Capítulo 5: El callejón Diagon y conociéndonos


Capítulo 5: El callejón Diagon y conociéndonos.

-yo leo el siguiente capítulo- dijo Remus- bueno el título ya es bueno, capítulo 5: El callejón Diagon y conociéndonos.

-El callejón Diagon es un lugar tan mágico y alegre- dijo Lily con voz soñadora- aun recuerdo la primera vez que estuve allí fue el primer lugar mágico que vi. 

Emily estaba que saltaba de felicidad,

-Al fin empezamos un capítulo bien- dijo Remus, y muchos estuvieron de acuerdo.

 no paraba de hacer preguntas a Hagrid el cual respondía con alegría, Harry en cambio estaba callado observando la escena, 

-bueno casi- dijo Alice.

tenía una hermana, 

-Es media insoportable pero es lo que hay- dijo Jennifer, Emily solo rodo los ojos.

y el que toda su vida había pesado que solo tenía a sus detestables tíos, aunque no que conocía mucho Emily, de hecho hacía  apenas diez minutos que sabía de su existencia, pero su primera impresión es que era muy simpática y alegre ya que en su cara siempre había una sonrisa traviesa , Harry se sentía en la necesidad de participar en la conversación, pero con todas las noticias que acababa de enterarse no podía concentrarse lo suficiente como para decir una frase coherente.

- Pues la verdad que debe haber sido demasiada información en tan poco tiempo- dijo Lily.

-en serio hay dragones, genial siempre quise ver uno-dijo Emily.

- los dragones son geniales-dijo el pequeño Charlie.

- los dragones son seres peligrosos- dijeron Molly a Charlie y Lily a Emily con preocupación.

- no te preocupes las ganas se me fueron en cuarto año- dijo Emily y miró con complicidad a Harry, James que estaba mirando a sus futuros hijos frunció el ceño, conocía esa mirada y sabía que no podía ser nada bueno.

- Cuando crezca voy a cuidar dragones- dijo Charlie sonriendo. 

- o no definitivamente no, eso es muy peligroso- dijo Molly. Los del futuro intercambiaron miradas.

- si son criaturas verdaderamente fascinantes, de  hecho yo siempre quise tener uno- dijo Hagrid.

- Hagrid esas criaturas no son nada dóciles, ni domesticables-dijo McGonagall.

- son criaturas incomprendidas-dijo Hagrid, la mayoría lo miro con cara de “a este se le ha zafado un tornillo”, Minerva solo rodo los ojos, era un caso perdido. Harry pensaba en las veces que ese extraño amor por las criaturas peligrosas los haría meterse en una buena cantidad de líos y por la cara de Ron supo que él pensaba lo mismo o mejor dicho  pensaba en Aragog and  company.

- ¿y por qué no lo tienes?- preguntó Emily sin entender.

- que Merlín no lo permita-dijo Lily pensando en la sola idea de que “sus bebés” estuvieran siquiera cerca de un dragón.

- es que es ilegal- dijo Hagrid decepcionado.

- ooh que pena seria una gran mascona- Dijo Emily decepcionada, (Minerva abrió los ojos con cara de pánico, lo que necesitaba otro amante de criaturas peligrosas) le hubiese gustado tener una  y llegar a la mansión de Chela y Britty y hacerles una encantadora visita.

- Esa es una buena idea- dijo Sirius.

- ni siquiera lo piensas Black- dijo Lily con cara de “no me desafíes Black o te juro que tu linda cara no va sobrevivir”

- ¿y qué otro tipo de criaturas existen?- preguntó Emily.

Y ahí empezó una larga conversación sobre las criaturas del mundo mágico, Emily se dio cuenta de que Harry no participaba de la conversación, es más estaba segura de que ni siquiera estaba prestando atención, o bien el tema de los animales mágicos no le interesaba, o tal vez pensaba en otra cosa, 

-O  no le simpatizaban- dijo Jennifer.


-Podrá ser, esa no se me ocurrió- dijo tranquilamente.


-¿Y ustedes son amigas?- preguntó un chico de Hufflepuff.


-No- dijo Emily.


-Si- dijo Jenny.


Ambas se voltean a ver con expresión confundida.


-Es más bien una relación de hermanos- aclaró Emily.

La primera fue descartada  es decir ¿A qué tipo de persona no le importa saber de criaturas mágicas? Nadie que mínimo tenga un poco de sangre en las venas, la segunda podría ser que tal vez estaba pensando en sus padres adoptivos aunque de hecho, no sabía donde vivía Harry  si en un orfanato o con una familia. Tenía que preguntárselo.

-Jamás extrañaré a los Dursley- dijo Harry.

—Mm... ¿Hagrid? –dijo Harry hablando por primera vez. Emily lo miró fijamente sorprendida de escuchar su voz, estaba empezando a pensar que era mudo.

-Hey-dijo Harry.


-¿Qué? llevabas como dos horas sin abrir la boca- dijo Emily.

-¿Sí? —dijo Hagrid, interrumpiendo la conversación sobre los unicornios. 

- los unicornios son tan lindos como tu, mi dulce Ricki-sweet- dijo  Adelina (la futura madre de Lavender).

- y tu eres tan linda como el amanecer de mil un soles amaneciendo a la vez- dijo Ricki-sweet (futura padre de Lavender)

- te gusta el suéter que te tejí mi amorcichici- dijo Adelina.

Todo el gran comedor se los quedó mirando con cara de estupefacción, incluso algunos profesores, entre las más destacables estaba la de Sirius que fingía vomitar, la de Remus que miraba la escena como quien mira una araña comerse a su presa, Jennifer que tenía la boca abierta de par en par y Emily que tenía la cabeza inclinada a la derecha y miraba como quien mira a un par de locos sin remedio.

-Si alguna vez me vuelvo tan cursi por favor me golpéame- dijo James a Remus y Sirius, el primero asintió.


-¿Bien, quieres que lo haga ahora o después?- le pregunto Sirius.


-Ja-ja-ja- dijo James.


-Mejor sigamos leyendo- dijo Frank apartando la vista de los tortolos que seguían con sus dulces declaraciones. Remus asintió y retomó la lectura.

—Yo no tengo dinero y ya oíste a tío Vernon anoche, no va a pagar para que vaya a aprender magia y…- se dirigió a su hermana no pensaba que ella tuviera dinero, el orfanato no era el mejor.  

-De no ser por Sam, jamás habría visto una libra en mi vida-dijo Emily.

—No te preocupes por eso —dijo Hagrid, poniéndose de pie y golpeándose la cabeza—. ¿No creerás que sus padres los dejarían sin nada?

-Jamás dejaría a mis hijos en la calle- dijo James algo ofendido. 


—Pero si su casa fue destruida... 


— ¡Ellos no guardaban el oro en la casa, muchachos! No, la primera parada para nosotros es Gringotts. El banco de los magos.


— ¿Los magos tienen bancos? – preguntaron los hermanos al mismo tiempo.


—Sólo uno. Gringotts. Lo dirigen los duendes.


-Los duendes son seres detestables- dijo Ron recordando cuando fueron a robar a le banco.


— ¿Duendes?- preguntó Harry


 —Ajá... Así uno tendría que estar loco para intentar robarlos, puedo decírtelo. Nunca se metan con los duendes, chicos. Gringotts es el lugar más seguro del mundo para lo que quieras guardar, excepto tal vez Hogwarts. Por otra parte, tenía que visitar Gringotts de todos modos. Por Dumbledore. Asuntos de Hogwarts. —Hagrid se irguió con orgullo—. En general, me utiliza para asuntos importantes. Buscarlos a ustedes... sacar cosas de Gringotts... él sabe que puede confiar en mí. Bueno chicos esta es nuestra estación.


 Y finalmente habían llegado Emily ya no soportaba más a toda esa gente mirándolos como si fueran animalitos de el zoológico,

-Hay que admitir que para los muggel deben ser un grupo singular- dijo Hermione. 

 ¿Que acaso no tiene vida propia? que tiene que andar mirando al resto.

Ahora se dirigirán a un tal callejón Diagon a comprar útiles mágicos, a Emily eso seguías sonándose tan descabellado, pero supuso que debería ir  haciéndose la idea al fin y al cabo esto no era un sueño, ya se había pellizcado varias veces para comprobar que esto  es real, provocando que su brazo su pusiera rojo. 

-Pobrecita mi bebe- dijo Lily.


-¿Bebe? ya tiene 19 años- dijo Sirius.


-Siguen siendo mis bebes-dijo Lily.

 Había entrado a un lugar extraño de Londres a diferencia de las otras calles allí había, a diferencia de las demás calles no sabía qué pero tenía algo especial. Emily iba mirando distraídamente los negocios ya que nunca en su vida había estado en Londres, era lo máximo había un montón de tiendas de todo tipo la que más le llamó la atención fue una de música, estuvo a punto de perderse de no ser porque volteo para preguntarle a Harry cuela era su banda favorita, y se dio cuenta de que su hermano y Hagrid estaban a 3 cuadras de distancia, por suerte Hagrid era muy visible.

-Emily debes prestar más atención- dijo Lily.

Mientras tanto Harry pensaba que habían pasado ante librerías y tiendas de música, ante hamburgueserías y cines, pero en ningún lado parecía que vendieran varitas mágicas. Era una calle normal, llena de gente normal. ¿De verdad habría cantidades de oro de magos enterradas debajo de ellos? ¿Había allí realmente tiendas que vendían libros de hechizos y escobas? ¿No sería una broma pesada preparada por los Dursley? 

-Eso sería imposible si los Dursley no tienen sentido del humor- dijo Sirius.


-Si lo sé – respondió Harry.

Si Harry no hubiera sabido que los Dursley carecían de sentido del humor, podría haberlo pensado. Sin embargo, aunque todo lo que le había dicho Hagrid era increíble, Harry no podía dejar de confiar en él.

El aludido sonrió.

A parte no creía que bromeaba con lo de tener una hermana, Harry miró en su dirección pero ya no estaba allí. 

-Yo tendría mis dudas de que supieran lo que la palabra broma significa- dijo James.

¿Y donde se había metido?, empezó a mirar por todas partes preocupado y justo cuando iba a decirle  a Hagrid apareció, eso lo tranquilizo

-¿Ya eras sobreprotector desde entonces? – preguntó Emily incrédula aunque feliz de que Harry se preocupara por ella.


-Tú también lo era-dijo Harry.


-Sí pero yo no me metía con tus novias- dijo recordando, él no dejaba que nadie le tocara el pelo.


-Si lo hacías- dijo Harry.


-Pero para ayudarte a conquistarlas no para lo contrario- dijo Emily.


-Tal vez más de lo necesario- dijo Jenny.

Todos los de los futuros, incluyendo Emily, se rieron y los del pasado los miraron sin entender nada.

Luego de un rato de caminar Emily vio otra cosa que le llamó la atención: un extraño bar llamado caldero  chorreante las demás personas  parecían no verlo. Harry en cambió de no ser porque Hagrid lo señalaba no lo hubiera visto.

-Es un lugar muy famoso en nuestro mundo.- dijo Hagrid. Los hermanos pensaron que para ser un lugar famoso era bastante pequeño y sucio


-el caldero chorreante apuesto a que Tom sigue allí- dijo Remus.


-Hay que admitir que necesita remodelaciones.- dijo Alice.


-¿Hagrid es mi idea o el caldero chorreante no lo puede ver el resto de las personas?- preguntó Emily, Harry se sorprendió ya que estaba pensando precisamente lo mismo.


- no te equivocas el caldero tiene un hechizo de ocultamiento para que los muggles no lo vean –dijo.


- ¿muggles?- preguntó Emily sin entender.


-Personas sin magia- aclaró.


-Y tú crees que conseguiremos todo lo de la lista aquí- preguntó Harry.


COLEGIO HOGWARTS DE MAGIA UNIFORME

Los alumnos de primer año necesitarán:

— Tres túnicas sencillas de trabajo (negras).


— Un sombrero puntiagudo (negro) para uso diario


-Casi nunca usamos esa cosa- dijo Sirius.


— Un par de guantes protectores (piel de dragón o semejante).


— Una capa de invierno (negra, con broches plateados).


(Todas las prendas de los alumnos deben llevar etiquetas con su nombre.)


LIBROS

Todos los alumnos deben tener un ejemplar de los siguientes libros:

— El libro reglamentario de hechizos (clase 1), Miranda Goshawk.

— Una historia de la magia, Bathilda Bagshot.

— Teoría mágica, Adalbert Waffling.

— Guía de transformación para principiantes, Emeric Switch.

— Mil hierbas mágicas y hongos, Phyllida Spore.

— Filtros y pociones mágicas, Arsenius Jigger.

— Animales fantásticos y dónde encontrarlos, Newt Scamander.

 — Las Fuerzas Oscuras. Una guía para la autoprotección, Quentin Trimble.


RESTO DEL EQUIPO

1 varita.

1 caldero (peltre, medida 2).

1 juego de redomas de vidrio o cristal.

1 telescopio.

1 balanza de latón.

Los alumnos también pueden traer una lechuza, un gato o un sapo.


SE RECUERDA A LOS PADRES QUE A LOS DE PRIMER AÑO NO SE LES PERMITE TENER ESCOBAS PROPIAS.


-siempre odie esa regla- dijeron Sirius y James.

- sí pero ya sabes lo que dicen las reglas se hicieron para romperse- dijo Emily.

- ¿tuvieron escoba en primer año?- preguntó James emocionado

-Por supuesto que no- dijo Lily.- podría pasarle algo.

- si sacaron el talento de su padre no creo- opino Sirius.

- por supuesto que sí- dijo Hagrid- si sabes a donde ir.

Los tres se encaminaron hasta el caldero chorreante, era un lugar muy  lúgubre y  bastante sucio. La gente hacía juego con el lugar, unas ancianas estaban sentadas en un rincón, tomando copitas de jerez. Una de ellas fumaba una larga pipa. Un hombre pequeño que llevaba un sombrero de copa hablaba con el viejo cantinero, que era completamente calvo y parecía una nuez blanda. El suave murmullo de las charlas se detuvo cuando ellos entraron. Todos parecían conocer a Hagrid. Emily vio a una que sujetaba una botella de alcohol en las manos y murmuraba cosas como “no dejare que nadie te haga daño, yo te amo mi vida”

-A alguien se le fue la mano con el whisky de fuego- dijo Elena.

Luego pasó su vista a un anciano el cual parecía ser el tabernero del lugar, el hombre volteó a vista y le dio un saludo a Hagrid.

-El viejo Tom- dijo Frank.


-¿Lo de siempre? – preguntó Tom.


-No gracias, hoy no puedo estar aquí por asuntos de Hogwarts- dijo agarrando del hombro a Emily y a mi Harry.

—Buen Dios —dijo el cantinero, mirando atentamente a Harry—. ¿Es éste... puede ser...?-

 El Caldero Chorreante había quedado súbitamente inmóvil y en silencio. 

—Válgame Dios —susurró el cantinero—. Harry Potter... todo un honor. 

Salió rápidamente del mostrador, corrió hacia Harry y le estrechó la mano, con los ojos llenos de lágrimas. 

—Bienvenido, Harry, bienvenido

-Su hijo es toda una celebridad- dijo Alice.


-Sí, pero yo odio toda esa atención- dijo Harry. Tanto Sirius como James lo miraron algo asombrados.


Harry no sabía qué decir. Todos lo miraban. La anciana de la pipa seguía chupando, sin darse cuenta de que se le había apagado. Hagrid estaba radiante. Entonces se produjo un gran movimiento de sillas y, al minuto siguiente, Harry se encontró estrechando la mano de todos los del Caldero Chorreante.


—Doris Crockford, Harry. No puedo creer que por fin te haya conocido.


—Estoy orgullosa, Harry, muy orgullosa.


—Siempre quise estrechar tu mano... estoy muy complacido.


—Encantado, Harry, no puedo decirte cuánto. Mi nombre es  Diggle, Dedalus Diggle.


— ¡Yo lo he visto antes! —Dijo Harry, mientras Dedalus Diggle dejaba caer su sombrero a causa de la emoción—. Usted me saludó una vez en una tienda.


— ¡Me recuerda! —Gritó Dedalus Diggle, mirando a todos—. ¿Habéis oído eso? ¡Se acuerda de mí!


Harry estrechó las manos una y otra vez. Luego se preguntó por segunda vez  en menos de una hora ¿Dónde estaría Emily? Trato de ver,  pero con tanta gente alrededor suyo le resultó imposible.


-Luego te harás esa pregunta mínimo ocho veces al día-dijo Ron.


Luego de que Hagrid dijera eso todo el mundo se fue a rodear a Harry, el cual se veía algo incómodo, luego de unos 5 saludos Emily, decido salir de toda esa manada de gente.


-Con permiso- dijo Emily- por favor… perdón… me devuelven mi brazo…. Al fin, pensé que no saldría con vida.


-Eso es un poco exagerado- dijo Hermione.


-Tú no estabas allí, eran como leones en busca de carne- dijo Emily. 


Vio a un hombre solitario el cual era la única persona que no se había movido para ir a saludar a Harry, se acercó a él y se sentó a su lado.

-No deberías estar cerca de extraños-dijo Molly. 


-exacto, que tal si es un loco- dijo Lily.


-hola- saludo Emily con simpatía.


-mmmmm- respondió este-


-¿todo bien?-


-mmmmmmmm-


- qué hombre más expresivo- dijo Sirius


 — ¡Profesor Quirrell! —Escucho decir a Hagrid—. Harry, Emily vengan. 


Emily se acercó a Hagrid rápidamente.


-Adiós- le dijo al hombre.


- el profesor Quirrell les dará clases en Hogwarts. —dijo Hagrid.


-P-P-Potter —tartamudeó el profesor Quirrell, apretando la mano de Harry—. N-no pue-e-do decirte l-lo contento que-e estoy de co-conocerte. 


- hola- dijo Emily y como sospechaba el hombre no se percató de su presencia.  


— ¿Qué clase de magia enseña usted, profesor Quirrell? –pregunto 


—D-Defensa Contra las Artes O-Oscuras —murmuró el profesor Quirrell, como si no quisiera pensar en ello—. N-no es al-algo que t-tú n-necesites, ¿verdad, P-Potter? —Soltó una risa nerviosa—.-


-no me agrada- dijo James de repente.


-¿por qué?- dijo Lily, la cual le daba algo de pena ese hombre.


-No lo sé- dijo James- solo no me agrada.


- Estás reuniendo el e-equipo, s-supongo. Yo tengo que b-buscar otro l-libro de va-vampiros. —Pareció aterrorizado ante la simple mención. A Emily  él no le simpatizaba y no sabía por qué.


James sonrió internamente.


 Lo miro fijamente a los ojos como tratando de descubrir algo, no comprendía el motivo por qué no le cerraba, de pronto reparó en ella.


-H-hola yy t-tuu quien e-eres?- dijo con una especie de sonrisa, la cual Emily devolvía con la mayor falsa que  había usado en toda su vida.


- soy Emily Po…- iba a decir hasta que recordó que ella no existía, no quería decir Andryusha, así que- Evans, Emily Evans.- repitió en tono más firme. 


- usarás mi apellido- dijo Lily feliz- 

-Es una alumna que también empieza primer año profesor- dijo Hagrid que miraba a Emily algo sorprendido. Harry estaba a punto de decirle algo a su hermana pero antes de que pudiera abrir la boca la gente del bar lo agarró y se lo llevó de vuelta.

-Que gente irritante no pueden dejar que inicien una conversación- dijo Frank.

Rápidamente Harry miró a su hermana con cara de disculpa, Emily se encogió de hombros,  en señal de que no importaba. Se dirigió de vuelta a hablar con el hombre de antes, esta vez le habló.

-Niña – dijo con voz ronca por el exceso de alcohol- no te acerques a ese hombre.


-¿a Hagrid? Es inofensivo- dijo Emily.


-No el otro- dijo- el profesor, ese hombre lleva el mal dentro de él.

Todos pensaron que eso era ridículo y exagerado.

-Eso demuestra lo mal que hace el exceso de alcohol –dijo Minera.

-Gracia lo tendré en cuenta- dijo, está bien que el hombre no le agradaba, pero eso ya es un poco exagerado, luego de un rato escucho la voz de Hagrid de vuelta.

-Tenemos que irnos. Hay mucho que comprar. Vamos, Harry, Emily.- dijo e hizo señas de que se alejara de ese hombre lo más rápido posible. 

Doris Crockford estrechó la mano de Harry una última vez y Hagrid los llevó a través del bar hasta un pequeño patio cerrado, donde no había más que un cubo de basura y hierbajos. 

Y Hagrid sacó su paraguas. – tres hacia arriba…. Dos horizontales- dijo

 Emily torció la cabeza ¿Qué quería lograr con todo aquello?, era una especie de baile, se rió ante la idea, se imaginó a Hagrid bailando con un gran tutú, tres hacia delante, dos horizontales chachacha,

La mayoría también se rió ante la imagen Hagrid se sonrojo un poco.

 era una imagen muy cómica. 

– Mejor córrase un poco para atrás chicos-

 Ambos retrocedieron 3 pasos. Hagrid apuntó a un ladrillo de en medio y de la nada apareció un pequeño agujero, que se fue agrandando lo suficiente como para que los tres entraron, sin problemas, la “puerta” dejó a la vista una calle adoquinada  la cual estaba llena de gente con  capas y cosas por ese estilo había un montón de tiendas extrañas, de calderos, de túnicas y la lista seguía la sonrisa de Emily se ensanchó todo tenía un toque tan mágico que parecía sacado de un cuento, era simplemente asombroso.

-El callejón Diagon- dijeron varios suspirando, porque después de Hogwarts ese era el segundo lugar en el que en todas partes decía magia.

Hagrid, dio un paso que llevaba a una calle con adoquines

 —Bienvenidos —dijo Hagrid— al callejón Diagon.

 Sonrió ante el asombro de Harry y Emily. Entraron en el pasaje. Harry miró rápidamente por encima de su hombro y vio que la pared volvía a cerrarse. El sol brillaba iluminando numerosos calderos, en la puerta de la tienda más cercana. «Calderos - Todos los Tamaños - Latón, Cobre, Peltre, Plata - Automáticos - Plegables», decía un rótulo que colgaba sobre ellos.


 —Sí, van a necesitar uno —dijo Hagrid— pero mejor que vayamos primero a conseguir el dinero. Harry deseó tener ocho ojos más. Movía la cabeza en todas direcciones mientras iban calle arriba, tratando de mirar todo al mismo tiempo: las tiendas, las cosas que estaban fuera y la gente haciendo compras. Una mujer regordeta negaba con la cabeza en la puerta de una droguería cuando ellos pasaron, diciendo: «Hígado de dragón a diecisiete sickles la onza, están locos...». Un suave ulular llegaba de una tienda oscura que tenía un rótulo que decía: «El emporio de las lechuzas. Color pardo, castaño, gris y blanco».


Emily estaba igual que Harry su cabeza se movía de un lado a otro como si estuviese viendo un partido imaginario de tenis en su mente. Y no era para menos, había un montón de cosas raras: emporio de lecusas, pelo de unicornio a 5 galleons, mm ¿qué sería eso?, luego vio una tienda de escobas voladoras,

-La tienda de Quidditch – dijeron varios chicos y un par de chicas.

 eso significa que podía volar sobre ellas, definitivamente se moría por probar eso.

-Volar es tan hermoso- dieron los tres Potter al mismo tiempo con mirada soñadora.

Lily suspiró que los tres fanáticos del Quidditch tenían que ser, no era que el deporte no le gustara pero nunca le encontraría el sentido de tanto fanatismo. 

Varios chicos de la edad de Harry y Emily pegaban la nariz contra un escaparate lleno de escobas. «Mirad —oyó Harry que decía uno—, la nueva Nimbus 2.000, la más veloz.»

Caminaron un par de cuadras más llenas de tiendas, una más maravillosa que la otra.


—Gringotts —dijo Hagrid. Habían llegado a un edificio, blanco como la nieve, que se alzaba sobre las pequeñas tiendas. Delante de las puertas de bronce pulido, con un uniforme carmesí y dorado, había... 


—Sí, eso es un duende  —dijo Hagrid en voz baja, mientras subían por los escalones de piedra blanca. El duende era una cabeza más baja que Harry y Emily. Tenía un rostro moreno e inteligente, una barba puntiaguda y, Harry pudo notarlo, dedos y pies muy largos., Emily pensó que no se parecían mucho a los cuentos Muggles.


-Son seres inferiores y repulsivos- dijo Lucios. Varios estuvieron de acuerdo y otros solos rodaron los ojos con exasperación.


Cuando entraron los saludó. Entonces encontraron otras puertas dobles, esta vez de plata, con unas palabras grabadas encima de ellas.

  • Entrar, desconocido, pero ten cuidado

  • Con lo que le espera al pecado de la codicia,

  • Porque aquellos que cogen,

  • pero no se lo han ganado,

  • Deberán pagar en cambio mucho más,

  • Así que si buscas por debajo de nuestro suelo

  • Un tesoro que nunca fue tuyo,

  • Ladrón, te hemos advertido, ten cuidado

  • De encontrar aquí algo más que un tesoro.


-Que alentador-dijo Jennifer.


—Como les dije, hay que estar loco para intentar robar aquí —dijo Hagrid. Dos duendes  los hicieron pasar por las puertas plateadas y se encontraron en un amplio vestíbulo de mármol. Un centenar de duendes estaban sentados en altos taburetes, detrás de un largo mostrador, escribiendo en grandes libros de cuentas, pesando monedas en balanzas de cobre y examinando piedras preciosas con lentes. Las puertas de salida del vestíbulo eran demasiadas para contarlas, y otros gnomos guiaban a la gente para entrar y salir. Hagrid, Emily y Harry se acercaron al mostrador. 


—Buenos días —dijo Hagrid a un gnomo desocupado—. Hemos venido a sacar algún dinero de la caja de seguridad del señor Harry Potter. 


— ¿Tiene su llave, señor? -


—La tengo por aquí —dijo Hagrid, y comenzó a vaciar sus bolsillos sobre el mostrador, desparramando un puñado de galletas de perro sobre el libro de cuentas del gnomo. Éste frunció la nariz. Harry observó al gnomo que tenía a la derecha, que pesaba unos rubíes tan grandes como carbones brillantes. 


-Siempre me pregunto las cosas que debe haber en esos bolsillos-dijo Remus.


-Hagrid deberías limpiar tus bolsillos más seguido-dijo Minerva como una madre que reta a su hijo.


-Lo haré profesora- respondió


Harry dudaba que eso llegara a ocurrir.


—Aquí está —dijo finalmente Hagrid, enseñando una pequeña llave dorada. El duende la examinó de cerca. 


—Parece estar todo en orden.


 —Y también tengo una carta del profesor Dumbledore —dijo Hagrid, dándose importancia—. Es sobre lo-que-usted-sabe, en la cámara setecientos trece. 


Todos prestaron suma atención a lo que estaba pasando con gran curiosidad, sobretodo Dumbledore. 


El duende leyó la carta cuidadosamente. 


—Muy bien —dijo, devolviéndosela a Hagrid—. Voy a hacer que alguien los acompañe abajo, a las dos cámaras. ¡Griphook! Griphook (los del futuro no pudieron evitar poner cara de odio) era otro duende. Cuando Hagrid guardó todas las galletas de perro en sus bolsillos, él y los Potter siguieron a Griphook hacia una de las puertas de salida del vestíbulo. 


— ¿Qué es lo-que-usted-sabe en la cámara setecientos trece? —preguntaron  Harry y Emily. 


—No se los puedo decir —dijo misteriosamente Hagrid—. Es algo muy secreto. Un asunto de Hogwarts. Dumbledore me lo confió. 


-Y más suspenso- dijo Sirius por cuarta vez.


Una especie de carro sobre unos rieles, los tres nos subimos y este aceleró fue muy divertido, el carro iba a toda velocidad.


—Nunca lo he sabido —gritó Harry a Hagrid, para hacerse oír sobre el estruendo del carro—. ¿Cuál es la diferencia entre una estalactita y una estalagmita? —


-Que unas salen del techo y las otras se forman con el agua que cae del techo- dijeron Lily y Hermione


-Las estalagmitas tienen una eme —dijo Hagrid— (todos rieron)


 Y no me hagas preguntas ahora, creo que voy a marearme. 


Su cara se había puesto verde y, cuando el carro por fin se detuvo, ante la pequeña puerta de la pared del pasillo, Hagrid se bajó y tuvo que apoyarse contra la pared, para que dejaran de temblarle las rodillas, Harry y Emily se reían, eso les resultaba divertido.


-Estuvo muy bueno, incluso creo que vi llamas de dragón- dijo Emily


- ¿tú también lo notaste?, y si la velocidad estuvo genial- dijo Harry divertido, la primera vez que le hablaba, era un gran avance, pensó Emily. 


-Tomó tres horas pero por fin conversan- dijo Ron


- si se parece a una montaña rusa, aunque nunca fui a una- dijo Emily.


- si hablen por ustedes- dijo Hagrid tratando de no vomitar.

Llegaron a la cámara y cuando la abrieron pudieron ver un montón de  montañas con monedas de oro, plata, bronce, y pensar que Emily  nunca en su vida sostuvo una moneda. 

-Todo suyo- dijo Hagrid.


-¿Cómo funcionan estas monedas?- preguntó Emily.

 —Las de oro son galeones —explicó—. Diecisiete sickles de plata hacen un galeón y veintinueve knuts equivalen a un sickle, es muy fácil.

-La primera vez que lo escuché no me quedó muy claro- dijo Emily.

 Bueno, esto será suficiente para un curso o dos, dejaremos el resto guardado para ustedes. —Se volvió hacia Griphook—. Ahora, por favor, la cámara es setecientos trece. ¿Y podemos ir un poco más despacio? 

—Una sola velocidad —contestó Griphook. Fueron más abajo y a mayor velocidad. El aire se volvió cada vez más frío, mientras doblaban por estrechos recodos. Llegaron entre sacudidas al otro lado de una hondonada subterránea, y Harry se inclinó hacia un lado para ver qué había en el fondo oscuro, pero Hagrid gruñó y lo enderezó, cogiéndolo del cuello. La cámara setecientos trece no tenía cerradura. 

—Un paso atrás —dijo Griphook, dándose importancia. 

Todos prestaron suma atención ¿Qué guardarán ahí adentró que era tan importante?

Tocó la puerta con uno de sus largos dedos y ésta desapareció—. 

-Si alguien que no sea un duende de Gringotts lo intenta, será succionado por la puerta y quedará atrapado —añadió. 

— ¿Cada cuánto tiempo comprueban que no se haya quedado nadie dentro? —quiso saber Harry. 

—Más o menos cada diez años —dijo Griphook, con una sonrisa maligna, Emily abrió los ojos con asombro. Algo realmente extraordinario tenía que haber en aquella cámara de máxima seguridad, y se inclinó anhelante, esperando ver por lo menos joyas fabulosas, pero la primera impresión era que estaba vacía. Entonces vio el sucio paquetito, envuelto en papel marrón, que estaba en el suelo.

-Eso es todo- dijo Sirius.


-No tiene que ser algo muy grande para ser peligroso- dijo Remus.


-Alto el libro se llama la piedra filosofal-dijo Lily algo pálida, suponiendo lo que seria.


-Si ¿por?- preguntó James.


-Nada, nada- respondió Lily.


Emily se desilusionó porque pensaba que sería algo más importante.


—Vamos, regresemos en ese carro infernal y no me hablen durante el camino; será mejor que mantengan las bocas cerradas —dijo Hagrid.


—Primero iremos por  los uniformes—dijo Hagrid, señalando hacia «Madame Malkin, túnicas para todas las ocasiones»—. Oye, chicos; ¿les importa que me dé una vuelta por el Caldero Chorreante? Detesto los carros de Gringotts. —Todavía parecía mareado.


-Si claro no hay problema- dijo Emily.


Hagrid los acompañó hasta la entrada para comprar sus uniformes, Harry no hablaba así que Emily decidió  que ella debía iniciar la conversación. 

-lo siento, está bastante aturdido todavía- dijo Harry.

- no importa, comprendo- dijo Emily.

-Esto es tan raro, pensar que hace unas horas estaba en el ático, creyendo que mi vida era muy aburrida y mírame ahora con un hermano y me acabo de enterar de que soy bruja, a veces pienso que el  golpe de hoy al mañana fue muy fuerte y estoy delirando- dijo Emily esperando que esto rompiera el hielo.

-Jajaja si te entiendo mis tíos…- comenzó Harry.


-Espera tíos ¿Tengo tíos?- preguntó asombrada.


-Si a eso se lo puede llamar tíos- dijo Alice.


-Sí pero no son muy buenos, ellos no me contaron nada de que era un mago…- dijo Harry y le contó a su hermana como era tía Petunia (era hermana de su madre) de las cosas que le hacían, Emily estaba a tres palabras de asesinar a los tales Dursley.


-Vaya  entonces por la describiendo de cada uno, debo suponer que estoy emparentada con una morsa, un cerdo y una especie de llama-dijo Emily poniendo cara de fingido horror, Harry estalló en carcajada. 


Los mellizos se dispusieron a entrar en el negocio mientras Emily le contaba un poco de su vida a Harry, apenas entraron una mujer les dijo “¿de Hogwarts verdad linduras?, Si dijeron ambos, y les tomaron todo tipo de medidas y cuando Emily se dipodia a seguí hablando, apareció un chico pálido, rubio y con cara de estirado.


-Malfoy- dijeron Jennifer y Ron con cara de pocos amigos. 


-Hola —dijo el muchacho-. ¿También Hogwarts? 


—Sí —respondió Harry.


 —Mi padre está en la tienda de al lado, comprando mis libros, y mi madre ha ido calle arriba para mirar las varitas —dijo el chico. Tania voz de aburrido y arrastraba las palabras

Y eso fue todo lo que Emily escuchó de la conversación.

Mientras tanto Harry si mantenía una conversación no muy a gusto

—Luego voy a arrastrarlos a mirar escobas de carrera. No sé por qué los de primer año no pueden tener una propia. Creo que voy a fastidiar a mi padre hasta que me compre una y la meteré de contrabando de alguna manera.


Harry le recordaba a Dudley. 


-Es verdad son iguales- apoyo Sirius, sin importarle las miradas asesinas de este. 


Narcissa estaba atenta sabía que ese era su futuro hijo.


— ¿Tú tienes escoba propia? —continuó el muchacho. 


—No —dijo Harry. 


— ¿Juegas al menos al Quidditch?


 —No —dijo de nuevo Harry, preguntándose qué diablos sería el Quidditch.


 —Yo sí. Papá dice que sería un crimen que no me eligieron para jugar por mi casa, y la verdad es que estoy de acuerdo. ¿Ya sabes en qué casa vas a estar? 


—No —dijo Harry, sintiéndose cada vez más tonto. 


-Tú no eres tonto- dijo Lily- es normal apenas te has enterado hoy que eres un mago, no podrías sabré todo eso.


—Bueno, nadie lo sabrá realmente hasta que lleguemos allí, pero yo sé que seré de Slytherin, porque toda mi familia fue de allí. 


Tanto James como Sirius pusieron la misma cara de horror.


¿Te imaginas estar en Hufflepuff? Yo creo que me iría, ¿no te parece? 


Todos los Hufflepuff, se sintieron verdaderamente ofendidos.


—Mmm —contestó Harry, deseando poder decir algo más interesante. 

 

Emily solo rogaba porque este se imbéciles fuera de una vez ,de lo único que sabía hablar era de lo que tenía, que insufrible lo escucho decir algo de Slytherin y Hufflepuff que no sabía que era y de la nada se asomó otra chica la cual era igual que el chico solo que con el pelo más largo.

-O Merlín los imbéciles nos están invadiendo- dijo Emily en un susurro que solo escucho Harry  el cual trataba de contener la risa.


-Hola yo soy su hermana gemela- dijo con una gran cara de asco y superioridad

Emily no sabia porque pero presentía que con esa chica iba a llevarse verdaderamente mal,

-Siempre dije que deberías haberte dedicado a las predicciones Potter- dijo  Jennifer.


-Hablando de los Malfoy no se supone que deberían estar aquí- dijo Hermion mirando expresamente a Emily. 


-Ya vendrán- respondió Emily.- les mando la guía del tiempo para que vengan al pasado.


-Si era precámbrica – susurro Jennifer, Emily se rió.


-Lo considero pero luego pensé ¿Que habían hecho los dinosaurios para merecer semejante desgracia?-dijo Emily.


-¿Y les gusta el Quidditch?- preguntó y también arrastraba las palabras


- Eeeee- dijo Harry.


-Déjame adivinar no sabes nada. –dijo y luego se rió


-Mocosa del demonio- se escuchó decir a James


, okey esta se la busco con su hermano nadie se metía.


-Porque no me haces un favor y te marchas, que tú presencia me está arruinando el día y no se me antoja ver tú de cara de hurón  por aquí y de paso trata de aprender a hablar sin arrastrar la palabra que es bastante molesto– dijo Emily.


-Así se responde- dijo Sirius.

Ella iba a responder pero Hagrid llegó y ambos se marcharon. Emily notó que Harry estaba muy callado. Fueron a comprar helados y Harry seguía sin pronunciar palabra, estaba empezando a preocuparme y evidentemente no fue la única.

-¿Harry te encuentras bien? ¿Estás muy callado?- dijo Hagrid.


-No me pasa nada- dijo seco.


Hubo un breve silencio. 


-¿Y qué más hay en el mundo mágico aparte de las criaturas?- preguntó Emily- 


-Bueno varias cosas, tenemos ministro de magia- dijo.


-¿En serio? …

Y empezó a explicar todo de por qué los dos ministros nunca se juntaban, por qué no se decía a los muggles de la existencia de la magia en todo este tiempo Harry no pronunció palabra.

-¿Qué es Quidditch? – dijo Harry de la nada.


-Oh es un deporte mágico que se juega sobre escobas- dijo Hagrid.- a veces olvido lo poco que saben-


-No hagas sentir peor- dijo Harry desanimado, o eso era lo que tenía.


-No te sientas mal por eso Harry, apenas hace menos de un día que nos enteramos de todo esto- hablo Emily- y es obvio que esos imbéciles lo saben desde toda su vía, por lo que escuche de la conversión, ya que no escuche toda por que escuchar tantas idioteces juntas no me hace bien y me saltee más de las mita de esta , y me estoy yendo de tema-con esto último logro que Harry sonriera – mira las única opiniones que te de deben importar son la tuya y la de las personas que te quiere y la de los demás qué te resbale.- dijo firme.


-Esas son palabras muy sabias- dijo Albus, sonriendo a Emily.


- escucha a tu hermana Harry – dijo Hagrid- y por cierto ¿Qué fue lo que pasó?

-Bueno las cosa es que identificas a dos niños rubios pálidos – dijo Harry – uno es un chico y la otra es chica son gemelos.

-Mmm no estoy seguro.- dijo Hagrid- algo más específico- esta vez hablo Emily.

-Tiene cara de asco.- dijo James 

-Son idiotas- dijo Sirius.

-Tiene cara de asco como si hubiesen pisado caca de elefante y hablan como si se hubieran tragado a una serpiente…y rubios-

-Ha si los Malfoy, todos son unos imbéciles – dijo con ira. 

-Exacto Hagrid buena descripción-se escuchó por todo el gran comedor.

Lucius parecía estar a punto de estallar.

Entre Harry y Emily le contaron lo ocurrido.

- muy buena contestación Emily. 

Un rato después compraron todos los libros, Harry y Emily prácticamente no dejaron de comentar cosas y señalar distintos objetos que les parecían raros. 

-Me alegra que se lleven tan bien- Dijo Lily.

-Bien solo faltan las varitas y su regalo de cumpleaños- dijo Hagrid.

-No es necesario...- dijo Emily

-Si tú no tienes qué…- dijo Harry.

-Lo sé pero igual lo haré, les compraré una lechuza a cada uno y punto final- dijo Hagrid- son muy útiles para enviar cartas.

-Gracias- dijo James-.

-Si no era necesario…-dijo Lily.

-Tonterías se lo merecen.- dijo este.

Ahora que  Emily lo pensaba, no tenía ningún regalo para Harry  y ni siquiera le había dicho feliz cumpleaños, Merlín ¿Dónde quedaron tus modales Potter? (Harry le sonrió a su hermana ese regalo seguía siendo el mejor que le dieron en su vida)haber piensa, se dijo, podría comprarle algo, aunque no estaba muy segura de que le gustaba… ya sé,  espero que le guste la idea, pensó Emily.  La cosa es que Sam le dio dos pulseras una vez una roja y otra azul, según ella para una amiga/o, cosa que nunca tuvo, así que usaba las dos en la muñeca izquierda, se desabrocho la azul.

-Harry se que debí decírtelo antes pero espero que tengas un muy feliz cumpleaños- dijo sonriendo alegremente.

-Gracias igualmente yo también me olvidé – dijo Harry medio apenado.

-Bueno, tengo tu regalo-Harry me miro sorprendido- se que no es mucho y tal ves no te guste- dijo sacando la pulsera azul y la vez que le enseñaba la suya de color rojo- te prometo que el año que viene será mejor, es como un simbolización de fraternidad... igual si no te gusta…- no pudo terminar ya que Harry la había agarrado fuerte para abrazarla y ella hizo lo mismo, fue muy lindo el momento.

Lily parecía estar a punto de llorar y James tenía una enorme sonrisa en el rostro.

-Gracias en serio es el mejor regalo que he recibido en mi vida- dijo Harry poniéndose la pulsera, con la sonrisa más grande que Emily le había visto.

De fondo se escuchó un gran sssss Hagrid se estaba sonado la nariz, y los volvió a abrazar murmurando “estoy tan feliz que se lleven también en tan poco tiempo”

Después de todo el sentimentalismo se fueron a la tienda y compraron  dos lechuzas la de Harry era casi toda a blanca con manchas negras y la de Emily en cambio era  de color anaranjado con ojos verdes esmeraldas como los de Harry. Harry y Emily llenaron de agradecimientos a Hagrid.

-Bien ahora solo queda Ollivander- dijo Emily emocionada, -varitas esto era lo que más quería hacer desde que llegue. 

- lo mismo siento yo, me pregunto ¿Cómo se sentirá tener una?– dijo Harry.

-La varita es la mejor parte de todo el recorrido-dijo Elena.

Llegamos y allí estaba Ollivander, un viejo de pelo largo y de unos ojos plateados, que todos tienen ojos interesantes menos pensó Emily. 

 -Hey- dijo James.- también son mis ojos.

-Harry Potter es un verdadero honor conocerla- y aquí vamos otra vez  pensó Emily, se acercó y le tocó la cicatriz  a Harry se le notaba incómodo.

 Estuvieron como dos horas hasta que por fin encontramos su varita, mientras tanto Emily  probaba distintas posturas, inclinado a la cabeza derecha, izquierda y ext. El señor Ollivander murmuró cosas como muy curioso cómo es posible.

 -¿Disculpe pero que es curioso?- preguntó Harry.

—Recuerdo cada varita que he vendido, Harry Potter. Cada una de las varitas. Y resulta que la cola de fénix de donde salió la pluma que está en tu varita dio otra dos plumas, sólo dos más. Y realmente es muy curioso que estuvieras destinado a esa varita, cuando fue su hermana la que te hizo esa cicatriz. –

-¿Qué?- exclamó la gran mayoría, eso no podía ser bueno.

-Harry tragó, sin poder hablar. —Sí, veintiocho centímetros. Ajá. Realmente curioso cómo suceden estas cosas. La varita escoge al mago, recuérdalo... Creo que debemos esperar grandes cosas de ti, Harry Potter... Después de todo, El-que-no-debe-ser-nombrado hizo grandes cosas... Terribles, sí, pero grandiosas. –

-No es para menos- dijo Minerva.

Harry se estremeció. No estaba segura de que el señor Ollivander le gustara mucho.

-Bueno me toca- dijo Emily para aligerar el ambiente. Por primera vez noto su presencia y se le quedo mirando fijamente por 60 segundos.

-Es verdaderamente impresionante lo que se parece a Lily Evans- dijo estupefacto- es su calco, excepto los ojos ,son como los de…. ¿me pregunto?, ¿Será posible?- dijo murmurando.- como te llamas niña

-Emily Evans-dijo Emily algo incómoda no le quitaba los ojos de encima.

-Biné, ¿eres diestra o zurda?- le preguntó a Emily esta vez.

Emily se tomó unos segundo para decidir, ya que era ambidiestra. 

-Diestra- dijo por fin y extendió el brazo. Y empezó de vuelta, le mido de los pies para arriba y para abajo, luego 2 horas más para dar con la varita.

Antes de escoger la siguiente varita los miro a los mellizos, como si acabara de comprender algo  fue y busco otra varita Emily la tomó con su mano y chispas rojas salieron esta vez, sonrió,  por fin.

 - Sí, veintiocho centímetros, es la tercera varita de la hermandad, la misma de el señor Potter, eso significa que usted también se esperan grandes cosas- Emily se quedó helada, las tres varitas hermanas Harry, Emily y… Voldemort esto no podía ser bueno.

- bueno fue un placer verlos, Harry Potter y – miró a Emily  fijamente con un sonrisa- Emily Potter- 

- ¿Cómo lo supo?- dijo Molly.

-es hombre, siempre estuvo medio loco- dijo Frank

Harry y Emily intercambiaron miradas de perecuación – no se preocupen se  guarda un secreto- y con esto último desapareció de sus vista.

Eso fue lo más loco y escalofriante de todo el día, en el viaje Hagrid se sentó adelante los hermanos y Harry y Emily empezaron a hablar de los últimos aconteciendo del día y luego llegó la estación de Emily y los tres se bajaron, dejaron a Emily  en la puerta del orfanato, Harry le dijo que le escribiría  apenas llegase a su casa , se despidieron con un abrazo y lo mismo con Hagrid el cual le dio a Emily un boleto de tren para ira a Hogwarts, esta entro a el orfanato con la sonrisa más grande de todas, la mayoría la miró con curiosidad por todo lo que traía, sobretodo por la lechuzas pero no le importo, subió todo y se encerró en el ático, con la misma sonrisa definitivamente el mejor cumpleaños de todos.

-Fin del capítulo-dijo Remus.

 


 

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