Capítulo 2: El vidrio desaparecido y el discurso en blanco




 Capítulo 2: El vidrio desaparecido y el discurso en blanco 

- El capitulo se llama: El vidrio que se desvanece y el discurso en blanco.- dijo Hermione lanzando una mirada disimulada a Harry y Emily, en señal de ¿Qué hicieron ahora?

- Genial, esto suena a magia- exclamó Sirius feliz.

Habían pasado aproximadamente diez años desde el día en que los Dursley se despertaron y encontraron a su sobrino en la puerta de entrada, pero Privet Drive no Había cambiado en absoluto. El sol se elevaba en los mismos jardincitos, iluminaba el número 4 de latón sobre la puerta de los Dursley y avanzaba en su salón, que era casi exactamente el mismo que aquél donde el señor Dursley había oído las ominosas noticias sobre las lechuzas, una noche de hacía diez años . Sólo las fotos de la repisa de la chimenea eran testimonio del tiempo que había pasado. Diez años antes, había una gran cantidad de retratos de lo que parecía una gran pelota rosada con gorros de diferentes colores (todos lanzaron una risotada), pero Dudley Dursley ya no era un niño pequeño, y en aquel momento las fotos mostraban a un chico grande y rubio montando su primera bicicleta,

- ¿Cómo es que la bicicleta lo aguanto?- pregunto Sirius 

En un tiovivo en la feria, jugando con su padre en el ordenador, besado y abrazado por su madre .La habitación no ofrecía señales de que allí viviera otro niño 

Lily quien se había calmado un poco empezó a fruncir el ceño.

Sin embargo, Harry Potter estaba todavía allí, durmiendo en aquel momento, aunque no por mucho tiempo. Su tía Petunia se había despertado y su voz chillona era el primer ruido del día.

— ¡Arriba! ¡A levantarse! ¡Ahora! 

- Esa no es forma de tratar a un niño- exclamó Molly

Harry se despertó con un sobresalto. 

- Claro, con esa voz de gallo estrangulado quien no lo haría- dijo Jennifer.

Su tía llamó otra vez a la puerta.

— ¡Arriba! —chilló de nuevo.

Harry oyó sus pasos en dirección a la cocina, y después el roce de la sartén contra el fogón. El niño se dio la vuelta y trató de recordar el sueño que había tenido. Había sido bonito. Había una moto que volaba. 

- ¡Recuerdas mi moto!-exclamó Sirius haciendo ademanes de victoria.

- Sabes, ¿me pregunto dónde estamos nosotros? – exclamó Remus.

- Si, yo también lo hago- dijo James preocupado de que sus amigos hayan terminado como él.

Tenía la curiosa sensación de que había soñado lo mismo anteriormente. Su tía volvió a la puerta.

— ¿Ya estás levantado? —quiso saber.

-¿Petunia era tan encantadora desde entonces?– murmuró Emily a Harry con sarcasmo.

- No te das una idea- le contestó Harry en el mismo tono.

—Casi —respondió Harry.

—Bueno, date prisa, quiero que vigiles el beicon. Y no te atrevas a dejar que se queme. Quiero que todo sea perfecto el día del cumpleaños de Duddy- Harry gimió.

- Estoy ansiosa de que lleguen las vacaciones de navidad y poder probar unos hechizos con mi querida hermana.- dijo Lily con una sonrisa escalofriante.

- No conocía esa etapa escalofriante tuya pelirroja-dijo Sirius.

- Nadie se mete con mis hijos- dijo, y James la miró embobado.

— ¿Qué has dicho? —gritó con ira desde el otro lado de la puerta. (Lily resoplo)

—Nada, nada...

El cumpleaños de Dudley... ¿cómo había podido olvidarlo? 

-Vamos Harry no es tan difícil- exclamó Emily, los del futuro la miraron encarnando una ceja- los cerdos cumplen cada dos meses solo anótate el número y asegúrate de recordar un mes sí y otro no.

Harry y el resto soltaron una carcajada.

Harry se levantó lentamente y comenzó a buscar sus calcetines. Encontró un par debajo de la cama y, después de sacar una araña

- ¿Hay arañas en tu cuarto?- Dijo Ron asustado.

- Una vez que te acostumbras no es tan malo- dijo Harry encogiéndose de hombros.

Lily y James miraron a su hijo con pena, se sentían culpables de no estar allí para él.

de uno, se los puso. Harry estaba acostumbrado a las arañas, porque la alacena que había debajo de las escaleras estaba llena de ellas, y allí era donde dormía. 

-¡¿QUE?!- exclamaron Lily James, Sirius y Remus.

- No puedo creer que mi propia hermana trate tan mal a mi hijo cuando sabe que si todo fuera al revés nosotros lo cuidaremos como si fuera un hijo más- exclamó Lily triste y decepcionada de que después de tantos años su hermana siguiera odiándola tanto.

- Chicos-  susurró James- creo que después de leer los libros deberíamos ir a conocer a mi encantadora familia política- dijo con una sonrisa en su rostro.

- Me parece una excelente idea– dijo Sirius sonriendo al igual que James.

- Yo me anoto- dijo Remus. 

-¿Qué tanto cuchichean ustedes tres? – preguntó Lily encarnando una ceja.

- Nada- dijeron los tres al mismo tiempo poniendo cara de inocente.

Cuando estuvo vestido salió al recibidor y entró en la cocina. La mesa estaba casi cubierta por los regalos de cumpleaños de Dudley. Parecía que éste había conseguido el ordenador nuevo que quería, por no mencionar el segundo y la bicicleta de carreras. 

- Oh pobre bicicleta, lo que debe cargar con ese peso- dijo James con cara de fingido pánico. 

La razón exacta por la que Dudley podía querer una bicicleta era un misterio para Harry, ya que Dudley estaba muy gordo y aborrecía el ejercicio

-Fácil es un niño malcriado –dijo Hermione.

, excepto si conllevaba pegar a alguien, por supuesto .El saco de boxeo favorito de Dudley era Harry

- ¡Que no se atreva a tocar a mi hijo/ahijado!- exclamaron Lily, James y Sirius al mismo tiempo.

pero no podía atraparlo muy a menudo. Aunque no lo parecía, Harry era muy rápido.

- De tal palo, tal astilla- dijo Remus mirando a James, y este le sonrió.

Tal vez tenía algo que ver con eso de vivir en una oscura alacena, pero Harry había sido siempre flaco y muy bajo para su edad.

Además, parecía más pequeño y enjuto de lo que realmente era, porque toda la ropa que llevaba eran prendas viejas de Dudley, y su primo era cuatro veces más grande que él. Harry tenía un rostro delgado, rodillas huesudas, pelo negro 

- Es un calco tuyo- dijo Lily olvidando el enfado por un rato y volviendo a su sonrisa dulce y encantadora.

y ojos de color verde brillante.

-Son preciosos- dijeron Emily y James al mismo tiempo con Emily mirando los ojos de Harry, y James los de Lily, solo que James con sonrisa de bobo enamorado y Emily con sonrisa cariñosa hacia su hermanito.

Llevaba gafas redondas

- Heredó tu miopía- dijo Sirius tratando de imitar la cara de bobo de su amigo hace unos segundos. Por lo cual James le dedicó una mirada furibunda.

... siempre pegadas con cinta adhesiva, consecuencia de todas las veces que Dudley le había pegado en la nariz.

- 1, 2, 3, 4, 5, 6- dijo Lily tratando de tranquilizarse y no ir a arrancarle a su hermana todos los cabellos de la cabeza.

- ¿Mamá qué haces?- preguntó Emily con curiosidad. El que Emily le dijera mamá a Lily hizo que se calmara, ella amaba que le dijeran así. Miró a su hija.

- Trato de tranquilizarme, para no terminar en azkaban por homicidio- dijo Lily, Emily soltó una risita.

- La única cosa que a Harry le gustaba de su apariencia era aquella pequeña cicatriz en la frente, con la forma de un relámpago.

Todos los del futuro lo miraron con el ceño fruncido menos Emily

- Era solo un niño- exclamó Harry.

La tenía desde que podía acordarse, y lo primero que recordaba haber preguntado a su tía Petunia era cómo se la había hecho. 

—En el accidente de coche donde tus padres murieron.

-¡Un accidente! – exclamaron varios del pasado exasperados.

-Yo ni siquiera sé conducir- exclamó James.

—Había dicho—. Y no hagas preguntas. 

«No hagas preguntas»: ésa era la primera regla que se debía observar si se quería vivir una vida tranquila con los Dursley. Tío Vernon entró a la cocina cuando Harry estaba dando la vuelta al tocino. 

-¡¿Te obligaban a cocinar?! –exclamó Jenny frunciendo más el ceño.

— ¡Péinate! —bramó como saludo matinal. 

- Eso es imposible –dijeron al unísono los merodeadores.

- Si tienes la maldición del cabello Potter – dijo James.- todos en nuestra familia la tienen.

Harry le dedicó una media sonrisa como respuesta.

Una vez por semana, tío Vernon miraba por encima de su periódico y gritaba que Harry necesitaba un corte de pelo 

Todos rodaron los ojos ese hombre era exasperante

 A Harry le habían cortado más veces el pelo que al resto de los niños de su clase todos juntos, pero no servía para nada, pues su pelo seguía creciendo de aquella manera, por todos lados.

- Ese es mi hermano, no te dejes dominar- dijo Emily 

Harry estaba friendo los huevos cuando Dudley llegó a la cocina con su madre. Dudley se parecía mucho a tío Vernon. Tenía una cara grande y rosada, poco cuello, ojos pequeños de un tono azul acuoso, y abundante pelo rubio que cubría su cabeza gorda.

- Querida, ¿tú crees que tus parientes son humanos?- pregunto James.

- James- dijo Lily frunciendo el ceño- por supuesto que no, no hagas preguntas obvias.- término con una sonrisa.

Tía Petunia decía a menudo que Dudley parecía un angelito. Harry decía a menudo que Dudley parecía un cerdo con peluca 

Todo el gran comedor soltó carcajadas.

- Harry deberías sacar ese sentido del humor más seguido- dijo Jenny.

Harry puso sobre la mesa los platos con huevos y beicon

- Dios mío, comen a sus parientes. Que gente sin corazón- dijo James poniendo falsa cara de horror.

, lo que era difícil porque había poco espacio. Entretanto, Dudley contaba sus regalos. Su cara se ensombreció. 

—Treinta y seis —dijo, mirando a su madre y a su padre—. Dos menos que el año pasado. 

- ¡Que mal educado!- exclamaron Molly, McGonagall y Hermione- 

—Querido, no has contado el regalo de tía Marge. Mira, está debajo de este grande de mamá y papá.

—Muy bien, treinta y siete entonces —dijo Dudley, poniéndose rojo.

- Vaya sabe sumar, que milagro- dijo Remus fulminado el libro.

Harry; que podía ver venir un gran berrinche de Dudley, comenzó a comerse el beicon lo más rápido posible, por si volcaba la mesa.

- Bien pesado- lo felicito Lily 

Tía Petunia también sintió el peligro, porque dijo rápidamente: 

—Y vamos a comprarte dos regalos más cuando salgamos hoy. ¿Qué te parece, pichoncito? Dos regalos más. ¿Está todo bien?-

Dudley pensó durante un momento. Parecía un trabajo difícil para él. Por último, dijo lentamente. 

—Entonces tendré treinta y... Treinta y...

- ¿Es en serio?- preguntaron varios

- ¿Él aprobó matemáticas de jardín?- preguntó Jenny.

—Treinta y nueve, dulzura —dijo tía Petunia. 

—Oh —Dudley se dejó caer pesadamente en su silla y cogió el regalo más cercano—. Entonces está bien. 

Tío Vernon rió entre dientes. 

—El pequeño tunante quiere que le den lo que vale, igual que su padre. ¡Bravo, Dudley! —dijo, y revolvió el pelo de su hijo 

- Y claro que con ese padre no me sorprende que el chico sea un malcriado.- dijo Hermione.

En aquel momento sonó el teléfono y tía Petunia fue a cogerlo, mientras Harry y tío Vernon miraban a Dudley, que estaba desembalando la bicicleta de carreras, la filmadora, el avión con control remoto, dieciséis juegos nuevos para el ordenador y un vídeo. Estaba rompiendo el envoltorio de un reloj de oro, cuando tía Petunia volvió, enfadada y preocupada a la vez.

—Malas noticias, Vernon —dijo—. La señora Figg se ha fracturado una pierna. No puede cuidarlo. 

—Volvió la cabeza en dirección a Harry. La boca de Dudley se abrió con horror

-¿Que paso, se extinguió la comida del mundo?-preguntó Sirius, empezaba a odiar profundamente a ese chico.

, pero el corazón de Harry dio un salto. Cada año, el día del cumpleaños de Dudley, sus padres lo llevaban con un amigo a pasar el día a un parque de atracciones, a comer hamburguesas o al cine. Cada año, Harry se quedaba con la señora Figg, una anciana loca que vivía a dos manzanas. Harry no podía soportar ir allí es mucho mejor que estar en las casa de esos psicópatas que se niegan a cambiar la marca de el detergente. Toda la casa olía a repollo 

Varios hicieron muecas de asco

 y la señora Figg le hacía mirar las fotos de todos los gatos que había tenido.

- ¡Qué falta de imaginación! puedes jugar a ver quién es el más feo o el más gordo, tanto tiempo con los Dursley te ha afectado. — dijo Jenny rodando los ojos y fingiendo exasperación.

-¿Y ahora qué hacemos? —preguntó tía Petunia, mirando con ira a Harry como si él lo hubiera planeado todo. 

- Imbéciles- dijo Remus.

Harry sabía que debería sentir pena por la pierna de la señora Figg, pero no era fácil cuando recordaba que pasaría un año antes de tener que ver otra vez a Tibbles, Snowy, el Señor Paws o Tufty.

—Podemos llamar a Marge —sugirió tío Vernon 

- ¿Y esa quién es?- preguntó James.

- La hermana de Vernon es igual a él pero en mujer- dijo Harry.

- Vaya y yo pensaba que Petunia era la mujer más sexy- dijo Sirius.

—No seas tonto, Vernon, ella no aguanta al chico. 

Los Dursley hablaban a menudo sobre Harry de aquella manera, como si no estuviera allí, o más bien como si pensaran que era tan tonto que no podía entenderlos, algo así como un gusano.

- Mira quién habla el cerdo y su mujer la jirafa- dijo James. 

— ¿Y qué me dices de... tu amiga... cómo se llama... y Vonne? 

—Está de vacaciones en Mallorca —respondió enfadada tía Petunia. 

—Podéis dejarme aquí —sugirió esperanzado Harry.

- Pues si, cualquier cosa es mejor que soportar a esos imbéciles- dijo Ron 

Podría ver lo que quisiera en la televisión, para variar, y tal vez incluso hasta jugaría con el ordenador de Dudley .Tía Petunia lo miró como si se hubiera tragado un limón. 

— ¿Y volver y encontrar la casa en ruinas? —rezongó.

—No voy a quemar la casa —dijo Harry, pero no le escucharon.

-Por supuesto que no va a quemar la casa, mi hijo no es ningún imbécil- dijo Lily.

-De hecho lo de quemar la casa no es tan mala idea-dijo Remus en voz baja para que solo los merodeadores escuchen.

—Supongo que podemos llevarlo al zoológico—

- ¿Van a hacer una reunión familiar?- preguntó James con sarcasmo.

dijo en voz baja tía Petunia—... y dejarlo en el coche... 

—El coche es nuevo, no se quedará allí solo.

(Todos “suspiraron”, más bien gruñeron) 

Dudley comenzó a llorar a gritos. 

- A mí no me mientan, este es Malfoy en versión Muggle- dijo James provocando que todos rieran menos los Malfoy.

- Mínimo yo debo seguir vivo Potter y no me estoy pudriendo en una tumba- dijo Lucius escupiendo el apellido. Los del futuro, Lily, Sirius y Remus lo miraron con ira y daba bastante miedo.

- Tal vez pero apuesto a que tú te tuviste que unir a alguien para continuar, yo conserve mi dignidad Malfoy-espetó James, y también escupió su apellido.

- Caballeros por favor- dijo el director.

En realidad no lloraba, hacía años que no lloraba de verdad, pero sabía que, si retorcía la cara y gritaba, su madre le daría cualquier cosa que quisiera

-En serio esta familia está para ir a Hollywood, primero el padre y su exageración por todo, luego su hijo y su llanto barato vamos falta que petunia empiece a bailar La Macarena y listo. – dijo Emily para aliviar el ambiente.

—Mi pequeñito Dudley no llores, mamá no dejará que él te estropee tu día especial —exclamó, abrazándolo.

— ¡Yo... no... Quiero... que... él venga! —Exclamó Dudley entre fingidos sollozos—. ¡Siempre lo estropea todo! 

—Le hizo una mueca burlona a Harry, desde los brazos de su madre. Justo entonces, sonó el timbre de la puerta.

— ¡Oh, Dios, ya están aquí! —dijo tía Petunia en tono desesperado y, un momento más tarde, el mejor amigo de Dudley, Piers Polkiss, entró con su madre. Piers era un chico flacucho con cara de rata. Era el que, habitualmente, sujetaba los brazos de los chicos detrás de la espalda mientras Dudley les pegaba. Dudley suspendió su fingido llanto de inmediato. Media hora más tarde, Harry, que no podía creer en su suerte, estaba sentado en la parte de atrás del coche de los Dursley, junto con Piers y Dudley, camino del zoológico por primera vez en su vida.

- Yo creo que ya somos más de uno los que los quieren golpear- dijo Sirius, el comedor hizo señales afirmativas. 

A sus tíos no se les había ocurrido una idea mejor, pero antes de salir tío Vernon se llevó aparte a Harry.

—Te lo advierto —dijo, acercando su rostro grande y rojo al de Harry—. Te estoy avisando ahora, chico: cualquier cosa rara, lo que sea, y te quedarás en la alacena hasta la Navidad.

—No voy a hacer nada —dijo Harry—. De verdad...

- Creo que heredó el carácter de Lily – dijo James.

- ¿Y habría algún problema?- preguntó Lily.

- No- dijo James rotundamente.

Pero tío Vernon no le creía. Nadie lo hacía. El problema era que, a menudo, ocurrían cosas extrañas cerca de Harry y no conseguía nada con decir a los Dursley que él no las causaba. En una ocasión, tía Petunia, cansada de que Harry volviera de la peluquería como si no hubiera ido, cogió unas tijeras de la cocina y le cortó el pelo casi al rape, exceptuando el flequillo, que le dejó «para ocultar la horrible cicatriz». Dudley se rió como un tonto, burlándose de Harry, que pasó la noche sin dormir imaginando lo que pasaría en el colegio al día siguiente, donde ya se reían de su ropa holgada y sus gafas remendadas. Sin embargo, a la mañana siguiente, descubrió al levantarse que su pelo estaba exactamente igual que antes de que su tía lo cortara. Como castigo, lo encerraron en la alacena durante una semana, aunque intentó decirles que no podía explicar cómo le había crecido tan deprisa el pelo.

Los del pasado y futuro estaban verdaderamente conmovidos.

Otra vez, tía Petunia había tratado de meterlo dentro de un repugnante jersey viejo de Dudley (marrón, con manchas anaranjadas). Cuanto más intentaba pasárselo por la cabeza, más pequeña se volvía la prenda, hasta que finalmente le habría sentado como un guante a una muñeca, pero no a Harry. Tía Petunia creyó que debía de haberse encogido al lavarlo y, para su gran alivio, Harry no fue castigado. Por otra parte, había tenido un problema terrible cuando lo encontraron en el techo de la cocina del colegio. El grupo de Dudley lo perseguía como de costumbre cuando, tanto para sorpresa de Harry como de los demás, se encontró sentado en la chimenea. Los Dursley recibieron una carta amenazadora de la directora del colegio, diciéndoles que Harry andaba trepando por los techos del colegio. Pero lo único que trataba de hacer (como le gritó a tío Vernon a través de la puerta cerrada de la alacena) fue saltar los grandes cubos que estaban detrás de la puerta de la cocina. Harry suponía que el viento lo había levantado en medio de su salto.

- ¿Se desapareció tan joven?- preguntó un profesor verdaderamente asombrado.

- Ese es mi hijo- dijo James orgulloso. Lily le dedicó una dulce mirada a su niño.

Pero aquel día nada iba a salir mal. Incluso estaba bien pasar el día con Dudley y Piers si eso significaba no tener que estar en el colegio, en su alacena, o en el salón de la señora Figg, con su olor a repollo.

Mientras conducía, tío Vernon se quejaba a tía Petunia. Le gustaba quejarse de muchas cosas. Harry, el ayuntamiento, Harry, el banco y Harry eran algunos de sus temas favoritos 

-Temas variados bien- ironizó Hermione la cual apretaba el libro más de lo necesario.

Aquella mañana les tocó a los motoristas. 

—... haciendo ruido como locos esos gamberros —dijo, mientras una moto los adelantaba. 

-Voy a pasarme con ella todas las noches por su casa- dijo Sirius.

—Tuve un sueño sobre una moto —dijo Harry recordando de pronto—. Estaba volando.

Tío Vernon casi chocó con el coche que iba delante del suyo. Se dio la vuelta en el asiento y gritó a Harry: 

— ¡LAS MOTOS NO VUELAN! 

- Mala idea- dijo Lily.

Su rostro era como una gigantesca remolacha con bigotes

Varios rieron ante esta comparación.

Dudley y Piers se rieron disimuladamente. 

—Ya sé que no lo hacen —dijo Harry—. Fue sólo un sueño.

Pero deseó no haber dicho nada. Si había algo que desagradaba a los Dursley aún más que las preguntas que Harry hacía, era que hablara de cualquier cosa que se comportara de forma indebida, no importa que fuera un sueño o un dibujo animado. Parecían pensar que podía llegar a tener ideas peligrosas. Era un sábado muy soleado y el zoológico estaba repleto de familias. Los Dursley compraron a Dudley y a Piers unos grandes helados de chocolate en la entrada, y luego como la sonriente señora del puesto preguntó a Harry qué quería antes de que pudieran alejarse, le compraron un polo de limón, que era más barato. Aquello tampoco estaba mal, pensó Harry, chupándolo mientras observaban a un gorila que se rascaba la cabeza y se parecía notablemente a Dudley, salvo que no era rubio. Fue la mejor mañana que Harry había pasado en mucho tiempo.

- No quiero saber cómo fueron las otras- dijo Jenny.

—Hazlo de nuevo —ordenó Dudley. Tío Vernon golpeó con los nudillos, pero el animal siguió dormitando.

—Esto es aburrido —se quejó Dudley 

-Yo tengo una buena actividad, corre y no pares hasta llegar a China.-dijo Sirius. 

Se alejó arrastrando los pies. Harry se movió frente al vidrio y miró intensamente a la serpiente. 

Varios de Gryffindor hicieron cara de asco ante este animal.

 Si él hubiera estado allí dentro, sin duda se habría muerto de aburrimiento, sin ninguna compañía, salvo la de gente estúpida golpeando el vidrio y molestando todo el día

- ¿Te comparas con una serpiente?-preguntó Sirius.

- Es que aunque no lo creas Sirius no todos tenemos tu autoestima- dijo Remus.

Era peor que tener por dormitorio una alacena donde la única visitante era tía Petunia, llamando a la puerta para despertarlo: al menos, él podía recorrer el resto de la casa. 

Lily y James se entristecieron al ver lo triste que era la vida para su hijo

De pronto, la serpiente abrió sus ojillos, pequeños y brillantes como cuentas. Lenta, muy lentamente, levantó la cabeza hasta que sus ojos estuvieron al nivel de los de Harry. Guiñó un ojo. 

Todos fruncieron el ceño

 Harry la miró fijamente. Luego echó rápidamente un vistazo a su alrededor, para ver si alguien lo observaba. Nadie le prestaba atención. Miró de nuevo a la serpiente y también le guiñó un ojo. 

- Coqueteándole a una serpiente, hermanito no te tenía tan atrevido- dijo Emily para aliviar el ambiente. Harry rodó los ojos.

La serpiente torció la cabeza hacia tío Vernon y Dudley, y luego levantó los ojos hacia el techo.

- Por primera vez en mi vida concuerdo con uno de esos bichos—dijo James.

Dirigió a Harry una mirada que decía claramente:

—Me pasa esto constantemente. 

—Lo sé —murmuró Harry a través del vidrio, aunque no estaba seguro de que la serpiente pudiera oírlo—. Debe de ser realmente molesto.

La serpiente asintió vigorosamente. 

- ¿Puedes hablar con las serpientes?-exclamaron los de Slytherin algunos asqueados y otros solo asombrados. 

Sus padres, sobre todo James lo miraban algo preocupados ya que eso no era una muy buena señal.

—A propósito, ¿de dónde vienes? —preguntó Harry .La serpiente levantó la cola hacia el pequeño cartel que había cerca del vidrio. Harry miró con curiosidad. «Boa Constrictor, Brasil.»

— ¿Era bonito aquello?-

-Una serpiente te está hablando y tú te lo tomas normal- dijo Hermione. Harry solo se encogió de hombros.

La boa constrictora volvió a señalar con la cola y Harry leyó: «Este espécimen fue criado en el zoológico». 

—Oh, ya veo. ¿Entonces nunca has estado en Brasil? –

Mientras la serpiente negaba con la cabeza, un grito ensordecedor detrás de Harry los hizo saltar. 

— ¡DUDLEY! ¡SEÑOR DURSLEY! ¡VENGAN A VER A LA SERPIENTE! ¡NO VAN A CREER LO QUE ESTÁ HACIENDO! Dudley se acercó contoneándose, lo más rápido que pudo. 

- Maldito niño irritante – dijo Sirius.

—Quita de en medio —dijo, golpeando a Harry en las costillas.

- Cuando nazca voy a ir para darle una linda visita – dijo James 

Cogido por sorpresa, Harry cayó al suelo de cemento. Lo que sucedió a continuación fue tan rápido que nadie supo cómo había pasado: Piers y Dudley estaban inclinados cerca del vidrio, y al instante siguiente saltaron hacia atrás aullando de terror. Harry se incorporó y se quedó boquiabierto: el vidrio que cerraba el cubículo de la boa constrictora había desaparecido.

- Eso es Harry/hijo/ahijado- se escuchó por todo el comedor, incluso algunos profesores. Sirius le revolvió el pelo y Harry se lo quedó mirando un rato, extrañaba a su padrino pero con solo pensar que con este viaje y si todo salía bien podría tener una familia de verdad junto a su hermana.

La descomunal serpiente se había desenrollado rápidamente y en aquel momento se arrastraba por el suelo. Las personas que estaban en la casa de los reptiles gritaban y corrían hacia las salidas. Mientras la serpiente se deslizaba ante él, Harry habría podido jurar que una voz baja y sibilante decía: 

—Brasil, allá voy... Gracias, amigo. El encargado de los reptiles se encontraba totalmente conmocionado. 

- suerte- le desinaron alguno como si lo ocurrido fuese en ese momento.

Persona preparó una taza de té fuerte y dulce para tía Petunia, mientras se disculpaba una y otra vez. Piers y Dudley no dejaban de quejarse. Por lo que Harry había visto, la serpiente no había hecho más que darles un golpe juguetón en los pies, pero cuando volvieron al asiento trasero del coche de tío Vernon, Dudley les contó que casi lo había mordido en la pierna, mientras Piers juraba que había intentado estrangularlo.

- Maldito cerdo malcriado- dijo Lily

Pero lo peor, para Harry al menos, fue cuando Piers se calmó y pudo decir: 

—Harry le estaba hablando. ¿Verdad, Harry?

- Es oficial, cuando nazca lo estranguló personalmente- dijo James.

Tío Vernon esperó hasta que Piers se había marchado, antes de enfrentarse con Harry. Estaba tan enfadado que casi no podía hablar. 

- Atrévete a tocarle un pelo y te arrepentirás de haber nacido- sentenció Lily que nunca se había enfadado tan seguido como hoy.

—Ve... alacena... quédate... no hay comida —pudo decir, antes de desplomarse en una silla. 

- Cómo lo va a dejar sin comer es un niño en desarrollo.- dijo Molly.

Tía Petunia tuvo que servirle una copa de brandy. Mucho más tarde, Harry estaba acostado en su alacena oscura, deseando tener un reloj. No sabía a qué hora era y no podía estar seguro de que los Dursley estuvieran dormidos. Hasta que lo estuvieran, no podía arriesgarse a ir a la cocina a buscar algo de comer. Había vivido con los Dursley casi diez años, diez años desgraciados, hasta donde podía acordarse, desde que era un niño pequeño y sus padres habían muerto en un accidente de coche.

Lily dejó escapar un par de lágrimas.

- Hey tranquila te prometo que haré todo lo posible para que esto no ocurra- dijo James abrazándola, esto hizo que Lily se consolará con esa idea. 

No podía recordar haber estado en el coche cuando sus padres murieron. Algunas veces, cuando forzaba su memoria durante las largas horas en su alacena, tenía una extraña visión, un relámpago cegador de luz verde y un dolor como el de una quemadura en su frente.

- La maldición asesina- digieran varios con voz de ultratumba.

Aquello debía de ser el choque, suponía, aunque no podía imaginar de dónde procedía la luz verde.

Y no podía recordar nada de sus padres.

- Harry- dijo Lily con voz rota- quiero que sepas que te amamos, igual que a Emily.

- Lo sabemos y nosotros a ustedes- dijeron ambos y Lily abrazó a sus dos "bebés" luego se unió James.

Todos observaron las escenas conmovidas.

En el colegio, Harry no tenía amigos. Todos sabían que el grupo de Dudley odiaba a aquel extraño Harry Potter 

Niños idiotas dijo Sirius y Severus se sintió un poco identificado con él, hasta que recordó que era hijo de Potter

, con su ropa vieja y holgada y sus gafas rotas, y a nadie le gustaba estar en contra de la banda de Dudley.

- Luego nos tendrás a nosotros Harry- dijo Ron pasando su brazo por el hombro de su amigo. Harry le sonrió

- Si también tendrá a Emily, pero no todo puede ser bueno- dijo Jenny.

- Y se supone que tú eres mi mejor amiga- dijo Emily.

- Ahora llega tu turno- dijo Hermione para evitar una "discusión".

- Solo espero que tengas una mejor vida- dijo Lily más para sí que para el reto. 

Emily Potter, o mejor conocida como Emily Andryusha, 

- Qué apellido más feo- dijo James sin poder contenerlo.

- ¡JAMES!-  le regaño Lily.

- Perdón- dijo rápidamente.

- Pollerudo- dijo Sirius por lo bajo.

Si, según ella el apellido más raro y feo que puede existir. En ese momento se encontraba durmiendo en su cuarto, Emily era una niña de 10 años de largo cabello pelirrojo con rulos naturales en las puntas, cara algo redonda, delgada y piel pálida como de porcelana. 

-Es toda una mini pelirroja.- dijo James sonriéndole a ambas.

y unos grandes ojos avellanas. 

- Y tus ojos- dijo Lily.

-Alguien más siente la sensación de deja vú- dijo Sirius.

Emily tenía varios pasatiempos para no enloquecer en ese aburrido ático el cual era su cuarto.

- ¡OTRA VEZ!- exclamaron los mismos de siempre.

- Una en el ático y otra en el sótano, genial.- dijo James con sarcasmo.

Ella no estaba segura de porque dormía allí sola cuando el resto de las niñas y niños dormía en el primer piso todos juntos, la única explicación que le dieron era "para que no fastidies y mal influencies a el resto de los chicos y ahora vete de mi oficina" le habían respondido.

- ¿Cómo es que no le clausuran el orfanato?, alguien así no puede estar a cargo de niños- explotó Lily.

Pero dentro de todo no estaba tan mal dormir sola, tenía privacidad aunque el lugar era algo solitario, la calefacción la mataba en invierno y en verano hacia el triple del calor que hacia afuera, y además había varias arañas por todas partes 

Ron hizo una mueca de asco

, el único lugar por donde entraba la luz era por una pequeña ventana que utilizaba como espejo a menudo. Una de las cosas que más hacía allí era leer,

-Es digna hija y ahijada suya – dijo Sirius señalando a Remus y Lily, iba a decir algo más pero se percató de la mirada de ambos y se cayó.

- ¿Y qué te gusta leer?- preguntaron los dos a la vez.

-Libros de acción, ciencia ficción, fantasía- dijo Emily.

-¿Has leído la historia de Hogwarts?- preguntó Remus. 

- No- dijo Emily.

- Solo a ti te gusta ese libro lunático.- dijo James, y Lily lo fulminó con la mirada.

- ¿Cómo que no lo leíste? Te di un ejemplar la navidad pasada a ti y a Jennifer y me dijeron que fue un libro genial -dijo Hermione mirándolas severamente que les recordaba a McGonagall. Ambas intercambiaron una mirada.

-Ehh lo intente leer pero es tan...- dijo Emily 

-Tedioso, aburrido, monótono- dijo Jenny, Hermione lo fulmino con la mirada y continúo leyendo.

Y otra cosa era planear bromas.

Los ojos de James y Sirius se iluminaron, Lily y McGonagall los abrieron con impresión y preocupación. 

Eso y romper las reglas eran dos cosas que se les daban excelentes, juraría que lo llevaba en la sangre,

- Y lo llevas por partida triple-dijo Lily señalando a los merodeadores.

- ¿Y nosotros que tenemos que ver?-dijeron Sirius y Remus a la vez.

- No estoy segura pero pasan tanto tiempo juntos que algo deben tener que ver en todo esto- dijo Lily 

su víctima favorita era Brittany, la encantadora hija de la dueña del lugar Chelsea Dixson, a ella le encantaba molestar a los niños del orfanato y no estaba sola en esa actividad, siempre venía con sus estúpidas amigas se pavoneaba por todo el orfanato presumiendo su "genialidad", aunque no entendía que tenía de genial pasarse el día entero criticando a todos los demás, y no solo eso sino entre ellas misma, pero tampoco es que le importe verdaderamente. Brittany o Britty, como le decían, era una niña rubia, petisita, regordeta y con la cara más parecida a un rinoceronte que hubiera visto en su vida, un par de veces había considerado sacarle una foto y enviarla al zoológico para que la regresen a su hábitat natural 

El gran comedor soltó un par de risas. 

Aún recuerda la vez ella y sus amigas se habían reunido para tomar el té y ellas mismas habían preparado unos sándwiches, Emily aprovechando la oportunidad cuando se fueron a lavar las manos, se acercó con cautela de no ser vista por nadie y le agrego un poco de sabor, poniéndoles dentro de los sándwiches cucarachas y un gusano gordo que había reservado para su querida Britty. 

- esa es mi ahijada- dijo Sirius, James sonrió ampliamente.

- bueno alguno de los dos tenía que sacar el lado merodeador- dijo Lily suspirando pero luego sonrió, la que no sonrió fue McGonagall, la cual se encontraba algo paliada.

Al principio no se dieron cuenta y se los comían tranquilamente 

La mayoría hizo muecas de asco

, hasta que una cucaracha se cayó de uno de los sándwiches y quedo justo en la mesa, el grito que lanzaron las 5 chicas se desea ver oído hasta en Marte, automáticamente todas abrieron sus sándwiches y observaron las cucarachas y en el de Brittany, el asqueroso y gordo gusano, la cara que pusieron quedarían su memoria de por vida ,dos de ellas se desmayó las otras dos vomitaron todo y se fueron corriendo a/dios/sabrá/donde, Brittany empezó a escupir y a buscar agua encontró una jarra y sin pensarlo se lo bebió entero, lo malo es que en vez de agua era vaselina por lo cual se pasó una semana entera en el baño, esa fue uno de los pocos días divertidos que tuvo en ese lugar.

- Esa es mi amiga haciendo maldades desde épocas remotas- dijo Jenny.

- Felicidades James una merodeadora de nacimiento- dijo Sirius dándole un par de palmadas en la espalda, este sonrió.

Hoy Emily se despertó de especial mal humor, mas del normal, por el hecho de tener que despertarse a las 7:00 am 

-eso debería ser ilegal-dijo Sirius y varios estuvieron desacuerdo, despertarse temprano era espantoso.

Lo cual según ella es un castigo inhumano, porque hoy la querida Chelsa o como ella la llamaba colchón con patas, cada mes que pasa juraba que engordaba mínimo diez kilos, lo que aqueja hoy a Emily era que h Chelsa iba a hacer un acto, porque hoy damas y caballeros haría una gran refacción para el orfanato

-¿en serio?- preguntó Harry con incredulidad. 

ósea pintar las paredes de blanco

- Y por eso tanto escándalo-dijo Remus incrédulo

para que a la semana vuelven a él mismo gris aburrió, lo cual hacía pensar que lo que utilizaban no era pintura sino liquid paper con mucha agua,

- ¿Que no era millonaria?- preguntó James.

- Si pero nunca gasto más de 100 libras, en el orfanato- dijo Emily

pero obviamente la única razón por lo que hacía esto no par que el lugar se viera mejor y dejará de parecer una cárcel, no, los hacía porque resulta que Chelsa está enamorada de un tal Jane o Jones, no sabía el nombre aunque no le podía importar meso, él era un ser casi tan despreciable como ella, solo que en vez de cara de rata la suya era de tortuga. Estos dos se conocieron en una plaza en donde justo pasó un niño que le pisó el pie sin querer a ella , y el buen hombre la ayudó, y luego se pusieron a conversar, tenían muchas cosas en común, odiaban a los niños, el odio a la sociedad, el odio a la imaginación y bueno básicamente a cualquier cosa divertida.

- Como un ser tan despreciable le dan la custodia de tantos niños-dijo Molly.

El hombre el cual no sabía cómo se llamaba, era fanático de la pintura, 

La mayoría soltó una risotada.

-Justo cuando pensaba que Vernon era el ser más aburrido del planeta- dijo Harry 

pero no era fan de los pintores como Bango no, el re fanático de pintar casa, profesiones aburridas si las hay, y lo peor es que se lo pasaba a blando de eso, una vez Emily lo escucho decir que existen 4789 tipos de azul, 

-¿lo está diciendo en serio?- preguntó Hermione.

- desgraciadamente sí-dijo Emily. 

al principio pensó que era un chiste pero luego recordó que Chelsa odiaba los chiste y si lo fuera seria un muy malo, pero el puto es que para tener a su amado más cerca lo contrato para pintar el orfanato. Como si esto no fuera poco tendría que soportar 5 largas horas de discurso, en la cual 2 las dedicaría a habla de ella, las otras 2 de su hija y a la última de lo mucho que amaba el orfanato. Ósea mentiras y más mentira, un día completamente desperdiciado, tenía muchas cosas más interesantes que hacer como mirar como crece el pasto.

- Apuesto que es una actividad mucho más lucrativa- dijo Lily. 

Emily se despertó insultando a Chelsa y a su hija, se cambio y las siguió insultando, se cepillo los dientes y las siguió insultando pero ahora en francés. 

- ¿Hablas francés?-preguntó Lily.

-  Oui - respondió.

- J'ai également parlé français-dijo Lily (traducción: yo también hablo francés)

- ¿est sérieusement?- dijo Emily (traducción: ¿En serio?)

-ya paren que no entiendo nada- Harry y James, alterados.

-Eso fue extraño- dijeron Lily y Emily.

-Verdaderamente extraño- dijo Ron 

Bajo y ahí estaban Chelsa y su hija tomando lista de los presentes.

- Andryusha... Andryusha...-dijo Chesla.

- Aquí estoy, ya llegué, no lloren por mí, ya llegué- dijo Emily con voz desganada. 

Ante esta frase la mayoría miro a James.

-Qué raro usted tarde para variar y con esa actitud altanera-dijo poniendo cara de asco-

- y quien te crees que eres tú para hablarle así a mi hija- volvió a explotar Lily.

Emily rodó lo ojos, y se dirijo a sus amigas,

- Mínimo tiene amigas- dijo James

Bueno amigas era una forma de decir era más bien tres chicas con la que se juntaba 

- Era demasiado bueno para ser real.- dijo Lily 

Emma rubia de cara redonda y ojos celeste, Jessica castaña con rulos, y nariz algo aguileña y por ultimo Marta pelo negro lacio y ojos marrón oscuro, la mayoría del tiempo, solo hablaban de chico, de moda, de chico, de moda de chico, de moda y ¿ya había dicho que de chicos?

- Por Merlín, eso debe ser incluso estresante- dijo Sirius. 

mientras ellas hablaban ella se limitaba a sentir como si la oyese, desvecen cuando era divertido, pero no definitivamente no podía considerarlas sus amigas, más bien compañeras con las que estaba solamente por no estar sola, como Camila la cual siempre iba apartada del resto, a todo les dedicaba maridad de odio y llevaba un cuaderno negro en el cual escribía continuamente, Emily estaba segura que hay escribía la forma en que iba a matar a todos y cada uno de ellos, aun que si Emma, Marta o Jessica volvían a darle conejos de vestimenta iba a considerar seriamente unirse a Camila y ayudarla con el plan de asesinatos de lagunas personas. 

-Bien ahora que estamos todos, quiero recordarles que hoy es un día muy importante para esta institución por que hoy vendrá el señor Jane y debemos causar una buena impresión así que les pido que por un día de sus vidas mocosas vidas dejen de comportarse como los niños mal educados y insufribles que son y se comporten más como mi adorada hija- dijo Chelsa a lo cual Brittany sonrió con superioridad.

- cuando mi hija quiera convertirse en una rinoceronte, le pedirá lesiones- dijo James

- Si como no el día que quiera parecerse a una rinoceronte con sobrepeso, le pediré lesiones- murmuró Emily.

- de tal palo da a la astillas- dijo Lily sonriendo 

-¿Qué dijo señorita, Andryusha?-

- Que me muero por que empiece este gran momento para el orfanato-dijo Emily pensando que de verdad se iba a morir, pero de aburrimiento.

- Uno de estos días te escuchará y te va a echar a la calle- dijo Marta, la cual era la que menos se bancaba de las tres.

- qué tipo de amiga te dice eso-dijo Harry frunciendo un poco el seño.

- no eran amigas más bien compañeras- aclaró Emily.

-pues a esta altura no se que prefiero- dijo Emily con frialdad.

- sin más preámbulos 

"Gracias a dios" peso el gran comedor

, empecemos- dijo- salgan ordenadamente siente y no mueven un músculo, a no ser que sea para aplaudirme o sino los dejaré sin comer a todos por 2 días.- y dicho esto empezó la diversión.

- atrévete a dejar a mi hija sin como por dos días y veras como te va- dijo Lily 

El patio que seguía como hacía 10 años atrás, solo que ahora definitivamente no había pasto, era solo una gran masa de tierra y lodo el cual estaba cubierto de silla, buenos si es que se le podía llamar sillas, a la mayoría le faltaba un respaldo o una pata o incluso había algunas que solo contaba con una pata de adelante y otra de atrás, que parecía sostenerse milagrosamente, Emily consiguió una con tres pata y sin respaldo, mantenerse sentada y sin caer es un verdadero desafío. 

- Que ni siquiera puede comprar un par de silla- dijo McGonagall exasperada.

- Y empezó la tortura, en la primer hora Emily se dedico a intentar no quedarse dormida, no podía creer que alguien fuese tan hipócrita, de lo único que había ha hablado era de su "sacrificio que hacia día a día por los niños que a pesar que eran unos mal agradecidos", 

- Debería dedicarse a la política- dijo Remus.

Aunque era verdaderamente admirable cómo alguien podía decir tanta sarta de mentiras juntas y mientras ella hablaba Emily se dedicaba a mirar a las hormigas e iba inventando historias.

A la segunda hora se dedicó a hablar de ella, la gran samaritana que era, le faltaba la túnica en el pelo y listo, la tercera hora. Emily ya no aguantaba más se quería ir a hacer cualquier cosa incisos a estudiar historia, 

-¿historia?- dijo Jenny- eso es serio.

, de pronto como ya no sabía que mirar se dedicó a mirar los 7 baldes de pintura los cuales se notaba a simple vista que eran malos, uno incluso estaba mal cerrado, Emily pensó que sería genial que uno de ellos saliera volando y empapara a todos esos falsos.

- No me digas que...- dijo Harry mirando a Emily con una sonrisa imperceptible.

- Si- dijo Emily sonriendo de lado.

De pronto en el medio de el gran discurso se escucho un ruido seguido e otros, Emi fue la única que voltio a mirar, hacia la derecha donde los ruidos provinieron y se sorprendió al notar que las tapas estaban salidas y de la nada los baldes se elevaron como si estuviera coordinados, Emily se pellizco fuerte por las dudadas de a verse quedado dormida, pero no estaba despierta y con una gran maraca roja en el brazo, entonces los baldes se para ron dos es cima de señor Jane, otras tres de Britty y las que quedaban de Chelsa; Emi volteo para ver si alguien más se aviaba dado cuenta del extraño suceso, pero no los ortos niños estaña o dirimiendo, mirando a el piso, Britty estaba muy ocupada pintando se las unías de los pies, los cual por cierto parecían dos empanada, luego el señor Jane, estaba muy ocupado mirando embelesado a su amada Chesiritit, si así la llamaba, Emily no entendí como alguien podía tener tan mal gusto, bueno también había que mirar de quien hablaba, de alguien que sabía que existía no sé cuantos tipos de azul, y en cuanto a Chesla está muy ocupada tratando de lucirse a sí misma. Entonces PATAPLAF! Todos los baldes de dieron vuelta,

- Esa es mi hija- dijo James sonriendo a Emily y está devolvió la sonrisa.

Fue lo más gracioso que Emily había visto en toda su vida, para empezar el señor Jone, que esa va con la boca abierta, trago un pontón de pintura y empezó a toser y al estar cubierto de banco parecía un gran cisne grabando, a Emily le hubiera gustado pregúntale ¿qué tipo de blanco le parecía que era?

Luego Britty la cual salió diciendo..

– Estoy cubierta de pintura de mala calidad aaaaaaa- 

Y lo mejor de todo fue Chesla la cual estaba atónita, estaba cubierta toda de blanco igual que el discurso, los chicos no había uno que no se este reino, "disimuladamente" sobretodo Emily que no podía creer lo que había hecho. Pero todo lo bueno termina rápido y antes de que Emily pudiera darse cuenta, la señora Chelsa la había agarrado del pelo, la llevaba a ratas hasta su oficina haciendo caso óptimo de las quejas de la chica.

- Que se atreva a ponerte dedo encima y el rompo la cara-dijo para sorpresa de varios Harry muy molesto.

- Yo también te quiero hermanito.- dijo Emily abrazándolo con cariño.

Emily no entendía lo que estaba pasando, ¿por qué se la agarraba con ella?, no tenía formas de demostrar que ella era culpable ni siquiera entendía muy bien ella misma lo que había pasaba.

-magia accidental-dijo McGonagall.

-Tu maldita mocosa, buena para nada mira lo que has hecho, has arruinado mi discurro, has hecho un completo desastre en todo este lugar y sin mencionar el daño que le has hecho a la pobre Jane - dijo completamente sacado.

James apretó los puños y la mandila tenía ganas de ir y estrangular personalmente, Lily estaba igual operó. 

- yo no fui, no sé lo que pasó, ¿Cómo puede ser mi culpa que los baldes se le caigan encima?-dijo Emily también muy enojada. 

-Y Enzimas TIENEN EL TUPE DE CONTESTARME- grito.

-¿Tupe? ¿Qué clase de imbécil dice es apalabre?- dijo Jenny la cual también se mostraba muy enojada.

- ahora entiendo porque tus padres no te quisieron, quien quería una niña tan insufrible como tu- dijo con una nota de maldad en su voz- tu propia madre y padre me suplicaron para que te acogiera aquí, ya que no te soportaban, o querían, aun recuerdo sus palabra, "por favor se la dejamos no la podemos soportar ni un minuto más con nosotros", y yo como soy buena acepte, a una que me arrepiento.

James golpeó la mesa con mucha fuerza, Sirius hizo un sonido muy parecido a un perro enojado, Remus quien siempre tenía una expresión amable ahora parecía un animal a punto de salir de caza. El resto del gran comedor pasado y futuro miraban al libro como si quisieran incendiarlo.

- esto es el colmo- gritó Lily- como se le ocurre dejar a mi hija con una ser tan despreciable- dijo mirando al director con ira- y no me venga con que tenía sus razones,  porque me da igual.

Nadie dijo una sola palabra por un rato era la primera vez que veían a Lily tan enojada, el director solo bajó la vista

Emily solo mantuvo una expresión fría aunque en el fondo le dolió, pero sabía perfectamente que sus padres no la querían así que no iba a deprimirse por gente que no valía la pena.

- Oigan sé que me aman y lamento haber pensado eso, pero la verdad no los conocía y no sabía qué creer- dijo Emily al ver las caras de tristeza de ambos.

- No tienes porqué disculparte, te entiendo-dijo James- 

- Haremos todo lo posible para que eso no ocurra- dijo Lily con gran seguridad.

-bien te llevare a tu cuarto está encerrada hasta tiempo indeterminado, solo saldrá para ir al colegio haber si haces algo productivo.- dijo y la volvió a sujetar del pelo y la llevó a su cuarto cerró la puerta con llave. En otro momento Emily hubiera dicho cosas como "que la esclavitud era ilegal", y otra sarta de pavada solo para sacar más a Chesla pero esta vez no esta va de humor para eso, se acostó en su cama y se durmió con algunas lagrimas cayendo le por las mejillas. 

- fin del capítulo- dijo Hermione con la voz algo tomada.


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