Capítulo 6: El viaje desde la plataforma 9 ¾

 

Capítulo 6: El viaje desde la

plataforma 9 ¾



-Bueno así termina el capítulo- dijo Remus.- ¿Quién…- pero no llegaría a terminar la frase ya que de la nada se escuchó un fuerte sonido proveniente de afuera, la mayoría dio un brinco en sus asientos.

- ¿dónde demonios estamos?- dijo una voz femenina la cual arrastraba las palabras.

-en Hogwarts pero… hay algo diferente-dijo otra voz pero masculina.

-ya llegaron- dijo Jennifer no precisamente con alegría.

Y la puerta del gran comedor se abrió dando paso a dos jóvenes rubios de ojos grises, cara pálida y de rasgos duros. Ambos tenían cara de no entender muy bien lo que ocurría a su alrededor.

- Draco y Abby Malfoy ¿Cierto?- dijo el director con calma, ambos miraban a el director como si estuvieran viendo un fantasma.- es un placer tenerlos aquí, les informo que se encuentran en el pasado con el propósito de leer los años en Hogwarts de los jóvenes Potter…

-¿Potter?- dijo Abby con cara de puro desagrado.

-con la idea de poder cambiar varias cosas del futuro.- continuó Albus como si jamás lo hubieran interrumpido- pueden tomar asiento en la mesa de Slytherin, junto a sus padres.

-Hola- saludó Draco con frialdad a los de su época, el cual fue devuelto de la misma manera aunque Draco había cambiado mucho después de la segunda guerra mágica.

Abby por el contrario estaba igual de insoportable que siempre y seguía creyendo que los traidores a la sangre o impuros eran de lo peor, solo se limito a mirar a cada uno con odio y se dio vuelta.

-También es un placer saludarte primita- dijo Jenny.

-Recuérdame ¿por qué tiene que venir? – dijo Emily a Hermione

-hay que tratar de que también los Malfoy se den cuenta de sus errores y los corrijan- respondió Hermione

-si suerte con eso- dijo Jenny incrédula mientras observaba como sus “queridos primos segundos” saludaban a su familia.

Narcisa los saludo con gran cariño a ambos pues sabía que eran su hijos ya que sus padres y los de Lucios los habían comprometido poco después de nacer, notó que Draco saludó de forma distante a Lucios, pero Abby lo hizo con cariño, eso no pasó desapercibido por ella y esperaba que su futuro marido no haya hecho nada a su hijo por que se la pagaría caro.

-bueno ¿Quien seguirá leyendo?- preguntó Remus.

-yo – dijo Lily y Remus le paso el libro.- el capítulo se llama – y una pequeña sonrisa se formó en sus labios- “El viaje desde el andén 93/4”.

-Al fin nos desharemos de estos insufribles Muggles.- dijeron Sirius y James haciendo ademanes de victoria como si acabara de ganar la copa de Quidditch. Tanto Lily como Remus rodaron los ojos con exasperación.

El último mes de Harry con los Dursley no fue divertido.

-¿y qué mes fue divertido con ellos?- preguntó Jenny.

-Ninguno pero este fue uno de los peores- dijo Harry recordando esos días, era tan aburrido que nadie te hable y ser tratado como un fantasma, incluso prefería los largos castigos.


Es cierto que Dudley le tenía miedo y no se quedaba con él en la misma habitación, (tanto Sirius como James sonrieron ampliamente) y que tía Petunia y tío Vernon no lo encerraban en la alacena ni lo obligaban a hacer nada ni le gritaban. En realidad, ni siquiera le dirigían la palabra.

-No comprendo cual es el problema- dijo James a su hijo, Harry iba a responder pero Sirius se adelantó.

-Eras invisible a su vista, como si no existieras- dijo Sirius, Harry solo asintió con la cabeza- si entiendo el sentimiento.


Nadie lo noto pero en la mesa de Slytherin Regulus por una milésima de segundos miró con tristeza y culpa a su hermano, a veces él quería tratar de ser menos el hijo perfecto de la noble casa de los Black y ser más simplemente Regulus y conservar la buena relación con su hermano.

Mitad aterrorizados, mitad furiosos, se comportan como si la silla que Harry ocupaba estuviera vacía. Aunque aquello significaba una mejora en muchos aspectos, después de un tiempo resultaba un poco deprimente (mientras leía la cara de Lily se transformaba de un “que hermosa que será mi vida con mis hijos y mi marido” a un “les juro que cuando los vea los matare”) .Lo único que lo animaba eran las cartas con su hermana Emily con la cual se escribían todos los días, Harry había descubierto que su hermana era muy graciosa

-Y ni siquiera has visto ni la mitad- dijo Emily recordando las caras de Harry cuando hacía alguna broma.

Y sus cartas siempre le subían el ánimo y le sacaban más de un carcajada que trataba de contener por los Dursley, él no tenía ni el más mínimo interés en que se enteraran que tenía una hermana y mucho menos que se escribía con ella.

-Tampoco creo que les importe- dijo Alice.

-Lo mejor fue no decirles conociendo a mi hermana y a este cerdo que tiene por marido seguro que te prohíben escribirle- dijo Lily con mala cara preguntándose cuándo habrá algún capítulo en el que todo salga bien.

El resto del tiempo en el que no hablaba con Emily, Harry se quedaba en su habitación, con su nueva lechuza en compañía. Decidió llamarla Hedwig, un nombre que encontró en Una historia de la magia. Los libros del colegio eran muy interesantes.

Tanto James como Sirius tuvieron que sostenerse la mandíbula para que no se les cayera, Lily sonrió con orgullo. Mientras en la mente de ambos merodeadores: historia de la magia a quien le puede gustar eso, ¿se sentirá bien?

Por la noche leía en la cama hasta tarde

-Definitivamente salió a ti Lily- dijo James sonriendo.

, mientras Hedwig entraba y salía a su antojo por la ventana abierta. Era una suerte que tía Petunia ya no entrara en la habitación, porque Hedwig llevaba ratones muertos.

-Si hubiese sido tu le habría puesto alguna rata en la sopa- dijo Emily- y si tenías suerte estaría descansando en paz…

-¡¡¡Emily!!! -dijo Hermione con voz de quien regaña a un niño- no puedes desearles la muerte.

-¿Qué?- dijo Emily fingiendo sorpresa- yo solo quería que pudiera descansar en paz ya sabes el hospital que está cerca de su casa que se llama Paz y recuperarse rápido del shock, que mal pensada eres, yo sería incapaz de desear algo así.

Hermione solo rodo los ojos y murmuró algo que sonó a “no tienes cura Potter”, la mayoría se rió incluso Lily.

Cada noche, antes de dormir, Harry marcaba otro día en la hoja de papel que tenía en la pared, hasta el uno de septiembre, para ir a Hogwarts y ver a Emily, esto último era lo que más tenía ganas de hacer ya que hablar por carta no era lo mismo.

-Ooo yo también te extrañe- dijo Emily abrazando a su hermano un poco por cariño y otro poco para molestarlo ya que sabía que odiaba el contacto físico en público. Harry se limitó a devolver el abrazo sin muchas ganas y algo sonrojado por ser el centro de atención.

-Oooo que lindo momento fraternal- dijo Jenny fingiendo enjuagar una lágrima y apenas ambos hermanos se separaron un poco les paso una mano por el cabello de ambos, ambos le miraron con mala cara, Harry trató (inútilmente) de peinarse y Emily por el contrario se lo revolvió más el pelo y esta simple acción no pasó desapercibida por Severus.

El último día de agosto pensó que era mejor hablar con sus tíos para poder ir a la estación de King Cross, al día siguiente. Así que bajó al salón, donde estaban viendo la televisión. Se aclaró la garganta, para que supieran que estaba allí, y Dudley gritó y salió corriendo.

-este chico no es más tonto por qué no practica-dijo James rodando los ojos.

-para qué va a practicar si lo que él tiene es talento natural-le respondió Sirius.


—Hum... ¿Tío Vernon?


Tío Vernon gruñó, para demostrar que lo escuchaba.


-Es mucho pedir un poco de educación- dijo Molly.


-Es que los animales no saben de educación- respondió Remus.


—Hum... Necesito estar mañana en King Cross para... para ir a Hogwarts. -Tío Vernon gruñó otra vez.


Junto con todo el comedor.


— ¿Podría ser que me lleves hasta allí? -Otro gruñido.


-¿Le cuesta demasiado modular?- dijo Lily frunciendo el ceño peligrosamente.



Harry interpretó que quería decir sí.


-Bueno Harry no sabía que interpretaban el idioma morsa-dijo Jenny con fingido asombro.

—Muchas gracias. Estaba a punto de volver a subir la escalera, cuando tío Vernon finalmente habló.


—Qué forma curiosa de ir a una escuela de magos, en tren. ¿Las alfombras mágicas estarán todas pinchadas?

-Eso ya no se utiliza- dijo Arthur.


-¿Qué tiene de malo ir en tren?- preguntó Alice, todos se encogieron de hombros en señal de no tener idea.


Harry no contestó nada.

— ¿Y dónde queda ese colegio, de todos modos?


—No lo sé —dijo Harry; dándose cuenta de eso por primera vez. Sacó del bolsillo el billete que Hagrid le había dado—.

- Tengo que coger el tren que sale del andén nueve y tres cuartos, a las once de la mañana —leyó. Sus tíos lo miraron asombrados.


— ¿Andén qué? —

-Nueve y tres cuartos.

—No digas estupideces —dijo tío Vernon—. No hay ningún andén nueve y tres cuartos.

—Eso dice mi billete.

—Equivocados —dijo tío Vernon—. Totalmente locos, todos ellos. Ya lo verás. Tú espera. Muy bien, te
llevaremos a King Cross. De todos modos, tenemos que ir a Londres mañana. Si no, no me molestaría.

- ¿Por qué vais a Londres? —preguntó Harry tratando de mantener el tono amistoso.

—Llevamos a Dudley al hospital —gruñó tío Vernon—. Para que le quiten esa maldita cola antes de que vaya a Smelting.

-¿Cómo que le van a sacar la cola a el pobre?- dijo Jenny- pero si le quedaba de maravilla solo le faltaba las orejas para completar la imagen.

...

Mientas tanto al otro lado de Inglaterra, el último mes de Emily en el orfanato había estado mucho mejor que todos los otros mese que había pasado allí

-Al fin una buena noticia-dijo Lily.


, para empezar ya no tenía que ir a la escuela

-Y eso es una noticia a un mejor- dijo Sirius sin importarle la mala mirada de Lily, Hermione, Remus y varios profesores.

porque Chesla había dicho que era un ser altamente peligroso para el resto de los niños y podría llegar a hacerles daño con su anomalía.

-Esa mujer- dijo Lily- uno de estos días voy a viajar expresamente hasta donde viva y voy a hacer que se arrepienta de todo.

La mayoría que estaba cerca de Lily tragó saliva.


A ella le importó muy poco lo que le dijo la sola idea de no tener que ir a la escuela ya le había alegrado el año.

-A nadie le gusta ir al colegio- dijeron Sirius y Jennifer.

-A mí sí me gusta- dijeron Remus mirando mal a Sirius y Hermione a Jenny.

-Ja, es como verlos en versión masculina/femenina- dijeron Emily y James.

-Eso fue raro- dijeron Harry y Lily.

-Mejor continuemos con la lectura- dijo Ron mirando a sus amigos por un lado y a los merodeadores y Lily por otro con cara rara.

Lo malo era que la había encerrado en el ático para así prohibir todo contacto con los demás niños

De repente James sacó su varita y dos largos pergaminos y una pluma aparecieron en frente suyo en una escribió “para la Morosa, jirafa y cerdo con mucho pelo” y en el otro “para el rinoceronte y su hija mutante”.

-¿Qué haces?- le preguntó su novia.

- voy a escribir las futuras bromas para estos imbéciles- respondió empezando a escribir a una velocidad que ningún profesor había visto.


igual tampoco era que extrañara mucho a Marta, Emma y Jessica (tal vez un poco a la última).

No podía esperar a que llegaran el primero de Septiembre y poder largarse de ese lugar y lo más importante reencontrarse con Harry, se habían estado carteando el último mes, y pudieron lograr una muy buena relación en poco tiempo y eso le gustaba.

-No entiendo como hacen para llevarse tan bien- dijo Ron pensando en la relación que tenía con sus hermanos.

-Los opuestos se atraían- dijo Emily encogiéndose de hombros e iba a agregar que “es la única familia que me queda” pero vio a sus padres y prefirió ahorrarse el comentario.

Pero como era de esperar Emily no se quedaba todo el día sola ya que tenía de compañero a Jack así se llamaba su lechuza y

-¿Solo eso?- preguntó Hermione asombrada.

-Hermione tú ya me conoces- dijo Emily-por supuesto que no me voy a quedar allí todo el día.


cuando Chesla y Brittany abandonaba por fin el orfanato a eso de las 2 o 1 de la tarde, no sin antes cerciorarse de que su puerta siga cerdada, era cuando por fin Chesla se iba con su novio el pintor

-¿Tiene novio?- preguntó Frank incrédulo.

- siempre hay un roto para un descosido- dijo Remus.

- lunático por las barbas de Merlín habla normal- dijo Sirius.

Emily podía escaparse para ir toda la tarde con Samantha, las mejores tardes de su vida, (Lily pensó que después de dejarle en claro algunos puntos Chesla, irá a agradecerle a Sam) lamentaba no poder contarle nada de lo que había pasado el día de su cumpleaños, pero de todas formas no estaba muy segura de cómo explicar algo así,

-Fácil, ayer descubrí que era bruja y que tenía un hermano famoso, que nadie debe saber de mi existencia y hay un colegio de magos al que asistiré y todo esto me lo contó un hombre de 4 metros de altura- dijo Ron- como si no fuera cosa de todos los días.

-Sí y las siguientes palabras que escucharías serían “no me lleves a el manicomio te juro que no estoy loca”- dijo Jenny mientras actuaba como si manos invisibles la estuvieran arrastrando hacia atrás.


Finalmente por la noche se dedicaba a leer los libros del colegio.

Lily sonrió con orgullo, Minerva con tranquilidad y Harry miró a su hermana con una ceja arqueada.

Solo que a diferencia de Harry, Emily lo hacía para encontrar alún hechizo inofensivo que hacerle a sus queridos tíos luego de leer un par de cosas que le habían hecho a su hermano.

Esta vez le tocó a James sonreír, Lily resignarse a que su bebe no iba a ser estudiosa y McGonagall a que sus siguientes siete años en un futuro no serían muy tranquilos.


Emily ya había hecho un plan para poder llegar a King Cross debido a que estaba completamente segura que Chesla no la llevaría y si se lo llegaba a preguntan diría algo como “sería un gasto innecesario de nafta y mucho menos dejaré que un monstruo como tu entre a mi auto último modelo”,

-Pero si deja entrar a su hija todos los días-dijo James varios se rieron del comentario.

Su plan consistió en decirle a Samantha que la habían adoptado unos escoceses y que necesitaba ir a King Cross para poder irse a vivir con ellos.

-Siempre mintiendo Potter, que feo- dijo Jennifer.

-¡¡¡Te felicito ya era hora de que salgas de ese horrible lugar!!!- dijo Samantha muy emocionada.


-Gracias, el problema es que no pueden venir a buscarme – dijo Emily – y por eso me enviaron un boleto para el tren en la estación King Cross, el problema es que Chesla se negó a lavarme y…

-No se digas mas yo te llevaré- dijo Samantha- A esta mujer es una...- Emily sabía que se venía un insulto que no lo dijo por estar ella presente.

-No se preocupe insulte tranquila que estamos en confianza- dijo Sirius como si la escena estuviera pasando ahora y no 15 años en el futuro

-Si sabes que no pueden oírte ¿Verdad?- dijo Lily.

-Qué manera de arruinar las ilusiones Evans- dijo Sirius.

- … insufrible que he visto y su novio el pintor no se queda atrás es igualito a ella, Oye ¿Que ande debes tomar?

- El...- sacó su boleto del bolsillo lo tenía con ella todo el tiempo, no quería perderlo- 93/4- dijo frunciendo el ceño

-¿El nueve y qué?- dijo Sam, Emily pensó que si era un colegio mágico, debía tener un andén oculto para los Muggles.

-Saco tu inteligencia- dijo James a Lily.

-Y la utilizara para hacer bromas estupendas- respondió Lily feliz.


-¿Quién eres y dónde está la perfecta perfecta?- preguntó Sirius, Lily no respondió y Severus por primera y es él esperaba que última, coincidió con Sirius.

-Nueve solo-dijo Emily.

-Aaa debí entender mal, debe ser la edad-dijo Sam

Así que ese tema ya estaba resuelto, el problema iba a ser irse sin que Chesla lo sepa. Ya que sabía que podía intentar impedirle que vaya o quien sabe que otra cosa peor

-Que se atreva a intentarlo- dijo Lily y en su rostro no quedaban signos de alegría alguna.


, pero ya vería como lo haría, porque estaba segura que no importaba lo que Chesla intentase ella no se quedaría allí.

El 31 de agosto por la noche Emily no pudo pegar ni un ojo,

-Recuerdo esa noche no pude dormir nada- dijo Remus recordando lo mucho que le preocupaba que sus compañeros no lo acepten por su condición.

así que se vistió con su ropa común, se peino

Ahora todos los del futuro la miraron con una ceja levantada.

y luego se volvió a despeinar,

Ahora los del pasado la miraron con una ceja levantada.

no le gustaba como quedaba su pelo peinado

Lily no pudo evitar mirar su pelo el cual era igual al de su hija solo que perfectamente peinado.

-A ti te queda bien – dijo Emily al percatarse de esto- es solo que a mi… me hace ver demasiado buena y no pega con mi personalidad.

Lily asintió con la cabeza.

ya que la hacía ver demasiado angelical .A las 7 de la mañana decidió que ya era hora de bajar, con una hebilla abrió la puerta,

-¿Cómo hiciste eso?- preguntaron los tres merodeadores al instante.

-Trucos Muggles son muy útiles- dijo Emily.

- Nada de lo que hagan estos inútiles puede ser útil- dijo Abby.

-Yo creo que más bien a tu nunca has podido hacer algo útil- dijo Emily

Ambas miradas se encontraron y era difícil saber cual emanaba más odio.



-Claro que hizo algo útil- dijo Jenny-recuérdate de la vez que se “tiró” de su escoba antes de atrapar el quaffle, todavía te lo seguimos agradeciendo haber ganado la copa de la casa.

Malfoy no respondió, ahora su mirada de odio se debatía entre Emily y Jennifer, algunos no pudieron evitar reírse por el comentario.

-Esa es mi sobrina- dijo Sirius levantando la mano para chocar los cinco, por fin tendría a un pariente que le cayera bien aparte de su prima Andrómeda.

-Continuemos con la lectura- pidió el director viéndose venir la contestación de Lucius y Narcissa.

estaba completamente segura que Chesla no estaría, era domingo y muy temprano por la mañana para estar en ese lugar. Bajo lentamente por las escaleras cuando llegó al primer piso se detuvo enfrente de la habitación de las niñas y miro para ver a sus compañeras ya que no estaba segura si las volvería a ver, Jessica dormía pacíficamente abrasada a lo que parecía ser un peluche bastante añejado, luego estaba Emma la cual dormía curiosamente al revés con los pies en la almohada y la cabeza en la punta de la cama y Marta dormía roncando como un rinoceronte en plena época de apareamiento.

Algunos pusieron cara de asco

-Me gusta como describe este libro- dijo James.

Siguió su recorrido con el mayor sigilo posible, o el mayor sigilo que puede tener una persona bajando un baúl por unas escaleras bastante envejecidas en el cual los escalones chirriaba cada vez que uno los pisa y también trasladaba una lechuza que no era de lo más silenciosa,

-En concierto una banda de rock haría menos ruido- dijo Emily.

Finalmente llegó a la planta inferior, lo bueno era que todas las luces estaban apagadas lo que significaba que Chesla no estaba allí pero cuando estaba inclinándose hacia la puerta, escucho la voz que menos quería oír.

-Porque ambos heredaron mi mala suerte- dirigieron James y Lily.

-Creo que no tenían escapatoria- dijo Remus sonriendo a sus dos amigos.


-Pensabas irte sin despedirte- dijo Chesla sonriendo con odio en sus ojos, iluminados por la luz de una vela la cual sujetaba con su mano derecha y le daba un aspecto sombrío.

-Sigo pensando que deben ser parientes de los Dursley- dijo Frank

-No por favor no agregues más parientes psicópatas- dijo Lily abriendo los ojos con pánico.

-Es que las despedidas me ponen demasiado sentimental, sobre todo cuando es alguien a la cual le tengo tanto aprecio- dijo Emily con gran ironía palpable en el ambiente.

-Siempre tan sarcástica- dijo acercándose cada vez más a ella- pero te advierto que cuando des un paso fuera de este lugar – ya se encontraba a escasos centímetros de su rostro-en vacaciones no volverás aquí, así que espero que te guste dormir bajo un puente.

- Es mejor que este horrible lugar- respondió con tranquila ya que estaba segura que Samantha la recibiría sin problema, se alejó de Chesla lo más posible y reencaminar su camino a la puerta pero Chesla le bloqueó el paso.

-Déjenme pasar- dijo Emily firme y dispuesta a empujarla si no se movía

-No puedo creer que después de todo lo que he hecho por ti te vayas así- dijo Chesla.

-Di me que no dijo eso- dijo Sirius y rápidamente agarró la pluma que tenía James y empezó a anotar cosas en el pergamino, James asomo la cabeza.

-Esa es buena no lo había pensado- dijo James.


Emily no podía creer que alguien sea tan hipócrita.- mocosa malcriada como todos los de tu clase creyéndose superiores por poder hacer un par de estúpidas lucecitas.

- Tenía que ser un estúpido Muggle- dijo Kelsey, Jenny la miro con más odio que a Abby pero se contuvo de decir algo.


-hizo una pausa y entre cerro sus pequeños ojos negros- Y por cierto mocosa ¿Cómo planeas llegar a esa estación? déjame adivinar te llevara esa vieja estúpida.

Harry notó como su hermana apretaba los puños, así que puso su mano en el hombro de su melliza para tranquilizarla ya que ella enojada no era muy agradable.

Ante lo último Emily la miró con gran ira en su rostro.

- y supongo que también piensas pasar ahí las vacaciones con ella, yo no me confiara seguro que ni siquiera llega viva a la mitad de este año…-

Lily releyó la última oración para comprobar si no se había equivocado.

-No puedo creer que exista gente tan repugnante en este mundo- dijo Elena.


-¿Esta mujer está a cargo de unos niños?- se preguntó Molly al borde de la desesperación.

-Hay gente que solo sabe gastar oxigeno- dijo Sirius.


Emily jamás había sentido tanta ira en su vida, estaba a escasos centímetros de estrangular cuando de golpe la vela que Chesla sostenía se prendió fuego completamente, (todos abrieron los ojos con impresión) Chesla grito de dolor y soltó la vela la cual al caer al suelo se apagó por completo y se mantenía igual como si el fuego no hubiera existido,

-Eso fue impresionante- dijo Flitwick.

- Gracias- dijo Emily.


- bien hecho mi amor- dijo Lily con orgullo.

- gracias mami- respondió.


pero Emily no se detuvo mucho tiempo, apenas vio que Chesla se corrió de su camino, salió disparada en dirección a la puerta la abrió y corrió a todo lo que le daba las piernas

-Corre y no mires atrás- dijeron algunos que se olvidaban que era una historia , que no había pasado y que se esperaba que no ocurriese.

con el baúl en la mano derecha y Jake en la izquierda, no se detuvo hasta llegar a la casa de Samantha la cual se encontraba esperándola en el jardín delantero, con su cabello hasta los hombros, el cual en otras época había sido rubio y ahora era un gris casi blanco, era de estatura mediana y una gran sonrisa cubierta de arrugas

Emily no pudo evitar sonreír con cierta nostalgia al fin y al cabo fue como la abuela que nunca tuvo.

-No era necesario que vengas corriendo, no planeaba irme sin ti- dijo Sam

-Sí, lo sé, es la emoción- mintió Emily.

-Y sigues mintiendo- dijo Jenny.

-Es que practicaba para las excusas del colegio- respondió.

-Emily-dijo Lily frunciendo el ceño la susodicha solo se encogió de hombros.

-Bien primero vamos a desayunar, es la comida más importante del día…- dijo mientras la recorría con la mirada, la cual se detuvo en Jack- ¿qué es eso?- preguntó mirando a la lechuza con gran desconfianza.

-Es Jack mi mascota- respondió- en Escocia es una costumbre, ¿No es linda?

-A decir verdad no me agradan las lechuzas- dijo con cara de asco hacia Jake, -bueno pasa tengo un rico desayuno para ti y tu particular mascota.

-Qué raro que no le gusten las lechuzas- comentó Alice.

Estuvieron hablando todo el rato, Samantha contando historias que Emily había escuchado mil y una veces pero que ahora les prestaba especial atención porque no sabía si las volviera a escuchar,

-Las anécdotas de los abuelos- dijo Lily recordando a los suyos- siempre te transportan a una época antigua, como si fuese otro mundo.


luego a eso de las 9:00 am se encaminaron hacia King Cross fueron escuchando música de todo tipo y continuando con la conversación a las 10:00 llagaron a la estación, Emily estaba feliz pero a la vez triste extrañaría a Samantha la única persona a la cual le dio cariño, sus charlas, sus risas, su casa, ella representaba el único lugar en el que había sido feliz.

James y Lily no pudieron evitar entristecerse

-Deberíamos buscar a esa mujer y agradecerle- dijo Lily.

-¿Pero cómo? todavía no pasa es decir no puedes ir y decirle gracias por cuidar a mi hija que todavía no nace- dijo Sirius usando la lógica por primera vez en su vida.

-Ya encontraremos la forma- dijo James.

Bajaron las cosas y Emily bajó a Jake, Sam bajo un bolso de mano de tamaño mediano.

-Bueno…- Emily no sabía muy bien que decir – yo quería darte las gracias por…

-Todavía no te despidas que tengo que llevarte al tren, porque no me iré tranquila hasta que te vea ahí adentro, con los tiempos de hoy en día- dijo Samantha.

Emily abrió los ojos ¿y ahora qué? No podía abordar el tren para el cual no tenía boleto y no se le ocurría ninguna excusa para que Sam no la acompañe,

-En serio no se te ocurrió nada- dijo Hermione fingiendo sorpresa esto sorprendió a los del pasado pero más a los del futuro.

-Yo sabía que tanto tiempo con nosotros le afectaría- dijo Jenny por lo bajo.

Llegaron a la estación y Sam y Emily se detuvieron ahora si había llegado la hora.

-Sabes que voy a extrañarte verdad- dijo Sam con voz quebrada- eres como la nieta que nunca tuve, pero me pone feliz que puedas llegar a tener una familia de verdad.

-Yo solo quería dárselas gracias por… – dijo Emily también estaba al borde de las lágrimas

-No debes agradecerme nada, al contrario- dijo- recuerda escribir seguido y esto es para ti- y le entregó ese bolso- ábrelo .

Y eso hizo y Emily se maravilló por su contenido dentro estaba repleto de libros de aventura, varios vinilos y un Gramófono

-Definitivamente tenemos que encontrar a esa mujer- dijo Lily también emocionada por la escena.

-Yo no puedo aceptarlo- dijo.

-Por supuesto que lo aceptaras- respondió Samantha, Emily iba a protestar pero ella no la dejo- no necesitó esas cosas, los libros me los sé de memoria, las canciones las he escuchado tanto que puedo reproducirlas en mi mente y el gramófono tengo otro igual, aparte toma lo como agradecimiento por devolverme la alegría, nunca te lo conté pero antes de conocerte yo vivía una vida muy solitaria sin hijos, ni marido, veía como mis amigas ya eran abuelas y me contaban las cosas que hacían con sus nietos, en un momento deje de salir, de oír música y en eso un día apareciste tu con tres años de edad caminando sola por las calles sin ninguna preocupación, recuerdo que te lleve a mi casa y paste 3 días conmigo, en los cuales me devolviste las ganas de salir, de vivir una vida, luego vino Chesla y te llevo de regreso con ella pero tu seguiste volviendo y llenando las casa de alegría y por eso te agradezco eternamente.- termino con lagrimas en los ojos,

En eso en el gran comedor se escuchó un fuerte soplido de nariz por lo cual todos voltearon y se encontraron con Hagrid con lágrimas en los ojos.

-Es que es tan emotivo- se limitó a contestar ante las miradas de los demás.

- Emily no sabía qué decir así que solo la abrazo-ahora vete rápido ya parte tu tren.

Emily se encaminó hacia “su destino” se subió a el tren y se sentó en la primer asiento que encontró libre junto a la ventana, la gente la observaba extrañado debido a su particular mascota,

-¿Cuál es el problema con las lechuza?- preguntó Arthur

-Es que en el mundo muggle no es muy común ver lechuzas como mascotas- respondió Lily.


saludo a Samantha la cual parecía dispuesta a quedarse allí hasta que el tren salga y por mas que no quisiera tenía que lograr que se fuera antes que el tren arranque.

-Sam deberías irte se te hará tarde para ver a él médico- dijo sacando la cabeza por la ventana, pensando la primera excusa que se le vino a la mente.

-Cierto el médico, que cabeza- dijo Sam- bueno adiós nos volveremos a ver en algún momento.

-Adiós- dijo Emily con sonrisa nostálgica, miró a Sam por última vez antes que se fuera rápido a el supuesto médico, apenas desapareció de su vista Emily se paró para salir de allí cuanto antes.

-Oye niña muéstreme su boleto- dijo el oficial del tren, con cara de desconfiado.

-¿Es que nada va a salirte bien hoy?- preguntó Sirius exasperado.

-Em yo… vera- dijo Emily pensando que nada le iba a salir bien este día, no se había dado cuenta pero tenía a Jake muy cerca de la mano del oficial.


-Si no tienes boleto debes acompañarme a la comisaría- dijo,

-¿Comisaria? pero es una niña- dijo Molly.

-Que se atreva a ponerle un dedo encima- dijo James con el ceño fruncido.


como si Jack hubiera entendido la situación le mordió el dedo al oficial el cual retrocedió

-Eso es Jack- gritaron los merodeadores y Frank.

y con tanta mala suerte que se tropezó y cayó al suelo, con un par de maletas encima suyo.

-Se lo tenía merecido- dijo Ron.

Emily aprovechó y salió del tren, cuando el policía recuperó la compostura estaba dispuesta a perseguirla pero las puertas se cerraron antes que él pueda salir y tal como había hecho Emily hace algunos minutos el guardia sacó la cabeza por la ventanilla y gritó

-Cuando te atrape me las pagarás tú y esa asquerosa ave- dijo.

-Adiós oficial que disfrute el viaje- dijo Emily que saludando a el guardia con una sonrisa burlona.- bien ahora solo falta encontrar a Harry- le dijo a Jack- y el andén.

Emily escudriño todo el lugar con la vista hasta que lo vio es cabellera negra era inconfundible junto con Hedwig,

-Nunca he visto a alguien con el pelo tan revuelto-dijo Ron- es fácil de distinguir.

Harry lo miró con mala cara.

y también vio a sus tíos y primo, pensó que las descripciones de Harry eran escasas y parecían verdaderos animales, también noto que se estaban burlando de Harry, (Lily soltó un bufido en el medio de la lectura) Emily pensó que era el momento preciso de utilizar su varita por primera vez,(James, Sirius y Jenny sonrieron ampliamente) se acerco lentamente a sus tíos miro a todos los lados cerciorándose que nadie se diera cuenta de su presencia, sacó la varita de la manga del buzo.

-Espero que funcione- dijo Emily, ya que nunca lo había intentado- lubrica

-Buena idea- la felicito James.

Ese mismo día pero un par de horas antes en el número cuatro de Privet Drive, Harry se despertó a las cinco de la mañana, tan emocionado e ilusionado que no pudo volver a dormir.

-Por lo menos dormiste- dijo Emily.

Se levantó y se puso los tejanos: no quería andar por la estación con su túnica de mago,

-Llamaría demasiado la atención- dijo Harry ante las miradas curiosas de alguna sangre pura- y ya bastante tenía con la lechuza.

ya se cambiaría en el tren. Miró otra vez su lista de Hogwarts para estar seguro de que tenía todo lo necesario,

-En eso se parece a mí – dijo Lily- siempre hacía una lista por qué si no se me olvidaba todo.

se ocupó de meter a Hedwig en su jaula y luego se paseó por la habitación, esperando que los Dursley se levantarán. Dos horas más tarde, el pesado baúl de Harry estaba cargado en el coche de los Dursley y tía Petunia había hecho que Dudley se sentara con Harry, para poder marcharse. Llegaron a King Cross a las diez y media. Tío Vernon cargó el baúl de Harry en un carrito y lo llevó por la estación. Harry (junto con todos) pensó que era una rara amabilidad, Harry miraba a todas partes para encontrar a Emily ya que habían acordado encontrarse entre las plataformas nueve y diez y así buscar juntos las estación 93/4 .Tío Vernon, mirando los andenes con una sonrisa perversa.

—Bueno, aquí estás, muchacho. Andén nueve, andén diez... Tú andén debería estar en el medio, pero parece que aún no lo han construido, ¿no?

Tenía razón, por supuesto. Había un gran número nueve, de plástico, sobre un andén, un número diez sobre el otro y, en el medio, nada.

—Que tengas un buen curso —dijo tío Vernon con una sonrisa aún más torva.

-No lo puedo creer- estalló Lily- Petunia sabía perfectamente cómo entrar en la plataforma y no pudo tener la decencia de decírtelo y por el contrario pensaban dejar a tu suerte en el medio de la nada.

Lily estaba atónita definitivamente jamás le perdonaría a Petunia por esto, ella podía decir o hacer lo que quiera pero con sus hijos no.


Pero cuando estaba a punto de voltearse sus pies empezaron a moverse como si el suelo estuviera verdaderamente resbaladizo, Petunia se acerco y trato de ayúdalo pero también empezó a moverse tratando de no terminar de cara contra el suelo y para completar esta particular escena Dudley también empezó a contonearse como si estuviera bailando una antigua danza egipcia para terminar de cola contra el suelo, Harry no pudo contener la risa,(junto con todo el gran comedor incluso los profesores aunque trataban de disimular) la cual se incrementó cuando Vernon cayó encima de Petunia,

-Último momento muere una jirafa aplastada por una morsa- dijo James con voz de locutor.


de pronto detrás suyo escuchó una risa que le resultó familiar, volteo y hay estaba Emily retorciéndose de risa apoyada cómodamente sobre el baúl y pudo notar que su varita sobresalir un poco de su mano.

- esa estuvo muy buena cachorra-dijo Sirius.

¿Tu lo hiciste?- preguntó Harry con asombro, porque él tenía entendido que no se podía hacer magia fueras del colegio.

- sí, es una forma de recibir a mis “queridos tíos”- respondió Emily, ambos hermanos voltearon a ver cómo seguía la historia con los Dursley ahora Petunia había conseguido sacarse a tío Vernon de encima pero los tres seguían sin poder levantarse ya más de media gente los miraba, extrañados, pero ninguno parecía querer acercarse para ayudar.

Minerva pensó que eso estaba mal por parte de los adultos no ir a ayudar, pero en fin los Dursley se lo merecían.

- ¿Cómo cuánto dura el hechizó?- preguntó Harry de golpe.

- yo creo que dentro de 10 segundos se va el efecto- respondió Emily-… ¿Deberíamos correr?

- si- respondió Harry.

Ambos corrieron sin dirección fija, Emily volteo una última vez y se encontró con la vista de tía Pesuña o

-¿Pezuña? Voy a llamarla así desde ahora- dijo Lily sonriendo con picardía y James con infinito amor en sus ojos.

Petunia mirándola desde el piso con la cara completamente blanca como si acabara de ver un fantasma y sus labios murmuraron algo parecido a Lily.

-¿Ahora te acuerdas de mí?- dijo Lily con rencor en sus palabras

Se detuvieron detrás de una columna.

- Hola por cierto- dijo Harry algo agitado.

- Hola hermanito- saludo Emily mientras se acercaba para abrazar a Harry- sabe te extrañe bastante estos días, lo cual es extraño.

- ¿por qué es extraño?- preguntó Harry.

- es que nunca me había encariñado tanto con alguien que conozco después de compartir una tarde- dijo Emily, Harry no dijo nada pero ella notó que su sonrisa se ensanchó un poco.

-Siempre ha sido muy frío- dijo Emily.

- sabes que te quiero- dijo Harry en un susurro para que solo Emily la escuchara, le costaba expresar lo que sentía en voz alta.


-¿Has tenido suerte con la búsqueda del andén 93/4?- Pregunto Harry

- No, nada pero seguro lo encontraremos o eso espero- dijo Emily con una mueca algo preocupada

- No te preocupes seguro lo encontraremos- dijo Harry para tratar de aliviarla, pero ni él estaba muy confiado con el asunto.- podríamos preguntarle a el guardia

-si es buena idea- dijo Emily no muy convencida después de su reciente experiencia con los guardias.

Ambos se encaminaron hacia la guaria que se encontraba más cercana.

-Disculpe- dijo Harry- señor ¿usted tiene idea de dónde queda el andén 93/4?

-El andén 93/4 no existe niños- dijo el guardia mirándolos con cara de desconfianza.

-¿Entonces sabe de algún tren que salga a las 11:00 en punto?- preguntó esta vez Emily.

-No hay ningún tren que salga a esa hora y por favor déjenme trabajar no estoy para responder idioteces si están aburridos vayan a molestar a otra parte- dijo el guardia bastante molesto y se retiren

-Uno más simpático que el otro- murmuró Emily

Según el gran reloj que había sobre la tabla de horarios de llegada, tenía diez minutos para coger el tren a Hogwarts y no tenían idea de qué podía hacer, ambos intercambiaron miradas de preocupación.

-Díganme que lo lograron- dijo Sirius que ya se estaba empezando a desesperarse.

-Eso lo sabrás dentro de poco- dijeron Harry y Emily con la misma sonrisa algo traviesas.

-No cabe duda que son tus hijos cornamenta-dijo Sirius con resignación.


Estaban en medio de la estación con dos baúles que casi no podían transportar, un bolsillo lleno de monedas de mago de Harry y el de los regalos de Sam para Emily y dos jaulas con lechuzas dentro.

A ninguno de los dos se le ocurría que hacer, hasta justo en aquel momento, un grupo de gente pasó por su lado y captaron unas pocas palabras.

—... lleno de muggles, por supuesto... Harry y Emily se volvieron para verlos. La que hablaba era una mujer regordeta, (Molly no pudo evitar sonrojarse) que se dirigía a cuatro muchachos, todos con pelo de llameante color rojo, parecido al de Emily, pero más claro.

Cada uno empujaba un baúl y llevaban una lechuza. Ambos hermanos se miraron con una sonrisa de esperanza y siguieron a esas personas. Se detuvieron y los imitaron, parándose lo bastante cerca para escuchar lo que decían.

—Y ahora, ¿Cuál es el número del andén? —dijo la madre.

— ¡Nueve y tres cuartos! —dijo la voz aguda de una niña, también pelirroja,

-Pelirroja- exclamaron Remus y Sirius

-Amigo esa será tu futura nuera- dijo Sirius.

- ¿también fuiste a las clases de adiviación?- pregunto Emily sin poder contenerse


- ja lo sabía- dijo Sirius.

- ¿Cómo?- preguntaron James y Harry

- Todo Potter termina con una pelirroja.- respondió canuto.


que iba de la mano de la madre-Mamá, ¿no puedo ir...?

—No tienes edad suficiente, Ginny .Ahora estáte quieta. Muy bien, Percy, tú primero.

El que parecía el mayor de los chicos se dirigió hacia los andenes nueve y diez. Harry observaba, procurando no parpadear para no perderse nada, Emily lo miraba expectante. Pero justo cuando el muchacho llegó a la división de los dos andenes, una larga caravana de turistas pasó frente a él y, cuando se alejaron, el muchacho había desaparecido.

—Fred, eres el siguiente—dijo la mujer regordeta.

—No soy Fred, soy George —dijo el muchacho—. ¿De veras, mujer, puedes llamarte nuestra madre? ¿No te das cuenta de que yo soy George?

—Lo siento, George, cariño.

—Estaba bromeando, soy Fred —dijo el muchacho,

Todos soltaron un par de risas, Molly y McGonagall empalidecieron.

y se alejó, Emily se rió ante lo dicho por el tal Fred. El cual debió pasar, porque un segundo más tarde ya no estaba. Pero ¿Cómo lo había hecho? Su hermano mellizo fue tras él: el tercer hermano iba rápidamente hacia la taquilla (estaba casi allí) y luego, súbitamente, no estaba en ninguna parte. No había nadie más.

—Discúlpeme —dijo Harry a la mujer regordeta y Emily fue detrás.

—Hola, queridos —dijo—. Primer año en Hogwarts, ¿no? Ron también es nuevo.

Señaló al último y menor de sus hijos varones. Era alto, flacucho y pecoso, con manos y pies grandes y una larga nariz.

Ron no pudo evitar mirar su nariz, Hermione disimuladamente le acarició la mano en señal de que para ella era perfecta.

—Sí —dijo Harry—. Lo que pasa es que... es que no sabemos cómo...

-Nosotros queríamos saber cómo pasar hacia el andén, por favor - complete la frase Emily.

—Es muy fácil, lo único que tienen que hacer es andar recto hacia la barrera que está entre los dos andenes. No se detengan y no tengan miedo de chocar, eso es muy importante. Lo mejor es ir deprisa, si estás nervioso. Vayan ahora, antes que Ron.

-Gracias- dijo Lily.

-No fue nada es lo que haría cualquiera- respondió.


—Hum... De acuerdo —dijo Harry.

-Okey- dijo Emily mirando de arriba a abajo la pared de cemento que le parecía muy sólida, miro a Harry- ¿Juntos?

-Juntos- asintió este con la cabeza.

De pronto la voz de Lily se apago y una par de lagrimas cayeron por su cara James le paso un brazo por la cintura y le susurro en voz muy baja para que solo ella la escuche.

-Recuerda que cambiaremos todo esto y en un futuro tu misma los llevaras a la plataforma-

Lily se tranquilizo besó a James y continúo con la lectura, nadie comentó nada.

Empujaron su carrito y se dirigieron hacia la barrera. Emily cerró los ojos esto iba a doler, ambos aceleraron el paso y esperaron el choque que nunca ocurrió. Ambos abrieron los ojos. Una locomotora de vapor, de color escarlata, esperaba en el andén lleno de gente. Un rótulo decía: «Expreso de Hogwarts, 11 h». Harry miró hacia atrás y vio una arcada de hierro donde debía estar la taquilla, con las palabras «Andén Nueve y Tres Cuartos”

-Como olvidar la primera vez que uno entra a ese lugar es tan fascinante- dijo Remus.


-Lo logramos- dijo Harry emocionado.

-Iremos a Hogwarts, hermano- dijo Emily sonriendo de lado y dejando el bolso en el piso ya que estaba muy pesado –

-Por fin ya están cerca- dijeron gran parte del comedor


Emily quedo fascinada con lo que la rodeaba un montón de niños alegres, padres emocionados y madres llorando al ver a sus pequeños y en algunos casos no tan pequeños, despedirse para otro año en Hogwarts, luego su vista se centro en una mujer, la cual iba vestida completamente de negro y su semblante serio e inexpresivo contrastaba mucho con el festivo del resto,

-Tiene que ser pariente mío- dijo Sirius completamente convencido.


Sintió como alguien la codeaba era Harry que con un movimiento de cabeza le indico que mejor se subían al tren, casi todos los vagones se encontraban repletos, solo al final había uno completamente vacío pusieron a Hedwig y Jake los dos lechuzas intercambiaron un gruñido a modo de saludo luego venía la parte complicada subir el baúl de Harry entre ambos y fracasaron en el intento.

-Debería haber un hechizo para eso- dijo James.

— ¿Quieren que les eche una mano? —Era uno de los gemelos pelirrojos, a los que había seguido a través de la barrera de los andenes.

—Sí, por favor —jadeó Harry.

— ¡Eh, Fred! ¡Ven a ayudar!- Con la ayuda de los gemelos, el baúl de Harry finalmente quedó en un rincón del compartimiento luego repitieron la acción con el de Emily y eso la hizo acordar de su bolso, agradeció en un susurro y salió disparada hacia afuera.

-Me alegra haberlo olvidado- dijo Emily y Jenny sonrió, los del pasado la miraron sin entender.

—Gracias —dijo Harry, quitándose de los ojos el pelo húmedo sin notar la desaparición de su hermana.

— ¿Qué es eso? —dijo de pronto uno de los gemelos, señalando la brillante cicatriz de Harry

—Vaya—dijo el otro gemelo—. ¿Eres tú...?

—Es él —dijo el primero—.

-Eres tú, ¿no? —se dirigió a Harry.

— ¿Quién? —preguntó Harry.

—Harry Potter —respondieron a coro.

—Oh, él —dijo Harry—. Quiero decir, sí, soy yo.

Todos rieron por eso.


Los dos muchachos lo miraron boquiabiertos y Harry sintió que se ruborizaba.

-Saco la humildad tuya- dijo James para levantarle más el ánimo a su futura esposa


Entonces, para su alivio, una voz llegó a través de la puerta abierta del compartimiento.

-¿Fred? ¿George? ¿Estáis ahí?

—Ya vamos, mamá.

Con una última mirada a Harry, los gemelos saltaron del vagón. Harry se sentó al lado de la ventanilla. Desde allí, medio oculto, podía observar a la familia de pelirrojos en el andén y oír lo que decían.

-Harry no es bueno escuchar conversaciones ajenas-lo reto Lily.

-Perdón mamá.


La madre acababa de sacar un pañuelo.

—Ron, tienes algo en la nariz.

El menor de los varones trató de esquivar, pero la madre lo sujetó y comenzó a frotar la punta de la nariz.

-Es necesario que hagas eso-dijo Ron con las orejas coloradas.

-No te dejaré ir con la nariz sucia por la vida Ronald- dijo Molly


Ron bufó evidentemente había cosas que no se podían cambiar.

—Mamá, déjame —exclamó apartándose.

— ¿Ah, el pequeñito Ronnie tiene algo en su naricita? —dijo uno de los gemelos.

—Cállate —dijo Ron.

— ¿Dónde está Percy? —preguntó la madre. —Ahí viene.

El mayor de los muchachos se acercó a ellos. Ya se había puesto la ondulante túnica negra de Hogwarts, y Harry notó que tenía una insignia plateada en el pecho, con la letra P

-Felicidades hijo- dijo Molly.

-Perfecto, perfecto- digiero James, Sirius, Jenny y Emily.

—No me puedo quedar mucho, mamá —dijo—. Estoy delante, los prefectos tenemos dos compartimientos...

—Oh, ¿tú eres un prefecto, Percy? —Dijo uno de los gemelos, con aire de gran sorpresa—. Tendrías que habérselo dicho, no teníamos idea.

—Espera, creo que recuerdo que nos dijo algo —dijo el otro gemelo—.

–Una vez...

—O dos...

—Un minuto... —

-Todo el verano...

- adoro a tus futuros hijos Molly- dijo Sirius.

-son iguales a mis hermanos- dijo Molly sonriendo un poco.

—Oh, callaos —dijo Percy, el prefecto.

—Y de todos modos, ¿por qué Percy tiene una túnica nueva? —Dijo uno de los gemelos

—Porque él es un prefecto—dijo afectuosamente la madre—.

El pequeño Percy sonrió.

Muy bien, cariño, que tengas un buen año. Envíame una lechuza cuando llegues allá.

Besó a Percy en la mejilla y el muchacho se fue. Luego se volvió hacia los gemelos.

—Ahora, vosotros dos... Este año os tenéis que portar bien. Si recibo una lechuza más diciéndome que habéis hecho... estallar un inodoro o... —

-¿Hacer estallar un inodoro? Nosotros nunca hemos hecho nada de eso.

—Pero es una gran idea, mamá. Gracias.

Más risas se escucharon en el gran comedor. Minerva se resignó a que jamás podría tener un año tranquilo.

—No tiene gracia. Y cuidad de Ron.

—No te preocupes, el pequeño Ronnie estará seguro con nosotros.

—Cállate —dijo otra vez Ron. Era casi tan alto como los gemelos y su nariz todavía estaba rosada, en donde su madre la había frotado.

—Eh, mamá, ¿adivinas a quién acabamos de ver en el tren? -Harry se agachó rápidamente para que no lo descubrieran.

— ¿Os acordáis de ese muchacho de pelo negro que estaba cerca de nosotros, en la estación? ¿Sabéis quién es?

— ¿Quién? –pregunto Molly

— ¡Harry Potter! -Harry oyó la voz de la niña. —Mamá, ¿puedo subir al tren para verlo? ¡Oh, mamá, por favor...! —

-Amor a primera vista-dijo Emily y Harry se sonrojo.


-Ya lo has visto, Ginny y, además, el pobre chico no es algo para que lo mires como en el zoológico. ¿Es él realmente, Fred? ¿Cómo lo sabes?

—Se lo pregunté. Vi su cicatriz. Está realmente allí... cómo iluminada.

—Pobrecillo... No es raro que esté solo. Fue tan amable cuando me preguntó cómo llegar al andén... y la pequeña que lo acompañaba también…

Tanto Lily como James sonrieron por el cumplido a sus hijos.

En eso Harry se volteo para decirle algo su hermana el problema era lo había nadie allí Harry se olvidó completamente que estaba escondiéndose de la familia pelirroja y sacó la cabeza de la venta

-Aun recuerdo la cara de mamá cuando se dio cuenta de que habías escuchado todo- dijo Ron divertido y Arthur se rio. Molly les dedicó una mirada para que se callara.

y busco con la vista y vio a Emily a un par de metros estrechando la mano con otra niña y en eso escucho un silbido de tren.

-¡EMILY RÁPIDO QUE EL TREN SE VA!- gritó Harry algo desesperado la susodicha volteo.

Unos cinco minutos antes, Emily corría velozmente tratando de encontrar el bolso y esquivando gente que la miraba con mala cara, lo bueno era que tenía excelente reflejos,


-Eso lo sacó de ti- dijo Lily- a mi nunca me fue bien en deportes.

lo encontró cerca del muro de cemento que había atravesado hace unos segundos, cuando estaba a punto de agárralo cuando chocó con alguien.

-Lo siento –dijo Emily.  Ambos se levantaron sin mirarse Emily notó devuelta a la mujer la cual miraba a en dirección al la familia pelirroja con asco- qué mujer - dijo Emily en voz alta sin poder contenerse, atrás suyo escuchó un bufido de la persona con la que acababa de chocar.

-Dímelo a mí- respondió y supo que por su voz era una niña.

-Sabes me recuerda a alguien…A la araña que vi ayer por la venta - dijo Emily

Varios rieron.

amasa de rieron ya que la comparación era muy acertada Emily volteo a ver a la chica con las que estaba conversando y vio a una niña de su edad de piel pálida, rasgos finos y definidos , cabello negro azulado, con rulos y enormes ojos grises.

-Hola- dijo Emily extendiendo una mano- me llamo Emily Evans.

-Me gusta que uses mi apellido- dijo Lily.

-Jennifer Black – respondió esta y le estrechó la mano.

-Aparecí- dijo Jenny.

-Ahora entiendo porque no te importo lo del bolso- dijo Remus.


-¡EMILY RÁPIDO QUE EL TREN SE VA!- escucharon gritar a Harry al finalizar esa frase el tren empezó a moverse, ambas niñas intercambiaron una mirada y como si se hubieran puesto de acuerdo empezaron a correr a la par, Emily saltó y logró subirse al tren Jennifer primero subió su baúl y Emily la agarro del brazo para que pudiera subir.

-Mira desde el principio de la reacción llegábamos tarde a todos lados-dijo Emily.

-Más te valga quedar en Slytherin- dijo la mujer /araña mirando en dirección a ambas niñas

-Por supuesto mamá- dijo Jennifer, Emily abrió los ojos como platos al escuchar eso (igual que la mayoría)- te prometo que haré todo lo posible por quedar en cualquier casa que no sea Slytherin- término la frase con una sonrisa burlona,

-¿Estás seguro que no es tu hija Canuto?- dijo James

El solo se encogió de hombros.


Emily no pudo notar la cara de la mujer ya que el tren dio una vuelta y le fue imposible seguir viéndola.

Aunque la cara actual de la madre de su amiga le dio una idea de cuál habría sido esa cara.

-¿esa es tu madre?- preguntó Emily y se a repinto apenas terminó la oración tal vez antes no estaban refiriendo a la misma persona anteriormente.

-Desgraciadamente sí- dijo Jennifer frunciendo el ceño.

La madre de Jennifer le dedicó una mirada de desprecio Jenny ni se inmuto ya estaba acostumbrado.

-¿Lo lamento?- dijo Emily no muy segura de que decir, así que decidió cambiar de tema- ¿Qué es Slytherin?- le sonaba pero no sabia de donde.

-¿Padres muggles, cierto?- preguntó con curiosidad.

-La verdad no lo sé, no los conozco- dijo Emily algo cortante.

-Qué linda forma de entablar una relación- dijo Jenny.

-Ah no sea sensible- dijo Emily.


-Oh, lo siento- dijo Jennifer pasándose la mano por el cabello con incomodidad- yo tampoco conocí a mi padre murió antes de que yo naciera siquiera…

Sirius no pudo evitar entristecerse por la noticia tanto Remus como James le palmearon el hombro en señal de apoyo, Regulus se puso algo pálido y miró a su hija con tristeza.

por cierto Slytherin es una casa de Hogwarts hay cuatro en total, según mi familia Slytherin es la mejor casa la de “los puros”, los mejores y para mí es la casa de los locos maniáticos de la pureza de la sangre, los cuales son tan idiotas como para de verdad creerse son de la realeza- al terminar la frase puso cara de asco.

Esa frase le levantó el ánimo a Canuto y no así a los de Slytherin que gruñeron.

y Emily rió un poco- luego está Hufflepuff, la mayoría dice que es la pero casa pero yo creo que Slytherin es mucho pero, son los leales, luego está Ravenclaw, es la de los inteligentes y estudiosos.

-Sé que esa no será mi casa- dijo Emily.

-La mía tampoco aborrezco la lectura- dijo Jennifer.

Hermione frunció el ceño.

-A mí no me desagrada leer siempre y cuando no tenga nada que ver con la escuela, o de amor del estilo “te conozco hace menos de dos días pero ya siento que te amo”- dijo mientras hacía exagerados ademanes con los brazos.

-Yo también detesto esas novelas- dijo Lily.

-¡Emily!- la voz de un chico retumbó por todo el pasillo, Emily volteo vio a Harry éste hizo ademan de que venga a el compartimiento y ella empezó a pensar que tal vez Harry sea uno de esos hermanos un poco sobreprotectores.

-Jaa un poco- dijo Ron con burla.

-Voy- respondió.

Unos 10 minutos antes

Harry mantuvo medio cuerpo fuera del tren hasta que vio que su hermana y la otra chica subían en él y pudo suspirar aliviado, se volvió a sentar en su haciendo y esperaba a que Emily llegase.

La puerta del compartimiento se abrió y entró el menor de los pelirrojos el cual parecía algo avergonzado, Harry se acordó que hacía segundos se había dejado ver por la familia que estaba hablando de él y entendió.

-Ese día empezó todo- dijo Ron.

— ¿Hay alguien sentado ahí? —preguntó, señalando el asiento opuesto a Harry—. Todos los demás vagones están llenos.

Harry negó con la cabeza y el muchacho se sentó. Lanzó una mirada a Harry y luego desvió la vista rápidamente hacia la ventanilla, como si no lo hubiera estado observando. Harry notó que todavía tenía una mancha negra en la nariz.

El Ron actual frunció el ceño ante las risas de los Malfoy, pero debido a la distancia no pudo escuchar lo que decían aunque se hacía una idea.

—Eh, Ron- Los gemelos habían vuelto. —Mira, nosotros nos vamos a la mitad del tren, porque Lee Jordan tiene una tarántula gigante y vamos a verla.

McGonagall se encontraba al borde del colapso.

—De acuerdo —murmuró Ron.

—Harry —dijo el otro gemelo—, ¿te hemos dicho quiénes somos? Fred y George Weasley. Y él es Ron, nuestro hermano. Nos veremos después, entonces.

—Hasta luego —dijeron Harry y Ron. Los gemelos salieron y cerraron la puerta.

— ¿Eres realmente Harry Potter? —dejó escapar Ron.

Harry asintió.

—Oh... bien, pensé que podía ser una de las bromas de Fred y George —dijo Ron—. ¿Y realmente te hiciste eso... ya sabes...?

Señaló la frente de Harry. Harry se levantó el flequillo para enseñarle la luminosa cicatriz. Ron la miró con atención.

— ¿Así que eso es lo que Quien-tú-sabes...?

—Sí —dijo Harry—, pero no puedo recordarlo.

— ¿Nada? —dijo Ron en tono anhelante.

-Ronald hay cosas que no se preguntan- dijo Molly- pobre chico- y miró a Harry con esa sonrisa típica maternal que siempre le daba y este se la devolvió, Ron rodó los ojos .

—Bueno... recuerdo una luz verde muy intensa, pero nada más.

—Vaya —dijo Ron. Contempló a Harry durante unos instantes y luego, como si se diera cuenta de lo que estaba haciendo, con rapidez volvió a mirar por la ventanilla.

-Eso no fue muy disimulado- dijo Hermione.

-Bueno es que era famoso, sentía curiosidad y tenía solo 11 años-contestó Ron.


— ¿Sois una familia de magos? —preguntó Harry, ya que encontraba a Ron tan interesante como Ron lo encontraba a él.

Ambos amigos se sonrieron mutuamente.

—Oh, sí, eso creo —respondió Ron—. Me parece que mamá tiene un primo segundo que es contable, pero nunca hablamos de él.

-Yo no tengo ningún primo contador – aclaró Molly- o eso creo.

—Entonces ya debes de saber mucho sobre magia.

Era evidente que los Weasley eran una de esas antiguas familias de magos de las que había hablado el pálido muchacho del callejón Diagon.

-No compares- exclamaron los Malfoy y los Weasley con la misma cara de espanto.

—Oí que te habías ido a vivir con muggles —dijo Ron—. ¿Cómo son?

-No, se fue a vivir con animales- dijo James.

-Eso es una ofensa a los animales- opinó Remus.

-Bueno con seres estúpidos e imbéciles- concluyó James.

—Horribles... Bueno, no todos ellos. Mi tía, mi tío y mi primo sí lo son. Me hubiera gustado tener una hermana bruja.

-Sabes ahora que lo pienso he roto una tradición- dijo James en voz baja, al captar la mirada de intriga de sus amigos aclaro- todos los Potter tienen solo un hijo.

-Yo creo que dos está bien -opinó Lily – o tal vez tres.

-Por mí podríamos tener un mini equipo de Quidditch- dijo James sonriendo ampliamente.


— Yo tengo seis —dijo Ron. Por alguna razón parecía deprimido—. Soy el sexto en nuestra familia que va a asistir a Hogwarts. Podrías decir que tengo el listón muy alto. Bill y Charlie ya han terminado. Bill era delegado de clase y Charlie era capitán de Quidditch. Ahora Percy es perfecto. Fred y George son muy revoltosos, pero a pesar de eso sacan muy buenas notas y todos los consideran muy divertidos.

-Me recuerdan a alguien- dijo Frank mirando a los merodeadores.

Todos esperan que me vaya tan bien como a los otros, pero si lo hago tampoco será gran cosa, porque ellos ya lo hicieron primero.

-Tú no tienes que probar nada- dijo Molly preocupada.

-Cierto hijo tú ya eres especial de la forma que eres- dijo Arthur y muy en el fondo Ron se sintió algo aliviado.

Además, nunca tienes nada nuevo, con cinco hermanos. Me dieron la túnica vieja de Bill, la varita vieja de Charles y la vieja rata de Percy- Ron buscó en su chaqueta y sacó una gorda rata gris, que estaba dormida

-Se parece a Peter- dijo James sonriendo- no puedo creer que se esté perdiendo todo esto.

-Me muero por ver su cara cuando se lo contemos- comentó Remus.

Todos los del pasado no pudieron evitar hacer mala cara y el único que lo noto fue Sirius que frunció un poco las cejas ¿No les caería bien Peter? ¿Por qué? Es decir, no sería tan lindo y gracioso como el pero era simpático.

—Se llama Scabbers y no sirve para nada, casi nunca se despierta. A Percy, papá le regaló una lechuza, porque lo hicieron perfecto, pero no podían compr... Quiero decir, por eso me dieron a Scabbers.

-Veo que tu familia sigue igual de pobre que de costumbre- dijo Lucius con sorna- y tú teniendo 7 hijos.

-Mínimo yo los voy a mantener con trabajo honesto- dijo Arthur- no sé si tú podrás decir lo mismo.


-Eres un…- dijo.

-Señor Malfoy y Señor Weasley silencio- dijo Minerva.

Las orejas de Ron se enrojecieron. Parecía pensar que había hablado demasiado, porque otra vez miró por la ventanilla. Harry no creía que hubiera nada malo en no poder comprar una lechuza. Después de todo, él nunca había tenido dinero en toda su vida, hasta un mes atrás, así que le contó a Ron que había tenido que llevar la ropa vieja de Dudley y que nunca le hacían regalos de cumpleaños. Eso pareció animar a Ron.

-Que buen amigo- comentó Adelina a su lindo Ricki-sweet- ¿no lo crees? mi dulce melocotón

Todo el comeros rodó los ojos, algunos se llevaron la mano a la frente e incluso los profesores fruncieron el ceño.

—... y hasta que Hagrid me lo contó, yo no tenía idea de que era mago, ni sabía nada de mis padres o Voldemort…

Ron bufó.

-Como te atreves a decir su maldita sabandija- dijo Bellatrix.

Emily y James se levantaron al mismo tiempo y dijeron algo parecido a “no te atrevas a insultar a mi hermano/hijo” Lily no se paró pero su miraba daba miedo.


-Señores Potter siéntense y bajen esas varitas- Ordenó el director ambos fueron pero obedeciera- y señorita Black 10 puntos menos para su casa, continúe señorita Evans.

-¿Qué? —dijo Harry.

—Has pronunciado el nombre de Quien-tú-sabes —dijo Ron, tan conmocionado como impresionado—. Yo creí que tú, entre todas las personas...

-Eso siempre me pareció estúpido- dijo Emily.

-Concuerdo- dijo Albus- temerle al nombre sólo agranda el temor al hombre.

—No estoy tratando de hacerme el valiente, ni nada por el estilo, al decir el nombre —dijo Harry—. Es que no sabía que no debía decirlo. ¿Ves lo que te decía? Tengo muchísimas cosas que aprender... Seguro —añadió, diciendo por primera vez en voz alta algo que últimamente lo preocupaba mucho—, seguro que seré el peor de la clase.

-Por supuesto que no con tus padres sería imposible- dijo Remus.

—No será así. Hay mucha gente que viene de familias muggles y aprende muy deprisa.

-Si como nuestra perfecta perfecta- dijo Jenny y tomó a Hermione por los hombros esta rodó los ojos pero sonrió.

Harry se alivió un poco y pensó que su hermana se estaba tardando demasiado así que decidió ver donde se encontraba.

-Qué raro- dijo Ron

-Ya vuelvo- le dijo a Ron el cual asintió con la cabeza, abrió la puerta y rápidamente distinguió su melena pelirroja y a la misma chica que ahora se reía, no estaba muy seguro de interrumpir.

-¡Emily!- dijo más fuerte de lo que pretendía, la chica volteo y clavó sus ojos en los suyos le hizo señas de que cuando quisiera entrar al compartimiento.

-¡voy!- dijo.

Harry volvió a su lugar.

-¿Es tu novia/o?- preguntaron Jennifer y Ron al mismo tiempo solo que la primera en el pasillo caminando en dirección a Harry y el otro dentro del compartimento, ambos hermanos abrieron mucho los ojos con horror.

-¿Es enserio?-preguntaron los mellizos Potter.

-¿Y cómo querían que supiera que eran hermanos?- dijeron Ron y Jenny.


-No- dijeron- en un amiga/o de la infancia, es como un hermana/o.

-Aaaaa- dijo Jenny, mientras Emily abría la puerta.

-Hola- dijo Emily a un pelirrojo que veía una cara conocida- ¿tú eres…?

-Ron Weasley- dijo mirándola de pies a cabeza.

Hermione frunció el ceño inconscientemente.

-Es un placer- dijo sonriendo- ella es Jennifer- dijo presentando a la chica de al lado suyo-él es Harry Potter mi amigo- resaltó esas dos últimas palabras, Harry extendió la mano.

-Potter- dijo Jennifer sonriendo y estrechando su mano, Harry ya se estaba preparando para otra serie de preguntas sobre esa noche pero para su alivio no comento nada y ese simple hecho hizo que la chica le cayera bien.

-Me imagine que era un tema incómodo- dijo Jenny a Harry y este le sonrió.

-Ron Weasley- dijo el pelirrojo al ver que la chica lo miraba en espera de alguna presentación

-Jennifer Black- dijo y todos pudieron notar que cuando dijo su apellido el rostro de Ron se tenso bastante, Jennifer rodó los ojos

-Siempre odie que la gente haga eso- dijo Sirius- recuerdo que Peter también reaccionó igual

- No te preocupes, a mi no me va todo eso de la pureza de la sangre- dijo.- de hecho tu familia me agrada por ser puros y no creerse los dueños del mundo.

Molly le sonrió a la chica y comprobó que todavía quedaban Black decente, bueno Sirius más o menos.

Ron sonrió con orgullo ante la última oración y le estrechó la mano con simpatía, una vez terminada las presentaciones Emily se sentó al lado de su hermano y Jenny en frente.

Rápidamente los cuatro hicieron conexión, hablaron sobre varios temas y entre risas y anécdotas el viaje pasaba rápido. Emily pensaba que ambos chicos caían muy bien, Ron era muy simpático y chistoso y Jenny parecía ser que le gustaban las bromas y eso le causó emoción ya que tal vez, por fin había encontrado una compañera en bromas.

Ambas chicas compartieron una sonrisa cómplice que en un futuro o pasado haría temblar a todo el colegio y enloquecer tanto a Hermione como a Minerva y en menor medida a Harry.

-…y entonces cambie su pipa por una repleta de polvo picapica y entonces mi primo cuarto o decimonoveno,

-Todavía no sé qué primo era- dijo Jenny.

no estoy muy segura, salió disparo a tomar una jarra de jugo que “curiosamente” tenia picante y empezó a correr por todo el lugar y conclusión termino mi madre y mi tía manchadas de pastel, toda la comida esparcida por el piso y mi primo no se cuanto metido en la fuente, fue una de la mejores reuniones familiares de mi vida.

Todo el gran comedor se estaba riendo a carcajadas.


Los otros 3 chicos del compartimiento soltaron un par de carcajadas por lo escuchado.

-Eso me recuerda una vez que Fred y George, soltaron un cohete en el medio de las sala para navidad, todos empezaron a correr y tratar de huir y mi tía abuela Tessi se agacho y el cohete quedó enganchada a su peluca, desde entonces cada vez que se acerca los gemelo se sujeta la peluca.

- ¿La tía Tessi -dijo Arthur riendo nunca le había caído muy bien- usa peluca?

-Arthur- lo cayó Molly de una mirada severa.


-Yo no tengo reuniones familiares pero a la dueña del orfanato siempre se le ocurre cada tanto dar discursos de 4 horas.

-Tanto ¿no se queda afónica?- preguntó Ron.

-Eso es lo que yo le pregunto a Merlín “¿Por qué no se queda afónica todos los días de su vida por qué?”- dijo Emily mientras miraba hacia arriba con expresión de suplicante.

-A veces Merlín es cruel- dijo Sirius.


-Yo tampoco tengo reuniones familiares, solo viene Marge- dijo Harry con una mueca de desagrado

-¿Quién es esa?- preguntó Emily

-La hermana de Vernon- respondió Harry- es igual al pero en mujer.

-¿también usa bigote?- preguntó Emily.

-Sí y bastante prominente- dijo Harry- creo que entre ellos hacen una competencia a ver quien los tiene más ancho- ambos rieron.

-Por lo visto la sensualidad está en los genes- dijo James con sarcasmo.

-Muero de hambre-

-¿Y cuando no?- dijo Emily.

dijo Jenny de repente- ¿Cuando vendrá el carrito de golosinas?

-¿Qué es eso?- preguntó Harry porque tenía mucha hambre ya que no había desayunado.

-Ni siquiera pueden darte un desayuno – protestó Lily.

-Es un carrito repleto de golosinas- dijo- hay de toda clase desde helados que no se derriten, hasta ranas de chocolate y grajeas de todos los sabores.

A ambos hermanos mientras hablaba se les hacía agua la boca.

-De ver estelar en algún lugar del tren – dijo Jenny.

-Pues entonces hay que buscarla- dijo Emily mientras se ponía de pie de un salto y rebuscaba en su baúl, un par de galeones, Jenny imito esta acción, Harry iba a seguirlas hasta que es percató de que Ron no parecía muy entusiasmado con la idea.

-¿viene?-preguntó Jenny.

-No tengo hambre- dijo Ron

-Tampoco yo- dijo Harry, Emily miró a Harry y este le hizo señas hacia Ron y ella comprendió.

-Ok vamos – dijo dirigiéndose a Jenny y salieron de compartimento

-Creo que voy a comprar grajeas de todos los sabores del mundo- dijo Jenny pensativa- aunque con mi suerte seguro que me tocan los peores.

A Emily eso le resultó interesante y se le ocurrió una idea.

-Hey te reto a una competencia a ver quién puede comer más grageas sin vomitar- dijo Emily.

-¿es enserio?- preguntó Hermione.

-A esta altura ya deberías saber que nuestra relación se basa en la competencia- dijo Emily.

-Y en sacarle canas a Minerva- aportó Jenny. La mencionada frunció el ceño y pensó que se debería prohibir que un Potter y un Black vayan a las mismas casas en el mismo curso y en el mismo siglo.


-Trato hecho- dijo Jenny con expresión desafiante y extendiendo la mano Emily se la estrecho con la misma expresión luego de estrechar la mano sus rostros volvieron a la normalidad.

-Vas a perder Evans- dijo Jenny sonriendo

-Sigue soñando Black- respondió está, rápidamente encontraron el famosos carrito-

-Me recuerdan demasiado a ustedes- dijo Remus.

-Señora podría darme un paquete de grajeas de todos los sabores-pido Jenny.

-Claro que sí dulzura- dijo la señora mayor sonriente dejando ver unos hoyuelos y le entregó lo pedido.

-Yo quiero cuatro ranas de chocolate, por favor- pidió Emily.

-¿tanto?- preguntó Alice.

-Es uno para cada uno de tus amigos ¿no?- dijo Lily adivinando las intenciones de su hija.

-Obviamente- respondió esta


-Por supuesto- dijo la vendedora- ten.

Cuando estaban por dar la vuelta escucharon una voz femenina la cual arrastraba las palabras,

-Jenny, prima ¿Cómo estas tanto tiempo?-

Ambas hicieron la misma cara de desagrado al recordar quién era.

Emily tuvo la desagradable impresión de saber quién era, y no se equivocó, al voltear la chica rubia de pelo lacio, piel pálida de sonrisa sobrador y ojos grises como los de Jenny, ya llevaba puesto el uniforme, Jenny frunció el ceño y miró a la chica rubia de arriba abajo como tratando de recordar quién era y por qué le hablaba.

-Es que a mí no me gusta olvidar las cosas feas- dijo Jenny.

-Supongo que no también con esta componía tuya- dijo mirando a Emily como si fuera un insecto que acababa de pisar, por primera y seguramente última vez Emily no respondió a la clara ofensa

-¿Tenías fiebre o qué?- preguntó Ron.

-La verdad no lo sé tal vez sí.- respondió Emily.

- deberías, juntarte con gente de tu clase, ven conmigo y Pansy- terminó ensanchando su sonrisa, lo cual según Emily le daba aspecto de loca, miró a Jenny la cual parecía que sus ojos grises lanzaban chispas y no precisamente de alegría.

-Primero y principal Malfoy- dijo el apellido arrastrando las palabras como ella lo hacía- somos primos segundo importante diferencia, segundo antes de juntarme contigo prefiero tirarme a el lago- a medida que hablaba la cara de Malfoy se desfiguraba más en una mueca y las risas “disimuladas” de Emily no ayudaban- y tercer yo te recomendaría que te afloje la corbata un poco que evidentemente está evitando que el oxígeno llegue a tu cerebro.

-Es por eso que eres mi mejor amiga- dijo Emily y Abby la fulmino con la mirada

-Bien quédate con ella ya verás cómo te va- dijo- traidora a la sangre.

-Ooooo eso me dolió ahora llorare todas las noches-respondió Jenny fingiendo que se secaba una lágrima.

Sirius sonrió a su sobrina y Regulus tuvo que disimular la sonrisa en su rostro.

-Y tú ¿De qué te ríes?- preguntó Malfoy.

-De tu cara- respondió Emily tranquilamente como quien dice “que tenga buen día”

-Ya me parecía extraño que no contestaras- dijo Harry.

Malfoy apretó un puño con ira contenida, era evidente que no le gustaba para nada que se burlen de ella tan directamente, rápidamente su puño fue en dirección a Emily que lo esquivo justo a tiempo, pero Malfoy no pudo evitar esquivar la pared detrás de la chica de ojos avellana.

-Aaaaa mi mano mi mano- exclamaba la chica mientras pegaba pequeños saltitos

-Bueno fue un placer conocerte Manofoy- dijo Emily dándo se vuelta.

-Dame eso cinco- dijo Sirius por el apodo.

James sonrió con un “poco” de arrogancia.

-Si nos vemos luego primita- dijo Jennifer y volteo.- está más insoportable con los años.

-¿La vez muy seguido?- preguntó Emily.

-No, la vi pocas veces pero desde el inicio la relación fue mala, ¿sabes que tiene un gemelo?-Emily asintió- bueno la primera vez que los vi pensé que eran dos hombres y no recuero muy bien que dije ya que tenía como 3 años pero fue como “¿Cómo puedes llamarte Abby si es nombre de mujer?” desde entonces la relación no fue muy buena.

La mayoría río y Abby se sonrojo un poco.

Volvieron a entrar a el compartimiento acto seguido Emily le entregó una rana de chocolate a Harry, otra a Ron el cual pareció sorprendido y dio las gracias y otro a Jennifer, quedándose con uno para ella.

-Estas cosas tiene adentro un cromo que son coleccionables- dijo Jenny.

- ¿tú también los coleccionas?- preguntó Ron- a mi me faltan ni a Agripa ni a Ptolomeo tengo mas de quiñones pero no los consigo.

-Pues la verdad de no ser porque es prácticamente imposible creería que mi madera compra solo en las que los cromos son Salazar Slytherin y Merlín tengo mínimo 80 de cada uno- dijo Jennifer mientras rodaba los ojos con exasperación- tal vez con este tenga suerte.

-Debe copiarlos en el mismo negocio que mi madre donde solo permiten que los cromos sean de magos de “verdad”- dijo Sirius con una mueca de asco

Harry es el primero en desarrollar su rana de chocolate y sacó el cromo. En él estaba impreso el rostro de un hombre. Llevaba gafas de media luna, tenía una nariz larga y encorvada, cabello plateado suelto, barba y bigotes. Debajo de la foto estaba el nombre: Albus Dumbledore

El director sonrió, era lo mejor de ser un mago conocido.

— ¡Así que éste es Dumbledore! —dijo Harry.

— ¡Yo tengo como 30 de Dumbledore! —Dijo Ron—

Harry dio la vuelta a la tarjeta y leyó:

Albus Dumbledore, actualmente director de Hogwarts. Considerado por casi todo el mundo Como el más grande mago del tiempo presente, Dumbledore es particularmente famoso por derrotar al mago tenebroso Grindelwald en 1945, por el descubrimiento de las doce aplicaciones de la sangre de dragón, y por su trabajo en alquimia con su compañero Nicolás Flamel. El profesor Dumbledore es aficionado a la música de cámara y a los bolos.

-Yo no está- exclamó Harry y Emily se inclinó para comprobar que efectivamente no había nadie.

-! Bueno, no iba a estar ahí todo el día —dijo Ron—. Ya volverá. Vaya, me ha salido otra vez Morgana y ya la tengo seis veces repetida... ¿No la quieres? Puedes empezar a coleccionarlos.

-Eeee, si claro gracias – dijo Harry, aceptando el cromo.

-O tiene que ser broma- dijo Jenny suspirando pesadamente- otra vez Merlín, ten Harry- dijo dándole el cromo con desánimo.

-Tu mala suerte siempre me hace sentir mejor conmigo misma-Dijo Emily y Jenny la miró con desagrado.

Emily habría el suyo y vio un hombre de pelo largo, marrón claro, tenía expresión ceñuda, pero a la vez parecía amable, poseía una espada con rubíes rojos que hacían juego con sus vestimentas. Leyó el nombre e debajo de la imagen Godric Gryffindor,

-Te toco Gryffindor-dijo James emocionado


¿Gryffindor? ¿De dónde sonaba? Dio vuelta y leyó:

Godric Gryffindor fue un mago que vivió en la época medieval y uno de los cuatro fundadores del Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería “donde van los valientes”. Era amigo de Salazar Slytherin, pero se opuso a él cuando éste pensaba que no se debía aceptar a los nacidos de muggles como estudiantes de Hogwarts. Se desconoce la fecha de su muerte. El lugar de nacimiento de Godric Gryffindor se conoce como Valle de Godric, en su honor. El retrato de Godric Gryffindor sigue estando en Hogwarts, en el pasillo del séptimo piso.

Emily sonrió al terminar de leer de todas las casas esta era por lejos la que prefería ir.

-A mí me tocó Godric Gryffindor.- dijo Emily a sus amigos.

-¿en serio?- Preguntó Ron que parecía asombrado- tienes suerte es una difícil de conseguir, a mí me tomó como 1 años.

De pronto la misma mujer del carrito a la que Emily y Jennifer habían visto hace un rato se asomó la puerta

-O veo que aquí ya han comprado- dijo la mujer de hoyuelos dispuesta a retirarse.

- Espere por favor- dijo Harry decidido.

Harry salió al pasillo. Cuando vivía con los Dursley nunca había tenido dinero para comprarse golosinas y, puesto que tenía los bolsillos repletos de monedas de oro, plata y bronce, estaba listo para comprarse todas las barras de chocolate que pudiera llevar, para él y sus nuevos amigos.

Compró un poco de todo y pagó a la mujer once sickles de plata y siete knuts de bronce. Ron lo miraba asombrado, mientras Harry depositaba sus compras sobre un asiento vacío.

-No crees que eso es un despilfarro de plata niño-dijo un chico de Ravenclaw.

-La palta se hizo para gastar- dijo James mirando con mala cara a le tal chico que trago saliva.


—Tenías hambre, ¿verdad?- dijo Ron.

—Muchísima —dijo Harry, dando un mordisco a una empanada de calabaza.

-Te vas a empachar – dijo Emily.-

-en realidad es para todos, Sírvanse...

Ron agarrar una rana de chocolate, Jenny un pedazo tarta de calabaza y Emily una varita de regaliz .Era una agradable sensación, estar sentado allí con Ron, Jenny y su hermana comiendo pasteles y dulces y se sentía bien poder compartir sus cosas y a que era la primera vez que podía compartir algo.

-Ooo qué dulce es mi bebé- dijo Lily mirando a Harry con esa mirada de amor infinito que solo una madre puede darte y Harry sintió un extraño cosquilleo en el estómago.

En aquel momento, el paisaje que se veía por la ventanilla se hacía más agreste. Habían desaparecido los campos cultivados y aparecían bosques, ríos serpenteantes y colinas de color verde oscuro.

Harry y Ron empezaron a desenvolver ranas de chocolate y ver los cromos, mientras Emily y Jennifer se habían enfrascadas en su competencia por las grajeas de todos los sabores y rápidamente Emily noto que Jennifer no exageraba cuando decía eran de todos los sabores del mundo.

-Esto sabe a ¿libro?- dijo Emily con una mueca que se definía entre el asco y el asombro.

-Y tú de qué te cejas a mi me toco una con gusto a jamón podrido- dijo Jennifer.

Y la competencia siguió, Emily juraba que cada vez los sabores era más asquerosos, había probado una con gusto a vomito, a brócoli, vidrio y la peor una de color gris era como el picante pero mucho pero su cara hiso juego con su pelo y Harry se preocupo un poco, pero Emily aseguro que estaba bien y rápidamente se metió otra gragea que para su alivio era e frutilla y la competencia siguió ya estaban a punto de terminar el segundo paquete y ninguna de las dos planeaba dar el brazo a torcer, aparte era divertido ver la cara de asco de la otra.

-ha heredado tu perseverancia- dijo Lily a James.


Se oyó un golpe en la puerta del compartimiento, y entró un muchacho de cara redonda que Harry había visto al pasar por el andén nueve y tres cuartos. Parecía muy afligido.

—Perdón —dijo—. ¿Por casualidad no habréis visto un sapo?

-Hace un rato- dijo Emily con seriedad, demasiada para Harry-tenía una peluca rubia y ojos grises.

Jenny soltó una carcajada tanto Ron como Harry se miraron sin entender.

-Buena hija – dijo James riendo.

-No mi rana no tiene peluca y sus ojos son verdes- dijo el chico

-Entonces no-Respondió Jenny.

El chico de cara redonda gimió.

— ¡La he perdido! ¡Se me escapa todo el tiempo!

—Ya aparecerá —dijo Harry.

-Es solo un sapo- Contestó Jenny.

-Qué tacto- dijo Hermione.

—Es que si mi abuela se entera que no la tengo me mata—dijo el muchacho apesadumbrado

-Miéntele-dijo Emily encogiéndose de hombros, el niño la miró considerando su idea, Harry frunció un poco el ceño.

-Es solo una mentira- dijo Emily.

-Hija mentir no está bien- dijo Lily y atrás Sirius le hacía señas de que estaba perfecto.

-Perdón mamá- dijo Emily sonriendo.


—. Bueno lo considerar, pero la veis díganme...- Se fue

-Es algo depresivo- dijo Jenny.

—No sé por qué está tan triste —comentó Ron—. Si yo hubiera traído un sapo lo habría perdido lo más rápidamente posible. Aunque en realidad he traído a Scabbers, así que no puedo hablar.

La rata seguía durmiendo en las rodillas de Ron, Emily frunció el ceño y no le gustaban las ratas.

—Podría estar muerta y no notarías la diferencia —dijo Ron con disgusto—. Ayer traté de volverla amarilla para hacerla más interesante, pero el hechizo no funcionó. Te lo voy a enseñar, mira...

Jennifer frunció el ceño en señal de que “no creo que eso sea posible”, pero aún así observó. Revolvió en su baúl y sacó una varita muy gastada. En algunas partes estaba astillada y, en la punta, brillaba algo blanco.

—Los pelos de unicornio casi se salen.

De todos modos... Acababa de coger la varita cuando la puerta del compartimiento se abrió otra vez. Había regresado el chico del sapo, pero llevaba a una niña con él. La muchacha ya llevaba la túnica de Hogwarts.

— ¿Alguien ha visto un sapo? Neville perdió uno —dijo. Tenía voz de mandona, mucho pelo color castaño, tanto Emily como Harry intercambiaron expresiones de duda.

—Ya le hemos dicho que no —dijo Ron, pero la niña no lo escuchaba. Estaba mirando la varita que tenía en la mano.

—Oh, ¿estás haciendo magia? Entonces vamos a verlo- dijo.

Se sentó entre Jennifer y Ron era difícil saber quién era el que peor cara tenía.

Hermione se deprimió un poco.

-Si sabes que te adoramos verdad- dijo Jennifer.


-Eres el cerebro del grupo ¿Qué haríamos sin ti?- dijo Emily

-Lo lamentamos- agregó Harry.

-No hay problema, era algo mandona- dijo Herms.


—Eh... de acuerdo. —Se aclaró la garganta—. «Rayo de sol, margaritas, volved amarilla a esta tonta ratita.»-

Agitó la varita, pero no sucedió nada. Scabbers siguió durmiendo, tan gris como siempre.

-Eso no es un hechizo- dijo Lily.

— ¿Estás seguro de que es el hechizo apropiado? —preguntó la niña—. Bueno, no es muy efectivo, ¿no? Yo probé unos pocos sencillos, sólo para practicar, y funcionaron. Nadie en mi familia es mago, fue toda una sorpresa cuando recibí mi carta, pero también estaba muy contenta, por supuesto, ya que ésta es la mejor escuela de magia, por lo que sé. Ya me he aprendido todos los libros de memoria, desde luego, espero que eso sea suficiente...

-Eras muy conversadora- dijo Sirius.

-Ja y yo apenas he tocado mi libro de encantamiento- dijo Jenny con voz burlona.

-Yo soy Hermione Granger.- continuo como si nada- ¿Y vosotros quiénes sois? -Dijo todo aquello muy rápidamente. Harry miró a Ron y se calmó al ver en su rostro aturdido que él tampoco se había aprendido todos los libros de memoria.

—Yo soy Ron Weasley —murmuró Ron.

—Harry Potter —dijo Harry.

— ¿Eres tú realmente? —Dijo Hermione—. Lo sé todo sobre ti, por supuesto, conseguí unos pocos libros extra para prepararme más y tú figuras en Historia de la magia moderna, Defensa contra las Artes Oscuras y Grandes eventos mágicos del siglo XX.

— ¿Estoy yo? —dijo Harry, sintiéndose mareado.

—Dios mío, no lo sabes. Yo en tu lugar habría buscado todo lo que pudiera —dijo Hermione—. ¿Sabéis a qué casa vais a ir? Estuve preguntando por ahí y espero estar en Gryffindor, parece la mejor de todas. (Emily noto como Ron rodaba los ojos) Oí que Dumbledore estuvo allí, pero supongo que Ravenclaw no será tan mala... (Emily pensó que Ravenclaw le quedaría perfecta). ¿Y tú cómo te llamas?

-Jennifer Black- dijo la chica sin mucha simpatía.

- tu planeas ir a Slytherin- dijo la castaña, decir que la cara de Jennifer se ensombreció era quedarse corto.

- lo lamento-dijo Hermione algo avergonzada.

- no te preocupes- dijo Jenny sin darle importancia.


-No la verdad que no me apetece- dijo Jenny en un tono tan serio que Hermione se apartó un poco de la chica.- ¿y tú?

- Emily Evans- dijo cortante.

-¿Eres de padres Muggles?- preguntó y por primera vez parecía sonreír sin tanta altanería.

- ee…si- dijo Emily no muy convencida.

-… Oh bien, de todos modos, es mejor que sigamos buscando el sapo de Neville. Y vosotros cuatro deberíais cambiaros ya, vamos a llegar pronto. -Y se marchó, llevándose al chico sin sapo.

—Cualquiera que sea la casa que me toque, espero que ella no esté —dijo Ron.

-Lo siento- dijo Ron en un susurro- sabes que te amo.

-Estoy contigo- dijo Jenny.

— Qué hechizo más estúpido, me lo dijo George. Seguro que era falso.- dijo ron enojado, Emi peso que la broma era buena.

— ¿En qué casa están tus hermanos? —preguntó Harry para destensar el ambiente.

—Gryffindor —dijo Ron. Otra vez parecía deprimida—. Mamá y papá también estuvieron allí. No sé qué van a decir si yo no estoy. No creo que Ravenclaw sea tan mala, pero imagina si me ponen en Slytherin.

-Si te sirve de consuelo estamos en la misma- dijo Jenny- solo que al re vez.

— ¿Esa es la casa en la que Vol... Quiero decir "Quien-tú-sabes...

-Voldemort, si fue a esa casa  - dijo Jenny tranquila

-Mi familia siempre era el señor de las tinieblas o el señor oscuro, yo no planeaba llamarlo así y el que no debe ser nombrado era muy largo- dijo Jenny.

Ron puso mala cara, pero a ella la dio igual

. — ¿Sabes? Me parece que las puntas de los bigotes de Scabbers están un poco más claras —dijo Harry, tratando de apartar la mente de Ron del tema de las casas, Emily pensó que eso era una gran mentira—. Y, a propósito, ¿qué hacen ahora tus hermanos mayores? Harry se preguntaba qué hacía un mago, una vez que terminaba el colegio. —Charlie está en Rumania, estudiando dragones,

-Siiiii- Victorio el pequeño niño.

y Bill está en África, ocupándose de asuntos para Gringotts

-Eeee- dijo Bill ya que sonaba emocionante.

- estos chicos van a mentarme- dijo Molly preocupada

—explicó Ron—. ¿Te enteraste de lo que pasó en Gringotts? Salió en El Profeta, pero no creo que las casas de los muggles lo reciban: trataron de robar en una cámara de alta seguridad.

Harry y Emily se sorprendieron.

— ¿De verdad? ¿Y qué les ha sucedido? – preguntó Harry.

—Nada, por eso son noticias tan importantes. No los han atrapado.- explicó Jenny.

-Mi padre dice que tiene que haber un poderoso mago tenebroso para entrar en Gringotts, pero lo que es raro es que parece que no se llevaron nada. Por supuesto, todos se asustan cuando sucede algo así, ante la posibilidad de que Quien-tú-sabes esté detrás de ello.

Harry repasó las noticias en su cabeza. Había comenzado a sentir una punzada de miedo cada vez que mencionaba a Quien-tú-sabes. Suponía que aquello era una parte de entrar en el mundo mágico, pero era mucho más agradable poder decir «Voldemort» sin preocuparse y Emily le pareció que no decir el nombre era estúpido!!Era un nombre¡¡

-Concuerdo -dijeron los merodeadores y Lily.

— ¿Cuál es su equipo de Quidditch? —preguntó Ron de repente.

-Chudley Cannons- dijo Jenny con emoción.

- también el mío – dijeron James y Sirius.

- también el mío- dijo Ron contento

- ¿qué es Quidditch?- preguntó Emily emocionada

. — ¿Cómo? —Ron y Jenny parecían atónitos—.

-Oh, ya verás, es el mejor juego del mundo... –dijeron Ron y Jenny

Y se dedicaron a explicarles todo sobre las cuatro pelotas y las posiciones de los siete jugadores, describiendo famosas jugadas que habían visto, ambos hermanos encontraron una explicación muy interesante. Les estaban explicando los mejores puntos del juego, cuando otra vez se abrió la puerta del compartimiento, pero esta vez no era Neville, el chico sin sapo, ni Hermione Granger. Entraron tres muchachos, y Harry, Emily y Jenny reconocieron de inmediato al del medio: era el chico pálido de la tienda de túnicas de Madame Malkin, exactamente igual a su hermana pero con el pelo más corto. Miraba a Harry con mucho más interés que el que había demostrado en el callejón Diagon, esto hizo que Emily frunciera el ceño, ya había tenido suficiente con la hermana como para soportar al otro imbécil.

-lo malo siempre viene de apares- dijo Sirius.

-por suerte lo bueno también- dijo James mirando a sus mellizos

— ¿Es verdad? —preguntó—. Por todo el tren están diciendo que Harry Potter está en este compartimento. Así que eres tú, ¿no?

—Sí —respondió Harry. Observó a los otros muchachos. Ambos eran corpulentos y parecían muy vulgares. Situados a ambos lados del chico pálido, parecían guardaespaldas.

—Oh, éste es Crabbe y éste Goyle-—dijo el muchacho pálido con despreocupación, al darse cuenta de que Harry los miraba—. Y mi nombre es Malfoy, Draco Malfoy

Ron dejó escapar una débil tos, que podía estar ocultando una risita. Draco (dragón) Malfoy lo miró.

—Te parece que mi nombre es divertido, ¿no? No necesito preguntarte quién eres. Mi padre me dijo que todos los Weasley son pelirrojos, con pecas y más hijos que los que pueden mantener.

-Muy bien hijo- dijo Lucius, Draco hizo una mueca que era una especie de sonrisa.

Se volvió hacia Harry.

-No sabía que ahora te habías contratado guardaespaldas- dijo Jenny mirando a Crabbe y Goyle.

—tu cállate te Black o…

- Que vas a hechizarnos- dijo Emily, Harry notó con desagrado que Draco la miro de arriba abajo

-Que ni se le ocurra ponerte un dedo encima- dijo James.

- No eres tan cobarde mandara a estos monos que tienes por amigos.

-otro de hijos Muggles-dijo Draco ignorando a Emily y volviendo su atención a Harry-Muy pronto descubrirás que algunas familias de magos son mucho mejores que otras, Potter. No querrás hacerte amigo de los de la clase indebida. Yo puedo ayudarte en eso.- Extendió la mano, para estrechar la de Harry; pero Harry no la aceptó.

—Creo que puedo darme cuenta solo de cuáles son los indebidos, gracias —dijo con frialdad.

-Muy bien hijo/ahijado- digiero Lily James Remus Y Sirius

Emily sonrió ampliamente que era su hermano. Draco Malfoy no se ruborizó, pero un tono rosado apareció en sus pálidas mejillas.

—Yo tendría cuidado, si fuera tú, Potter —dijo con calma—. A menos que seas un poco más amable, vas a ir por el mismo camino que tus padres. Ellos tampoco sabían lo que era bueno para ellos. Tú sigue con gentuza como los Weasley y ese Hagrid y terminarás como ellos.

-Yo lo estranguló- dijo Sirius y Remus puso una cara que asustaba.

Harry, Emily, Jenny y Ron se levantaron al mismo tiempo. El rostro de Ron estaba tan rojo como su pelo, Jenny y Emily sacaron su varita disimuladamente

. —Repite eso —dijo Ron

—Oh, vais a pelear con nosotros, ¿eh? —se burló Malfoy.

—Si no os vais ahora mismo... —dijo Harry, con más valor que el que sentía, porque Crabbe y Goyle eran mucho más fuertes que él su hermana, Jenny y Ron juntos.

-Pero nosotros somos más listos- dijo Emily.

—Pero nosotros no tenemos ganas de irnos, ¿no es cierto, muchachos? Nos hemos comido todo lo que llevábamos y vosotros parece que todavía tenéis algo.- Goyle se inclinó para coger una rana de chocolate del lado de Ron. El pelirrojo saltó hacia él, pero antes de que pudiera tocar a Goyle, el muchacho dejó escapar un aullido terrible. Scabbers, la rata, colgaba del dedo de Goyle, con los agudos dientes clavados profundamente en sus nudillos.

-Esa rata me agrada- dijo Sirius.


Por ahora pensó Emily.

Crabbe y Malfoy retrocedieron mientras Goyle agitaba la mano para desprenderse de la rata, gritando de dolor, hasta que, finalmente, Scabbers salió volando, chocó contra la ventanilla y los tres muchachos desaparecieron. Tal vez pensaron que había más ratas entre las golosinas, o quizás oyeron los pasos porque, un segundo más tarde, Hermione Granger volvió a entrar.

— ¿Qué ha pasado? —preguntó, mirando las golosinas tiradas por el suelo y a Ron que cogía a Scabbers por la cola.

—Creo que se ha desmayado —dijo Ron a Harry. Miró más de cerca a la rata—. No, no puedo creerlo, ya se ha vuelto a dormir.

Y era así.

— ¿Conocías ya a Malfoy? -Harry le explicó el encuentro en el callejón Diagon.

-Son mis asquerosos primos- dijo Jenny

—Oí hablar sobre su familia —dijo Ron en tono lúgubre—. Son algunos de los primeros que volvieron a nuestro lado después de que Quien-tú-sabes desapareció. Dijeron que los habían hechizado. Mi padre no se lo cree. Dice que el padre de Malfoy no necesita una excusa para pasarse al Lado Oscuro. —Se volvió hacia Hermione—. ¿Podemos ayudarte en algo?

-¿Por qué no me sorprende?- dijo James


—Mejor que os apresuréis y os cambiéis de ropa. Acabo de ir a la locomotora, le pregunté al conductor y me dijo que ya casi estamos llegando. No os estaríais peleando, ¿verdad? ¡Os vais a meter en líos antes de que lleguemos!

Emily pensó que esperaba no tener que juntarse mucho con esa chica.

-La vida es muy irónica- dijo Emily.

—Scabbers se estuvo peleando, no nosotros —dijo Ron, mirándola con rostro severo—. ¿Te importaría salir para que nos cambiemos?

—Muy bien... Vine aquí porque afuera están haciendo chiquilladas y corriendo por los pasillos —dijo Hermione en tono despectivo—. A propósito, ¿te has dado cuenta de que tienes sucia la nariz?

Ron le lanzó una mirada de furia mientras ella salía. Harry miró por la ventanilla. Estaba oscureciendo. Podía ver montañas y bosques, bajo un cielo de un profundo color púrpura. El tren parecía aminorar la marcha. Él y Ron salieron para que las chicas puedan cambiarse y luego al revés, luego de que los chicos terminen los cuatro ya estaban con sus camisas blancas, túnicas negras. La de Ron era un poco corta para él, y se le podían ver los pantalones de gimnasia. Una voz retumbó en el tren.

—Llegaremos a Hogwarts dentro de cinco minutos. Por favor, dejen su equipaje en el tren, se lo llevarán por separado al colegio.

El estómago de Harry se retorcía de nervios y Ron, podía verlo, estaba pálido debajo de sus pecas, Emi estaba muy emocionada como para sentir nervios, y Jenny en apariencia parecía tranquila per, ya no sonreía como hace un par minutos . Llenaron sus bolsillos con lo que quedaba de las golosinas y se reunieron con el resto del grupo que llenaba los pasillos. El tren aminoró la marcha, hasta que finalmente se detuvo. Todos se empujaban para salir al pequeño y oscuro andén. Harry se estremeció bajo el frío aire de la noche, Emily iba mirando cada rincón con curiosidad. Entonces apareció una lámpara moviéndose sobre las cabezas de los alumnos, y Harry y Emily oyeron una voz conocida

— ¡Primer año! ¡Los de primer año por aquí! ¿Todo bien por ahí, Harry y Emily?

La gran cara peluda de Hagrid rebosaba alegría sobre el mar de cabezas. —Venid, seguidme... ¿Hay más de primer año? Mirad bien dónde pisáis. ¡Los de primer año, seguidme!

Resbalando y a tientas, siguieron a Hagrid por lo que parecía un estrecho sendero. Estaba tan oscuro que Harry pensó que debía de haber árboles muy tupidos a ambos lados. Nadie hablaba mucho. Neville, el chico que había perdido su sapo, lloriqueaba de vez en cuando.

—En un segundo, tendréis la primera visión de Hogwarts —exclamó Hagrid por encima del hombro—, justo al doblar esta curva. Se produjo un fuerte ¡ooooooh!

Todos sonrieron recordando la primera vista del castillo que habían tenido había sido algo maravilloso.

El sendero estrecho se abría súbitamente al borde de un gran lago negro. En la punta de una alta montaña, al otro lado, con sus ventanas brillando bajo el cielo estrellado, había un impresionante castillo con muchas torres y torrecillas.

— ¡No más de cuatro por bote! —gritó Hagrid, señalando a una flota de botecitos alineados en el agua, al lado de la orilla. Harry, Emily, Jenny y Ron subieron a uno. — ¿Todos habéis subido? —continuó Hagrid, que tenía un bote para él solo—. ¡Venga! ¡ADELANTE! –

Y la pequeña flota de botes se movió al mismo tiempo, deslizándose por el lago, que era tan liso como el cristal. Todos estaban en silencio, contemplando el gran castillo que se elevaba sobre sus cabezas mientras se acercaban cada vez más al risco donde se erigía.

— ¡Bajad las cabezas! —exclamó Hagrid, mientras los primeros botes alcanzaban el peñasco. Todos agacharon la cabeza y los botecitos los llevaron a través de una cortina de hiedra, que escondía una ancha abertura en la parte delantera del peñasco. Fueron por un túnel oscuro que parecía conducirlos justo por debajo del castillo, hasta que llegaron a una especie de muelle subterráneo, donde treparon por entre las rocas y los guijarros.

— ¡Eh, tú, el de allí! ¿Es éste tu sapo? —dijo Hagrid, mientras vigilaba los botes y la gente que bajaba de ellos.

— ¡Trevor! —gritó Neville,

Algunos rieron.

muy contenta, extendiendo las manos, Emily tuvo que hacer esfuerzos para no reír. Luego subieron por un pasadizo en la roca, detrás de la lámpara de Hagrid, saliendo finalmente a un césped suave y húmedo, a la sombra del castillo. El castillo pensó Emily todo el parecía emanar una magia especial que te embolia completamente, era cálido como el fuego y dulce como el chocolate.

-Es una buena descripción- dijo Remus.

Subieron por unos escalones de piedra y se reunieron ante la gran puerta de roble.

— ¿Estáis todos aquí? Tú, ¿todavía tienes tu sapo? -Hagrid levantó un gigantesco puño y llamó tres veces a la puerta del castillo.

-Fin del capítulo- dijo Lily.

-Ya- dijo Sirius- leamos otro una vez que un libro es interesante.

-Leeremos una más y luego iremos a dormir- dijo el director.

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Capítulo 17: El hombre de dos caras y ¿dos Potters?

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