Capítulo 9: Duelo a media noche y verdades confesadas

 



Capítulo 9: Duelo a media noche y verdades confesadas.

-Bueno leeremos un capítulo más antes de cenar y luego todos nos iremos a dormir, para continuar mañana-dijo Dumbledore 

- yo leo- se ofreció Ron.  

El segundo lunes de los mellizos Potter en el colegio fue tranquilo las dos horas de historia pasaron lento como de costumbre, Harry estaba tratando de prestar atención todo el tiempo pero como en las anteriores clases fracaso olímpicamente,

Hermione rodó los ojos, no era tan difícil prestarle atención a Binns, la mayoría de las cosas que decía eran extremadamente  interesantes, el problema era la voz con la que lo contaba la cual era una excelente somnífero, aunque salvo por Lily era la única que pensaba eso.  

Ron ya había desistido y se dedicaba a mirar por la ventana, 

-RONALD WEASLEY VAS A LA ESCUELA PARA APRENDER, NO PARA DARTELAS DE VAGO—Dijo Molly en tono recriminatorio.

-Pero mamá tú estuviste con Binns, sabes que es imposible no aburrirse en sus clases-protestó Ron como niño chiquito.

-Ya sé que el hombre es lo más aburrido que hay, pero mínimo tienes que hacer un esfuerzo- dijo Molly más comprensiva y luego se sonrojo levemente al recordar que el profesor Binns estaba ahí sentado escuchando todo- Lo lamento profesor no era mi intención ofender. 

El susodicho solo hizo un gesto de desagrado, nadie entendía la pasión por la historia hoy en día como él.   

Emily no se había rendido (Varios fruncieron el ceño) ya que jamás lo había intentado

-No es tan difícil ponerle atención al cielo, solo es cuestión de que lo intentes - dijo Lily- además de más lo que dice el profesor Binns es realmente interesante.

-Lily querida, solo tú, Remus y Hermione son las únicas personas que encuentran interesante, lo que dice es completamente innecesario para la vida- dijo James aunque con algo de pánico por la reacción de su futura esposa.

- No me contradigas Potter- dijo Lily con mirada acusadora, James miró a sus hijos con cara de lo intenten. 

la primer hora durmió tranquilamente apoyada contra el banco, parte de la segunda hora la uso para hacer garabatos de los Malfoy siendo devorados por las criaturas que habitaban el lago Negro,

-Que Vongo ni  Vongo, eso es arte de verdad- dijo Sirius fingiendo orgullo.

-El artista se llama Van Gogh, Sirius- dijo Remus con incredulidad que su amigo no conociera a uno de los artistas más famosos del mundo.

-Da igual lunático todos los demás entendieron mi punto- dijo Sirius restándole importancia. 

 luego otro de Granger siendo aplastada por un libro gigante,

Emily iba a decir algo pero Hermione se le adelantó.

-Ya sé que lo siente y no hay problema, todo está olvidado- dijo Hermione adivinando lo que su amiga iba a decir.

De no ser porque lo había hecho Potter a Abby le hubiera causado gracia la idea del dibujo.

 después de eso se planteó seriamente dejar de consumir tanta azúcar en el desayuno, los últimos 15 minutos de la hora se dedicó a molestar con su pluma a Jennifer la cual había estado durmiendo durante las dos horas 

- no hay nada mejor que historia para dormir- dijo Jenny.

-EVANS QUIERES DEJAR DE JODER CON ESA PLUMITA, POR QUE SI NO TE LA VOY A METER POR…- exclamo Jennifer con notable irritación y sacando su varita.

- Que vocabulario- dijo Emily a Jennifer como si fuera su madre.

- Es que tú logras sacar lo peor de mí- dijo Jennifer.

- señorita emmm…Blacker, baje su varita en esta instante, en mi clase no se implemente la magia- dijo Binns sin cambiar su monótono tono de voz y todos notaron, aunque no se sorprendieron, que el profesor no conocía ninguno de sus nombré, Jennifer obedeció a refunfuñones.

- y nunca se los aprendió- dijo Harry.

- tampoco se aprendió los nuestros y mira que nos tenía que llamar la atención todas las clases- dijo James.

McGonagall pensó que eso definitivamente no estaba bien, un buen profesor debe conocer bien a todos sus alumnos, por eso ella en todas las vacaciones, aparte de descansar, se dedicaba a aprender los nombres y las caras de sus siguientes alumnos. 

 Apenas terminó la clase Emily tomó sus hojas de mochila y salió corriendo del aula a todo lo que sus piernas le daban.

-nos vemos en encantamientos chicos- llegó a decirles a Ron y Harry los cuales recién estaban empezando a despertarse de sus trances en el que no estaban ni dormidos pero tampoco despiertos, los que los despabilo un poco más fue el grito de su otra amiga.  

-EVANS NO HUYAS COBARDE-

- era por la seguridad de mi propia vida- se justificó Emily.

Las clase de encantamientos paso más tranquila, al igual que las de transformaciones que a Emily ya  le empezaba a resultar algo aburrida esto debido a que todavía continuaban haciendo que las cerillas se transformen en agujas, ella ya había transformando unas 20 y por esto le empezaba a resultaba casi tan fácil como respira, 

-Muy bien Potter en el futuro cuando seas mi alumna, me asegurado de que apenas te salga bien algo, te mandara a hacer algo nuevo y un par de trabajos extras, para que no te aburras- Dijo Minerva ya que siete años con Black y Potter le habían servido para saber cómo asustarlos aunque sea un poco.

-¿Qué?, no por favor, piedad- dijo Emily aterrada.

-A pero si tiene un gran talento hay que aprovecharlo- aunque esto último si lo decía en serio.

-Odio mi vida- susurró Emily, Harry no pudo evitar reír ya que él sabía que McGonagall solo estaba bromeando.  

Jennifer apenas hizo dos y se dio por satisfecha, 

-Tú siempre tan trabajadora- le dijo Ron.

-Hey la consigna decías que había que hacer uno yo hice dos técnicamente hice el doble de lo necesario-dijo Jenny en su defensa.

-Trata de no morir por hacer tanto esfuerzo- dijo Hermione.

Harry esa clase logró hacer su primera aguja la cual ahora contemplaba como si fuese la cosa más hermosa del mundo  

-Felicidades mi amor- dijo Lily con orgullo y revolvió el pelo de su pequeño.

-Felicitación campeón- le dijo su padre sonriendo también con orgullo.

y Ron, bueno el había logrado que su aguja sea plateada y algo más puntiaguda, 

-No te preocupes yo no lo logre hasta, mi quinta clase- dijo Arthur a su hijo con comprensión.

-Eso es porque eres un inútil que deshonra a los sangre pura- dijo Lucius sonriendo con superioridad, esto provocó risas en un par de Slytherin.

-Yo no alardeaba tanto su fuera tu Malfoy ya que según recuerdo tu lo lograste a la décima clase cuando todos ya estabas en la siguiente lección- dijo Melanie la chica de Ravenclaw, provocando las risas de todos lo que no eran amigos de este, Lucios la miró con gran odio, la chica no leído la menor importancia. 

 aunque esto último se lo había dicho Emily para alentarlo un poco.

Luego pociones nada bueno pasó en esa clase, (Lily y los merodeadores fruncieron el ceño inconscientemente) que fue igual de mala que la anterior, Snape insultando a todos los Gryffindors (sobretodo Harry y Jennifer) e ignorando por completo a Emily y halagando a los gemelos Malfoy los cuales, también le lamían las medias a el profesor. 

-Amo a este libro- dijo Sirius riendo- sabe explicar con claridad cómo son las cosas. 

Después llego el tiempo de la ornada del día los cuatro amigos se la pasaron sentados bajo una arbolo frondoso cerca del lago Negro.

- Ese siempre fue mi lugar favorito- dijeron Lily y James a la vez, y se sorprendieron bastante de tener algún gusto en común. 

-sigo sin entender por qué demonios tenemos historia, se supone que tenemos que aprender magia no lo que hicieron unos viejitos que ya ni cadáver deben tener porque los gusanos se lo comieron, deberían eliminarla del programa- dijo Jennifer con indignación- 

- apoyo la moción-dijeron James y Sirius levantando las manos como si se tratara de una votación.

Que idiotas pensó Severus. 

-Gracias por la imagen mental- dijo Ron haciendo una mueca de asco.

-Que sensible eres- dijo Jennifer.

- igual es mejor historia que pociones, ya que en historia nadie nunca hace nada, salvo Granger pero no cuenta, pero en pociones no hay nada mas burrito que cortar cosas que uno nunca termina de saber bien de dónde vienen- dijo Emily.

- Pociones es muy interesante y útil- dijo Lily algo ofendida ya que era su materia favorita.

- O saber que si te equivocas una vez ya todo lo demás es inútil- dijo Harry- y debes llegar a un a un color adecuado si no algo has hecho mal.

 - En pocas palabras apesta- dijo Emily.

-Bueno por fin encontramos algo que tiene en común- dijo Remus.

- Pero eso es algo en lo que todo el mundo está de acuerdo- dijo Sirius y se ganó una fea mirada de Lily y Hermione.

Los amigos continuaron hablando hasta que la mayoría de los alumnos se había marchado y empezaba a atardecer. Ahora Jennifer y Ron se encontraban observando el lago negro en busca de un supuesto pez mágico el cual concedía los deseos 

Todo el gran comedor, incluso los profesores, fruncieron el ceño ante esto.

o más bien discutiendo ya que Ron decía que en verdad existía ya que sus hermanos se lo habían contado 

-Compañero creo que no deberías hacerle caso a todo lo que digan tus hermanos- dijo James.

- Si lo emprendí luego de un tiempo- dijo Ron.

y Jennifer diciendo que la idea era completamente ridícula, como aquel supuesto pez salía solo a las 7.56 empunto estaban esperando ambos para ver quién tenía razón.

  -¿tú crees que de verdad exista un pez mágico?- preguntó Harry mientras observaba con cierta diversión a sus amigos 

- Vamos Ron no puedes creer en esas pavadas, eso solo existe en los cuentos de fantasía- exclamaba Jennifer 

- No grites que lo vas a espantar- respondía este en tono más bajo

-Vamos, lo único que falta es que me digas que crees en el gordo este que anda repartiendo regalos en un trineo que vuela con renos- dijo Jennifer. 

-¿Santa?-pregunto Ron.

-si es-respondió.

- ¿Eso significa que santa no existe?- preguntaron Bill, Charlie y Percy, con desilusión.

- por supuesto que no ex…- estaba diciendo Jennifer, pero Hermione le puso la mano en la boca para que no continúe. 

-Claro que santa existe- dijo Hemione a los pequeños con una sonrisa maternal los chicos se alegraron al escucharlo- no puedes cortarles así la ilusión a unos niños- esto lo dijo en un tono bajo para que los chicos no escucharan.

- A tarde o temprano lo va a saber, a parte Bill ya está grande como para creer en Santa- respondió Jennifer en su defensa.

-Eres una aguafiestas Black- dijo Emily.

-Pues la verdad que considerando que hace menos de tres meses me enteré que existían los dragones, las hadas y los magos no estoy muy segura de lo que existe y no existe, pero teniendo en cuenta de que los que le dijeron que existía este raro pez mágico son Fred y George, apuesto a que no es real- concluyó Emily.

- Tiene un punto. Oye cambiando de tema- dijo Harry y asegurándose de que nadie los escuche- ¿Tú de verdad crees que lo que Hagrid sacó de la cámara sea lo que hay en el tercer piso?

-¿Ustedes qué piensan?- preguntó James con curiosidad.

- Que sí- dijo Sirius.

- Me temo que sí- contestaron Lily y Remus con algo de aprensión.

- También yo- dijo James.

Es tema había rondado la cabeza de los mellizos desde el viernes a la noche, habían hablado varias veces de él teme en la sala común a la noche cuando el resto de los Gryffindors dormían, planteando diferentes hipótesis, pero la de Emily era en la que más creían, pues después de todo Harry y Emily si tenían algo en común “la curiosidad”

-Bueno eso lo sacaron de ambos- dijeron Remus y Alice.

- Desgraciadamente, no deberían meterse en esos asuntos, son del colegio y pueden ser muy arriesgados-dijo Lily con preocupación ya que daba por sentado que sus bebés se podrían en muchos peligros por su curiosidad.  

-si lo creo, pero tampoco podría confirmármelo, a no ser que vayamos al piso tres por la noche y lo averigüemos por nuestra cuenta- dijo Emily emocionada. 

-EMILY  LILY  POTTER- gritó Lily fuera de sí- ¿COMO SE TE OCURRE SEMEJANTE COSA? ¿Sabes lo PELIGROSO QUE PUEDE SER ESO?

-Lo lamento mamá- dijo Emily poniendo cara de arrepentimiento, que logró ablandar un poco a Lily, que soltó un largo suspiro, estos libros acabarían con su paciencia.

con su propia idea que se le acababa de ocurrir, Harry por el contrario la miraba como si se hubiera vuelto completamente loca.

-No podemos hacer eso, por algo está prohibido, no sabemos lo que puede haber allí y va contra las reglas- dijo Harry, aunque lo último le hizo pensar que había sonado igual que Hermione.

Lily medio sonrió mínimo uno de sus hijos era razonable.

Emily lo miró como quien mira a un inocente cachorro y lo sujetó por los hombros.

-Haz, querido e inocente a esta altura deberías saber que las reglas se han hecho para romperse y que en la vida es necesario tomar riesgo, si no se hace muy monótona, aparte piénsalo un poco puede llegar a ser divertido- dijo Emily utilizando toda su capacidad de convencimiento, la cual era muy buena.

Harry miraba a su hermana, una parte de su mente le decía que era una locura, pero la otra, que era menos racional la decía que sería divertido tener una aventura, 

-HARRY JAMES POTTER- grito esta vez Lily- CUANDO A TU HERMANA SE LE OCURRE UNA IDEA QUE PONE EN RIESGO SUS VIDAS TÚ DEBES NEGARTE ROTUNDAMENTE

-lo sé mamá lo lamento- dijo Harry aunque a diferencia de Emily lo decía enserio.  

pero cuando estaba a punto de acceder…

-Te lo dije, te dije que no existía tal pez mágico Ron- decía Jennifer mientras se acercaba a  los mellizos con un sonrisa triunfal y Ron detrás con el ceño fruncido de forma infantil.

- gracias por interrumpir Jennifer- dijo Lily 

La chica le sonrió sin saber muy bien qué decir.

- seguro lo ahuyentaste con tus gritos- respondió Ron, Emily rodó los ojos cuando dejaría a su amigo de creer en lo que le decían sus hermanos.

-Sí, sí y ese tipo de traje rojo existe- dijo Jennifer con sarcasmo-

-Santa- dijeron los otros tres.

-si como sea, ahora lamento interrumpir el momento romántico- dijo Jennifer en referencia a Harry y Emily ya que estaban tomados de los hombros, 

-No estoy a favor del incesto- dijo Emily.

-¿Por qué todos pensaban que éramos novios?- preguntó Harry.

-Se la pasaban la mayor parte del día junto- respondieron Jenny y Ron a la vez

- Y tú le decías Haz, apodo cariñoso- dijo Jennifer.

- Y créeme yo tengo hermanos y con ninguno me llevo así-concluye Ron. 

el primero se sonrojo un poco y la segunda ni se inmuto- pero yo tengo hambre así que, vayamos a comer 

-hasta que por fin te escucho decir algo inteligente- dijo Emily poniéndose de pie de un salto tenía bastante hambre.

-¿Cuando ustedes no tienen hambre?-preguntó Hermione.

-Nunca- respondieron a la vez sus cuatro amigos.

-¿Una carrera hasta el gran comedor?- preguntó Jennifer

-¿Siempre compiten por todo?- preguntó Alice.

-Si-respondieron a la vez

 -hecho- dijo Emily y empezó a correr, con Jennifer detrás diciéndole, que no era justo ya que ella había empezado antes- les guardaré un lugar- gritó Emily a su hermano y a Ron, y luego desapareció por la puerta de entrada al castillo.

Harry y Ron por su parte solo se miraron y se encogieron de hombros, caminaron hasta el gran comedor como gente normal.

Emily llegó primero al grito “con permiso voy a pasar”  y saludando a un par de estudiantes mayores que la miraban con mala cara, 

Lily miró a James ¿Por qué su hija había salido tan parecida a él?, no era que le molestara, pero sería un dolor de cabeza cuando le toque cuidar de ella, sobre todo de chiquita.

A los 20 segundos llegó Jennifer. 

-Eso fue una trampa, empezar mucho antes que yo- dijo Jennifer colocándose a su lado.

- Fueron escasos dos segundos, debes aprender a perder querida amiga-dijo Emily pasando su brazo izquierdo por los hombros de su compañera, y sonriéndole de lado, ella solo bufo.

- A veces no sé cómo te soporto- dijo Jenny mientras se encaminaba a un lugar en la mesa de Gryffindor

-admítelo Black no podrías vivir sin mi- dijo Emily.

-Obviamente- dijo Jenny aunque se notaba una pizca de sarcasmo en su voz.

-porque me adoras, aparte piénsalo sin mi tendrías posiblemente a Lavender, Parvati y Granger como amigas- dijo Emily mientras se sentaba, la mesa estaba bastante vacía ya que recién empezaba la hora de la cena.

- Esa idea todavía sigue dándome escalofríos- dijo Jennifer

- Hey- dijo Hermione algo ofendida

-lo digo por Parvati y Lavender, imagínate si fuéramos sus amigas tendríamos que pasarnos el día mirándonos a el espejo, peinándose, arreglandonos y utilizando ridículos apodos como “terroncito de azúcar”- dijo Jennifer 

-Merlín no lo permite-  dijo Emily con espanto y Hermione hizo una mueca de completo desagrado.  

-bien cuando tienes razón tienes razón- dijo Jennifer haciendo una mueca al imaginarse a ella de amiga con sus demás compañeras de casa, Emily arrojó su mochila y la de Jennifer a él banco de enfrente sin cuidado ni importancia,

Minnie, Lily y Hermione se limitaron a poner sus ojos en blanco.

 para reservar los asientos para Haz y Ron. 

- Es lunes- dijo Emily de golpe acordándose de algo.

Todos se miraron entre sin saber que tenía de especial el hecho de que sea Lunes.

-Cierto el castigo- dijo Sirius de golpe.

-Si eso, minio alguien presta atención- dijo Emily.

-Si por toda la que no has prestado en el colegio en toda tu vida- dijo Remus.

- Es que lo del colegio no es interésate, esto sí- dijo Sirius 

La mayoría de los profesores miro con mala cara a Sirius.

-¿No en serio? yo pensé que era el comedor- Respondió Jennifer con ironía.

-Cállate, ¿Es que no lo recuerdas? Hoy es una fecha muy importante para nosotras- dijo Emily con emoción.

-¿Qué? Que hace una semana que nos conocemos, no es por ofender pero eso me parece algo raro, y yo todavía no voy para ese bando, pero si cambio de parecer créeme que sería mi primera opción- dijo Jennifer

-Me halagas Black- dijo Emily.

Jennifer le guiño un ojo en broma.

-¿No te cansas de decir tantas idioteces por segundo?-preguntó Emily ya algo harta.

-No- Respondió Jennifer.

-No-respondió Jennifer solo por fastidiar, Emily resoplo evidentemente su amiga estaba en modo romper paciencias, por no decir otra cosa

-Hoy es nuestro primer castigo Jenny –dijo Emily y ahí su amiga pareció entender.

-Cierto que día tan especial-dijo Jennifer enjugándose una lágrima falsa- ¿y que con eso?- 

-Sabes cuando te pones en esa actitud eres insoportable- dijo Emily.

- Es que están divertido y fácil molestarte- dijo Jenny

-eres completamente insoportable y… - Emily no llegó a terminar la frase ya que un aullido de lechuza la interrumpió- ¿Correo a esta hora?

- Es para mí- dijo Jennifer.

La lechuza negra aterrizó en frente de ambas chicas con la cabeza firme e hinchando el pecho, tenía cara de pocos amigos.

-Ya, ya deja el teatro para otro momento- dijo Jennifer mientras tomaba la carta que la lechuza le sostenía en su pata, apenas la tomó la lechuza le picó el dedo- hija de… aves, ya puedes irte ¿No?

La lechuza aulló ofendida y volvió a remontar vuelo.

-sigo odiando a ese animal-dijo Jenny

-Sensible- murmuró Jennifer, Emily no sabía muy bien qué decir estaba segura de que esa era la carta de la madre de Jenny, la verdad le gustaría leerla pero quedaría medio mal, aunque tal vez podría mirarla de reojos aunque sea una poco

-es de mala educación espiar correspondencia ajena- dijo Lily.

- ¿Una carta normal? Yo esperaba un vociferador, Kelsey estas perdiendo tú originalidad-antes de abrirla miró a Emily y encarno una ceja- yo se que tu quiere leerlo así que no disimules- y finalmente abrió el sobre y puso la carta entre medio de ambas, Emily se sorprendió un poco y pensó que su amiga podía leerle la mente.

Jennifer  Black, cómo te atreves  a deshonran el noble apellido Black de nuevo, te le advertí, te dije que si no quedabas en Slytherin habría graves consecuencias  para ti, cuando vuelvas a casa vas a saber lo que es bueno, tendrás suerte si ves la luz del día, eres una decepción una deshonra a nuestro apellido, te juro por Salazar Slytherin que si vuelves a hacer un apto de semejante de difamación serás expulsada del árbol familiar.

Kelsey de la noble casa Black, sangre pura.

Todos en el gran comedor se quedaron en silencio luego de leer eso, miraron a Kelsey con asco (menos algunos Slytherin), pero nadie más que Regulus y juro mentalmente que apenas Jennifer nazca se divorciaba así a sus padres no le gustara, por primera vez en su vida le daba exactamente igual, incluso Snape (aún que no lo desmosto) sintió algo de repulsión ya que le hacía recordar a su asqueroso padre, Sirius por su parte era le que mas entendía a su sobrina ya que él había pasado por lo mismo y sabia el dolor que se sentía y por mas quieras auto convencerte de que no te interesa su opinión en el fondo si lo hace, intercambio una breve mirada de compresión con Jenny, la cual le devolvió un pequeña sonrisa, James y Remus agregaron a otra persona a la lista de la cual deberían hacerle una “pequeña” broma después, Lily, Alice y Molly estaban que hervían, sobre todo las dos primeras que pensaban en que no podían estar allí para sus hijos y esta imbécil que si podía y decía semejante barbaridades, los del futuro sentían una mescla de odio, ira y ganas de estrangularla allí mismo.

Emily siguió mirando a la carta con algo de incredulidad, ¿Qué tipo de persona amenazaba a su propia hija?, miró a Jennifer la cual tenía una expresión nula en su rostro, pero Emily notó que el brillo característico en sus ojos grises se había opacado, al notar esto su rostro se frunció mucho más (si es que era posible), la verdad que para tener madres así prefería seguir siendo huérfana, (Lily y muchos más concordaron con eso) no sabía muy bien qué decir para tratar de subirle el ánimo a su amiga, pensó por un par de segundo hasta que se le vino algo a la mente, no era la mejor idea pero algo es algo.

-Hubieras desaparecido a Malfoy de la faz del plantel y hay o solo yo estaría feliz si no todo el colegio- dijo Jenny para tratar de romper la tensión.

-todavía no sabía cómo hacer eso-dijo Emily.

Agarró la carta que Jennifer había dejado a un costado y se estiró para sacar una pluma de su desordenada mochila.

  Kelsey  de la noble casa Black, sangre pura.

La viuda negra  de la noble y magistral casa de la idiotez, de sangre asquerosamente pura, para Jenny que todavía mantiene los pies en la tierra.

Eso levanto un poco el ánimo del lugar y la mayoría río, Kelsey miró a Emily con gran odio en sus ojos, está simplemente le dedico una sonrisa espléndida.    

-Esa es una mucho mejor firma-dijo Sirius riendo

Escribió utilizando su pulcra letra lo cual era raro ya que siempre escribía de forma desprolija, no consideraba que lo que había hecho fuera la mejor forma de levantar el ánimo a una persona que se le haya ocurrido, pero no tenía nada más en mente por estos momentos. 

-Mientras sea un acto hecho con amor no importa lo pequeño e insignificante que pueda parecer, para levantar el ánimo de una persona no se necesita grandes fiesta o exuberantes regalos, lo único que hace falta es la simple compañía y apoyo de las personas que nos quieren- dijo Dumbledore, mirando por encima de sus gafas a Emily.

Emily sonrió inconscientemente extrañaba esas frases de su director que parecían sacadas de un libro.  

Dobló la carta deformando que solo la última parte fuera visible y se la extendió, Jennifer que tenía la vista perdida en la lontananza frunció el ceño al notar el papel frente a sus ojos lo leyó y un pequeña sonrisa se formó en sus labios. 

 -¿Y quién ganó?- preguntó Ron tirando la mochila de Jennifer a un lado con poco cuidado, aunque a ninguno de los dos le importó.

-Ron los modales-lo regaño Molly.

- Perdón mamá- dijo este.

Harry a diferencia de Ron le entregó a Emily la mochila en su mano. 

- Esas cosa no se preguntan, obviamente yo- dijo Emily sonriendo ampliamente

-Presumida- murmuro Jennifer

- aprende a perder- dijo Emily.

- ¿Y de qué hablaban?- preguntó esta vez Harry sirviéndose un poco de pollo con papas, que lucía y olía de la mil maravillas.         

-De que hoy es nuestro primer castigo y no tenemos ni idea de que nos pueden llegar a tocar hacer- respondió Jennifer

-Bueno según Fred y George, que saben mucho de castigos, (Molly soltó un suspiro al parecer el único que le daría un poco de paz era Percy)  Filch es el que pero castigos da más si es porque le hicieron algo a su espantosa gata, a ellos una vez los mandó solos a el bosque prohibido- dijo Ron con seriedad y mirando con algo de preocupación a sus amigas.

Lily sintió como el color de su cara empezaba a desaparecer rápidamente. Harry y Emily se miraron preocupados ya que esta vez no iban al bosque pero no faltaba tanto para que llegara ese momento y no querían ver la reacción de su madre.

-Lily no te preocupes es imposible que las manden allí, ya que esos castigos solo se puede dar si a uno lo descubre fuera de la cama a horas inadecuadas o en lugares prohibido o si haces algo grave- dijo James para tranquilizar a Lily y a sí mismo. Lily se calmó un poco.

  -¿Y tú cuántas veces recibiste ese castigo?-preguntó Lily con duda.

- Una o dos – dijo James

- Claro que no James fueron muchas más como cinco o seis por año- dijo Sirius, tanto Remus como James llevaron sus palmas a sus cabezas, Lily volvió a preocuparse. 

Emily y Jennifer abrieron los ojos de par en par e intercambiaron una mirada de angustia, ir solas a el bosque prohibido en el medio de la noche no era muy tentador, aunque en el fondo tenían un poco de interés en ver que había allí, 

Harry miró a sus amigas con incredulidad, no había nada más que le atrajera menos que ir al bosque prohibido.

Harry fue el que peor se tomó la noticia, empalideció varios tonos en menos de 5 segundos y en su cara estaba grabado la preocupación.

El resto de la cena transcurrió con cortas conversaciones, se levantaron a las nueve en punto y se dispusieron a salir del gran comedor.

- Señorita Evans, señorita Black- llamo McGonagall con voz firme, Emily y Jennifer sé acercaron con duda, Emily estaba segura de que no había hecho nada malo, mínimo no en las últimas horas, Harry y Ron también se acercaron disimuladamente para poder escuchar- el celador Filch me pidió que les comunicara que lo aguarden en su oficina para recibir su castigo, la cual queda...

-Ya sabemos dónde quedan- dijo Emily, Jenny maldijo mentalmente, McGonagall miró a Emily directo a sus ojos por un segundo.

-¿Cómo sabían donde quedaba?- preguntó Remus con curiosidad.

-En una de nuestras investigaciones la encontramos- respondió Jenny.

-Bien entonces vallan- se limitó a responder y dio la vuelta, Jennifer frunció el ceño eso sí que había sido una sorpresa. 

Ambas se dirigieron a las mazmorras y se despidieron de los chicos y en eso Abby Malfoy aparecía en escena.

-El capítulo venia bastante bien y tenía que aparecer- dijo James con repulsión. 

-  Evans, Black  ¿castigadas?-pregunto con una sonrisa burlona, como era obvio ambas se detuvieron.

- Esto no va a acabar bien- dijeron Lily y Remus con preocupación.

- Esto va a ser divertido- dijo Sirius.

-No ¿Cómo crees? En realidad vamos a enterrar un cadáver ¿Quieres venir?- preguntó Jennifer con sarcasmo- eres una parte crucial del proceso.

-Esa es mi sobrina política- dijo James extendiendo la mano para chocar con Jennifer la cual se sorprendió, pero aceptó con gusto.  

-¿Y cuéntame la tía Kelsey ya se enteró de que quedaste en el asqueroso Gryffindor?- preguntó Abby recuperando su sonrisa.

Ahora Lucius fue quien felicitó a su hija, los de Gryffindor miraron ofendidos a Abby.

-Por qué no mejor nos cuentas tu Malfoy ¿Qué se siente lamer el suelo por el que Snape camina?- preguntó Emily devolviéndole la sonrisa cínica a Abby, la cual apretó la mandíbula con ira y clavó sus fríos ojos grises en los ojos avellanas.

-Muy bien ahijada- dijeron Remus y Sirius.

- Evans por qué no me haces un favor y te vas a la mierda- dijo perdiendo completamente los estribos. 

- ¿Eso fue lo mejor que se te ocurrió?- dijo Sirius con burla- es insulto lo utilizaba cuando tenía dos años.

Abby lo miró mal, otros rieron con el comentario de Sirius.

-Te agradezco la invitación pero la verdad no tengo ninguna intención de ir a tu casa-respondió Emily con una sonrisa ladina.

- Esa es mi niña- dijo James con orgullo mientras le revolvía más el pelo a su pequeña.

-Contestana tan bien como yo a su edad- dijo Sirius con orgullo.

- Y son mucho menos imbéciles que tú- dijo Remus provocando más risas y una mala mirada de Sirius.

Malfoy se acercó a ella peligrosamente, con expresión desencajada, Emily por su parte no se movió y mantuvo la misma expresión que había tenido durante toda la conversación, lo cual solo hacía que Abby se enfureciera aún más, Jennifer por su parte tenía su varita lista  por si las dudas no confiaba en Abby para nada.

-¿Qué está pasando aquí?- Era Percy Weasley quien se metía en la escena- tengo que recordarles que está estrictamente prohibido discutir en cualquier parte del colegio más en pleno pasillo.

-Agua fiesta- dijo Sirius en un susurro.

-¿Qué dijiste Black?-preguntó Molly con mala cara.

-Nada, nada- se apresuró a responder Sirius antes de que Molly lo rostice.

Emily rodo los ojos mentalmente, Abby miró a Percy con asco y superioridad.

-¿Y quién está peleando? solo estamos teniendo una conversación amistosa, para lograr deshacer tanta rivalidad entre Gryffindors y las asquerosas serpientes, digo Slytherin- dijo Jennifer con una cara de niña buena que si Emily no la conociera se hubiera tragado.

-Muy bien, el arte más importante para ser un gran bromista es saber inventar excusas con rapidez-dijo James, un par de niños le estaba prestando atención.

-Cállate Potter, estás metiendo malas ideas en las mente de los niños- dijo Lily-no le hagan caso las mentiras tiene patas cortas

-Ahora si nos disculpas tenemos que ir con Filch- dijo Emily y tomó a Jennifer por el brazo para huir de allí antes de que Percy o Abby puedan agregar algo más que pudiera terminar en su segundo castigo.

Llegaron a la oficina y antes de que tocaran la puerta Filch la abrió como si hubiera estado esperando este momento todo el día, 

-Otro que necesita un pasa tiempos-dijo James.

- Deberían juntarse con Snape y hacer el club de los que jamás conseguirán pareja.-dijo Sirius, James rió, no era mala idea.

apenas ingresaron a su despacho el olor a pescado frito las invadió,

Las chicas fruncieron el ceño con asco

 -¿Todavía sigue sin limpiarlo? ¿Cómo soporta todo el día allí?-preguntó Remus asombrado y asqueado.

Las chicas solo se encogieron de hombros.

la oficina no tenía nada de especial era un cuarto pequeño, mal iluminado en el cual había un escritorio  y a un costado un enorme archivador, el cual Filch abrió y sacó un desgastado papel de este y empezó a escribir 

-Nombres de las delincuentes: Emily Evans y Jennifer Black, delito:

-Cumplir el sueño de todos los estudiantes de deshacerse de ese gato sarnoso- murmuró Jennifer.

- Maltrato animal- dijo apretando más la pluma- castigo: limpiar la mazmorra 6

Lily, quien no se había relajado desde que se enteró lo del bosque prohibido, ahora estaba por fin tranquila. 

Al escuchar el castigo Emily se relajo solo tendría que limpiar una mazmorra, no era divertido pero no debería ir a el bosque prohibido. 

Filch las iba guiando por el pasillo.   

-Es una pena que ya no me dejen colgar a los niños de las muñecas como antes, eso era una castigo- dijo Filch sonriendo macabramente 

-Por favor Filch ese método se dejó de utilizar dos años más tarde de la inauguración del colegio- dijo Minerva, eso si eran métodos medievales, no se aprendía nada de esa forma.  Filch la miró mal aunque cuando ella desvió la vista de su cara.

-Completamente de acuerdo con usted-dijeron Emily y Jennifer al mismo tiempo.

-Los jóvenes de hoy en día necesita mano firme- dijo Jennifer- si no mirémonos

-Sabes un buen castigo para que nadie en su vida vuelva a romper una regla en su vida- dijo Emily.

-No, pero cuéntame- dijo Jennifer fingiendo interés.

-Solo debes mandarlo a que tenga clases extras de pociones con Snape- dijo Emily

-Eso sí que es inhumano- dijo Sirius con fingido horror

-Prefiero ser colgado de las muñecas-dijo James siguiéndole el juego a su amigo.

-Pero la tortura es ilegal- dijo Jennifer

-Bueno si, pero con eso te olvida de que alguien vuelva a romper las reglas en su vida- dijo Emily encogiéndose de hombros.

-Cállense mocosas irreverentes- grito Filch y siguió murmurando insultos por lo bajo.

-Y uno que trata de solucionar el mal camino que toma la juventud en estos tiempos y así le pagan- murmuró Jenny fingiendo secarse una lágrima falsa.

-El mundo es cruel- le respondió Emily en falso tono soleado.

-Llegamos- gruño Filch y abrió una desvencijada puerta, dejando paso a una escalera que hacía juego con el lugar. Apenas entraron, Filch cerró la puerta, dejándole en completa oscuridad

-No veo un carajo- dijo Jennifer y sacó su varita,

-Siempre tan educada- dijo Harry mirando a su amiga con simpatía, su odio y quejas de todo siempre eran muy divertidas

-Gracias- respondió Jennifer fingiendo tomar una taza de té con el meñique levantado.

 murmuro “lumos” y la punta de esta se encendió iluminando así los primero escalones, los cuales empezaron a crujir mientras bajaban, apenas pusieron un pie en el suelo la habitación fue iluminada por un candelabro, que emitía una luz algo sombría que hacia juego con el lugar, había un piso de madera con unas diez capas de polvo encima, dos ventanas, que apenas eran distinguibles de la pared, que era de color verde y había un cuadro de serpiente coronado el lugar en el fondo.

-Confirmado, sigue igual de horrible que hace 15 años- dijo James.

-Si le quitas el polvo, esto es como estar en mi casa- dijo Jennifer con cara de asco- ¡¿Es que nadie ha limpiado aquí en los últimos  nueve siglos?!-  y sigo insultando a medio mundo por lo bajo.

-La verdad no sé cómo lo hacen, pero nosotros hemos llegado a ir con un día de diferencia y siempre está igual de sucio- dijo Sirius con intriga en sus ojos.

Emily observó el lugar con detenimiento noto que en un rincón estaban colocados los elementos de limpieza, la verdad que limpiar todo ese lugar iba a tomarle siglos, pero como estaba en su naturaleza verle el lado positivo a las cosas y si no tiene un lado positivo inventarlo, así que luego de pensarlo unos segundos una idea le vino a la mente.

James sonrió ya que tenía una leve sospecha de lo que su hija haría. 

-Bien yo limpio el piso y tu las paredes y ventanas- dijo Jenny de mala gana y agarró un trapo para empezar a limpiar.

-¿Qué se supone que estás haciendo?- le pregunto Emily

-Limpiar el piso, no sé si lo sabías pero para eso se utiliza este trapo el cual se moja en agua con jabón y luego lo frotas hasta que la suciedad de la época de Merlín desaparezca - dijo Jenny como si se lo explicará a un niño de tres años.

-Pero es la forma aburrida de hacerlo, deberías modernizarse un poco Black- dijo Emily con una sonrisa misteriosa, Jennifer sólo encarno una ceja y miró a su amiga, con expectativa.

Lily miró a su hija con duda, esperaba que no se metiera en más problemas, mínimo por hoy.

Emily se dirigió al lugar donde estaba el instrumento de limpieza agarro dos cepillos grandes de madera, se sentó desabrocho sus zapatos y ato ambos cepillos a sus pies, Jennifer la miraba con cara de “deja de comer tanto chocolate que te está afectando seriamente”, Emily no le dio importancia agarro la cubeta llena de agua con jabón y la derramó por todo el suelo.

-¿TE HAS VUELTO COMPLETAMENTE LOCA?- exclamó Jennifer con ira.

Emily no respondió solo empezó a “patinar” en el piso, al principio le costó y trastabilló un poco, pero luego de un par de vueltas empezó a salirle cada vez mejor.

- Genial- exclamaron varios a la vez.

-A partir de ahora voy a limpiar los pisos de esa forma- dijo Alice entusiasmada.

-¿Y bien?- preguntó a Jennifer con sonrisa sobradora, esta la miro directamente a los ojos

  - A veces no sé si eres una imbécil con suerte o una condenada genia que actúa como idiota- respondió Jennifer.

- ¿Qué esperas?, ponte los “patines”, te reto a una carrera- dijo Emily.

Jennifer sonrió recordando ese momento y pensó que sin Emily su vida en la escuela hubiera sido realmente aburrida.

Y así la siguiente hora la pasaron patinado por todo el lugar dejando al piso reluciente y haciendo carreras, luego hicieron una competencia para ver quién podía limpiar los vidrios más rápido, al final lo que pretendía ser un castigo aburrido y con el fin de dejarles la enseñanza de que debían obedecer las reglas si no sufrirían las consecuencias, terminó siendo uno de los momentos más divertido que ambas habían pasado en ese colegio.

Minerva suspiro en señal de rendimiento, ni siquiera los castigos eran suficientes para mínimo apaciguar un poco sus bromas. 

Una vez que el salón quedo como nuevo las chicas emprendieron su camino hacía las escalera aun riendo, al salir encontraron a Filch durmiendo tranquilamente apoyado en la pared, Emily y Jennifer intercambiaron una mirada cómplice, no aprovechar esa oportunidad para hacerle algo a el celador sería prácticamente un crimen, 

-Un delito muy grave- concordaron James y Sirius sonriendo macabramente. 

así que por medio de señas se acercaron lenta y cuidadosamente a Filch, el hombre ni se mosqueo, Jennifer sacó de su mochila una pluma roja y con delicadeza empezó a pitar los finos labios del hombre, Emily estaba haciendo grandes esfuerzos para no reírse y arruinar la diversión, imito a su amiga y sacó su lapicera negra y le hizo pestañas postizas y como toque final las lapiceras azules para los cachetes prácticamente inexistentes.

Para entonces todo el gran comedor se estaba descostillando de la risa imaginando como quedaría Filch, hasta Lily no podía ocultar su risa, Filch miro con odio a todos y se fue del gran comedor pensando en que tarde o temprano se lo pagarían uno por uno, con la señora Norris detrás.

-Sí que tiene el sueño pesado- comentó Emily una vez que terminó con su obra.

-¿No crees que quedo divina?- preguntó Jennifer con voz risueña y apoyando su brazo en el de Emily.

-Por supuesto esta lista para salir a ropero corazones- respondió Emily- apuesto que hará gran pareja con Severus

-La pareja perfecta- dijeron Jennifer, James y Sirius.

Snape se limitó a mirar con odio a todos, sobre todo a James que había arruinado los genes de Lily en sus dos hijos

En eso Filch soltó un ronquido 

-Mira ni Filch quiere salir con Quejicus- dijo Sirius.

logrado que Emily y Jennifer decidieron irse antes de que Filch las pesque, Emily pensó que jamás había deseado tener una cámara como en ese momento para poder inmortalizar la imagen de Filch maquillado.

-Prometo que ese será tu regalo de cumpleaños número once- dijo James.

Mientras iban por el pasillo oscuro y desierto todavía no podían dejar de reír hasta que Emily ve una imagen que le borra la sonrisa del rostro. Una figura encapuchada se dirigía a él buscando, siente como si un frío le subiera por la espalda y sintió una pequeña punzada en el hombro en donde está su cicatriz.

El ambiente en el gran comedor dejo de ser tan alegre, como hace un párrafo atrás, la seriedad y sobretodo preocupación invadió el lugar, los profesores se miraron preocupados, sobretodo Albus que era el que sabía lo que significaba ese dolor en la cicatriz, aunque en preocupación nadie le ganaba a Lily, James, Sirius y Remus.

-Emily, ¿Estás bien?- le preguntó Jenny algo extrañada por la expresión de ultratumba de su amiga, al no obtener respuesta volteo al lugar a donde su vista estaba perdida, pero no vio nada fuera de lo común el parque del colegio con el lago y el bosque, si bien a diferencia de cuando era de día se veía algo terrorífico, tampoco era para tanto.

-Por suerte sea lo que sea se fue- dijo Lily un poco más aliviada aunque estos libros iban a destrozar sus nervios.

- Emily- exclamó moviendo su mano frente al rostro de su amiga.

-¿q-que? – preguntó Emily saliendo de su trance.

-¿Estás bien?- volvió a preguntar.

-Aaaa si claro es que me quede pensando en algo- contestó Emily aunque evitó el contacto visual.

-De acuerdo- dijo Jennifer aunque no del todo convencida. 

-Qué falta de confianza- dijo Jennifer fingiendo estar ofendida.

-  No fastidies eres la persona en la que más he confiado en toda mi vida- respondió Emily, Harry la miró ofendido- además de Harry claro- aunque él estaba en segundo lugar pensó para sí.                                               

Llegaron a la sala común y ahí estaban Ron y Harry dormidos sobre el sofá con los últimos rastros del fuego saliendo de la chimenea.

-Claro un buen amigo siempre te espera hasta que regreses- dijo James mirando a Remus, que la gran mayoría de veces se quedaba hasta muy tarde esperando.

-Despierten ya llegamos- dijo Jennifer logrando sobresaltar a los otros dos.

-¿No podías ser más dulce?- Preguntó Ron.

-Supéralo Ron- dijo Jennifer.

-No hagas eso- exclamó Ron exaltado.

-No seas llorón- le respondí Jennifer.

- ¿No las mandaron a el bosque prohibido?- preguntó Harry aun que ya estaba aliviado al ver que las dos estaban bien.

-No solo nos mandaron a limpiar una mazmorra- respondió Emily. 

-Eso explica porque tiene ese estado-  comentó Ron.

-Ronald, eso no se le dice a una mujer- dijeron Molly y Hermione con la misma mirada atemorizante, Ron se escondió detrás de Harry por si acaso, podía soportar a su madre o novia pero no a las dos juntas.

-Siempre he valorado la sinceridad, pero hay veces en las que es mejor callar –dijo Emily, Ron solo se encogió de hombros

-¿Qué tal estuvo?- preguntó Ron.

Y entonces empezó una charla en la que las chicas les contaron todo desde el patinaje hasta el cambio de look de Filch, las rías fueron varias pero a la una de la mañana decidieron que lo mejor sería irse a dormir ya que mañana deberían asistir a clases.

 Emily le contó al día siguiente por la mañana a Harry lo que le había visto y sentido, Harry se preocupó al igual que ella, ambos pensaban que debía ser Snape ya que el dolor que sintió  Emily fue muy parecido al que sintieron ambos la primera vez que vieron a el profesor.      

La mayoría no tiene ni la más mínima duda de que Snape estaba detrás de todo esto, salvo Lily que se negaba a creer que su ex mejor amigo fuera capaz de hacer algo como eso, James por su parte estaba seguro de que había sido Snape pero con la ayuda de Quirrell. 

Harry nunca había creído que pudiera existir un chico al que detestara más que a Dudley, pero se había equivocado no solo existía un sino dos, Draco y Abby Malfoy. Sin embargo, los de primer año de Gryffindor sólo compartían con los de Slytherin la clase de Pociones, así que no tenía que encontrarlos mucho. 

-Ni siquiera deberíamos compartir una clase, no ahorrarían varios desacuerdos- opinó James y por primera vez en siglos los de Slytherin y Gryffindor estuvieron de acuerdo en algo. 

O, al menos, así era hasta que apareció una noticia en la sala común de Gryffindor; que los hizo protestar a todos. Las lecciones de vuelo comenzarán el jueves... 

-No me digas que…- dijo Remus adivinando lo que se venía.

y Gryffindor y Slytherin aprenderían juntos.

-¿Qué?- el grito retumbó por todo el salón.

-Pero no es justo-se escuchó

-¿Quién en su sano juicio pone a Slytherin y Gryffindor juntos?- dijo James

Y más protestas parecidas continuaron llegando como si se tratara de sus propias lecciones de vuelo.

-SILENCIO- bramó el director y todos se callaron-podrían dejar que el señor Weasley siga leyendo

El mencionado se sonrojo un poco al tener todos los ojos puestos en él.

 —Perfecto —dijo en tono sombrío Harry—. Justo lo que siempre he deseado. Hacer el ridículo sobre una escoba delante los Malfoy. 

-¿Por qué siempre baja la autoestima?-dijo James al que el tema ya empezaba a preocuparme

-No te preocupes cielo, lo harás de maravilla, apuesto que has sacado el talento de tu padre- dijo Lily sonriendo tranquilizadoramente hacia su pequeño, este le devolvió la sonrisa.

Deseaba aprender a volar más que ninguna otra cosa.

James se maldijo mentalmente por estar muero, “a que buena hora se me ocurrió morir podría haber esperado hasta que tengan siete y mínimo le hubieras enseñado a volar”

-si te sirve de consuelo, te prometo que si te llegan a decir algo yo personalmente los tiró de su escoba- le dijo Jennifer.

-Gracias Jennifer tú sí que sabes consolar a una persona-dijo Harry.

-Siempre es un placer- respondió

- ¿Y por qué esperar? Si podemos tirarlos de la escalera hoy mismo- dijo Emily, Jennifer río

-apoyo la moción- dijeron lo merodeadores y Frank, Lily y Alice rodaron los ojos 

- y de paso podríamos tirarles a Crabbe y Goyle encima- agregó Ron, divertido con la idea.

- Emily ni siquiera lo pienses- dijo Harry mirando a su hermana la cual ya precisa empezar a tramar el plan.

-Muy bien cielo trata de evitar que a tu hermana la expulsen- lo felicito Lily.

- Haz solo es un chiste yo sería incapaz de hacer algo como eso- dijo Emily con cara de inocente, 

-Ni quien te crea- dijo Jenny.

Harry la miró encarnando una ceja- y en el hipotético caso de que eso pasara no sería nada grave solo se rompería uno o dos huesos cuánto mucho.

- Emily –repitió Harry con tono de advertencia.

- Está bien, está bien juro que no arrojaré a los Malfoy de ningún lugar- dijo Emily levantando ambas manos con resignación, con lo divertido que eso hubiera sido pensó, Harry la miró a los ojos, comprobó que era cierto

Lily agradeció mentalmente que mínimo uno de los dos tuviera algo de su sentido común.

- Ahora volviendo al tema del vuelo, si fuera tu no me preocupo de hacer el ridículo, yo por mi parte solo quiero saber que se siente volar- dijo Emily con emoción. 

-Es maravilloso- dijeron James y Sirius a la vez

La idea de volar le resultaba fascinante, mucho más que todo lo que habían visto hasta ahora en clase y a diferencia de su hermano ella no se preocupaba por los Malfoy ya que tarde o temprano, así tenga que practicar todos los días, lograría volar mejor que eso dos rubios insulsos.    

-Esa es la actitud- la felicito Sirius.

-Debería pasarle algo de autoconfianza a Harry – opinó Ron.

-Volar es maravilloso sientes como si el mundo te perteneciera, la brisa en tu rostro es genial- dijo Jennifer con voz soñadora.

-¿Tú también has sentido el cosquilleo en el estómago?- Preguntó Ron.

-Es fantástico- completaron ambos y soltaron un suspiro compartido.

-Mínimo ustedes han podido volar antes y están seguros de que no se caerán de la escoba- dijo Harry desanimando el ambiente.

Definitivamente cuando Harry fue cuidado por ellos no permitieran que tuviera tan poca confianza, se prometieron Lily y los merodeadores.

 —Aún no sabes si te caerás de la escoba —dijo razonablemente Ron—. De todos modos, sé que los Malfoy siempre hablan de lo bueno que son en el Quidditch, pero seguro que es pura palabrería.

-Bueno yo los he visto volar un par de veces, no lo hacen mal pero tampoco son tan bueno- dijo Jennifer 

-Eso no es muy alentador- opinó Hermione.

-Bueno era la verdad- se defendió Jennifer.

-¿Y tú desde cuando dices la verdad?- preguntó Emily.

-De vez en cuando me gusta variar- respondió Jennifer encogiéndose de hombros.

La verdad es que los gemelos Malfoy sobre todo Draco hablaban mucho sobre volar. Se quejaban en voz alta porque los de primer año nunca estaban en los equipos de Quidditch y contaban largas y jactanciosas historias, que siempre acababan con él escapando de helicópteros pilotados por muggles o de ella haciendo grandes ziczac entre los árboles. 

-Puras mentiras- dijeron Remus y Sirius a la vez

Pero no eran los únicos: por la forma de hablar de Seamus Finnigan, parecía que había pasado toda la infancia volando por el campo con su escoba. 

Hasta Ron podía contar a quien quisiera oírlo que una vez casi había chocado contra un planeador con la vieja escoba de Charles y Jennifer que volaba todos los fines de semana en el parque escondidas de su madre

-Lo que sea con tal de escapar de esa bruja- dijo Jennifer con desprecio.

Todos los que procedían de familias de magos hablaban constantemente de Quidditch. Ron ya había tenido una gran discusión con Dean Thomas, que compartía el dormitorio con ellos, sobre fútbol. Ron no podía ver qué tenía de excitante un juego con una sola pelota, donde nadie podía volar. 

-Debe ser el deporte más aburrido de la historia- dijo James

-Pues, claro si están inventados por patéticos Muggles- dijo Lucios a sus amigos los cuales rieron.

Harry había descubierto a Ron tratando de animar un cartel de Dean en que aparecía el equipo de fútbol de West Ham, para hacer que los jugadores se movieran. Neville no había tenido una escoba en toda su vida, porque su abuela no se lo permitía.

-Si tiene mis reflejos le hizo un favor- dijo Alice quien era pésima voladora al igual que Lily. 

Harry pensó que ella había actuado correctamente, dado que Neville se las ingeniaba para tener un número extraordinario de accidentes, incluso con los dos pies en tierra.

 Hermione Granger estaba casi tan nerviosa como Neville con el tema del vuelo. Eso era algo que no se podía aprender de memoria en los libros, aunque lo había intentado. En el desayuno del jueves, aburrió a todos con estúpidas notas sobre el vuelo que había encontrado en un libro de la biblioteca, llamado Quidditch a través de los tiempos, Neville escuchaba con atención esperando aprender algo que le fuera útil para más adelante.

Hermione no pudo evitar sonrojarse, tal vez a veces podía ser un poco pesada.

-¿Quiere cerrar la boca Granger?- exclamó Jennifer al borde del colapso

-¿Demasiada información para tu cerebro Black?-pregunto Emily.

 Jennifer se limitó a regalarle una mirada de puro “odio”.

- ¿Quieres que te diga un consejo útil para volar? No leas libros no te enseñara nada, volar es algo que para hacerlo necesitas talento, no lectura que solo nos agobia a todos.

- Por primera vez en mi vida voy a admitir que tenías razón- dijo Hermione.

Hermione clavó sus ojos castaños en los grises, apretó la mandíbula y se fue de la mesa echando humo.

-Merlín te bendiga, ya no podía soportar ni un minuto más- dijo Ron.

Emily también le agradeció mentalmente ya que si volvía a escuchar una vez más como debía montarse en la escoba iba a enloquecer, en eso el correo llegó como todas las mañanas tanto Harry como Emily no había recibido una sola carta desde la nota de Hagrid, algo que los gemelos Malfoy ya habían notado, por supuesto. 

-Cuando nosotros los criemos prometo que les mandaré un paquete por semana-dijo James con odio.

-También yo-dijo Sirius.

Las lechuzas de Malfoy siempre le llevaban de su casa paquetes con golosinas, que los muchachos abrían con perversa satisfacción en la mesa de Slytherin. Un lechuzón entregó a Neville un paquetito de parte de su abuela. Lo abrió excitado y les enseñó una bola de cristal, del tamaño de una gran canica, que parecía llena de humo blanco. 

-No me digas que le dio una recordadora, cuando entenderá que esas cosas no sirven- dijo Frank el cual también había recibido una de esas y fue el regalo menos útil que recibió en su vida.

— ¡Es una recordadora! —explicó—. La abuela sabe que olvido cosas y esto te dice si hay algo que te has olvidado de hacer. Mirad, uno la sujeta así, con fuerza, y si se vuelve roja... oh... —se puso pálido, porque la Recordadora súbitamente se tiñó de un brillo escarlata—... es que has olvidado algo... 

Neville estaba tratando de recordar qué era lo que había olvidado.

-¿Espera no te dice lo que te has olvidado?- preguntó Emily, Neville solo negó con la cabeza-  entonces no es muy útil, al contrario uno es más feliz pensando que nada se le olvida que matándose para recordarlo por horas y al final no conseguirlo.

-Exacto- apoyo Frank.

- Vaya, no lo había pensado de esa forma- dijo Neville desanimando un poco.

- Tú sí que sabes aguar una finesa- dijo Jennifer mientras tomaba un muffin de calabaza.     

 Cuando Draco y Abby Malfoy  pasaron al lado de la mesa de Gryffindor; Draco le quitó la Recordadora de las manos. 

Los merodeadores y Frank miraron en dirección a los Malfoy con ira contenida. 

Harry, Jennifer y Ron saltaron de sus asientos, Emily sacó su varita con cuidado pero no se movió, por si intentan algo ella, sería por así decirlo el elemento sorpresa ya que los imbéciles solo se limitan a prestar atención a los tres que tiene en frente suyo.

En realidad, Ron Jennifer y Harry deseaban tener un motivo para pelearse con los gemelos Malfoy, pero la profesora McGonagall, que detectaba problemas más rápido que ningún otro profesor del colegio, ya estaba allí

 –oooooo yo quería ver pelea- dijo Sirius desanimado ganándose una mirada ceñuda de Lily.

— ¿Qué sucede?- preguntó con recelo.

 —Malfoy me ha quitado mi Recordadora, profesora.- dijo Neville. Con aire ceñudo, Draco Malfoy dejó rápidamente la Recordadora sobre la mesa. 

—Sólo la miraba —dijo, y se alejó, seguido por su hermana, Pansy, Crabbe y Goyle. 

-Ni quien te lo crea- murmuró James.

Aquella tarde, a las tres y media, Harry, Emily, Jennifer y  Ron y los otros Gryffindors bajaron corriendo los escalones delanteros, hacia el parque, para asistir a su primera clase de vuelo. Era un día claro y ventoso.

-El clima perfecto- dijeron varios con expresión de ensueño.

 La hierba se agitaba bajo sus pies mientras marchaban por el terreno inclinado en dirección a un prado que estaba al otro lado del bosque prohibido, cuyos árboles se agitaban tenebrosamente en la distancia.

 Los Slytherins ya estaban allí, y también las veinticuatro escobas, cuidadosamente alineadas en el suelo. Harry había oído a Fred y a George Weasley quejarse de las escobas del colegio  diciendo que algunas comenzaban a vibrar si uno volaba muy alto, o que siempre volaban ligeramente torcidas hacia la izquierda.

-Tal vez deberíamos considerar renovar las escobas- dijo Albus pensativo.

 Entonces llegó la profesora, la señora Hooch. Era baja, de pelo canoso y ojos amarillos como los de un halcón. 

—Bueno ¿qué estáis esperando? —bramó—. Cada uno al lado de una escoba. Vamos, rápido. 

-Nunca ha sido una mujer muy paciente- dijo Lily.

Harry miró su escoba. Era vieja y algunas de las ramitas de paja sobresalen formando ángulos extraños. Emily pensó que la mujer no tenía el mejor carácter pero por primera vez en su vida iba a poner toda su atención en clase. 

Hermione le dedicó una mala mirada.

 —Extended la mano derecha sobre la escoba —les indicó la señora Hooch.

— y decidí «arriba».

 — ¡ARRIBA! —gritaron todos.

 Tanto la escoba de Harry como la de Emily saltaron de inmediato en sus manos, pero fueron de los pocos que lo consiguió.

-Esos son mis hijos/ahijados-gritaron James y Sirius emocionados, para ellos esta era una de las partes más interesantes de todo el libro.

 La de Hermione Granger no hizo más que rodar por el suelo y la de Neville no se movió en absoluto. «A lo mejor las escobas saben, como los caballos, cuándo tienes miedo», pensó Harry, y había un temblor en la voz de Neville que indicaba, demasiado claramente, que deseaba mantener sus pies en la tierra. 

-Excelente deducción y acertada- dijo Lily con orgullo hacia su niño. 

Luego, la señora Hooch les enseñó cómo montarse en la escoba, sin deslizarse hasta la punta, y recorrió la fila, corrigiendolos la forma de sujetar. Los cuatro amigos se alegraron muchísimo cuando la profesora dijo a Draco Malfoy que lo había estado haciendo mal durante todos esos años

La mayoría compartió el sentimiento, Lucios le dedicó una mirada de deserción a la profesora Hooch. 

 —Ahora, cuando haga sonar mi silbato, dais una fuerte patada —dijo la señora Hooch—. Mantened las escobas firmes, elevado un metro o dos y luego bajad inclinándose suavemente. Preparados... tres... dos... 

Pero Neville, nervioso y temeroso de quedarse en tierra, dio la patada antes de que sonara el silbato.

-Hay no mi bebe- dijo Alice con preocupación, Frank estaba algo pálido.

 — ¡Vuelve, muchacho! —gritó, pero Neville subía en línea recta, como el corcho de una botella... Cuatro metros... seis metros... Harry le vio la cara pálida y asustada, mirando hacia el terreno que se alejaba, Emily pensó que si ella hubiera sabido volar lo habría intentado ayudar, después de más de diez metros Neville  se empezó deslizarse hacia un lado de la escoba y.. BUM... 

-Ay no- gritó Alice con desesperación y agarró el brazo de su futuro esposo dejándolo sin circulación, el cual debido a la preocupación no lo noto.   

Un ruido horrible y Neville quedó tirado en la hierba.

Su escoba seguía subiendo, cada vez más alto, hasta que comenzó a torcer hacia el bosque prohibido y desapareció de la vista.

Minerva frunció el ceño, eso definitivamente no era normal, miró a Albus el cual tenía una expresión seria y dubitativa.  

 La señora Hooch se inclinó sobre Neville, con el rostro tan blanco como el del chico. 

—La muñeca fracturada —la oyeron murmurar Harry y Emily—. 

-Por suerte no fue nada grave- dijo Frank más tranquilo ya que sabía que Pomfrey lo repararía en seguida.

- Vamos, muchacho... Está bien... -A levantarse. Se volvió hacia el resto de la clase. —No debéis moveros mientras llevo a este chico a la enfermería. Dejad las escobas donde están o estaréis fuera de Hogwarts más rápido de lo que tardéis en decir Quidditch. Vamos, hijo. 

Neville, con la cara surcada de lágrimas y agarrándose la muñeca, cojeaba al lado de la señora Hooch, que lo sostenía.

Lily le dio la mano en señal de apoyo, sabía lo que estaba sintiendo su amiga la impotencia de no poder estar allí, Alice le devolvió una pequeña sonrisa.

Casi antes de que pudieran marcharse, los Malfoy y su grupo ya se estaban riendo a carcajadas. 

— ¿Habéis visto la cara de ese gran zoquete?- preguntó Draco Los otros Slytherins le hicieron coro. 

-Eres un mocoso malcriado y cobarde al igual que imbécil de tu padre- dijo Frank con su voz cargada de ira.

- Tu hijo será un inútil, que ni siquiera puede mantenerse en el piso sin caerse- dijo Lucios con voz de superado.

Frank iba a continuar pero Alice lo cayó con una mirada que decía que no valía la pena.

— ¡Cierra la boca, Malfoy! —dijo Parvati Patil en tono cortante.

—Oh, ¿estás enamorada de Longbottom? —dijo Pansy Parkinson,

- Nunca pensé que te podían gustar los gorditos llorones, Parvati- dijo Abby Malfoy en tono burlesco

-¡Mirad! —dijo Draco Malfoy, agachándose y recogiendo algo de la hierba—. Es esa cosa estúpida que le mandó la abuela a Longbottom. La Recordadora brillaba al sol cuando la cogió.

 —Trae eso aquí, Malfoy —dijo Harry con calma. Todos dejaron de hablar para observarlos. Draco Malfoy sonrió con malignidad. 

-Esto no va a terminar bien- dijo Lily con preocupación.

—Creo que voy a dejarla en algún sitio para que Longbottom la busque... ¿Qué os parece... en la copa de un árbol? 

— ¡Tráela aquí! —rugió Harry, pero Draco Malfoy había subido a su escoba y se alejaba. No había mentido, sabía volar. 

-Ni siquiera se me ocurre hacer lo que yo estoy pensando-dijo Lily. 

Paralelamente a esto Abby que obviamente no podía ser menos que su hermano gemelo busco a alguna víctima y rápidamente sus ojos se posaron en Granger la cual ahora se encontraba mirando su libro y repasando con obvia decepción sus páginas, se acercó a ella y sin cuidado alguno se los arrancó de las mansos.

-Devuélvemelo- dijo Hermione tratando de sonar amenazante pero fracasando completamente.

- ¿O si no que harás?, ¿Leerme un libro para matarme de aburrimiento?- preguntó Abby varios se rieron.

Emily frunció el ceño, si bien Granger no era su amiga es más ni siquiera le agradaba, así que no tenía por qué defenderla, pero Abby le agradaba considerablemente menos así que su modo.

-Gracia- dijo Hermione, aunque no muy segura.

-Cualquier excusa con tal de molestar a Malfoy- dijo Emily.

- ¿Y para qué lo quieres Abby? Porque según yo eso no lograra hacer milagros y que puedas volar decentemente- dijo Emily dando un par de paso hacia Abby la cual sonrió con cinismo, se escucharon un par de risas de parte de Gryffindor y “uuuuuuu” de Slytherin, Hermione no salía de su sorpresa de que Evans la estuviera defendiendo de algún modo. La atención de los alumnos se dividía entre la discusión de Potter, Malfoy y de Evans, Malfoy.          

Abby vio a su gemelo y voló hacia donde este se encontraba en las ramas más altas de un roble

— ¡Ven a buscarla, Potter!-gritaba este. 

-Vamos Evans no serás cobarde- dijo Abby 

Harry y Emily cogieron sus respectivas escobas.

Lily empezó a sentir como la sangre de su cuerpo empezaba a helarse, malditos genes Potter, pensó.

— ¡No! —Gritó Hermione Granger—. La señora Hooch dijo que no nos viéramos. Nos van a meter en un lío. 

Harry no le hizo caso. Le ardían las orejas. Emily rodó los ojos y se prometió mentalmente nunca jamás volver a defender a Granger.  

-Esa es una promesa que jamás cumplí-dijo Emily

Se montaron en sus escobas, pegaron una fuerte patada y subieron.

-HARRY JAMES POTTER, EMILY LILY POTTER, ¿SE PUEDE SABER EN QUÉ ESTABAN PENSANDO?, NO SE DAN CUENTA QUE LES PODRÍAN HABER PASADO ALGO GRAVE - gritó Lily no con enojo sino con preocupación

- Perdón mamá- dijeron los dos a la vez, con cara de perritos abandonados bajo la lluvia, Lily suspiró evidentemente su padrino les había enseñado su famosa cara con la cual nadie podría negarle nada.

-Todo esto es tú culpa Potter-dijo Lily señalando a James 

-¿Yo? – preguntó James asombrado esta vez ¿Que había hecho?

-Si tú y tus malditos genes merodeadores – dijo Lily, James iba a protestar pero lo pensó mejor y decidió callarse por el bien de todos.

Harry el aire agitaba su pelo y su túnica, silbando tras él y, en un relámpago de feroz alegría, se dio cuenta de que había descubierto algo que podía hacer sin que se lo enseñaran. Era fácil, era maravilloso. Empujó su escoba un poquito más, para volar más alto, y oyó los gritos y gemidos de las chicas que lo miraban desde abajo y una exclamación admirada de Ron. Emily a diferencia de Harry no se detuvo mucho a pensar simplemente se dedico a subir a toda la velocidad que la escoba le premia 

-Sacaron tu talento- dijo Remus con felicidad.

James no podía hablar, jamás se había sentido más orgulloso en toda su vida y eso era mucho decir.

y noto como la sonrías burlona flaqueaba un poco del rostro de los imbéciles

 “vamos Emily, Harry tírenlos de sus escobas- grito Jennifer”

-Entrégame el libro, porque la caída desde aquí podría dejarte más imbécil de lo que ya eres- dijo Emily acercándose lentamente a donde estaba Abby pero Draco se interpuso.

-No te atrevas- dijo con tono serio, pero con expresión de pánico, Emily lo miró asombrada era la primera vez que veía a Draco defender a alguien y por escasos segundos le cayó bien, 

-¿Tenías fiebre o qué?-preguntó Jennifer, Emily se encogió de hombros.

pero tan rápido como vino la simpatía desapareció.

-Eso está mejor- dijo Sirius

-Vaya Draco nunca pensé que tuvieras las agallas para defender a alguien que no sea tu trasero, te felicito, ahora dame el libro y la recordadora- dijo Emily , Harry llego y al ver que Emily se encargaba de Draco decidió ir por Abby la cual al verlo empezó a volar a gran velocidad  Harry no lo pensó y la siguió y en pocos segundos la alcanzó pero Abby dio un giro inesperado, Harry dobló la escoba y la siguió mientras tanto en la otra mitad del terreno Emily y Draco seguían discutiendo.

Y Lily rezando a todos los dioses que conocía

-Que me des la condenada pelotita- exigió Emily y se acercó a Malfoy que al notar el peligro no lo pensó y tiró con todas sus fuerzas la recordadora en dirección a el suelo, Emily la miró con los ojos abiertos su cerebro le decía que no, pero su instinto que sí y como era obvio Emily siguió la recordadora,

-Por una vez en su vida deberías escuchar a tu sentido común- dijo Hermione.

-Se murió hace años- respondió Emily

 cuando por fin estaba cerca estiró su brazo izquierdo todo lo que pudo y lo siguiente que sintió fue a la pelotita en entre su mano

-Asombros- dijeron casi todos e incluso McGonagall no pudo ocultar su sorpresa.

-Muy bien hija- dijo James y le acarició la mano.

 y un grito en tono severo.

-Ya tenía que llegar alguien a arruinar la fiesta- dijo Sirius.

 Por el otro lado Harry seguía persiguiendo a Abby, hasta por fin llegó a alcanzarla y en un movimiento tan veloz que ni Abby lo noto hasta, después de sentir que el libro ya no estaba en su mano, 

-Perfecto- volvieron a murmurar los amantes del Quidditch.

-Excelente- dijo James y le revolvió el pelo a su hijo el cual se dejó a regañadientes

 Lily también estaba orgullosa de sus hijos, pero también preocupada quería que ambos estuvieran con los dos pies sobre la tierra ahora.  

Harry miró el libro con orgullo, miró hacia abajo y vio a Emily metros más abajo con la recordadora en su mano, y su sonrisa se amplió más aún, hasta que el grito retumbó en el lugar.            

— ¡HARRY POTTER, EMILY EVANS! –el corazón de Harry latió más rápido que nunca, Emily empalideció un par de tonos. La profesora McGonagall corría hacia ellos. Se puso de pie, temblando. 

- Vamos profesora no puede castigarlos con lo asombroso que fue eso-protesto Sirius.

-Yo soy la profesora Black y debo castigar cuando veo algo que va contra las reglas- dijo Minerva con seriedad. 

—Nunca... en todos mis años en Hogwarts...- La profesora McGonagall estaba casi muda de la impresión, y sus gafas centelleaban de furia. — ¿Cómo se han atrevido...? pudieron haberse roto el cuello... 

Muy a su pesar Lily estaba de acuerdo con el castigo, aunque no quería que fuera muy duro, solo lo suficiente como para que no volvieran a hacer algo como eso.

—No fue culpa de los, profesora... 

—Silencio, Parvati. 

—Pero los Malfoy….

 —Ya es suficiente, Weasley.

- Pero no es justo los Malfoy también…

- silencio Black o será peor- cortó la profesora McGonagall-Harry Potter, Emily Evans vengan conmigo. 

-¿Qué? ¿A los Malfoy no? Eso no es justo- dijo James que a diferencia de su esposa le parecía completamente injusto que castigaran a sus hijos, es más pensaba que se merecían una recompensa.

-No creo que estés tan en desacuerdo con el castigo, papá- dijo Emily y miró a Harry con una sonrisa cómplice, James los miró sin entender.

En aquel momento, Harry pudo ver el aire triunfal de los gemelos Malfoy, Pansy, Crabbe y Goyle, mientras andaban inseguros tras la profesora McGonagall, de vuelta al castillo. Como última acción Harry devolvió el libro a Hermione que para su sorpresa lo miró con pena.  

-Calor eras el que mejor me caía de los dos-dijo Hermione.  

-Por supuesto Harry siempre es el mellizo favorito de todos- dijo Jennifer, Emily se limitó a rodar los ojos.

 Por la mente de Harry solo se repetía una y otra vez lo mismo los iban expulsar; lo sabía. 

-¿Expulsar?-preguntaron los merodeadores y Lily con incredulidad, eso era demasiado

-Para ser expulsado de Hogwarts hay que hacer algo verdaderamente grave- dijo McGonagall-como realizar alguno de los maleficios imperdonables.  

Hagrid no podía evitar sentirse algo incómodo con el tema que le hacía recordar la injusticia por la cual lo habían expulsado y peor aún por culpa de quien.

Quería decir algo para defenderse, pero no podía controlar su voz. La profesora McGonagall andaba muy rápido, sin siquiera mirarlos. Tenían que correr para alcanzarla. Esta vez sí que lo había hecho. No había durado ni dos semanas. En diez minutos estaría haciendo su maleta. ¿Qué dirían los Dursley cuando lo vieran llegar a la puerta de su casa? Lo peor de todo ¿Que haría Emily? Sabía lo mal que la trataban en es horrible orfanato, todavía recordaba a esa espantosa mujer que era su dueña y aun pero sabía que si eso pasaba no volvería a ver a Emily hasta cumplir los 18, podría enviarle cartas pero no sería lo mismo, a pesar de que se conocían hace poco tenían una fuerte relación y por más que a veces lograba sacarlo un poco de quicio, era la única persona que sabía levantarle el ánimo con un par de palabras.

-ooooooooo- dijo Emily y abrazó a su hermano- y mira que es difícil mantenerte alegre por que tienes siempre la maldita manía de deprimirte a cada rato.

-Eso no es…- dijo Harry pero fue interrumpido

-Si es verdad- dijeron sus otros amigos. 

Por la mente de Emily también pasaba el hecho de que los iban a expulsar,

- Los dos salieron igual de exagerados que su padre- dijo Lily besando a James en la mejilla.

de que no vería a Harry nunca más o mínimo por muchos años, pero no podía permitir que expulsaran a Harry y violeta con sus tíos, que desgraciadamente también era los suyos, así que tomó una decisión, después de todo ella se podía ir con Samantha, así que mientras subían las escaleras de mármol, Emily aceleró el paso y se puso delante de la profesora McGonagall, esta frunció más el ceño y clavó sus ojos verde opacos, el los avellana, 

-Sabes que no deberías haberlo hecho- dijo Harry, Emily se encogió de hombros.

-no fue para tanto, sabes que a mí me encanta montar un show- dijo Emily sonriendo con arrogancia, lo cual provocó que Harry rodó los ojos  y Emily río divertía sonreír de esa manera, siempre lograba sacar de quicio a Harry.

acto que siempre ocurría cada vez que ellas hablaban, cosa que a Emily la ponía nerviosa ya que eso solo lo hacía con ella ,y no entendía el porqué.

-Tienes los ojos de tu padre, siempre que lo miro a los ojos sé si me miente o no- dijo McGonagall James y Emily miraron a la profesora sorprendidos- y como por lo visto heredaste varias más de sus cualidades supongo que lo hago por los mismos motivos- y tal vez para recordarlo un poco, pensó pero jamás lo admitiría en voz alta.

-Profesora le juro que Harry no tiene nada que ver en esto yo lo obligue a subirse a su escoba para que derribara a Malfoy, así que si va a expulsar a alguien debe ser a mi sola- completo la frase sin apartar la vista.

Lily se sintió orgullosa de su hija, esa acción había sido verdaderamente noble, como una buena Gryffindor.

-¿Qué? No por supuesto que no- exclamó Harry exaltado y se puso al lado de McGonagall- en todo caso debería echarme solo a mi fue mi culpa verá yo …-pero a Harry no se le ocurría una excusa, 

Emily no pudo evitar reír, Harry frunció el ceño.

-¿Qué?-preguntó ofendido

-Eres adorable- respondió y le pellizcó una mejilla

-Emily- dijo Harry rojo de vergüenza.

-En verdad adorable- dijo Lily.

-Mamá- protestó Harry.

-Ya déjenlo en paz- dijo James, Harry lo miró agradecido.

Minerva no cambió su expresión en todo el discurso.

-¿Expulsión? Yo no pienso expulsar a nadie- comentó y Harry y Emily se miraron con emoción renovada, no importaba el castigo mientras no sea expulsado todo estaría bien.- ahora señorita Evans podría despejar mi camino.

-Profesora ¿Qué pasó con él por favor?-pregunto Sirius

-Black si no quieres acompañar a Potter en su castigo te recomiendo que guardes silencio-dijo Minerva.

No tuvo que repetirlo dos veces  Emily se corrió, si bien la expresión de la profesora no cambió Harry hubiera jurado que cuando pasó al lado de Emily le sonrió  levemente. 

-Yo se que en el fondo no me odia- dijo Emily-o no hasta llegar a tercer año- dijo pensándolo mejor.

Abrió puertas y anduvieron por varios pasillos hasta que la profesora McGonagall se detuvo ante un aula. Abrió la puerta y asomó la cabeza.

 —Discúlpeme, profesor Flitwick. ¿Puedo llevarme a Wood un momento?— pidió la profesora, Harry tembló un poco seria una especie de castigo doloroso. 

 McGonagall frunció el ceño, está bien que era estricta, pero tampoco era un monstruo. 

Pero Wood era sólo un muchacho corpulento de quinto año, que salió de la clase de Flitwick con aire confundido. 

—Seguidme los tres—dijo la profesora McGonagall. Avanzaron por el pasillo, Wood mirando a Harry y a Emily con curiosidad. —Aquí.

 La profesora McGonagall señaló un aula en la que sólo estaba Peeves, ocupado en escribir groserías en la pizarra.

 — ¡Fuera, Peeves! —dijo con ira la profesora. Peeves tiró la tiza en un cubo y se marchó maldiciendo. La profesora McGonagall cerró la puerta y se volvió para encararse con los muchachos. —Potter, Evans éste es Oliver Wood. Wood, te he encontrado una buscadora y un excelente cazador.

-¿Qué?- el grito que pegaron Lily y James retumbó en el gran comedor aunque con emociones completamente diferentes.

-Usted es la mejor profesora que hay en todo este mundo, gracias, muchísimas gracias- dijo James que parecía al borde de las lágrimas por la felicidad, junto con Sirius.  

-¿Qué? por supuesto que no, no lo voy a permitir- dijo Lily seria- son muy chicos les puede pasar cualquier cosa y ¿Si se rompen algo? definitivamente no.

- Pero tú los escuchaste vuelan de maravilla, tienen talento- dijo James empezando a enojarse

- Ya sé que lo tiene pero son muy jóvenes, por algo la escuela lo prohíbe desde siempre- respondió Lily enojada- son mis hijos y no lo permitiré.

- ¿Y quién soy yo? cartón pintado- dijo James sin levantar el tono de voz pero igual de enojado.

-No, pero eres un irresponsable, que no se interesa en el bienestar de los niños, solo en el tuyo-dijo Lily y abrió mucho los ojos al notar lo que acababa de decir- James yo no…

-Olvídalo si eso es lo que piensas, apenas tendremos a los mellizos, nos separamos y tú te puedes ir con quien se te dé la gana, pero solo quiero que sepas, que yo si me preocupo por ello- dijo James sin perder la calma pero sí característico brillo en los ojos

Emily y Harry se miraron no les gusto para nada ver a sus padre discutir.

-Podríamos hablar-pidió Lily  

- Podrías seguir leyendo- pidió James a Ron sin darle importancia

- Nos tomaremos un receso- dijo Albus interrumpiendo a Ron que iba a remontar la lectura

James suspiró no quería hablar con Lily ahora, por eso se levantó antes de que la pelirroja empezara a hablar, Lily como era de esperar lo siguió.

-Déjame en paz Evans, mi ego y yo no estamos de humor para hablar contigo- dijo James

-Por favor no puedes mínimo escucharme- pidió Lily por tercera vez al ver que el chico no le escuchaba y seguía caminando, decidió agarrar a James del brazo y acorralarlo contra la pared.

- Suéltame, no quiero tener que empujarte- dijo James.

- No hasta que me escuches- dijo Lily con preocupación- mirarme- pidió, con media resistencia pero asedio- tu sabes que no quise decir eso, yo solo tengo miedo que algo malo les pase y cuando me enojo, tú sabes que digo cosas que no quiero.

  - Pero lo piensas- dijo James, Lily lo miró sin entender- si lo que dijiste en el comedor

-Claro que no-

- Dijiste que decías cosas que no querías decir, no que no pensara, porque si ese es el concepto que tienes de mi te puedo asegurar que se terminó, porque yo puedo aceptar que pienses soy un arrogante y ególatra pero no que no me interesas mis propios hijos- dijo James con seriedad tanta que a Lily le pareció estar hablando de con otra persona.

-Claro que no piso eso yo se que los amas y apuesto que serás un padre estupendo y no pienso que sea arrogante- dijo Lily

- Sí, Snape y yo somos mejores amigos- dijo James con claro sarcasmo.

-bueno tal vez si lo piense, pero también pienso que eres la persona más leal que existe, romántico, gracioso, cuando no se te va la mano y lo más importante la persona que amo y con la cual decidí tener dos hijos maravilloso y pasar el resto de mi vida junto a él- dijo Lily con la mayor sinceridad-¿Me perdonas?

  -Tú sabes que no puedo enojarme contigo, sobre todo cuando me pones esa cara, te amo dijo James y luego la beso, Lily se sintió aliviada por un segundo pensó que perdería a el amor de su vida.

-Bravo- escucharon decir a una voz conocida detrás suyo.

-¿Canuto siempre tienes que arruinar el momento?- pregunto James, irritado

-Tenía que asegurarme que mis geniales ahijados sean creados- dijo Sirius-  sino tendría que tomar medidas severas.

-¿Cuáles serían esas medidas Black?- pregunto Lily

-Saber la fecha en la que nacieron, restarle nueve meses y ese día obligarlos a tener sexo-dijo como si nada, Lily se sonrojo y James rio.

- Es un buen plan pero hay una falla-dijo James

-¿Cuál?- preguntó Canuto

-Tú no sabes contar- respondió James.

-Ja ja ja-rió Sirius con sarcasmo- ahora hagan el favor de ir con sus hijos y demostrarles que si van a existir.

En el gran comedor el ambiente era tenso, sobre todo para los mellizos Potter que no pensaban que se armaría tanto escándalo por algo tan simple, el único que estaba feliz a tal punto de casi sonreír era Snape.

-No se preocupen chicos, sus padres se arreglaran en seguid- dijo Remus tratando de tranquilizarlos- esto no es nada a comparación de las que tenían antes de ser novios, incluso contaría como una conversación decente, dentro de todo, ya verás cuando esa puerta se abra ya van a volver igual de enamorados que antes.

Y así fue, cuando la puerta se abrió, Lily y James venían agarrados de las manos, mirándose como si fueran lo único en este mundo.

-No se ofendan chicos pero creo que sus padres sufren de bipolaridad- dijo Jennifer aunque aliviada de que sus dos mejores amigos iban a nacer.

-Que vivan los tortolos- grito Canuto empezando a aplaudir, la chicas lo siguieron por obvias razones y el resto por diversión, Lily se puso rojo.

Se volvieron a sentar y la gente dejó de aplaudir.

-Se los dije- les dijo Remus a sus ahijados que ya están bastante más relajados.

-Queríamos disculparnos por lo que presenciaron hace unos minutos- dijo Lily- yo me preocupé mucho por ustedes y dije cosas que no debía y lo he pensado, los felicito por haber quedado en el equipo- terminó de decir Lily mostrando una sonrisa de orgullo.

-Bueno ya podríamos seguir con la lectura, que me interrumpieron la parte más emocionante- dijo Sirius.

Ron miró al director el cual asintió con la cabeza y retomó la lectura.   

La expresión de intriga de Wood se convirtió en deleite. 

— ¿Está segura, profesora?- preguntó mirándolos como si él fuera un león y ellos carne fresca.

 —Totalmente —dijo la profesora con vigor—. Estos chicos  tienen un talento natural. Nunca vi nada parecido. ¿Ésta ha sido su primera vez con la escoba? 

Harry asintió con la cabeza en silencio. 

-Si-respondido Emily no entendía muy bien, pero no parecía malo, ni siquiera un castigo. 

 — la chica atrapó esa cosa con la mano, después de un vuelo de quince metros, ni un rasguño, ni Charlie Weasley no lo habría hecho mejor

-Voy a ser buscador- dijo Charlie con emoción

-Y uno muy bueno- dijo Ron a su hermano.

 y el pequeño persiguió a una compañera de forma espectacular y luego le arrebató el objeto sin que ella se diera cuenta —explicó la profesora a Wood.

. Wood parecía pensar que todos sus sueños se habían hecho realidad.

-Es algo exagerado ¿No?-pregunto Alice.

- ¿Algo?- exclamaron Jennifer, Emily y Harry a la vez- Está completamente loco.

— ¿Alguna vez han visto un partido de Quidditch? —preguntó excitado. 

—Wood es el capitán del equipo de Gryffindor —aclaró la profesora McGonagall.

 —Y tiene el cuerpo indicado para ser buscadora —dijo Wood, paseando alrededor de Emily, Harry frunció un poco el ceño eso no había sonado bien

-Que no se le acerque mucho- dijo James con tono de avenencia como si el chico estuviera allí.

— ligera, veloz…. Tu- su vita ahora paso a Harry, -eres escurridizo y rápido nadie notara que le arrebatas la quaffle…  Vamos a tener que darles unas escobas decentes, profesora, una Nimbus 2.000 o una Cleansweep 7. 

-¿Dónde demonios estoy?- se preguntó Sirius por milésimas vez- yo debería ser el que les compre sus escobas 

- No te preocupes, lo harás-dijo Emily.

—Hablaré con el profesor Dumbledore para ver si podemos suspender la regla del primer año- dijo Minerva-  Los cielos saben que necesitamos un equipo mejor que el del año pasado. Fuimos aplastados por Slytherin en ese último partido. 

Los de Slytherin sonrieron con orgullo y los de Gryffindor sobre todo Sirius y James parecía que les estaba por dar un ataque.

No pude mirar a la cara a Severus Snape en vanas semanas... 

El joven Snape iba a sonreír pero observó la mirada de desencanto de McGonagall y prefirió desistir. 

La profesora McGonagall observó con severidad a Harry y Emily por encima de sus gafas.

 —Quiero oír que se entrenan mucho, Potter, Evans, o cambiaré de idea sobre sus castigos.

Luego, súbitamente, sonrió.

 —Tu padre, Harry  habría estado orgulloso —dijo—. Era un excelente jugador de Quidditch y también era cazador.

-Muy orgulloso, de ambos- dijo James. 

Harry abrió los ojos con impresión y algo de orgullo, Emily también se sorprendió pero trato de disimular.

-Bueno ya pueden retirarse- dijo.

Los tres se encaminaron hacia la salida

-Evans, usted se queda conmigo, tengo que decirle algo-y volvió a colocar su expresión severa.

Harry miró a su hermana y en silencio le preguntó ¿Qué había hecho ahora? Ella solo se encogió de hombros, 

-¿Por qué se supone que siempre que un profesor me llama es por algo malo?- dijo Emily.

-¿Lo  está preguntando enserio?- dijo Jenny

-Tal vez porque el 99,99%, es porque hiciste algo- respondió Harry.

una vez que los dos muchachos salieron, Emily volteo dando de lleno con los ojos de la profesora y se acercó lentamente.

-Le juro que sea lo que sea yo no lo hice- se apresuró a aclarar, no sabía de que la acusaban ya que no había hecho nada malo, mínimo en estas últimas horas.  

-Solo quería que supieras que por supuesto tu padre también estaría orgulloso de ti- dijo sonriendo, casi tanto como cuando logró transformar el fósforo en una aguja.

Emily la miró con duda, acaso ella sabía que…

 – Si Potter se perfectamente de quién eres hija- dijo adivinado las dudas de la chica y mirando al por encima de sus gafas-  como para no notarlo si eres al calco de tu madre, menos los ojos que son la réplica de los de tu padre-  mientras los decía la miraba detenidamente, luego parpadeó y salió del trance- bueno ya puedes retirarte Potter, antes de que descubra otra cosa por la cual debería castigarte.

Minerva, suspiro estaba segura que extrañaba a sus dos estudiantes, demasiado y por eso había tenido un breve momento de nostalgia.

-Por favor profesora ¿Cómo puede pensar así de mí?- dijo Emily fingiendo tono de ofendida.

-Adiós Potter-fue todo lo que dijo.

-Se copo con tu apellido- dijo Ron

Emily se en camino hacia la puerta y escucho que la profesora murmuraba algo como “de tal palo tal astilla”, cuando estaba por abrir la puerta volteo.

-Profesora- dijo.

-¿Qué Potter?- preguntó ya en un tono algo agobiado.

-Gracias- dijo y acto seguido salió del lugar.

Minerva y Emily intercambiaron una media sonrisa.

Se encontró con Harry apenas salió y le contó lo ocurrido.      

—Es una broma. 

Era la hora de la cena. Harry y Emily habían terminado de contarle a Ron y Jennifer todo lo sucedido cuando dejaron el parque con la profesora McGonagall. Ron tenía un trozo de carne y pastel de riñón en el tenedor; pero se olvidó de llevárselo a la boca y Jennifer se había quedado sin habla por primera vez en su vida.

-¿Cómo puede ser que me haya perdido ese histórico momento?- dijo Hermione lamentándose.

— ¿Buscadora y cazador? —dijo Ron—. Pero los de primer año nunca... Serías los jugadores más jovenes en...

 —Un siglo —terminó Harry, metiéndose un trozo de pastel en la boca. Tenía muchísima hambre después de toda la excitación de la tarde—Wood nos lo dijo.

 Ron estaba tan sorprendido e impresionado que se quedó mirándolo boquiabierto.

-Esto es fantástico- dijo Jennifer recuperando el habla- felicidades Harry, Evans todos sabemos que lo tuyo fue suerte.

-Púdrete- dijo Emily.

-Gracias- respondió Harry aguantándose la risa por la expresión de Emily—Tenemos que empezar a entrenarnos la semana que viene —dijo Harry—. Pero no se lo digan a nadie, Wood quiere mantenerlo en secreto.

 Fred y George Weasley aparecieron en el comedor; vieron a los mellizos y se acercaron rápidamente. 

—Bien hecho —dijo George en voz baja—. Wood nos lo contó. Nosotros también estamos en el equipo. Somos golpeadores.

 —Te lo aseguro, vamos a ganar la copa de Quidditch este curso —dijo Fred—. No la ganamos desde que Charlie y  Hannah se fueron, pero el equipo de este año será muy bueno. Tienen que ser buenos, chicos. Wood, casi saltaba cuando nos lo contó. 

—Bueno, tenemos que irnos. Lee Jordan cree que ha descubierto un nuevo pasadizo secreto que conduce hacia afuera del colegio- comentó George.  

-¿Pasadizo secretos?-preguntó la mayoría asombrada, Minerva empalideció, lo que le faltaba para terminar de enloquecer los pasadizos.

-Apuesto a que se trata de la estatua de Gregory el Adulador que nosotros encontramos en nuestra primera semana.- completo Fred, Emily miró a Jennifer de soslayo esta le devolvió ¿pasadizos secretos? Tenían que averiguar más de eso.

James se lamentó de que no tuvieran sus mapas aunque prometió que eso sería lo primero que le entregaría, luego de que recibieron sus castas y a escondidas de Lily.

Lily suspiró y pensó lo mismo que Minerva.  

 Fred y George acababan de desaparecer, cuando se presentaron unos visitantes mucho menos agradables. Los gemelos Malfoy, flanqueados por Pansy, Crabbe y Goyle. 

-¿Que es que no tiene nada mejor que hacer? Cómo seguir lamiéndole los pies a Quejicus- dijo Sirius que para su gusto los gemelos ya habían aparecido demasiado por este capítulo y el resto de los siete libros.

— ¿Comiste la última cena, Potter, Evans? ¿Cuándo cogen el tren para volver con los muggles?- preguntó Draco 

-Imbécil- murmuraron varios.

—Eres mucho más valiente ahora que has vuelto a tierra firme y tienes a tus «amiguitos» —dijo fríamente Harry. Por supuesto que en Crabbe y Goyle no había nada que justificara el diminutivo,

-Esa es una respuesta- lo felicitaron los merodeadores y Lily esta última para asombro de todos.

 pero como la Mesa Alta estaba llena de profesores, no podían hacer más que crujir los nudillos y mirarlo con el ceño fruncido. 

-¿Y Evans cómo es vivir en un asqueroso orfanato rodeado de muggles?- preguntó ahora Abby.

-Mejor que vivir rodeado de serpientes como tu- respondió Emily. 

-Hay que admitir que los dos tienen un excelente don para responder- dijo Remus.

Abby se estaba acercando pero noto que la profesora McGonagall la miraba con atención

-Esta noche un duelo tú y yo, y tu amiguito Potter contra mi hermano- dijo Abby siseando como toda una serpiente- ¿tú qué piensas Draco?

-Es una idea fantástica, hoy a media noche en la sala de trofeos nunca tiene llave- dijo Draco dando es aires de superior- solo varitas.

-Aceptan ¿O es que no saben lo que es un duelo de magos?- preguntó con sonrisa burlona Abby.   

No, no, no, no, se repetía Lily mentalmente una y otra vez.

—Por supuesto que sí —dijo Ron, interviniendo—. Yo soy su segundo hijo de Harry.

Lily suspiró resignada.

-Yo la de Emily- dijo Jennifer- ¿y los suyos?

-Pansy- dijo Abby sin pensarlo la susodicha sonrió 

-¿Y vos?- le preguntó Ron a el otro Malfoy

El cual miró a Crabbe y Goyle, valorándose. 

—Crabbe —respondió—. A medianoche. 

— ¿Qué es un duelo de magos? —preguntaron Harry y Emily a la vez— ¿Y qué quiere decir que seas mi segundo? —

-Bueno, un segundo es el que se hace cargo, si te matan —dijo Ron sin darle importancia. Al ver la expresión de Harry y Emily, añadió rápidamente— Pero la gente sólo muere en los duelos reales, ya sabes, con magos de verdad. Lo máximo que podéis hacer ustedes es mandaros chispas uno al otro. Ninguno sabe suficiente magia para hacer verdadero daño. De todos modos, seguro que ellos esperaban que se negaran. 

- Aparte he visto a Abby intentar hacer hechizos es un verdadero desastre- agregó Jenny para darle ánimos a su amiga 

Abby y Jennifer intercambiaron su ya acostumbrada mirada de odio mutuo. 

— ¿Y si levanto mi varita y no sucede nada?- Preguntó Harry preocupado

 —La tiras y le das un puñetazo en la nariz —le sugirió Ron. 

-Buena esa- dijo Sirius.

—Disculpad. 

Los cuatro miraron. Era Hermione Granger. 

— ¿No se puede comer en paz en este lugar? —dijo Ron. Hermione no le hizo caso y se dirigió a Harry y Emily  —No pude dejar de oír lo que ustedes y los Malfoy estaban diciendo... 

-Debo admitir que era algo metiche

-¿Algo?- preguntaron Emily y Harry.

-¿Era?- dijeron Jennifer y Ron

Hermione rodó los ojos, necesitaba amigos nuevos.

—No esperaba otra cosa —murmuró Ron.

 —... y no debes andar por el colegio de noche. Piensa en los puntos que perderás para Gryffindor si te atrapan, y lo harán. La verdad es que es muy egoísta de su parte. 

—Y la verdad es que no es asunto tuyo —respondió Harry.

-Hacenos un favor y vete a leer un libro- dijo Jennifer.

 —Adiós —añadió Ron. 

De todos modos, pensó Harry, aquello no era lo que llamaría un perfecto final para el día. Estaba acostado, despierto, oyendo dormir a Seamus y a Dean (Neville no había regresado de la enfermería).

Frank y Alice intercambiaron una mirada de preocupación, conocían el proceso que implicaba romperse un hueso (ya que ambos había tenido esa experiencia) y se suponía que para esa hora ya debería estar de vuelta y en perfectas condiciones.

 Ron había pasado toda la velada dándole consejos del tipo: «Si trata de maldecirte, será mejor que te escapes, porque no recuerdo cómo se hace para pararlo».

-Solo debes utilizar un protego- dijeron Lily y Hermione.

Tenían grandes probabilidades de que los atraparan Filch o la Señora Norris, y Harry sintió que estaba abusando de su suerte al transgredir otra regla del colegio en un mismo día. 

-No es para tanto- dijeron James y Sirius ya que para ellos esas eran la cantidad de reglas que rompían por día.

Por otra parte, el rostro burlón de los gemelos Malfoy se le aparecía en la oscuridad, y aquélla era la gran oportunidad de vencerlo frente a frente. No podía perderla.

Emily por su parte estaba leyendo el libro de encantamientos, 

-¿Qué planetas se alinearon para que eso ocurriera?- preguntó Ron

por primera vez desde que habían llegado al colegio, para saber que podía hacerle a Abby, con Jennifer a su lado, por suerte Granger no se encontraba en la habitación.

-Este está bueno- dijo Jenny señalando uno.

Emily leyó  “Flipendo: Golpea al oponente y lo aturde, pero de forma no muy potente. También es utilizado para golpear objetos”, Emily lo anotó en su lista de “hechizos para a hacerle a la rubia oxigenada”

-¿Quién diría que estos libros si servirían para algo?- dijo Jennifer.

Emily miró su reloj 

 —Once y media —murmuraron Ron y Emily en diferentes habitaciones —. Mejor nos vamos ya. 

Se pusieron las batas, cogieron sus varitas y se lanzaron a través del dormitorio de la torre. Bajaron la escalera de caracol y se encontraron  en la sala común de Gryffindor, se saludaron en silencio. Todavía brillaban algunas brasas en la chimenea, haciendo que todos los sillones parecieran sombras negras. Ya casi habían llegado al retrato, cuando una voz habló desde un sillón cercano. 

-Apuesto que eres tú- dijo Sirius

—No puedo creer que vayas a hacer esto Harry, de ti no me sorprende tanto Emily. 

Una luz brilló. Era Hermione Granger; con el rostro ceñudo y una bata rosada.

-Lo sabía- dijo haciendo ademanes de victoria

James y Remus intercambiaron miradas de “tiene problemas, ¿Pero que se le va hacer?” 

 — ¡Tu! —dijo Ron furioso—. ¡Vuelve a la cama! 

-Ron no se le habla de esa manera a una chica mas cuando esta tiene razón- dijo Molly

-Sí mamá- respondió este.

-Tiene que ser broma- dijo Jennifer lanceándole una mirada furibunda.

—Estuve a punto de decírselo a tu hermano —contestó enfadada Hermione—. Percy es el prefecto y puede detenernos. 

Harry no podía creer que alguien fuera tan entrometido. 

—Vamos —dijo a Ron. Empujó el retrato de la Dama Gorda y se metió por el agujero. Hermione no iba a rendirse tan fácilmente. Siguió a Ron a través del agujero, gruñendo como una gansa enfadada. 

—No os importa Gryffindor; ¿Verdad? Sólo os importa lo vuestro. Yo no quiero que Slytherin gana la copa de las casas y vosotros vais a perder todos los puntos que yo conseguí de la profesora McGonagall por conocer los encantamientos para cambios.

-Lo lamento creo que se me fue la mano- dijo Herms apenada

-En realidad tú tenías razón, fuimos un poco egoístas- dijo Harry.

Emily suspiró y apretó los puños ¿Quién se creía que era? Su madre.

 —Vete- dijo Ron

—Muy bien, pero os he avisado. Recordad todo lo que os he dicho cuando estéis en el tren volviendo a casa mañana, sois unos mal agradecidos egoístas. Sois tan... 

-¿Podríamos saltearnos el siguiente párrafo?- sugirió Emily. 

-¿Quiere cortarla de una vez por todas?- Emily ya había estallado, Hermione se sobresaltó un poco- no te das cuenta que con esa actitud de sabelotodo insoportable, nunca en tu vida conseguirás amigos, ¿Que no has notado que nadie te aguanta?

Emily se maldijo mental, a veces debería aprender a cerrar su boca.

Hermione no respondió, Emily notó que sus ojos se aguaron, tal vez se le había ido un poquito la mano, por no iba a llorar ¿No?, no sabía porque sentía culpa, cosa que no era común, al contrario, suspiro.

-¿Culpa?-dijo Hermione con sorpresa

-Si yo también me sorprendí- respondió Emily.

-Hermione yo no…- empezó a decir, pero ella se volteo rápidamente para volver a entrar a la sala común   pero el retrato de la Dama Gorda estaba vacía. La Dama Gorda se había ido a una visita nocturna y Hermione estaba encerrada, fuera de la torre de Gryffindor. 

— ¿Y ahora qué voy a hacer? —preguntó con tono agudo. 

—Ése es tu problema —dijo Ron—. Nosotros tenemos que irnos o llegaremos tarde. 

No habían llegado al final del pasillo cuando Hermione los alcanzó.

 —Voy con vosotros —dijo. 

—No lo harás.

-Por suerte lo hiciste si no hubiéramos salido con vida- dijo Harry para alegrar un poco a Hermione, la cual aunque lo disimulara sabía que estaba algo deprimida por lo de recién.

Los que no se alegró al escuchar eso fueron Lily y James. 

— ¿No creeréis que me voy a quedar aquí, esperando a que Filch me atrape? Si nos encuentra a los cinco, yo le diré la verdad, que estaba tratando de detenerlos, y vosotros me ayudaréis.

Incluso la propia Hermione quiso golpearse al escuchar eso.

-Eres una…- empezó a decir Jennifer

—Callaos los dos —dijo Harry en tono cortante—. He oído algo. 

Era una especie de respiración.

 — ¿La Señora Norris? —respondió Ron, tratando de ver en la oscuridad. No era la Señora Norris. Era Neville. Estaba enroscado en el suelo, medio dormido, pero se despertó súbitamente al oírlos.

 — ¡Gracias a Dios que me habéis encontrado! Hace horas que estoy aquí. No podía recordar el nuevo santo y seña para irme a la cama.

-A de tal palo da la astilla- dijo Alice riendo, al igual que Frank estaban aliviados de que su hijo estuviera bien. 

 —No hables tan alto, Neville. El santo y seña es «hocico de cerdo», pero ahora no te servirá, porque la Dama Gorda se ha ido no sé dónde.- dijo Granger

 — ¿Cómo está tu muñeca? —Preguntó Harry 

—Bien —contestó, enseñándosela—. La señora Pomfrey me la arregló en un minuto

 —Bueno, mira, Neville, tenemos que ir a otro sitio. Nos veremos más tarde... 

— ¡No me dejéis! —dijo Neville, tambaleándose—. No quiero quedarme aquí solo. El Barón Sanguinario ya ha pasado dos veces.

 Ron miró su reloj y luego echó una mirada furiosa a Hermione y Neville. 

-Siempre tan sociable- dijo Hermione. 

—Si nos atrapan por vuestra culpa, no descansaré hasta aprender esa Maldición de los Demonios, de la que nos habló Quirrell, y la utilizaré contra vosotros.

 Hermione abrió la boca, tal vez para decir a Ron cómo utilizar la Maldición de los Demonios, pero Harry susurró que se callara y les hizo señas para que avanzan. Se deslizaron por pasillos iluminados por el claro de luna, que entraba por los altos ventanales. En cada esquina, Emily era la que llevaba la delantera,

-¿Por qué no me sorprende?- se preguntó Lily aunque con una sonrisa en el rostro

 el colegio de noche tenía otro aspecto incluso más mágico que el de día era emociónate sentir que te podían descubrir en cualquier momento, la sensación de tener que esconderse, y parecía que de noche el castillo revelaba cosa que ocultaba de día, Emily se prometió que volvería a pasear por eso lugres de noche. 

-No hay nada mejor que el colegio de noche, es tan mágico- dijeron James, Jennifer y Sirius.

- ¿Y cuántas veces ha experimentado eso Potter, Black?- preguntó Minerva con mirada acusadora.

-emm cinco o seis- respondieron los cuatro aunque como era obvio nadie les creyó.

Subieron rápidamente por una escalera hasta el tercer piso y entraron de puntillas en el salón de los trofeos. Los gemelos Malfoy, Pansy y Crabbe todavía no habían llegado. Las vitrinas con trofeos brillaban cuando las iluminaba la luz de la luna. Copas, escudos, bandejas y estatuas, oro y plata reluciendo en la oscuridad. 

-Las veces que hemos limpiado esas cosas- dijeron James, Sirius, Jennifer y Emily- que recuerdos.

Lily, Remus y Hermione se miraron y se encogieron de hombros.

Fueron bordeando las paredes, vigilando las puertas en cada extremo del salón. Harry empuñó su varita, por si los gemelos Malfoy aparecían de golpe. Los minutos pasaban. 

—Se está retrasando, tal vez se ha acobardado —susurró Ron. 

-No me sorprendería, todos los Slytherin son igual de cobardes- dijo Sirius mirando con recelo a la mesa de enfrente.

Entonces un ruido en la habitación de al lado los hizo saltar. Harry ya había levantado su varita cuando oyó unas voces. No era ningún  Malfoy

 —Olfatea por ahí, mi tesoro. Pueden estar escondidos en un rincón.

-Hay no- dijo Lily.

-¿Es que este hombre nunca duerme? – preguntó James con irritación.

Era Filch, hablando con la Señora Norris. Aterrorizado, Harry gesticuló salvajemente para que los demás lo siguieran lo más rápido posible.

-Todo un líder- dijo James con orgullo.

 Se escurren silenciosamente hacia la puerta más alejada de la voz de Filch. Neville acababa de pasar, cuando oyeron que Filch entraba en el salón de los trofeos. 

—Tienen que estar en algún lado —lo oyeron murmurar—. Probablemente se han escondido. 

— ¡Por aquí! —señaló Harry a los otros y, aterrados, comenzaron a atravesar una larga galería, llena de armaduras. Podían oír los pasos de Filch, acercándose a ellos. Súbitamente, Neville dejó escapar un chillido de miedo y empezó a correr, tropezó, se aferró a la muñeca de Ron y se golpearon contra una armadura. Los ruidos eran suficientes para despertar a todo el castillo.

-Tenía que heredar, mi torpeza- se lamentó Alice.

- Mejor que corran y rápido- dijo Sirius con preocupación, sorprendiendo un poco al resto.

— ¡CORRED! —exclamó Harry, y los seis se lanzaron por la galería, sin darse la vuelta para ver si Filch los seguía.

Emily miró a todos, Granger y Neville era los que peor están, otra vez la culpa, por lo visto su conciencia se despertó hoy luego de 11 años de ausencia para no dejarla en paz,

-Y luego desapareció de vuelta hasta hoy por hoy- dijo Jenny.

 con un suspiro dejó de correr 

-¿No harán lo que yo estoy pensando?- dijo James con una mezcla de orgullo y preocupación.

y pudo escuchar los pasos de Filch perfectamente, volteo y se escabulló por un pequeño pasillo que había descubierto con Jennifer. Tenía que conseguir  hacer ruido para atraer a Filch, miro el sitio en el que se  encontraban con detenimiento y vio una armadura, sacó su varita.

- Flipendo- la armadura estalló ocasionado un estruendo, pudo oír cómo los pasos se volvían a acercar, bien ahora solo tenía que correr por su vida.

- Es fue muy noble pero también muy estúpido-dijo Harry.

-Gracias…creo- dijo Emily.

-¿Porque tienes la costumbre de echarte la culpa tú sola?- dijo Harry

-Un castigo más, un castigo menos- dijo Emily encogiéndose de hombros

-Igual no es justo, todos teníamos la culpa- dijo Ron

-Continua leyendo- se limitó a responder Emily.

 Mientras tanto Harry seguía adelante, sin tener ni idea de dónde estaban o adónde iban. Se metieron a través de un tapiz y se encontraron en un pasadizo oculto, lo siguieron y llegaron cerca del aula de Encantamientos, que sabían que estaba a kilómetros del salón de trofeos.

—Creo que lo hemos despistado —dijo Harry, apoyándose contra la pared fría y secándose la frente. Neville estaba doblado en dos, respirando con dificultad. 

—Te... lo... dije —añadió Hermione, apretándose el pecho—. Te... lo... dije. 

-Sinceramente no creo que sea el mejor momento para eso- dijo Sirius

—Tenemos que regresar a la torre Gryffindor —dijo Ron— lo más rápido posible. 

—Los Malfoy los engañaron—dijo Hermione a Harry—. Te has dado cuenta, ¿No? No pensaba venir a encontrarse contigo. Filch sabía que iba a haber gente en el salón de los trofeos. Malfoy debió de avisar. 

-Malditos tramposos- murmuró James y escribió algo en su pergamino

Lucius felicitó a sus hijos, Abby sonrió con autosuficiencia, Draco no cambió su expresión.  

Harry pensó que probablemente tenía razón, pero no iba a decírselo.

-Luego dices que no tienes nada en común con tu hermana- dijo Hermione aunque no como un reproche.

—Vamos- se limitó a decir Harry

No sería tan sencillo. No habían dado más de una docena de pasos, cuando se movió un pestillo y alguien salió de un aula que estaba frente a ellos.

 Era Peeves. Los vio y dejó escapar un grito de alegría. 

—Cállate, Peeves, por favor... Nos vas a delatar. 

Peeves cacareó. 

— ¿Vagabundeando a medianoche, novatos? No, no, no. Malitos, malitos, os agarraron del muellecito. 

—No, si no nos delatas, Peeves, por favor-dijo Hermione

 —Debo decírselo a Filch, debo hacerlo —dijo Peeves, con voz de santurrón, pero sus ojos brillaban malévolamente—. Es por vuestro bien, ya lo sabéis. 

—Quítate de en medio —ordenó Ron, y le dio un golpe a Peeves. Aquello fue un gran error.

 — ¡ALUMNOS FUERA DE LA CAMA! —Gritó Peeves—. ¡ALUMNOS FUERA DE LA CAMA, EN EL PASILLO DE LOS ENCANTAMIENTOS!- Pasaron debajo de Peeves y corrieron como para salvar sus vidas, recto hasta el final del pasillo, donde chocaron contra una puerta... que estaba cerrada.

-¿Sigue colándose tan bien ahora?-pregunto Lily, los dos merodeadores pusieron mala cara y Lily sonrió triunfal.

 — ¡Estamos listos! —Gimió Ron, mientras empujaban inútilmente la puerta—. ¡Esto es el final!

-Por lo visto los Potter no son los únicos dramáticos-dijo Sirius.

. —Oh, muévete —ordenó Hermione. Cogió la varita de Harry, golpeó la cerradura y susurró—: ¡Alohomora!

 El pestillo hizo un clic y la puerta se abrió.

-Brillante- dijo Flitwick completamente asombrado.

-Excelente- dijo Lily- eso es algo que se aprende en segundo año felicidades

Hermione le dedicó una sonrisa de agradecimiento.

Pasaron todos, la cerraron rápidamente y se quedaron escuchando. Nada 

—Nos salvamos ¡Suéltame, Neville! —Porque Neville le tiraba de la manga desde hacía un minuto

— ¿Qué pasa? 

Harry se dio la vuelta y vio, claramente, lo que pasaba. Durante un momento, pensó que estaba en una pesadilla: aquello era demasiado, después de todo lo que había sucedido. 

-Hay no- dijo Lily 

James estaba completamente pálido.

No estaban en una habitación, como él había pensado. Era un pasillo. El pasillo prohibido del tercer piso. Y ya sabían por qué estaba prohibido. Estaban mirando directamente a los ojos de un perro monstruoso, un perro que llenaba todo el espacio entre el suelo y el techo. Tenía tres cabezas, seis ojos enloquecidos, tres narices que olfateaba en dirección a ellos y tres bocas chorreando saliva entre los amarillentos colmillos. 

- ¿Que está esperando una invitación?, salgan de allí- dijo Sirius mordiéndose la uñas.

Estaba casi inmóvil, con los seis ojos fijos en ellos, y Harry supo que la única razón por la que no los había matado ya era porque la súbita aparición lo había cogido por sorpresa. Pero se recuperaba rápidamente: sus profundos gruñidos eran inconfundibles. Harry abrió la puerta. Entre Filch y la muerte, prefería a Filch. 

-Muy sensato- dijo Frank

Retrocedieron y Harry cerró la puerta tras ellos. Corrieron, casi volaron por el pasillo. Filch debía de haber ido a buscarlos a otro lado, porque no lo vieron. Pero no les importaba: lo único que querían era alejarse del monstruo. No dejaron de correr hasta que alcanzaron el retrato de la Dama Gorda en el séptimo piso.             

— ¿Dónde os habíais metido? —les preguntó, mirando sus rostros sudorosos y rojos y sus botas desabrochadas, colgando de sus hombros 

—No importa... Hocico de cerdo, hocico de cerdo —jadeó Harry, y el retrato se movió para dejarlos pasar. Se atropellaron para entrar en la sala común y se desplomaron en los sillones. Pasó un rato antes de que nadie hablara. Neville, por otra parte, parecía que nunca más podría decir una palabra. 

-¿A QUIÉN DEMONIOS SE LE OCURRE TENER SEMEJANTE BESTIA EN UN COLEGIO?-exclamó Lily recuperando su voz- Y NO ME DIGAS HAGRID QUE ES UNA CRIATURA INOFENSIVA. HAY NIÑOS EN ES LUGAR Y PONEN UN MONSTRUO EN PLENO PASILLO Y TAMPOCO ME VENGAN CON QUE ERA POR UNA RAZON POR QUE SI HAY ALGO QUE  PROTEGER LO LLEVAN A OTRO LADO NO A UN LUGAR RODEADO DE NIÑOS.

 Todos se quedaron en silencio, después de todo tenía razón, James había vuelto a respirar al saber que su hijo y sus amigos estaban a salvo.   

— ¿Qué pretenden, teniendo una cosa así encerrada en el colegio? —Dijo finalmente Ron—. Si algún perro necesita ejercicio, es ése. 

Hermione había recuperado el aliento y el mal carácter. 

— ¿Es que no tenéis ojos en la cara? —dijo enfadada—. ¿No visteis lo que había debajo de él? — 

-¿El suelo? —Sugirió Harry

— No miré sus patas, estaba demasiado ocupado observando sus cabezas.- dijo Ron

-Hay que admitir que tiene sentido- opinó Remus 

—No, el suelo no. Estaba encima de una trampilla. Es evidente que está vigilando algo. 

Se puso de pie, mirándolos indignada.

—Espero que estéis satisfechos. Nos podía haber matado. O peor, expulsado. Ahora, si no os importa, me voy a la cama. 

-Esperen un minuto – dijo Harry mirando a todos los presentes, Ron, Hermione y Neville-¿Y EMILY?

Emily seguía corriendo por los pasillos, ya estaba exhausta se había recorrido mínimo medio castillo con Filch pisándole los talones, ya no sabía que hace para sacárselo de encima, estaba bajando por unas escaleras cuando de golpe un pie se le atoro en un escalón, intento sacarlo pero no podía,

-¿Es que nunca se puede estar tranquilo leyendo este libro?- se preguntó Lily.

 los pasos se acercaban mas y mas, este era su fin, o eso pensaba hasta que un sonoro ruido se escuchó al otro lado del pasillo y Filch obviamente lo siguió, Emily suspiró una vez que los pasos se alejaron, vendito sea Peeves pensó luego de tironear un poco logró liberarse por fin del agarre.

-¿Y ahora qué piensas?- dijo James

-Vamos uno a uno- dijo Lily 

 No tenía ni idea de donde estaba, decidió seguir bajando y para su suerte llegó a la planta baja del castillo, lo supo por las grandes ventanas que le mostraban el jardín, decidió caminaría hasta llegar a algún lugar donde se ubique donde estaba para poder volver a la sala común, rogaba porque todos los demás estén bien.

Mientras iba por la mitad volvió a escuchar que algunos paso se acercaban por la escalera, no otra vez, miró a su alrededor no había lugar para esconderse y ya no le daba el aire para seguir corriendo, miro la ventana el suelo no estaba muy lejos, así que se subió a el gran marco se tiró, aterrizó de pie y sin hacer mucho ruido, se apoyó en las paredes del castillo, no sabía muy bien cómo volvería a entrar pero le daba igual, agudizó el oído los pasos ya no se escuchaban, soltó otro suspiro de alivio , pero apenas lo hizo una potente luz le alumbró el rostro.

-Mierda- dijo James sin poder contenerse.

-Más te vale que tengas una buena explicación para esto Evans- dijo una voz firme, que Emily no concia, pero por el tono debía ser de una profesora, trago saliva y miró hacia arriba, topándose con unos enormes ojos grises y una sonrisa divertida.- Evans, Evans ¿No puedes pasar ni dos minutos sin meterte en problemas?- dijo ahora con voz normal Jennifer.   

Lily y los merodeadores volvieron a respirar. 

Emily sonrió ampliamente a Jennifer, por fin paz.

-Bueno si Jennifer te inspira paz, tu problema- bromeó Ron.

-¿Mira quién habla de meterse en problemas cada dos minutos?- le respondió Emily.

-Yo solo te sigo la corriente- contestó Jennifer- y me aseguro de que no te expulsen

-Si justo tú- dijo Harry con ironía.

- y…- la frase quedó a medio hacer, Emily notó que la expresión de su amiga se alteró un poco- alguien bien-dijo en tono sombrío y al igual que Emily hace minutos se tiró por la ventana, y aterrizó al lado de Emily la cual la sujetó del brazo antes de que cayera, se miraron en silencio.

-¿Viste a alguien?- preguntó Emily en susurro 

-No pero escuché paso- respondió Jennifer en el mismo tono de voz.

 Esperaron unos segundos más pero no se oía nada, ya habían empezado a relajarse cuando la puerta del castillo se abría con mucha delicadeza, evidentemente quien sea que esté saliendo no quería llamar la atención, Emily le hizo señas a Jennifer para empezar a caminar hacia el lado contrario al de la puerta ya que cuanto más lejos estuvieran de su vista mejor, recién cuando lograron escabullirse detrás de un árbol y un par de arbustos se atrevieron a mirar hacia atrás y lo que vieron no fue muy tranquilizador para Emily, la misma figura que había visto un par de semanas atrás solo que ahora estaba de costado, pero su rostro estaba completamente cubierto y no permitía ver de quien se trataba, a los pocos segundos se internó en el bosque.

-Esto no puede ser bueno- dijo Remus

-Mejor vuélvanse cuanto antes a la sala común- dijo James 

-Bien, eso es algo que no se ve todos los días- dijo Jennifer, rompiendo el silencio.

-Ese sujeto no me da buena espina- dijo Emily saliendo de los arbustos.

-la verdad un hombre saliendo encapuchado a mitad de la noche no le da buena espina a nadie- dijo Harry.

-Tal vez solo Filch, que se va a encontrar con su amanté Minerva- dijo Jennifer sin darle mucha importancia al asunto.

La profesora se puso completamente roja y también sintió algo de asco con su emparejamiento, otro que no le gustó fue a Slughorn.

-Enserio de todas las parejas que podrías haber hecho ¿con Minerva?- pregunto Emily la idea de ese conjunto le producía arcadas.

-Si ¿Por qué no? y deben esconderse en el bosque, porque si no las señora Norris se enoja-respondió Jennifer.

-Pelea de gatas- susurro James a Sirius que hizo esfuerzos por no morirse de risa.

-Sabes para jamás haber leído un libro de amor, si tienes imaginación- respondió Emily.- ¿Por cierto cómo me encontraste?

- Te vi cuando estaba escabulléndose por el pequeño pasillo- respondió Jennifer- y como sabía exactamente la idiotez que ibas a hacer- Emily frunció el ceño- decidí esconderme detrás de una columna y esperar hasta que llamarás la atención de Filch para luego ir detrás de ustedes y asegurarme de que no te encuentre ¿O crees que el ruido cerca de la escalera lo había hecho Merlín? Tienes suerte de que Filch no tenga la mejor vista y que la señora Norris no estuviera con él.

-¿La señora Norris no estaba?- preguntó Lily- que milagro.

-Gracias- dijo Emily con sinceridad.

- Hey, ¿Para qué están las amigas? Aparte no podía dejar que te expulsen sino, no iba a tener a nadie para recordarme lo genial que soy- dijo Jennifer sonriendo con algo de arrogancia, Emily rodo lo ojos

- Tú sí que sabes arruinar un buen momento- dijo Emily mientras empezaba a caminar hacia la puerta del castillo.

- La verdad es la verdad-respondió Jennifer siguiendo a Emily.

-A veces me pregunto ¿Por qué soy tu amiga?- dijo Emily.

- ¿Masoquismo?- respondió Hermione

- Tal vez- dijo Emily.

Subieron los escalones de mármol, Emily intentó abrir la puerta pero no lo consiguió, evidentemente había quedado atascada, trato con más fuerza pero nada, Jennifer se unió a la causa pero por más que pusieron toda su fuerza no lograron hacer que se mueva un centímetro.

-¿Es que nunca nada les sale bien?- preguntó Alice.

-Genial, ahora tendremos que dormir en el medio de la nada por culpa de Filch y sus amoríos – dijo Jennifer patinando una  piedra que se encontraba en el suelo.

- Mira el lado bueno, esto sería como una especie de campamento, solo que sin carpa y cerca de un bosque en el cual hay un posible asesino suelto- contestó Emily sin hacerse mucho problema.

-Es que este día no puede ser peor, primero un perro de tres cabezas y ahora un asesino psicópata- dijo Lily.

- Si una experiencia encantadora- dijo Jennifer con ironía, sentándose al lado de Emily enfrente del lago negro.

En la sala común de Gryffindor a pesar de ser las dos de la mañana, el lugar no se encontraba en silencio precisamente

-¿Y EMILY? ¿Y JENNIFER?- gritó Harry con gran preocupación.

-No grites que despertaras a todo Gryffindor- dijo Hermione.

-¿Y si el perro se las comió? – dijo Neville empalideciendo.

Ron y Harry se miraron y se tragaron saliva.

-Claro que no Neville hubiéramos visto sangre o escuchado gritos- dijo Granger utilizando la lógica- de seguro deben estar paseando por algún lugar del castillo rompiendo todas las reglas posibles.

-Qué bien nos conoces- dijo Emily.

-Voy a buscarlas- dijo Harry dirigiéndose de vuelta a la salida sin pensarlo.

-Vamos rápido si Filch las atrapa será su fin- dijo Ron siguiendo a su amigo

-Pues yo como dije antes retomare mi camino a la cama-dijo Granger y emprendió su camino a los cuartos.

-Si mejor- dijo Ron mirando a Hermione con desagrado.

Neville se había quedado en silencio todo el rato tratando de decirse si seguir los pasos de Hermione o ir a buscar a Emily y Jennifer.  

-Esperen- gritó segundos después de que Harry y Ron atravesarán la puerta - voy con ustedes

Ron frunció el ceño, no creía que fuera buena idea ir mas personas de las necesarias y más si era Neville que no contaba con el mejor de los equilibrios, Harry no le dio la menor importancia lo único en lo que se interesaba era encontrar a su hermana y amiga en perfectas condiciones, sabía que el colegio era muy fácil perderse y él tenía miedo de no poder encontrarlas o que quedaran encerradas en alguna de esa misteriosas puertas que no abren hasta el siguiente lunes , “vamos Harry tienes que tranquilizarte” ,se dijo a sí mismo, lo mejor sería revisar el camino que habían realizado desde la sala de trofeos hasta llegar a la sala común.

Mientras tanto en el jardín del colegio a orillas del lago se encontraban Emily y Jenny conversando tranquilamente, Emily le había contado un poco de su vida en el orfanato y Jenny aunque no conocía ni a Chesla y su espantosa hija o a las “amigas” de Emily ya las odiaba excepto a Jessi ya que era media imbécil.   

-Como para no odiarlas- dijo Hermione recordando todo lo que le habían hecho pasar a su amiga.

-…Y entonces no volvió a comer chicle por el resto de su vida y yo no vi el Sol por varios meses- dijo Emily mojando la mano en el lago que curiosamente estaba tibia , Jenny se reía ante la anécdota- ahora cuéntame tu vida ¿Qué se siente pertenecer a los Black?   

-Asqueroso-respondió Sirius

-Horrendo,  desde que tengo memoria, nunca soporte a mi madre, con sus aburridas reglas de la superioridad de sangres, siempre lo vi estúpido, la mayoría  de ellos o es estúpida o está completamente loca, debe ser el efecto de casarse entre primos.

-Yo creo que tú encajarías en loca- dijo Emily.

Jennifer hizo una cara de asesina bastante graciosa.  

-¿Se casan entre primos?-preguntó Emily asombrada.

-Si para mantener la pureza, así que desde pequeña supe que no encajaba ahí con sus reglas, nunca tuve amigos en ese lugar ya que los únicos niños que veía eran como los Malfoys peores

-¿Existe algo peor?- dijo Emily fingiendo pánico.

-Mmmm tal vez exagere un poco, ¿Qué más puedo contarte? Mi madre desde el principio dijo que me odiaba

Más miradas de odio se clavaron en la mujer.

-La verdad es la verdad- se limitó a decir.

-¿Qué?- preguntó Emily pensando que había escuchado mal.

-Si eso que me odiaba, aunque nunca me afectó demasiado ya que a partir de los cuatro años empezó a ser mutuo, y a los cinco empezar a detestar a mi difunto padre- dijo con asco la última palabra.

Regulus se sintió tremendamente mal al escuchar esas palabras.

-¿Por qué?-preguntó Emily con curiosidad, Jennifer pareció dudar, no dijo nada por casi un minuto, Emily estaba a punto de decir que no tenía por qué contarle si no quería, pero Jennifer se adelantó.

-Era seguidor de Voldemort- respondió Jennifer.

-¿Que tú qué?- gritó Sirius- no lo puedo creer finalmente te lavaron el cerebro por completo, ya no eres mi hermano

-Felicidades primo- dijo Bellatrix con una sonrisa que causaba bastante miedo.

-Bienvenido amigo- dijo Lucius

Regulus no dijo nada, nunca se había sentido tan vacío en toda su vida, había perdido a dos de las personas mas importantes de su vida ¿Qué locura había pasado por su mente cuando decidió unirse a ese desequilibrado?

espero el grito, el miedo o el espanto en la mirada de su amiga, pero nada pasó su expresión seguía exactamente igual que siempre sólo tal vez algo asombrada eso es todo.

-No te ofendas pero a partir de ahora, estaré en contra del incesto- dijo Emily revolviendo se le pelo con su media sonrisa como de costumbre, Jennifer no sabía que decir todavía estaba sorprendida por  la reacción de Emily que parecía ser la misma de que si le hubiera contado que le gustaba los dulces

Ese era uno de los motivos por los que Emily era la mejor amiga que uno podía tener, siempre te apoyaría en todo y no te juzgaría por tus familiares, si ella sentía que podía confiar en ti eso le bastaba y te seguiría hasta el final, en eso pensaba Hermione. 

-A parte ahora que lo pienso, si tú continuarás con la tradición deberías casarte con Malfoy- dijo Emily con burla eso despertó a Jennifer de su trance 

-Nunca dejaría que mi hijo se case contigo- dijo Lucius con asco

Aunque nadie lo escuchó ya que fue opacado por la risa de los del futuro, y los merodeadores.

-Los odio a todos- se limitó a decir Jennifer 

-No te atrevas a decirlo Evans- dijo Jennifer adivinado lo que diría su amiga.

-Jennifer de Malfoy, ¿no suena bien? , tendrías un par de gemelos rubios con mechas castañas y te hablarían estirando las palabras o diciendo cosas como “mi padre se enterara de esto”- dijo Emily aguantando la risa al ver la cara de espanto de Jenny que aumentaba a medida que hablaba- y la mejor parte Abby será tu cuñada.

-Voy a tener pesadillas- dijo Jennifer, con cara de trauma.

-Eso fue muy cruel- dijo Ron entre carcajadas.

-Te lo advertí Evans- dijo Jennifer y se abalanzó hacia Emily para empezar a hacerle cosilla, Emily trataba de defenderse como podía, al final luego de unos cinco minutos, se calmaron y terminaron acostadas mirando el cielo cubierto de estrella, con la luna medio llena.

-Una noche de confesiones- dijo Emily para romper el silencio. 

-Bueno, dicen que las amistades se basan en la confianza- dijo Jennifer sonriendo.

Emily por el contrario dejó de sonreír ya que técnicamente Jennifer le había contado todo sobre su vida de hecho y por su parte ni siquiera sabía su verdadero nombre ¿Debería contarle a Jenny la verdad?, ¿Podría confiar en ella?.. 

-¿Dudas de mí?- dijo Jenny fingiendo decepción

- Sigue leyendo- pidió Emily.

Claro que sí, no tenía dudas en ese aspecto, pero Hagrid le había dicho específicamente que no podía contárselo a nadie, pero Jenny le había contado posiblemente el mayor de sus secretos, sería ingrato de su parte no decirle, además ella confiaba en que no contaría nada, respiro profundo y se decidió a hablar. 

-Jennifer tengo que contarte- dijo poniéndose seria por primera vez en… mucho tiempo,

-Más bien en toda tu vida -dijo Ron

 Jennifer la miró con curiosidad- tienes que prometer no contárselo a nadie.

-¿Dónde enterramos el cadáver?-preguntó Jennifer en broma, aunque la cara de su compañera, la obligó a ponerse seria a ella también.

-Te hablo en serio- dijo Emily sentándose devuelta.

-Está bien – dijo Jenny también sentándose- juro solemnemente que no diré nada-y levanto ambas manos 

-Eres toda una merodeadora- dijo James, sonriendo a la chica la cual ya sentía como si fuese una especie de sobrina.

-Veras emmm, Harry y yo somos…

-Novios- la interrumpió Jennifer

-¿Qué? , No- dijo Emily con horror- ¿Por qué sigues insistiendo en eso?

-Porque están todo el día juntos, tú lo abrazas, no es lo que los amigos suelen hacer o me ves a mi abrazando a Ron- dijo Jenny.

Jenny y Ron intercambiaron una mirada y luego negaron con la cabeza.

-No, somos novios, te dije que no estaba a favor del incesto- dijo Emily.

-¿Harry es tu primo?- preguntó Jennifer sin comprender muy bien.

-Más bien es mi hermano mellizo- respondió Emily al mismo tiempo que le mostraba la cicatriz en su hombro derecho, Jennifer abrió la boca de par en par.

-¿Me estás haciendo un chiste?- fue lo primero que atino a decir.

-Debe ser una noticia bastante difícil de asimilar-dijo Lily comprendiendo a Jennifer.

-No, verás cómo empezó…- y así Emily le contó la historia desde que Hagrid apareció de repente en el orfanato, hasta que ambos llegaron a la estación 9 ¾, Jennifer había escuchado cada palabra con la atención que jamás le dedicaba a Binns.

-Y nunca le prestare-dijo Jennifer

-¿Cómo aprobaste?- preguntó Harry.

-Si Crabbe y Goyle aprobaron cualquiera lo hace- dijo Jennifer.

-Tienes razón-concordó Harry. 

-Gauu- artículo Jenny cuando Emily terminó, luego de contar todo eso Emily se sintió como si se hubiera sacado un gran peso de encima, era bueno tener alguien en quien confiar aparte de Harry, también se sentía preparada para decírselo a Ron pero pensaba que tal vez eso debería hacerlo Harry 

Emily no pudo evitar reírse al recordar como Ron se había enterado.

 -Pero no entiendo ¿Por qué no se puede saber de ti?

-No lo sé Hagrid no me lo quiso decir –dijo Emily encogiéndose de hombros, Jennifer miró a Emily detenidamente por varios minutos.

-Sabes para ser hermanos no se parecen en absolutamente nada- dijo Jennifer.

-Si bueno Harry salió igual a papá pero con los ojos de mamá y yo igual a mamá pero con los ojos de mi padre- dijo Emily, Jennifer asintió

-Así que en realidad eres Potter- dijo Jennifer- creo que te queda mejor

-Evans era el apellido de mi madre- dijo Emily- y ya que nadie lo conocía decidí ocuparlo yo, antes que Andryusha.

-Es mucho más bonito- dijo Alice. 

Mientras tanto adentro del castillo, Harry ya se estaba empezando a desesperarse, habían hecho el camino mínimo unas 10 veces de ida y vuelta, pero no habían encontrado nada, lo único bueno de todo esto era que ni Filch ni la señora Norris habían aparecido en el proceso, ahora habían decidido recorrer todo el castillo empezarían por el primer piso he irían hacia arriba, y ahí era donde se encontraban ahora en el primer piso en donde se ubican un poco más, pero no mucho.

-Es tan grande que nunca terminas de conocerlo por completo- dijo Lily.

-Por Merlín es que a nadie se le ocurrió hacer un mapa del castillo- dijo Ron ya cansado, de dar vueltas por todo el castillo.

Los merodeadores intercambiaron una mirada cómplice.

-Shhhhh- dijo Harry, el hecho de no haberse cruzado a Filch en todo el camino no era razón para relajarse, uno nunca sabía cuando podía aparecer y la verdad es que Harry no necesitaba una preocupación más.

-Eso sí que es suerte- dijo Remus.

-Es que estaba en su cita-respondió Jennifer en broma.

Siguieron recorriendo el primer piso, pasando y revisando el gran comedor y las aulas, pero sin rastros de ninguna de las dos chicas, ya habían llegado a una zona desconocida para los tres del primer piso, seguían avanzando ya sin mucha esperanza de encontrar nada y con bastante preocupación.

-Hey ¡chicos!- dijo Neville en un grito ahogado por la emoción, señalando afuera del castillo en donde divisó a sus dos compañeras, pero ni Harry que estaba concentrado en que nadie los encuentre, ni Ron que se quejaba en su interior del hecho de que el casillo sea tan grande, le prestaron atención.

-Chicos – volvió a repetir Neville más fuerte.

-Shhhhh, nos van a descubrir - dijo Ron.

-Pero…- dijo Neville.

-Si es por un ruido extraño, no te preocupes debe ser un fantasma o el viento- dijo Harry ya que esta sería la vez número quince en el que Neville le asustaba un ruido

-Pobre mi pequeño- dijo Alice.

 y él tenía que ir a investigar, las primeras cinco veces Ron y él se asustaron, luego de la seis a nueve intentaron calmarlo diciéndole que “no hay de qué preocuparte” y de la diez en adelante Harry solo se limitaba a decir algo y seguir avanzando sin prestar atención.

-Eso es de mala educación- dijo Lily

-lo siento- dijo Harry.

-No es eso, las encontré- dijo Neville en voz alta ya medio harto de que no le lleven el apunte.

-Neville baja la voz o nos van a…- dijo Ron- espera ¿Qué dijiste?

-Que las encontré están allí en el parque- dijo mientras señalaba el lugar, los otros dos giraron rápidamente el cuello y si Harry comprobó que tenían razón, ahí estaban las dos figuras a orillas del lago negro.

-Emily, Jennifer- gritó Harry olvidándose del hecho de que los podía descubrir en cualquier momento, ambas nombradas voltearon.

-Al fin nos vamos de este parque- dijo Jennifer parándose de un salto- los mosquitos ya me estaban matando.

-Aborrezco la naturaleza- dijo Jennifer

-Eso significa que la fogata se cancela- dijo Emily designada, siguió a Jennifer hasta la ventana en donde Harry, Ron y Neville asomaban las cabezas 

-Hola, ¿Qué tal?- saludo Emily como si nada.

-¿Qué hacen aquí?- preguntó Harry sin rodeos por un lado estaba feliz de que su hermana y Jennifer están bien pero por el otro estaba algo molesto.

-¿Qué raro?-murmuró Emily con sarcasmo.

-Es una la larga historia que te contaré cuando lleguemos a la sala común, pero primero necesitamos entrar al castillo- dijo Emily.

-Pues simplemente abran la puerta  y entren- dijo Ron con obviedad.

-Merlín no se compara con tu sabiduría-dijo Emily con sarcasmo.

-Claro ¿Como no se nos ocurrió abrir la puerta? era tan obvio, ¿En qué estábamos pensando?- dijo Jennifer con evidente sarcasmo.

-No lo sé, tal vez el hecho de estudiar tanto nos está quemando las neuronas- dijo Emily en el mismo tono- por supuesto que intentamos abrir la puerta pero no pudimos.

Ron se sintió algo molesto por la contestación.

-Intentaré abrirla- dijo Harry y el, Ron y Neville aunque con poca esperanzas se dirigieron hacia la puerta que no se encontraba muy lejos, los tres se pusieron en frente

- A la cuenta de tres tiramos todos juntos- dijo Harry los y otros dos asintieron- uno, dos y…tres- los tres arremetieron con toda su fuerza, lo siguiente que sintió Harry, no fue la dura madera de la pueda, si no el frio mármol de la escalera, por lo visto no era necesario más que un simple empujó para abrirla, pero estaba atascada.

Todos menos Ron y Harry se rieron por varios minutos.

Emily y Jennifer no pudieron aguantar la risa al ver a los tres chicos caer justo frente a ellas.

-Ya, no fue tan gracioso- dijo Ron parándose.

-Eso es porque no viste tu cara- dijo Emily entre risas, Harry miró a su hermana algo ofendido, se paró y se sacudió el uniforme, para tratar de conservar algo de dignidad 

-Bueno ustedes nos dijeron que la puerta estaba atascada- se defendió Harry.

-Así era, mínimo cuando nosotros intentamos abrirla no pudimos – dijo Jennifer encogiéndose de hombros

-Tal vez sea como la puerta de mi abuela que solo se pueda abrir desde dentro- dijo Neville- lo utiliza para cuando quiera su tiempo a solas, a veces se encierra hay días y días.

-Mi madre siempre fue algo especial-dijo Frank.


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Capítulo 17: El hombre de dos caras y ¿dos Potters?

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