwarts estaba abierto para él (Lily suspiró ya que más da peso). Mientras estaba allí, en la oscuridad y el silencio, la excitación se apoderó de él. Podía ir a cualquier lado con ella, a cualquier lado, y Filch nunca lo sabría. Ron gruñó entre sueños. ¿Debía despertarlo? Algo lo detuvo. La capa de su padre... Sintió que aquella vez (la primera vez) quería utilizarla solo con su hermana.
-lo comprendo- dijo Ron adelantándose a la disculpa de Harry.
Salió cautelosamente del dormitorio, bajó la escalera.
Emily observó otra vez la capa con más detenimiento, se preguntó ¿para qué para que la habría usado su padre? y ¿porque la tendría otra persona?
-¿tú qué piensas?-preguntó Harry.
-vamos-respondió Emily sin dudarlo.
Cruzaron la sala común y pasaron por el agujero del retrato.
— ¿Quién está ahí? —chilló la Dama Gorda. Harry y Emily no dijeron nada. Anduvieron rápidamente por el pasillo.
-¿Adónde vamos?-preguntó Harry.
-mmm… a la sección prohibida-respondió esta ambos hermanos intercambiaron una sonrisa, que si alguien hubiera podido verla, a pesar de las diferencias físicas, no hubiera dudado ni dos segundos que eran hermanos.
Minerva empalideció una bueno, pero los dos no por piedad.
-Mis pequeños merodeadores- dijo James con orgullo.
Se ajustaron la capa y se dirigieron hacia allí. La biblioteca estaba oscura y fantasmal. Harry encendió una lámpara para que pudieran ver la fila de libros. La lámpara parecía flotar sola en el aire y hasta el mismo Harry, que sentía su brazo llevándola, tenía miedo, Emily miraba con atención a su alrededor, no confiaba en esa gata del demonio.
Filch le dedicó una fea mirada (más fea que de costumbre), Emily le devolvió una sonrisa traviesa.
La Sección Prohibida estaba justo en el fondo de la biblioteca. Pasaron con cuidado sobre la soga que separaba aquellos libros de los demás, Harry levantó la lámpara para que pudieran leer los títulos. No le decían mucho. Las letras doradas formaban palabras en lenguajes que ni Harry, ni Emily conocían.
Lily frunció el ceño había entrado una vez ahí y había sido horrible, no le gustaba la idea de que sus “bebés” estuvieran ahí solos.
Algunos no tenían títulos. Un libro tenía una mancha negra que parecía sangre. A Harry se le erizaron los pelos de la nuca. Tal vez se lo estaba imaginando, tal vez no, pero le pareció que un murmullo salía de los libros, como si supieran que había alguien que no debía estar allí. Emily se deslizó por debajo de la capa y volvió a ser visible.
-¿Qué haces?-preguntó Harry en un susurro.
-tu busca por el otro lado- se limitó a responder.
Emily miró por la estantería de la derecha no veía absolutamente nada, achino los ojos pero nada, decidió tomar un libro al azar, era grande y de tapa negra, apenas lo toco sintió que un frío le recorría la espalda, pero igualmente lo sacó de la estantería
-una persona normal lo hubiera soltado- dijo Hemione algo preocupada.
-no soy normal- respondió Emily.
, lo abrió en una página al azar y lo que encontró le hizo soltar el libro y retroceder, una horrible imagen de un cráneo con una serpiente saliendo de su boca, se lo quedó mirando con expresión de pánico y sintió una extraña molestia en el hombro derecho.
Lily por auto reflejo agarró la mano de su hija, todos se quedaron helados por un par de minutos.
-como dije mi suerte va en aumento- dijo Emily para distender el ambiente aunque se dio cuenta de que fracasó olímpicamente.
Harry se fue por el pasillo contrario dejó la lámpara con cuidado en el suelo y miró en una estantería buscando un libro de aspecto interesante. Le llamó la atención un volumen grande, negro y plateado. Lo sacó con dificultad, porque era muy pesado y, balanceándose sobre sus rodillas, lo abrió. Un grito desgarrador; espantoso, cortó el silencio...
-Definitivamente tiene que salir de ahí- dijo Sirius preocupado, Lily lo miró algo asombrada y pensó que sería un excelente padrino.
¡El libro gritaba! Harry lo cerró de golpe, pero el aullido continuaba, en una nota aguda, ininterrumpida.
-¿Qué tipo de libro es ese?-preguntó Jennifer.
-uno maldito-le respondió Hermione.
Retrocedió y chocó con la lámpara, que se apagó de inmediato. Miro hacia otro lado y vi, con dificultad, la silueta de Emily.
De golpe oyó pasos que se acercaban por el pasillo, metió el volumen en el estante
- es que este inútil nunca duerme- dijo Sirius enojado.
-Emily rápido nos descubrieron-dijo Harry mientras se acercaba a Emily.
La chica parpadeo, cerró el libro con velocidad, lo colocó en su sitio, se unió a Harry que tenía la capa abierta se metió debajo de la capa, Harry los volvió a cubrir a ambos y salieron corriendo. Pasaron al lado de Filch casi en la puerta, y los ojos del celador; muy abiertos, miraron a través de los mellizos. Se agacharon, pasaron por debajo del brazo de Filch y siguieron por el pasillo, con los aullidos del libro resonando en sus oídos. Se detuvieron de pronto frente a unas armaduras.
-eso estuvo cerca-dijo Lily aliviada.
Habían estado tan ocupados en escapar de la biblioteca que no habían prestado atención al camino, ni Emily que conocía mejor el castillo que su hermano sabía dónde estaban.
-Hable muy rápido- dijo Lily.
Había armaduras cerca de la cocina, eso lo sabían, pero debían de estar cinco pisos más arriba.
—Usted me pidió que le avisará directamente, profesor, si alguien andaba dando vueltas durante la noche, y alguien estuvo en la biblioteca, en la Sección Prohibida.
Harry y Emily sintieron que se les iba la sangre de la cara. Filch debía de conocer un atajo para llegar a donde él estaba, porque el murmullo de su voz se acercaba cada vez más y, para su horror, el que le contestaba era Snape.
-tiene que ser broma- dijo James ¿es que acaso tenía un clon? , ¿Cómo le hacía para estar en todas partes?
— ¿La Sección Prohibida? Bueno, no pueden estar lejos, ya los atraparemos.
Harry se quedó petrificado y Emily tomó la mano de Harry como instinto, mientras Filch y Snape se acercaban. No podían verlos, por supuesto, pero el pasillo era estrecho y, si se les acercaban mucho, iban a chocar contra ellos. La capa no ocultaba su materialidad. Retrocedieron lo más silenciosamente que pudieron. A la izquierda había una puerta entreabierta, Harry le chocó suavemente el hombro a Emily y le hizo una seña con la cabeza esta asintió. Era su única esperanza. Se deslizaron, conteniendo la respiración y trataron de no hacer ruido. Para su alivio, entraron en la habitación sin que los notaran.
Todo el gran comedor volvió a respirar con normalidad, como si fuesen ellos que estaban a tres pasos de ser encontrados.
Pasaron por delante de ellos y Harry y Emily se apoyaron contra la pared, respirando profundamente, mientras escuchaban los pasos que se alejaban. Habían estado cerca, muy cerca. Luego de comprobar que ya no oía ni a Filch ni a Snape, se relajaron
-los perdimos- dijo Emily una que no muy alto por si acaso.
-estuvo cerca- dijo Harry
-pero fue divertido ¿no?- respondió Emily.
-cuando mis latidos se normalicen te respondo- dijo Harry, Emily se rió.
-lo sospechaba- dijo Emily de golpe.
-¿Qué?-preguntó Harry curioso.
-que Filch y Snape salían no viste como fue Filch a contarle a su amado que necesitaba de su gran nariz para que le ayude a encontrar a los fugitivos-dijo Emily con voz de enamorada,(la mayoría soltó una risita) ambos se rieron con ganas pero es detuvieron al recordar que podían encontrarlos.
-¿Dónde estamos?-preguntó Harry.
-ni idea- respondió Emily.
Ambos se fijaron en la habitación que se habían ocultado. Parecía un aula en desuso. Las sombras de sillas y pupitres amontonados contra las paredes, una papelera invertida y apoyada contra la pared de enfrente... Había algo que parecía no pertenecer allí, como si lo hubieran dejado para quitarlo de en medio. Era un espejo magnífico, alto hasta el techo, con un marco dorado muy trabajado, apoyado en unos soportes que eran como garras. Tenía una inscripción grabada en la parte superior: “Erised stra ehru oyt ube cafru oyt on wohsi”
-“Esto no es tu cara si no de tu corazón el deseo"- tradujo Lily.
-¿Cómo lo sabes?-preguntaron los tres Potter.
-estudié algo de idioma duende- dijo Lily.
-impresionante- dijeron los tres.
-Qué raro -murmuró Harry.
-acerquémonos- dijo Emily.
Y lo hicieron a la par, deseando mirar para encontrar sus reflejos pero no encontraron sus imágenes reflejadas. Se detuvieron frente a él. Harry tuvo que llevarse las manos a la boca para no gritar Y Emily pensó que estaba alucinado. Giraron en redondo. El corazón les latía más furiosamente que cuando casi pescaban en la biblioteca... Porque no sólo se habían visto en el espejo, sino que había mucha gente detrás de ellos. Pero la habitación estaba vacía. Respirando agitadamente, volvieron a mirar el espejo.
-refleja los deseos del corazón-aclaró Lily al ver el desconcierto de todos los presentes.
Allí estaban ambos, reflejados, blancos y con miradas de miedo y allí, reflejados detrás de ellos, había al menos otros diez. Harry miró por encima del hombro, pero no había nadie allí. ¿O también eran todos invisibles? ¿Estaba en una habitación llena de gente invisible y la trampa del espejo era que los reflejaba, invisibles o no? Se miró otra vez al espejo.
-¿tú también los ves?-preguntó Emily pensando que estaba loca.
-si- atino a decir Harry con voz queda.
La vista de Harry estaba fija en una mujer, justo detrás de su reflejo, le sonreía y agitaba la mano. Harry levantó una mano y sintió el aire que pasaba. Si ella estaba realmente allí, debía de poder tocarla, sus reflejos estaban tan cerca... Pero sólo sintió aire: ella y los otros existían sólo en el espejo. Era una mujer muy guapa. Tenía el cabello rojo oscuro y sus ojos... «Sus ojos son como los míos»
-soy yo- dijo Lily al borde de las lagrimas, tomó la mano de sus dos pequeños, james quería abrazarla pero no podía, Remus los hizo por él y este le agradeció con la mirad
, pensó Harry acercándose un poco más al espejo. Verde brillante, exactamente de la misma forma, pero entonces notó que ella estaba llorando, sonriendo y llorando al mismo tiempo.
El hombre alto, delgado y de pelo negro que estaba al lado de ella le pasó el brazo por los hombros. (James tragó saliva y continúo) Llevaba gafas y el pelo muy desordenado. Y se le ponía tieso en la nuca, igual que a Harry. Harry estaba tan cerca del espejo que su nariz casi tocaba su reflejo.
Emily miraba todo con los ojos muy abiertos de no ser porque había más persona reflejadas allí y por los enormes ojos verdes hubiera jurado que la mujer del espejo era ella en un futuro, tenían el mismo pelo rojo oscuro con rulos perfectos (salvo que los suyos estaban peinados), esa piel blanca y de porcelana, noto que le sonreía y lloraba a la vez, Emily sintió la necesidad de consolarla, pero no podía era solo un espejo
Después de eso Lily decididamente se echó a llorar.
-lamento haberlos dejado- dijo Lily entre sollozos, el gran comedor guardó silencio todo era demasiado doloroso como para hablar, Emily y Harry no sabían qué hacer.
, de repente noto unos brazos que le envolvían los hombros, eso hizo que apartara su vista hacia la persona que tenía en frente suyo, y otra vez tuvo la misma sensación sólo que ahora veía a Harry en un futuro, el mismo pelo, formato de cara, incluso usaba anteojos que escondían unos ojos iguales a los suyos con ese peculiar brillo, Emily le sonrió de lado como casi siempre lo hacía y esta le devolvió una sonrisa casi idéntica.
James suspiro estaba haciendo grandes esfuerzos para que la voz no se le quebrara, tenía que ser fuerte por Lily.
— ¿Mamá? —Escucho susurrar a Harry—. ¿Papá?- era la primera vez que Harry decía esas palabras mirando a sus padres
Eso fue demasiado una solitaria lagrima callo por su rostro.
, al escuchar lo último su padre apartó la vista de los ojos de Emily por primera vez y miró a su hermano.
Y lentamente, Harry y Emily fueron observando los rostros de las otras personas, y vieron otro par de ojos verdes como de Harry, más melenas pelirrojas como las de Emily, incluso un hombre pequeño que parecía tener las mismas rodillas nudosas de Harry. Estaban mirando a su familia por primera vez en sus vidas, a Emily le hubiera gustado saber el nombre de todos. Los Potter sonrieron y agitaron las manos, y Harry y Emily permanecieron mirándolos anhelantes, Harry con las manos apretadas contra el espejo, como si esperara poder pasar al otro lado y alcanzarlos.
-yo continuo- dijo Sirius al ver que su amigo ya no resistiría por mucho tiempo.
James le agradeció con la mirada.
Incluso los de Slytherin estaban tristes.
En su interior sentían un poderoso dolor, mitad alegría y mitad tristeza terrible. No supieron cuánto tiempo estuvieron allí, hablando casi nada. Los reflejos no se desvanecen y ambos miraban y miraban, hasta que un ruido lejano los hizo volver a la realidad. No podían quedarse allí, tenían que encontrar el camino hacia el dormitorio. Harry apartó los ojos de los de su madre.
-tenemos que irnos- dijo Harry muy a su pesar, Emily asintió y miró por últimas vez los ojos de sus dos padre y empezó encaminarse hacia la salida
Susurró Harry: "Volveremos". Salió apresuradamente de la habitación.
-no importa todo eso va a cambiar- dijo Emily tratando de que se tranquilizaran.
-Y tú misma podrás encerrarnos las pociones mama- agregó Harry.
-Y tú a volar- Dijo Emily.
Eso levantó un poco el ambiente.
—Podías haberme despertado —dijo malhumorado Ron.
—Puedes venir esta noche. Nosotros vamos a volver; quiero enseñarles el espejo- dijo Harry.
—Me gustaría ver a sus padres —dijo Ron con interés.
—Y yo quiero ver a todas sus familias. Ron enseñarme a tus otros hermanos y a todos.
-si quieres ver a mi familia, busca a un libro de antiguos presidiarios del mundo mágico y hallarlas a más de la mirad- dijo Jennifer con sarcasmo-
Sirius rió con amargura.
-y en el hospital de San Mungo está la otra mitad- dijo.
-pues entonces les mandaré un saludo de tu parte cuando termine ahí por homicidio múltiple- dijo Emily mirando, rompiendo la tensión.
Eso hizo que James le sonrió de vuelta.
-por cómo va la cosa tal vez compartamos celdas-respondió Jenny.
-tengo que soportar esto hasta allí- dijo Emily con horror.
-lo que sea con tal de torturarte- dijo Jenny.
— De todos modos, si el espejo muestra solo gente muerta.
-Ron es un poco más delicado- dijeron Molly y Hermione.
—dijo Ron en respuesta a los que Harry había dicho—pueden venir a mi casa este verano. Pero qué lástima que no encontraste a Flamel. ¿No quieres tocino o alguna otra cosa? ¿Por qué no comes nada?
Harry no podía comer. Había visto a sus padres y los vería otra vez aquella noche. Casi se había olvidado de Flamel. Ya no le parecía tan importante. ¿A quién le importaba lo que custodiaba el perro de tres cabezas? ¿Y qué más daba si Snape lo robaba?
Emily por otro lado tenía su mente dividida entre el estúpido Flamel que no se dignaba a aparecer por ninguno de los 544.657.865.896 libro de la biblioteca y en que si Snivellu pudiera encontrar lo que esa que se esconda allí y eso sería algo muy malo. Y la otra mitad pensaba en el espejo al igual que Harry había sido un shop y una gran ansia de volver a verlos.
-Ya sabes que las mujeres si pueden pensar en dos cosas a la vez- dijo Emily que seguía tratando de devolver un poco de alegría al lugar.
— ¿Estás bien? —preguntó Ron—. Te veo raro Harry.
Lo que Harry más temía era no poder encontrar la habitación del espejo. Aquella noche, con Ron, Jenny y Emily volvieron a cubrirse con la capa, tuvieron que andar con más lentitud.
-Siguen nuestros pasos- dijo Remus sonriendo.
Trataron de repetir el camino de Harry y Emily desde la biblioteca, vagando por oscuros pasillos durante casi una hora.
. —Estoy congelado —se quejó Ron—. Olvidemos esto y volvamos.
— ¡No! —Susurró Harry—. Sé que está por aquí.
Pasaron al lado del fantasma de una bruja alta, que se deslizaba en dirección opuesta, pero no vieron a nadie más. Justo cuando Ron se quejaba de que tenía los pies helados, Harry divisó la pareja de armaduras.
-que falta de tacto – dijo Hemione rodando los ojos.
—Es allí... justo allí... ¡sí!
Abrieron la puerta. Harry dejó caer la capa de sus hombros y corrió al espejo. Allí estaban. Su madre y su padre sonrieron felices al verlo.
. — ¿Ven? —murmuró Harry, Emily se colocó al lado de Harry y también volvió a verlos, les sonrió con alegría.
—No puedo ver nada.-dijo Ron, Jenny negó con la cabeza.
— ¡Mira! Míralos a todos... Son muchos... – decía Harry.
—Sólo puedo verlos a ustedes.
—Pero mira bien, vamos, pónganse donde estoy yo.-lo animo Harry
Harry dio un paso a un lado derecho y Emily al izquierdo él se colocó en el medio, Jenny se quedó en su lugar con una expresión algo extraña, con Ron frente al espejo ya no podían ver a su familia, sólo a Ron con su pijama de colores. Sin embargo, Ron parecía fascinado con su imagen. –
-¡Mírenme! —dijo.
. — ¿Puedes ver a toda tu familia contigo?- preguntó Emily.
—No... Estoy solo... pero soy diferente... mayor... ¡y soy delegado!
-Ni que fueras obeso- dijo Jennifer.
— ¿Cómo?-preguntó Harry esta vez
—Tengo... Tengo un distintivo como el de Bill y estoy levantando la copa de la casa y la copa de Quidditch... ¡Y también soy capitán de Quidditch!- Ron apartó los ojos de aquella espléndida visión y miró excitado a los presentes.
-¿tienes celos de tus hermanos?- preguntó Molly algo sorprendida.
-no, es que todos han hecho grandes cosas y bueno era difícil hacer algo nuevo para que ustedes se sintieran orgullosos- respondió Ron algo apenado.
- tú ya no haces sentir orgullosos de ti por ser tú- dijo Arthur.
-eres nuestro hijo no necesitas demostrar nada- dijo Molly, Ron sonrió.
— ¿Crees que este espejo muestra el futuro?
— ¿Cómo puede ser? Si toda mi familia está muerta...déjame mirar de nuevo... – dijo Harry
—Lo has tenido toda la noche, déjame un ratito más.
—Pero si estás sosteniendo la copa de Quidditch, ¿qué tiene eso de interesante? Quiero ver a mis padres.
—No me empujes.
Ron hizo una mueca después de todo lo pasado se daba cuenta de que su deseo era verdaderamente demasiado infantil a comparación del de sus amigos.
-paren ya parecen niños de tres años- el grito de Jennifer los hizo detener en seco.
-mira que para que yo tenga que poner orden tiene que ser serio- dijo Jennifer.
De repente un súbito ruido resonó en todo el lugar. Ron tiró la capa sobre ellos justo cuando los luminosos ojos de la Señora Norris aparecieron en la puerta. Emily, Jenny, Ron y Harry permanecieron inmóviles, todos pensaban lo mismo: ¿la capa funcionaba con los gatos? Después de lo que pareció una eternidad, la gata dio la vuelta y se marchó.
—No estamos seguros... Puede haber ido a buscar a Filch, seguro que nos ha oído. Vamos. – dijo Ron
La nieve todavía no se había derretido a la mañana siguiente.
— ¿Quieres jugar al ajedrez, Harry? —preguntó Ron.
—No.
— ¿Por qué no vamos a visitar a Hagrid?
-Es buena idea- dijo Jenny, Emily miró a Harry sabía en lo que estaba pensando y por más que no estaba muy segura de que fuera buena idea debía acompañarlo.
Ahora que Lily se había recuperado, pensaba que definitivamente no era bueno que sus hijos pasen tanto tiempo mirando el espejo, podría enloquecerlos.
—No... Vayan ustedes... – respondió Harry
—Sé en qué estás pensando, Harry, en ese espejo. No vuelvas esta noche.
— ¿Por qué no? –pregunto a la defensiva.
-Escucha Harry- dijo Jennifer utilizando una voz extrañamente seria- esas cosa ha sido fabricada por duendes y créeme eso es significado de problemas.
-Está bien- dijo Harry
Pero Harry sólo tenía un pensamiento en su mente, volver a mirar en el espejo
-una vez que actuó de forma responsable y no me hacen caso- dijo Jennifer
-Las ironías de la vida- respondió Emily.
, se asombró de ver a Emily sentada en un sillón esperándolo.
-¿bienes?- preguntó Harry con duda, después de todo parece algo reacia a la idea de volver luego de lo que Jennifer había dicho.
-yo te sigo- respondió Emily, Harry no supo interpretar esa respuesta pero le alegro de tener compañía.
-se significa que no te dejaré solo- dijo Emily.
-ahora lo entiendo- dijo Harry sonriendo
Es un simple gesto de cariño al término de subirle el ánimo a sus padres.
La tercera noche encontraron el camino más rápidamente que las veces anteriores. Andaban más rápido de lo que habría sido prudente, porque sabían que estaba haciendo ruido, pero no se encontraron con nadie, Emily seguía los pasos de Harry con inercia. Y allí estaban su madre y su padre, sonriendoles otra vez, y uno de sus abuelos los saludaba muy contento. Emily con cierta duda las palabras de Jennifer todavía retumbaban con fuerza en su cabeza, suspiró miró a su padre que le dijo algo pero Emily no lo entendió ya que no se le daba muy bien leer labios.
James se encogió de hombros ante las miradas curiosas ¿Cómo iba a saber el lo que iba a decir?
Harry se dejó caer al suelo para sentarse frente al espejo. Nadie iba a impedir que pasara la noche con su familia. Nadie.
-No me da buena espina ese espejo- dijo Remus.
-Tampoco a mi- dijeron James, Sirius y Lily con preocupación.
Excepto...
—Entonces de vuelta otra vez, ¿no, chicos? –
Harry sintió como si se le helaran las entrañas. Miró para atrás. Sentado en un pupitre, contra la pared, estaba nada menos que Albus Dumbledore. Harry debió de haber pasado justo por su lado, y estaba tan desesperado por llegar hasta el espejo que no había notado su presencia.
Emily boteo y vio al director, listo ahora si estaban fritos pensó.
Lily por el contrario pensó que estaban salvados.
—No... No lo había visto, señor- murmuró Harry.
—Es curioso lo miope que se puede volver uno al ser invisible —dijo Dumbledore, y Harry se sintió aliviado al ver que le sonreía—Entonces —continuó Dumbledore, bajando del pupitre para sentarse en el suelo con Harry, Emily también se sentó
— ustedes, como cientos antes que ustedes, han descubierto las delicias del espejo de Oesed.
—No sabía que se llamaba así, señor.- volvió a hablar Harry, Emily no decía nada.
—Pero espero que se hayan dado cuenta de lo que hace, ¿no? –
—Bueno... me mostró a mi familia y... – dijo Harry.
—Y a su amigo Ron lo reflejó como capitán.
— ¿Cómo lo sabe...?
—No necesito una capa para ser invisible —dijo amablemente Dumbledore— Y ahora ¿pueden pensar qué es lo que nos muestra el espejo de Oesed a todos nosotros?
Harry y Emily negaron con la cabeza.
—Déjenme explicarles. El hombre más feliz de la tierra puede utilizar el espejo de Oesed como un espejo normal, es decir, se mirará y se verá exactamente como es. ¿Eso les ayuda?
Harry pensó. Luego dijo lentamente:
—Nos muestra lo que queremos... lo que sea que queramos...
- casi cariño- dijo Lily.
-¿Emily?-preguntó el director.
Siempre que le hacen una pregunta en clase respondía sin mucho interés o con un chiste cosa que irritaba mucho a los profesores, sobre todo a McGonagall, (Lily y McGonagall fruncieron el rostro con desaprobación) pero los ojos azules del director parecían estar diciéndole que lo pensara, y lo hizo, Emily había aprendido en un libro que querer y desear eran conceptos sumamente diferentes.
-nos muestra, nuestro deseo más profundo, el deceso del corazón- dijo Emily aunque su voz sonó más bien a una pregunta.
-Muy bien cielo -la felicito Lily.
Dumbledore sonrió ampliamente.
—Emily —dijo con calma Dumbledore—. Nos muestra ni más ni menos que el más profundo y desesperado deseo de nuestro corazón. Para ustedes, que nunca conocieron a su familia, los ven rodeándola. Ronald Weasley, que siempre ha sido sobrepasado por sus hermanos, se ve solo y el mejor de todos ellos. Sin embargo, este espejo no nos dará conocimiento o verdad. Hay hombres que se han consumido ante esto, fascinados por lo que han visto.
O han enloquecido, al no saber si lo que muestra es real o siquiera posible.
El espejo será llevado a una nueva casa mañana, y les pido que no lo busquen otra vez. Y si alguna vez te cruzas con él, deberán estar preparados. No es bueno dejarse arrastrar por los sueños y olvidarse de vivir, recuérdalo. Ahora ¿por qué no se ponen de nuevo esa magnífica capa y se van a la cama?
Harry y Emily se pusieron de pie.
—Señor... profesor Dumbledore... ¿Puedo preguntarle algo? – dijo Harry dubitativo.
—Es evidente que ya lo has hecho —sonrió Dumbledore—. Sin embargo, puedes hacerme una pregunta más
— ¿Qué es lo que ve, cuando se mira en el espejo?
-Harry eso es muy personal- lo regaño Lily
— ¿Yo? Me veo sosteniendo un par de gruesos calcetines de lana.- Harry lo miró asombrado. —Uno nunca tiene suficientes calcetines (la mayoría pensó que el director estaba loco) —explicó Dumbledore—. Ha pasado otra Navidad y no me han regalado ni un solo par. La gente sigue insistiendo en regalarme libros.
Antes de irse Emily dirigió su vista de vuelta atrás.
-Buenas noches- dijo.
-Buenas noches, Emily espera un segundo – dijo Dumbledore, Emily miró a Harry el cual se encogió de hombros, Emily retrocedió y se coloco en frente al director.- ¿sabes cual es uno de los peores pecados de una persona Emily.
-sonaste- dijo Jenny
Emily le dedicó una fea mirada.
-¿matar?-preguntó Emily
-Sí, pero otro muy grave es desperdiciar la inteligencia- dijo Dumbledore mirándola por encima de sus gafas.
Emily pensó que no le había hecho mucho caso.
-Lo haré señor- dijo Emily sin saber muy bien que decir, Dumbledore, le sonrió.
Ambos llegaron a la sala común de Gryffindor sin decir ni una palabra, Harry pensaba que tal vez Dumbledore no había sido sincero. Pero, había sido una pregunta muy personal.
El actual Albus sonrió con amargura sabía exactamente lo que veía en él.
-Harry, a pesar de que nuestra familia esté rota sabes que siempre puedes contar conmigo para lo que sea- dijo Emily.
-Lo sé Emy, ¿prométeme que tu no me dejaras?-preguntó Harry en un susurro.
Ahora fue el turno de Emily de tragar saliva.
-Nunca- respondió Emily al instante- siempre nos tendremos el uno al otro- le garantizo Emily- en fin buenas noches Haz.
-Buenas noches Emy- dijo Harry y se quedó mirando la capa que sostenía en sus manos, suspiró no definitivamente no era buena idea, nadie en su sano juicio lo haría y aun así- Emily
-Si -respondió esa girándose
-Que dártela tú-dijo Harry tendiendo la capa ,Emily titubeo
No, no, no, no eso era todo lo que podían pensar Lily, y Minerva.
- la usarás más que yo.
-De eso no hay duda- dijo Emily sonriendo las de cosas que había hecho con esa capa.
-gracias- dijo Emily mientras la agarraba- ¿estás seguro?
Harry dudo, noto es brillo particular en sus ojos, recordó las palabras “usa la bien”
-Si- dijo Harry sonriendo para sorpresa de Emily
-Bueno cuando la necesites pidemela- dijo emocionada, las de cosa que podrá hacer con esa capa.
Los merodeadores no podían esperar a ver cuál sería el primer uso.
-Es un trato- dijo Harry.
-Buenas noches Haz- dijo Emily sosteniendo la capa.
-Buena noches Emily- dijo Harry.
-fin del capítulo- dijo Sirius.
De todos los que había leído hasta ahora ese era por lejos el más triste de todos.

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